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Es posible el cambio

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Cuando las familias se presentan con preocupaciones - Mark A. Yarhouse

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ACERCA DE LA EXPERIENCIA DE UN ADOLESCENTE
DE LA ATRACCIÓN HACIA EL MISMO SEXO


 ¿Cuáles son las pautas éticas para que un terapeuta aconseje a un adolescente con atracciones hacia el mismo sexo?

 Como explica el psicólogo Mark Yarhouse, cuando el paciente busca vivir de acuerdo con las enseñanzas de su comunidad religiosa, el terapeuta no debería imponer sus ideas personales. Está éticamente obligado a respetar los derechos y dignidad de tal paciente, y reconocer la legitimidad de la diversidad religiosa.

 El terapeuta debería presentar los hechos de una forma equilibrada para que el adolescente  (y su familia) sean libres de tomar una decisión tras la información sobre la dirección del tratamiento. Esta discusión debería ser comprensiva y debería incluir una discusión de los altos índices de no-monogamia en la comunidad gay.

 Si el adolescente elige no afirmar una identidad gay, ¿Cuál es el probable resultado? La investigación sobre el cambio con éxito de la orientación sexual es polémica y muchos críticos afirman que las atracciones no deseadas probablemente no se modifiquen de forma significativa. Sin embargo, el cambio conductual parece ser alcanzado por un significativo porcentaje de individuos altamente motivados.

 Y debido a que la sexualidad adolescente está frecuentemente en flujo, puede ser el mejor interés del paciente concentrar en otros asuntos problemáticos de la vida en la terapia –resistiendo la tentación de tomar una decisión irreflexiva que podría designar prematuramente su identidad sexual.

 
 RESUMEN. Uno de los únicos desafíos a los que se enfrentan los terapeutas de matrimonio y familia (MFTs) tiene lugar cuando las familias se presentan con inquietudes acerca de la experiencia de un adolescente de atracción hacia el mismo sexo. Cuando se enfrenta con este escenario clínico, MFTs puede tener pocos recursos a los que recurrir para proporcionar tratamiento de forma competente. El propósito de este artículo es examinar el Código de Ética para la Asociación Americana para la Terapia de Matrimonio y la Familia (AAMFT’s) para explorar las vías en las que MFTs puede proporcionar servicios dentro de la estructura de los modelos y principios éticos existentes para la responsabilidad y la profesionalidad.  Se hacen recomendaciones con referencia a los dos principios éticos de (a) competencia e integridad profesional y (b) responsabilidad con los pacientes.


 La terapia individual para aquellos que experimentan atracción hacia el mismo sexo ha cambiado dramáticamente en los últimos 25 años. Se ha dado un giro de tratar a pacientes homosexuales por su experiencia de atracción hacia el mismo sexo a ayudarles a aceptar e integrar estos impulsos en una identidad gay o lesbiana (Browning, Reynolds, & Dworkin, 1991; Shannon & Woods, 1991). Este nuevo enfoque, con frecuencia relacionado con la terapia de afirmación gay, dirige el desarrollo de la identidad y la dirección; las relaciones interpersonales y asuntos específicos como la violencia contra los gays y el SIDA (Shannon &Woods, 1991, pp. 197-210); además del abuso de sustancias, abuso sexual y violencia doméstica, que Browning et al. (1991, pp.189-191) identifica como asuntos específicos de pacientes lesbianas. 

 En contraste, algunos pacientes que experimentan atracción hacia el mismo sexo buscan tratamientos para cambiar su conducta u orientación (McConaghy, 1993; Nicolosi, 1991). Aunque existe un número significativo de estudios que afirman el cambio de conducta y/o de orientación (especialmente entre 1950-1975; por ejemplo, Minz, 1966; Pittman & DeYoung, 1971) las terapias de reorientación o reparativas son polémicas y mucha de la investigación en esta área ha sido criticada sobre bases conceptuales y metodológicas (por ejemplo, Haldeman, 1991). A la luz de estas críticas, algunos arguyen que a los que narran angustia en relación a sus experiencias de atracción hacia el mismo sexo no se les debería proporcionar servicios profesionales que tengan como objetivo el cambio de orientación (Davison, 1982; Haldeman, 1991). Este enfoque, sin embargo, puede que no se dirija al asunto subyacente, porque aquellos que no encuentren profesionales que les complazcan  pueden acudir a grupos religiosos y paraprofesionales para que les ayuden (por ejemplo, Ministerios afiliados a Éxodus, Homosexuales anónimos; Haldeman, 1994; Harvey, 1987; Yarhouse & Jones, 1997).

