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Es posible el cambio

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El papel de los Amigos y Compañeros - J. Nicolosi

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Miraba al mundo exterior de los chicos de mi edad

como un prisionero que mira a través de la ventana con barrotes de una celda.

Me sentía encerrado en la celda de mi yo y deseaba largarme de allí.

 

Malcolm Boyd, autor

 

 

 

        Cuando el chico con confusión de género se acerca a la pubertad, experimenta generalmente unos hechos de vida alteradores que le afirman en la idea de que debe ser gay. Un momento así me lo describió uno de mis clientes como sigue: "Recuerdo el momento exacto en que supe que era gay. Tenía doce años y estábamos en el descanso entre dos clases. Caminábamos por el gimnasio y pasamos por el vestuario de los chicos. Un chico mayor salía de la ducha. Estaba mojado y desnudo y yo pensé: "¡Guau!" Le pedí al cliente que me dijese exactamente cuál fue su experiencia. Se quedó callado y pensativo. Luego respondió: "El sentimiento fue: ‘Guau, cómo me gustaría ser él."

        La insatisfacción de las necesidades normales del desarrollo predispone al chico a la experiencia del "¡guau!" y más tarde, por medio de las influencias de una cultura progresivamente de afirmación gay, estos sentimientos de admiración de lo masculino se interpretan como entonces debo ser gay. Cuando era niño, este cliente en particular había sido asmático y frágil físicamente. Claramente, el "chico mayor" que salía de la ducha era su yo idealizado. Años de sentirse diferente al resto de los chicos predisponen a esta experiencia del "¡guau!" a los diez, once o doce años de edad. Este cambio marca la "fase de transición erótica" crítica, en la que las necesidades del chico de tener vínculo con las personas del mismo sexo se transforman en atracción erótica.

        El activista gay Andrew Sullivan describe sus propios sentimientos de no pertenencia y los miedos que estos le producían. Hasta el día de hoy puede sentir todavía el escozor de las palabras de sus compañeros de clase: "Recuerdo la primera vez que tuve claro que podría ser homosexual. Tenía alrededor de los diez años de edad y había tenido éxito al evitar el partido de fútbol semanal de mi escuela elemental (...) Odiaba el fútbol, en parte porque no se me daba muy bien y en parte porque sentía que no pertenecía al ambiente común en que se jugaba". Viendo su renuencia a unirse a los demás chicos, una compañera de clase comenzó a burlarse de él, sugiriendo que en realidad podía ser que fuese ‘una chica.' "Sus palabras, dice Sullivan, "resonaron tanto junto con mis propios miedos interiores que aún lo recuerdo perfectamente dos décadas más tarde." [1]

 

ROMPER CON EL AISLAMIENTO

            La mayor parte del desafío de crecer en la estima de género tiene que ver con las relaciones con los demás chicos. Las siguientes anotaciones proceden del diario de una madre poco después de que se convenciese de que su hijo de cuatro años, "Will," estaba excluyéndose de forma defensiva del desafío de relacionarse con los demás niños.     

        10 de febrero. Mi marido y yo hemos tenido hoy consulta con el doctor N. Fue increíble y terriblemente deprimente. La conducta de Will es exactamente la misma que la de otros niños pre-homosexuales. Cuando está en un cajón de arena, siempre está haciendo ver que cocina algo y nunca construye carreteras, como harían los demás niños. Llora cuando tiene que jugar con los demás niños y les evita.

               15 de marzo. He intentando buscar algunos niños que no le intimiden tanto. Recientemente, Will ha tenido más ganas de estar con los niños de su clase de preescolar. Sin embargo, todavía se siente inseguro, y hoy ha retrocedido diez grandes pasos porque no quería volver a jugar con los niños en el recreo después de que un niño se burlase de él.

           Recientemente, ha estado haciendo verdaderamente un esfuerzo para no correr de forma tan afeminada. Solía correr con los brazos volando alrededor. Le he dicho que podía correr mucho más rápido si pusiese los brazos en su sitio mientras corre, y ha funcionado. También estoy intentando animarle a hablar con una voz menos aguda porque tiene la tendencia a dejar de utilizar su voz normal e imitar tonos de bebés. Hoy hemos practicado frases utilizando su "voz verdadera," la que le dije que Dios le había dado.