 Dada la variedad de opiniones sobre la atracción hacia el mismo sexo y la conducta, uno de los únicos desafíos a los que se enfrentan los terapeutas del matrimonio y la familia (MFTs) tiene lugar cuando un miembro de la familia adolescente experimenta atracción hacia el mismo sexo. Este es un tema sobre el que puede que muchos MFTs no hayan pensado y cuando se enfrentan con este escenario clínico, MFTs puede tener pocos recursos a los que recurrir para proporcionar tratamiento de forma competente. El propósito de este documento es comenzar a examinar las vías en las que MFTs puede proporcionar terapia a familias cuando un adolescente afirma experimentar atracción hacia el mismo sexo y hacerlo dentro de la estructura de los principios éticos existentes y modelos para la responsabilidad y la profesionalidad.

 Para los propósitos de este artículo, ayudará la discusión de una variedad de asuntos bajo los encabezamientos relacionados con los dos principios éticos más relevantes presentados en el Código Ético de la Terapia de la Asociación Americana para el Matrimonio y la Familia (AAMFT’s): (a) competencia profesional e integridad y (b) responsabilidad con los pacientes. Los asuntos más relevantes relacionados con la competencia profesional y la integridad tienen que ver con tener un conocimiento de trabajo minucioso del tema bajo discusión y con la difusión de las averiguaciones seguras de la investigación a los miembros de la familia. Del mismo modo, la responsabilidad con los pacientes supone respeto por el bienestar y por  los derechos de las familias y de los individuos. Se harán recomendaciones a MFTs  con referencia a estos principios éticos.         
COMPETENCIA PROFESIONAL E INTEGRIDAD


 De acuerdo con el Código de Ética de la AAMFT’s, MFTs tiene una obligación ética de demostrar la competencia profesional y trabajar con integridad. En el área de la homosexualidad, hacemos esto en parte estando informados de las averiguaciones de investigaciones actuales sobre la atracción hacia el mismo sexo (Ethical Standard (ES) 3.4) y clarificando con familias e individuos lo que sabemos (y lo que no sabemos) sobre la homosexualidad (ES 3.7). A la luz de los asuntos éticos relacionados con la competencia profesional e integridad, puede ayudar a resumir brevemente el estado de nuestro conocimiento de la homosexualidad en tres áreas de investigación citadas con frecuencia: Predominio, etiología y la posibilidad del cambio de conducta y/o de orientación (para un análisis ampliado de esta investigación, ver Jones & Yarhouse, 1997, pp. 448-476).

 Predominio

 Durante algún tiempo fue ampliamente aceptado que aquellos que se identificaban como gay o lesbiana comprenden aproximadamente el 10% de la población en general y eso es tanto como que el 30% de los adolescentes ha tenido experiencias homosexuales de una clase u otra. Estos datos se basan en los estudios de Alfred Kinsey de los años 1940 y 1950 (por ejemplo, Kinsey, Pomeroy & Martin, 1948). Investigaciones más recientes sugieren que aproximadamente el 2-3% de la población es gay o lesbiana. Por ejemplo, Laumann et al. (1944) afirma que el 2% de los hombres y el 0.9 de las mujeres entrevistados se identificaban como homosexuales y que el 0.8% de los hombres y el 0.5% de las mujeres se identificaban como bisexuales (cf. Fay, Turner, Klassesn & Gagnon, 1989). Entre los adolescentes, un estudio reciente de 36,741 adolescentes americanos encontró que el 1.6% de los chicos y el 0.9% de las chicas expresaba una orientación homosexual (Remafedi, Resnick, Blue & Harris, 1992).

 Aunque las experiencias del mismo sexo entre adolescentes no se afirman  como comunes, ocurren y para las familias que entran en tratamiento con un adolescente que experimenta atracción hacia el mismo sexo o que se identifica como gay o lesbiana, muchas preguntas permanecen sin respuesta. Por ejemplo, ¿qué produce la homosexualidad?  

 Etiología

Realmente es cierto que pocas personas eligen ser homosexuales o sentir atracción hacia el mismo sexo. Existen varias hipótesis relacionadas con la etiología de la homosexualidad. La mayoría de las teorías psicológicas claramente articuladas han sido psicodinámicas y han implicado la relación padre-hijo. Los críticos arguyen que existe poco apoyo empírico para la teoría dinámica; sin embargo, los que la proponen señalan a estudios que implican al desarrollo de la primera infancia, incluyendo factores como las relaciones familiares desordenadas (por ejemplo, pérdida de padre debido a muerte o divorcio), experiencias homosexuales precoces y abuso sexual en la infancia (ver Laumann et al., 1994; Saghir & Robins, 1973).

 Las teorías psicológicas han caído en desgracia. La atención ha girado a varios posibles antecedentes psicológicos, incluyendo influencias genéticas y hormonales prenatales. La investigación sobre las diferencias genéticas incluye estudios de gemelos (Bailey & Pillard, 1991) y marcadores de cromosomas que pueden estar relacionados con una orientación homosexual (el acento aquí se coloca sobre la región subtelomérica Xq28 del cromosoma sexual; ver Hamer, Hu, Magnuson, Hu & Pattatuci, 1993; Hu et al., 1995).

 El apoyo de la hipótesis hormonal prenatal incluye niveles de hormonas anormales en fetos animales y estudios de reacción de Hormona Lutenizing (Ellis & Ames, 1987). Algunos de estos estudios han fallado réplica y las teorías han sido criticadas sobre bases conceptuales y metodológicas (Byne & Parsons, 1993).

 Otra investigación en esta área incluye disección directa del cerebro. Se ha afirmado que al menos tres áreas de los cerebros de hombres homosexuales son estructuralmente más parecidos a los de las mujeres heterosexuales que a los de los hombres heterosexuales: El núcleo supraquiásmico del hipotálamo (Swabb & Hofman, 1990), el núcleo intersticio del hipotálamo 3 anterior (LeVay, 1991) y el plano midsagital de la comisura anterior (Allen & Gorski, 1992; para una revisión crítica de esta literatura, ver Byne & Parsons, 1993).

 En cualquier caso, tanto las teorías psicológicas como las biológicas para la etiología de la atracción hacia el mismo sexo tienen algún apoyo empírico, aunque ninguna teoría parece explicar por qué un individuo particular experimenta atracción hacia el mismo sexo. Puede ser más preciso pensar en ratios movibles de varios antecedentes a la atracción hacia el mismo sexo que difieren de persona a persona y entre culturas. En cualquier caso, quizás la investigación futura mostrará más aclaración que lo que sabemos en la actualidad aunque no existe razón fuerte para creer que cualquier teoría pueda explicar un fenómeno tan diverso.

 Cambio de Orientación, Conducta o Ambas

 Aunque puede que no exista consenso sobre los antecedentes de la atracción hacia el mismo sexo, existe un acuerdo general de que la homosexualidad no se cambia por un simple acto de la voluntad. Las intervenciones diseñadas para cambiar las experiencias de atracción hacia el mismo sexo y/o conducta incluyen terapia “reparativa” (Nicolosi, 1991) y terapia de grupo ofrecida desde una perspectiva psicoanalítica (Hadden, 1966), perspectiva de aprendizaje social (Birk, 1974), y perspectiva  centrada en el paciente (Smith & Bassin, 1959). Las intervenciones adicionales incluyen terapia de conducta sexual dirigida (Masters & Jonson, 1979), terapia de conducta sola o en combinación con agentes farmacéuticos (McConaghy, 1993), y ministros de curación de la iglesia (Pattison & Pattison, 1980). Los índices de éxito han pasado del 25 al 50% y pueden subir debido a autoreport  y la fama del terapeuta de cambio (para una revisión crítica de esta literatura, ver Haldeman, 1991; 1994; cf., Yarhouse, en prensa).

 Como se decía arriba, se han promovido grupos paraprofesionales como lugares donde gays o lesbianas pueden experimentar la reorientación (por ejemplo, ministros afiliados a éxodos; Homosexuales Anónimos). Otros grupos (por ejemplo, Courage) promueven el celibato y el cambio de conducta más que el cambio de orientación. Sin, embargo, aparentemente no existen estudios de resultados controlados publicados que apoyen las afirmaciones del óptimo cambio de orientación, aunque existen numerosos relatos anecdóticos de cambio. El cambio de conducta parece ser conseguido por un porcentaje significativo de individuos altamente motivados.