            Todavía tiene miedo de los juegos de peleas pero cada día se nota una mejoría. Como parece tener más entusiasmo en ser como el tío Bob que en ser como su padre, le conté a mi hermano lo del problema de Will y le pregunté si le podría dar a mi hijo una pequeña atención extra cuando viniese. Mi hermano asegura que ahora lo agarra y juega con él cuando se ven.

 

              18 de marzo. El jugar a la pelota de Will está mejorando e incluso lo disfruta durante un corto tiempo. Mi hermano Bob ha pasado mucho tiempo con él y ha dicho que iba a llevarlo a él y a su primo de ocho años, Sammy, a un minigolf.  Sammy es un chico paciente y amable y espero que proteja un poco a Will.

 

              22 de marzo. Will me ha pedido hoy salir a jugar con su primo Brenton y nosotros nos hemos puesto más que contentos de dejarle ir. Brenton es "todo un chico", realmente tosco, realmente bueno en deportes y dos años mayor que Will. Cuando Will ha llegado a casa, le he preguntado si volvería a ir a jugar con Brenton otra vez y no ha sido muy entusiasta. Pero después de animarle, ha dicho que finalmente iría pero sólo si su hermana iba con él.  Al menos eso es un comienzo.

        Como la madre de Will, usted debe recordar siempre que además de su familia inmediata, los compañeros del mismo sexo son las influencias más importantes en la vida de su hijo. Los amigos varones son factores clave en la formación del género masculino y en el desarrollo heterosexual futuro. La influencia de las amistades masculinas es ilustrada en un estudio particularmente fascinante que averiguó que incluso para niños internos en un colegio, sus compañeros varones tenían una influencia más fuerte sobre ellos que los propios maestros adultos.[2] El clínico Richard Friedman halló también que las amistades masculinas suelen distorsionarse con dolor en la fase juvenil de la infancia en los varones homosexuales.[3] Friedman cree que este aislamiento de los demás niños juega un papel central en el desarrollo homosexual.

        La ausencia de amigos íntimos varones ha sido tenida en cuenta por otros muchos investigadores que estudian la homosexualidad.[4] La mayoría de los homosexuales recuerdan sentirse "excluidos" de los demás chicos e incapaces de sentirse iguales en sus juegos y actividades. Esto sienta la base para el auto-concepto de inferioridad masculina, que conduce al deseo romántico y a la idealización.     

        En mi propia experiencia clínica, esta ausencia de un amigo íntimo es realmente muy común. En efecto, según los puntos de vista de los doctores Van den Aardweg y Richard Fizgibbons, esta ausencia de amigos puede ser decisiva en la formación de la orientación sexual del niño. De hecho, creen que este problema influye más que la relación del niño con sus padres. [5] 

            Richard Wyler describe cómo, en vez de ser amigo de los demás niños y de identificarse con ellos, los hombres que cuentan sus vidas en su página web se quedaban atascados en el desarrollo en su exclusión defensiva: 

        "Al sentirnos deficientes como varones, suspirábamos por ser aceptados y afirmados por los demás, especialmente por aquellos cuya masculinidad más admirábamos. (...) Al mismo tiempo que idolatrábamos ciertos rasgos masculinos o la masculinidad en general, muchos de nosotros teníamos miedo a los demás chicos y a los hombres. 

        Nacidos con personalidades sensibles y amables, encontrábamos que nos era fácil sentirnos diferentes y rechazados por nuestros compañeros de crecimiento más bruscos y duros. Llegábamos a tener miedo de sus burlas y sentíamos como que nunca podríamos pertenecer a su grupo. Muchos de nosotros teníamos miedo al campo de deporte y sentíamos que nunca podríamos competir.

        El miedo les bloqueaba para poder confiar en los hombres de los que necesitaban tanto en ese momento que fuesen sus mentores y modelos de rol: 

       Teníamos miedo de abrir nuestros corazones a los demás hombres, de ser "vistos" en verdad, de pedir ayuda. Teníamos miedo de confiar en los hombres, miedo de que nos descartasen o se burlasen, de que no guardasen los secretos, de que no fuesen hombres de palabra, o de que no nos quisieran. Algunos de nosotros sentíamos ansiedad e incluso pánico simplemente al estar rodeados de hombres, al estar cerca de un campo de fútbol con ellos o al intentar tener intimidad con ellos.      