 Para resumir, los índices de predominio de homosexualidad y las experiencias de atracción hacia el mismo sexo parecen ser más bajos de lo que se afirmaba anteriormente. Algunos adolescentes experimentan atracción hacia el mismo sexo o se identifican como gay o lesbiana y existen varias teorías competentes sobre la etiología de la homosexualidad. Ninguna teoría puede explicar un fenómeno tan diverso. Aunque se pueden proporcionar intervenciones para el cambio de la conducta sexual, existe un desacuerdo significativo sobre si la orientación sexual se puede cambiar.


RESPONSABILIDAD  CON LOS PACIENTES

 A la luz de la investigación que es válido citar, ¿cómo puede MFTs proporcionar servicios de una forma ética cuando las familias presentan inquietudes sobre la experiencia de atracción hacia el mismo sexo de un adolescente? Como indica el Código de Ética de la AAMFT, MFTs tiene una responsabilidad para avanzar en el bienestar de las familias y de los individuos (ES 1), además de respetar los derechos de aquellos que buscan servicios (ES 1.4). Además, MFTs no va a usar su relación profesional para favorecer sus propios intereses (ES 1.3). En un esfuerzo por permanecer fiel a las guías éticas para la responsabilidad y profesionalidad, las recomendaciones a la MFTs incluyen crear un contexto para la comprensión compartida y proporcionar que se consienta al tratamiento tras la información sobre él.

 Crear un Contexto para la Comprensión Compartida

 Se debería advertir que no toda familia que tiene un adolescente que experimenta atracción hacia el mismo sexo o que se identifica como gay o lesbiana, vendrá a la terapia con la sexualidad como inquietud principal para el tratamiento. Estas familias pueden venir a la terapia por problemas relacionados con dificultades en el subsistema hermano, la pareja de padres o con las transiciones del desarrollo a los que la familia se enfrenta normalmente. En otras palabras, las experiencias de atracción hacia el mismo sexo no son simplemente una cuestión para algunas familias y no tienen la intención de ser el centro del tratamiento.

 Para otras familias, sin embargo, el hecho de que un miembro adolescente de la familia sienta atracción hacia el mismo sexo será el problema que presenten. Cuando la MFTs trabaja con estas familias, será importante clarificar qué es lo que el paciente identificado ve como problema. ¿Qué inquietudes tienen cada uno de los padres? ¿De qué forma son similares o diferentes? De las muchas inquietudes que sienten los miembros de la familia, se discutirán tres en el lugar que continúa: (a) Si su adolescente luchará con la depresión, el suicidio y/o el abuso de sustancias; (b) si la homosexualidad es una condición patológica; (c) objeciones culturales y religiosas a la homosexualidad, a la conducta del mismo sexo o a ambas.

 Algunos miembros de la familia pueden preocuparse de que los adolescentes que experimentan atracción hacia el mismo sexo puedan ser ridiculizados por sus semejantes. Pueden estar preocupados de que su adolescente esté luchando con la depresión o el suicidio, quizá como consecuencia de su aislamiento social. La investigación aquí es de alguna forma confusa. Existe investigación que sugiere índices más elevados de depresión, suicidio y abuso de drogas y alcohol entre los que se identifican como homosexuales (por ejemplo, Bell & Weinberg, 1978; Remafedi et al., 1987)., MFTs puede discutir esta investigación, además de contrastar interpretaciones de la investigación. Algunos pueden argüir que estas inquietudes son el resultado de la desaprobación social de la homosexualidad; otros pueden ver la homosexualidad como inherentemente inestable.

 A lo largo de estas líneas, algunos miembros de la familia pueden mirar al futuro, expresar inquietudes acerca de las perspectivas de encontrar novio/a y miedo de que aquellos que experimenten atracción hacia el mismo sexo no puedan encontrar relaciones profundas de larga duración. Aunque muchos gays y lesbianas narran relaciones íntimas enriquecedoras, los índices de no monogamia son más elevados entre los homosexuales que entre los heterosexuales. (Laumann et al., 1994). Los miembros de la familia pueden responder a esta investigación de diferentes formas. De nuevo, algunos pueden expresar preocupación por el hecho de que las relaciones homosexuales son inherentemente inestables; otros pueden expresar la inquietud de que hay pocos medios formales para apoyar las uniones del mismo sexo.