    Y al tenerles miedo, huimos de ellos.  (www.peoplecanchange.com )

 

        Casi todos mis clientes sin excepción recuerdan también un sentimiento de no estar a la altura que ha grabado el mensaje extremadamente destructivo de que "no eres como los demás chicos." Por ejemplo, Roger, un cliente de veintiocho años, recuerda un incidente de cuando tenía doce años:

        Finalmente me recogieron para ir a jugar un partido de béisbol. La pelota venía directa hacia mí pero la perdí y aterrizó unos pies más allá. Creo que intentaba aparentar que estaba bien pero caminé hacia la pelota en vez de correr. Todos se reían de mí. El pitcher dijo que caminaba como una niña. Me sentí humillado. No sabía si quedarme allí, salir corriendo o darle un puñetazo al pitcher. Fue el peor momento de mi vida.      

        Imagine cómo debía ser para un niño tener un padre distante y además ser objeto de burlas de sus compañeros del mismo sexo. Imagine cómo se sentiría al ser llamado marica, mariquita, llorón o niño de mamá, o ser etiquetado con cualquier otro desprecio. Con frecuencia la madre, la abuela o la hermana son la única persona en la que un chico así encuentra afecto y simpatía. Como tiende a ser emocionalmente sensible, ese chico se cree las etiquetas burlonas de sus compañeros de clase y deja de luchar por demostrar que no son verdad. Su apodo solamente confirma su temor oculto a no ser un chico verdadero."

        Así son los recuerdos de la infancia de un hombre cuya historia aparece abajo, un cliente mío que se encuentra ahora luchando con la homosexualidad en la adultez:  

         Mi infancia y mis diez años fueron como los de muchos: una evitación y un rechazo del fútbol, del béisbol y del baloncesto debido en buena medida a la silenciosa desaprobación por parte de mi padre. Nada de juegos de peleas; no tenía amigos íntimos con los que poder compartir. Era asmático, reservado, protegido y aislado emocionalmente,  ¡incluso de mis demás hermanos!

Qué devastador es creer a tan temprana edad que no eres merecedor de tu género de ninguna forma, la clase de hijo con el que ningún padre vigoroso querría tener nada que ver. Y cuando llegó la pubertad con sus impulsos concomitantes naturales, el "eros" masculino se derrumbó y el resto creo que lo puedes imaginar.

        Buscaba consuelo en la televisión, las películas, los libros y la música y aunque Bach, Mozart y Haydn han sido grandes "amigos" míos, la música no puede ser nunca una cura de la soledad. Como tantos otros, he elegido vivir en silencio. Un silencio doloroso y asfixiante para el que las palabras son inadecuadas.

 

        Rudy, un hombre homosexual, me dijo que cuando estaba en la escuela primaria, su madre le solía peinar y hacerle la raya y ponerle laca hasta que su pelo estuviese tieso. Los demás chicos siempre se burlaban de él por su pelo, por lo que se sentía muy extraño e hirsuto. Rudy se iba cada mañana con una camiseta blanca y limpia y seguía con cuidado las advertencias diarias de su madre, y llegaba a casa por la noche con la misma camiseta  igualmente blanca y limpia. Tan pronto como  llegó al jardín de infancia, quedó fascinado por otro niño cuya cara recuerda todavía hoy perfectamente. Este chico era exactamente lo opuesto a Rudy: de piel oscura, con el pelo largo, rizado y salvaje, la ropa desarreglada y la voz fuerte. Rudy lo recuerda con un aspecto como un "poco salvaje." Hasta el día de hoy todavía siente un anhelo romántico por el tipo de varón espontáneo, con descaro, que su propio rol que llevó durante toda la vida del "buen chico" le impidió experimentar.

            La fascinación por esas imágenes "proscritas" aparece, de forma nada sorprendente, como tema común en la vida gay. Muchos homosexuales se ven arrastrados a bares leather, donde los hombres se disfrazan de roles de policía, soldado, miembro de la cuadrilla de motos con máscaras y cadenas de cuero. "De día", me decía uno de mis clientes, "muchos de estos hombres que se visten de esta forma son en realidad pequeños contables."