 Algunos miembros de la familia pueden creer también que la homosexualidad es patológica; pueden ver la atracción hacia el mismo sexo como señal de enfermedad mental. MFTs  puede revisar con los miembros de la familia cómo los profesionales de salud mental ven la homosexualidad en este momento. En 1973, la Asociación Psiquiátrica Americana suprimió la homosexualidad de su nomenclatura oficial de desórdenes mentales. Al mismo tiempo, MFTs puede admitir que existe cierto desacuerdo incluso entre los que proporcionan el cuidado de la salud mental sobre el  estatus de la homosexualidad. Por ejemplo,  Pope et al. (1987) afirma que alrededor de uno de cada cinco terapeutas consideraba la homosexualidad como patología. De forma similar, Jensen y Bergin (1988) afirman que el 57% de los terapeutas estaban de acuerdo con la afirmación de que las relaciones heterosexuales son preferibles por un estilo de vida sano y positivo. No es sorprendente entonces, que los miembros de la familia pueden estar divididos o confundidos sobre cómo responder ante un adolescente que siente atracción hacia el mismo sexo.

 Además de inquietudes acerca de la depresión, suicidio y el estatus de la homosexualidad como desorden mental, algunos miembros de la familia pueden estar en contra de la homosexualidad y/o de la conducta homosexual sobre bases culturales o religiosas. En algunas culturas, la conducta y la identificación homosexual pueden verse como que contribuyen al genocidio cultural, de forma semejante a la contracepción (Greene, 1994).  De forma similar, los miembros de la familia pueden ser parte de una religión organizada que afirme el valor inherente de la gente en general pero que desapruebe o condene la conducta homosexual. MFTs puede ser sensible a la diversidad religiosa reconociendo que algunos que sienten atracción hacia el propio sexo no están de acuerdo con las perspectivas sobre la sexualidad humana articulada en la fe Judía, varias denominaciones Protestantes y la Iglesia Católica Romana; otros están de acuerdo con las enseñanzas históricas relacionadas con el estatus moral de la conducta homosexual y buscan vivir de acuerdo con las enseñanzas de su comunidad religiosa. MFTs tiene una oportunidad de crear un ambiente para oír estos valores culturales y religiosos cuando trabaja con familias que luchan con la sexualidad de un adolescente.

 Por supuesto, los miembros de la familia pueden expresar también sus inquietudes como religiosos o culturales cuando están relacionados realmente con un miedo irracional de la homosexualidad en sí misma. Otra vez la terapia familiar puede permitir cabida a que estos miedos sean identificados y compartidos.

 Algunos terapeutas pueden no estar de acuerdo con la idea de que la terapia sea un lugar para ordenar estas creencias o valores, arguyendo que MFTs debería ser proactiva al formar la cultura familiar hacia la aceptación de conducta e identidad homosexual (Davison, 1982). El asunto ético principal con esta postura es que cambia de forma subrepticia el rol del terapeuta y puede lindar con el utilizar nuestra relación profesional para favorecer nuestros propios intereses (ES 1.3). Dado esto por supuesto, puede existir alguna latitud profesional para cómo proceder; sin embargo, un rol que MFTs ha asumido históricamente es el de crear un contexto para la comprensión compartida, para que cada miembro de la familia pueda articular sus compromisos de valor (al mantener con ES 1.4, que sugiere que MFTs respete los derechos de los pacientes a decidir y asistirles en la comprensión de las consecuencias de sus decisiones), y para que se puedan expresar las inquietudes culturales y religiosas. No existe razón apremiante para hacer una excepción a la postura que MFTs suele tomar con las familias, porque nuestro rol incluye con tanta frecuencia proteger la dignidad y los derechos de los individuos en el contexto familiar e identificar y suprimir coacciones que mantengan a las familias del funcionamiento y solucionar el problema de formas sanas y adaptables.


 Proporcionar Consentimiento  Avanzado Tras Informar del Tratamiento

 Después de un tiempo de reflexión sobre los temores o inquietudes, creencias y asunciones y valores culturales y religiosos relacionados con la homosexualidad y la conducta homosexual, los pacientes toman la decisión de qué dirección seguir en la terapia. Un adolescente puede decidir conscientemente identificarse como gay o lesbiana. O él o ella pueden buscar tratamiento con el objetivo de cambiar la conducta sexual o las experiencias de atracción hacia el propio sexo. El consentimiento tras la información ayuda a MFTs a asegurar el sentido de autonomía y autodeterminación de un paciente. Dado el estado de conocimiento sobre la homosexualidad en este momento, y a la luz del grado de controversia que rodea a la investigación en esta área, una presentación comprensiva es importante para que los pacientes tomen una decisión verdaderamente informada. Debería advertirse que McConaghy (1993), un especialista altamente considerado en el área de la sexualidad humana y conducta sexual, arguye que no hay necesidad de que los adolescentes decidan en este escenario en su desarrollo para comprometerse a ser homosexuales o heterosexuales; la sexualidad adolescente está con frecuencia desenfocada y difusa. Discute con los adolescentes y sus padres una serie de asuntos, incluyendo