 

ACTUACIÓN, FANTASÍA E ICONOS GAYS

        La fascinación por la imagen y por el juego de roles se ve también en la adulación del mundo gay de iconos femeninos. Cada vez más entre los niños pre-homosexuales (además de entre los gays adultos), vemos un ensimismamiento por la fantasía, el teatro y la actuación. Muchos de mis clientes también tocaban el piano cuando eran niños.  Algo de este interés por la música y el teatro se puede atribuir, por supuesto, a la sensibilidad natural del niño, que ha nacido con el temperamento sensible. Pero la fantasía, en particular, se convierte con frecuencia en una forma de evasión: una forma de huir del desafío doloroso de participar en un mundo de género.

         Los gays son cautivados de forma invariable por las imágenes femeninas eternas y no eligen a hombres como iconos. En vez de eso, se sienten  cautivados por Judy Garland, Barbara Streisand, Bette Davis y Bette Midler (mujeres duras, rotundas, "fálicas") o por Marilyn Monroe, Judy Garland y Lady Di (mujeres trágicas e incomprendidas). De niños, se sienten cautivados por imágenes de Pocahontas, La Sirenita y Cenicienta. La adulación de los iconos femeninos permite un escape en la fantasía femenina secreta de la infancia, proporcionando una evasión para escapar del desafío de desarrollar su potencial masculino.

        "¿Por qué van los gays a Disney World cada mes de junio?", pregunta Tom Hess en Focus on the Family. Todo el que dude de que el conflicto de género esté en la raíz de la homosexualidad probablemente deje de dudar después de ver la celebración del Día Gay anual en Disney. Como observa Hess, "el enamoramiento bobalicón de los iconos de Disney como Alicia es una de las principales atracciones para los homosexuales, que se congregan el Día Gay todos los años."

         Blancanieves y los Siete Enanitos han bajado de su bosque encantado y, con amplias sonrisas, invitan a los niños, muchos de ellos menores de seis años, a unirse a ellos en un baile," dice Hess. Pero este día, como es el Día Gay, hay un hombre que baila extasiado con Blancanieves mientras lleva una tiara de diamantes de una niña. Viéndole bailar", dice Hess, "hay varios miles de homosexuales, sonriendo todos como niños. (...) El mar de hombres estalla en aplausos de adoración."[6] Otro hombre salta arriba y abajo con una cinta de pelo de punto de polca en su cabeza como si brincase de placer mientras baila con una Alicia disfrazada.

        Un cliente mío homosexual adulto dijo que durante un periodo de diez años, desde los quince a los veinticinco años, tenía que tener algún contacto todos los días con Judy Garland. O tenía que oírla cantar en uno de sus discos (los tenía todos) o tenía que contemplar su foto antes de salir de su apartamento a trabajar. Esta imagen femenina era un símbolo que le tranquilizaba.

        Uno de los que contribuyó a Gay Soul (Alma Gay), un libro popular en la comunidad gay, habla de su propio amor a los iconos femeninos, explicando por qué él mismo lleva a veces un vestido:

        Implicarse en el travestismo es una forma de reivindicar a todos los posibles arquetipos del universo. (...) En la división entre hombres y mujeres, me gusta situarme en el medio, poder sentir la experiencia de ambas partes y señalar implícitamente que las divisiones son artificiales. (...) ¿Quién dice que los gays no puedan vestir este tipo particular de ropa? (...) ¿O maquillarse? ¿Por qué no?