• (a) que algunos adultos en los que estos sentimientos son fuertes adoptan un
estilo de vida heterosexual;

• (b) que existe debate sobre si hay tratamiento que cambiará la ratio de
sentimientos homosexuales a heterosexuales de una persona;
• (c) que existen tratamientos que les posibiliten llegar a despertar
 sexualmente en situaciones donde su ansiedad puede haber prevenido esto;

• (d) que existen tratamientos que les posibiliten controlar los impulsos y
 fantasías sexuales compulsivos si están angustiados;

• que tienen considerable flexibilidad para que expresen sus sentimientos en
las conductas sexuales.

 Además de estas sugerencias, el consentimiento avanzado tras la información puede incluir también una discusión minuciosa de lo que es realmente la orientación sexual, alternativas a tratamientos profesionales (por ejemplo, los grupos de 12 pasos y otras organizaciones paraprofesionales), beneficios posibles de de la búsqueda del tratamiento en este momento, y posibles resultados con o sin terapia.

 MFTs se enfrenta también a una decisión sobre qué dirección seguir en el tratamiento. La competencia profesional de los terapeutas y los valores que mantienen los terapeutas pueden impactar a su capacidad de proporcionar tratamiento. Con respecto a los valores, Tjeltveit  (1986) sugirió que los terapeutas considerasen referirse a los pacientes cuando los valores morales, religiosos o políticos son centrales para la presentación del problema del paciente y (a) se ha alcanzado el límite de la competencia profesional, (b) los terapeutas experimentan disconformidad significativa con los valores de los pacientes, (c) son incapaces de trabajar objetivamente o (d) tienen razón para creer que si continúan impondrán sus compromisos de valor sobre sus pacientes. Cuando una familia toma una decisión sobre la dirección de la terapia, MFTs debe decidir si puede o no proporcionar el tratamiento. Se toma esta decisión con referencia a la competencia de los terapeutas además de sus valores. Puede ser apropiada una referencia si un adolescente busca un cambio de conducta o de orientación o puede ser apropiada si un adolescente solicita la terapia de afirmación gay. En cualquier caso, cuando la competencia es una inquietud o cuando tienen lugar los conflictos de valores, MFTs tiene la obligación ética de considerar una referencia apropiada (ES 1.6).

 Debería advertirse que en la práctica clínica esta dicotomía puede parecer incluso artificial. MFTs puede ayudar a las familias a apoyar a su adolescente mientras navega la adolescencia atendiendo a temas sistemáticos y asuntos relacionados con la autoestima, relaciones sociales, competencias académicas y más, sin concentrarse exclusivamente o incluso principalmente en la sexualidad. A la luz de la investigación de McConaghy  (1993) y estando el énfasis sobre la sexualidad adolescente desenfocado y difuso, este puede ser una de las ayudas más útiles de la terapia familiar.

 En cualquier caso, el asunto ético es que mientras las familias seleccionan qué dirección tomar en la terapia –buscar la terapia de afirmación gay, cambiar experiencias de atracción hacia el mismo sexo o la conducta o concentrarse principalmente en apoyar a sus adolescentes por medio de una miríada de desafíos en la adolescencia –MFTs debería respetar los derechos y la dignidad de los que solicitan sus servicios. MFTs tiene una obligación ética de poner a los miembros de la familia en la posición de tomar una decisión verdaderamente informada sobre su trabajo en la terapia.

CONCLUSIÓN

 Varias cuestiones profesionales y éticas salen a la luz cuando se presentan familias para la terapia relacionada con la sexualidad de un adolescente. Se anima a MFTs a pensar en las formas de proporcionar terapia de una forma competente y ética. Aunque actualmente existe poco consenso sobre la etiología de la atracción hacia el mismo sexo y a pesar de los debates relacionados con las opciones de tratamiento para los gays y lesbianas, MFTs está en una posición única para proporcionar el espacio que se necesita para las discusiones francas y honestas de la investigación válida, los miedos e inquietudes relacionadas con la conducta e identidad homosexual, y los valores culturales y religiosos que las familias traen a la terapia con respecto a la sexualidad humana y conducta sexual.

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