       El problema está en que la gente insiste en un sistema binario "o esto o esto" de percepción. (...) [Pero] nosotros no vamos a ser simplemente ninguna vieja señora. ¡El objetivo alto! Esto forma parte de convertirse en un arquetipo... Mucha gente elige a Bette Davis... Yo tomo a Elizabeth I. Tienen características similares; eternas, imperiosas y algo ambiguo en torno al género. [7]

 

        Los hombres que desarrollan el rol de personajes femeninos dicen que lo hacen porque les proporciona alivio del estrés y del conflicto interno. Algunos poseen una colección surtida de ropa interior femenina y camisones del catálogo de Victoria's Secret que llevan en privado como alivio de la presión de tener que presentar una imagen masculina al mundo. Y todo el mundo ha visto hombres vestidos de drag queen en un desfile del orgullo o en un bar gay con tacones altos y peluca. Estos hombres están volviendo a vivir la opción de la fantasía: la secreta fantasía andrógina de la infancia en la que decidieron que no tendrían que decidir entre ser hombres o mujeres: podían ser ambos. Pero debido a que la biología es (en el caso de la identidad sexual) destino, la consecuencia de tomar la opción de la fantasía no da como resultado una androginia genuina sino un sentido penetrante y crítico de déficit masculino.   

        Nos acordamos de la observación de la activista lesbiana Camille Paglia de que "la masculinidad es arriesgada y elusiva: se adquiere rebelándose de una mujer y es confirmada sólo por otros hombres."[8] Los hombres con déficit de género todavía se agarran secretamente a la identificación masculina que es apropiada para los niños en la temprana infancia pero que les aísla del desafío saludable de un mundo polarizado de género.

 

¿UN FINAL DEL SISTEMA DE GÉNERO?

       

        Debido a que se recuerda el género como fuente de dolor en la infancia, la aniquilación de las diferencias de género, de forma nada sorprendente, es una demanda central de la cultura gay. Los defensores gays piden con frecuencia "un final del sistema de género." Daryl Bem, que es un psicólogo abiertamente gay, describe su versión de la sociedad ideal: "cultura polarizadora sin género" en la que cualquiera (hombre y mujer) podría ser el amante de cualquiera". [9]

        Cuando llegan a la adultez, muchos hombres gays sienten una combinación de auto-odio (que llaman homofobia interiorizada), un deseo intenso de encontrar la masculinidad en un compañero erótico, y un esfuerzo defensivo por celebrar su confusión de género como si representase una condición superior. La antología Gay Soul contiene una serie de capítulos escritos por gays que ensalza la superioridad del homosexual como poseedor de "dos espíritus." Como explica un escritor: "Los hombres y mujeres gays (...) son esenciales para la salud de la sociedad como gente liberada de las responsabilidades de la procreación, (...) como gente que apunta hacia una fusión interior de varón y hembra, una androginia santa, a la que todos los seres deberían aspirar." [10]

        Dice otro: "El sexo es una avenida hacia la felicidad en el alma y la dicha que he buscado toda mi vida. (...) La bisexualidad es natural; la naturaleza es pansexual. El alma es andrógina en todos. (...) La homosexualidad nos hace dioses." [11]

        Y otro escritor coincide en que la homosexualidad es una condición superior:

Creo que el futuro del mundo, la esperanza del mundo, depende de nosotros, que los hombres que aman a otros hombres son los únicos que pueden salvar este planeta. Este es nuestro trabajo, nuestro propósito. Llevamos este tipo de energía que nadie más lleva. (...) El mundo nos mira aunque no lo sabe.

Como vivimos entre géneros, también vivimos entre materia y espíritu, entre este mundo y el próximo. (...= Nada nos ha detenido [de tener sexo unos con otros]. Nada de condenas, nada de encarcelamientos ni ningún tipo de etiqueta psicológica, porque esta energía que tenemos es muy fuerte. Nos permite (...) alimentar nuestras almas y alimentar la cultura. [12]

         

        Cambiar las actitudes sobre el género ha comenzado a extenderse desde la literatura gay a las leyes. Algunos jueces están de acuerdo con que el "sistema de género" es injustamente discriminatorio. Un tribunal de Brockton, Massachussets, reguló recientemente que a un chico de un instituto de secundaria con problemas de confusión de género le está permitido asistir a clase vestido de chica. El chico había sido amonestado tres veces por utilizar el baño de las chicas y llevar al colegio sujetadores rellenos, pelucas, faldas apretadas y zapatos de tacón y por tocarle las nalgas a otro chico.      

        La terapeuta del chico le había diagnosticado el desorden de identidad de género. Dijo que era "médica y clínicamente necesario que llevase ropa compatible con el género femenino." Si no se le permitía vestir como una chica, dijo la terapeuta al tribunal, quedaría traumatizado. La juez del caso -lesbiana declarada- estuvo totalmente de acuerdo con la terapeuta del chico y se refirió complacientemente al chico con problemas como "ella." [13]      

        El transexualismo es un tema que la comunidad gay -por razones de relaciones públicas- ha minimizado durante mucho tiempo. Los activistas gays sospechan acertadamente que el público encuentra "anormal" que un chico crea que es una chica. Pero con los éxitos políticos recientes del movimiento gay, el esfuerzo anterior de presentar a los hombres y mujeres homosexuales como "tan normales como los heterosexuales" está dando forma lentamente a un enfoque más valiente. Los activistas han comenzado a sacar leyes nuevas que afirman el derecho de las personas transgenéricas a vestirse y a identificarse en el lugar de trabajo de acuerdo al género al que prefieren pertenecer.     

        Como contraste, Dale O'Leary, autor de The Gender Agenda (La Agenda de Género), observa que la sociedad se debe resistir a afirmar una auto-ilusión:

        El chico de Brockton, Massachussets, no es "ella", independientemente de lo que muchos jueces y terapeutas pretendan que sea. Es un chico con severo desorden de identidad de género que necesita ayuda. Desafortunadamente, muchos profesionales médicos y de salud mental -más que trabajar por encontrar una cura para este tipo de problemas psicológicos- han decidido que apoyar la delusión constituye un tratamiento. O, peor todavía, fomentan la delusión por medio de la cirugía con el fin de "cambiar" el sexo de una persona.

Los pacientes que padecen la creencia de ser hombres atrapados en cuerpos de mujeres (o mujeres atrapadas en cuerpos de hombres) necesitan ayuda. Amputar las partes íntimas de un hombre,  ponerle implantes de pecho, llenarle de hormonas femeninas y eliminarle la barba no hará que sea una mujer: le hará algo menos que un eunuco. La cirugía no cambiará el hecho de que cada célula del cuerpo del hombre sea claramente masculina (XY). [14]

 

Todos estos esfuerzos, advierte de forma precisa O'Leary, son parte de un movimiento social con el objetivo de conseguir la "desestabilización de las categorías de sexo y de género."

 

PERO ¿ES ESTO REALMENTE UNA INDIFERENCIA  HACIA EL GÉNERO?

        El niño con problemas de confusión de género no siente realmente indiferencia con respecto al género, dice el psiquiatra Richard Fitzgibbons. Con mayor exactitud, está rechazando explícitamente el género que debería ser el suyo.    

Los niños con problemas de identidad de género no viven en un mundo neutral de género donde los niños y las niñas juegan con los mismos juguetes. Los niños con estos problemas rechazan ciertos tipos de juegos y de ropa precisamente porque ESTÁN relacionados con su propio género, y adoptan actividades porque están relacionadas en su mente con el sexo opuesto. Los chicos con problemas serios de identidad de género pueden utilizar ropa femenina para obtener aceptación o aliviar la ansiedad, y se enfadan y trastornan cuando se les priva de estos objetos.     

Puede que algunos progenitores pregunten: "¿Qué hay de malo en que un niño juegue con muñecas?" La respuesta es que el problema está tanto en lo que NO está haciendo -aprender cómo ser un chico entre los chicos- como en lo que ESTÁ haciendo -escaparse hacia un mundo femenino." [15]

       

        Los sentimientos descritos por hombres que luchan con su homosexualidad no son (como reivindica el movimiento gay) una actitud desarrollada de forma más elevada ni una actitud superior de androginia. Estos no son sentimientos sanos, positivos y expansivos, como dice el psicólogo Daryl Bem, una mera "indiferencia con respecto al género."[16] Son sentimientos de confusión y alienación de género.      

         Richard Wyler describe el origen de estos sentimientos sobre los hombres y la masculinidad:

"Algunos de nosotros comenzamos consciente o inconscientemente a ridiculizar a los hombres como inferiores, (...) como ‘del Neardenthal', (...) menos ‘desarrollados.' Con frecuencia, sucumbimos al fenómeno psicológico común de ser los más críticos con lo que más envidiamos (...) o con lo que más temíamos" (www.peoplecanchange.com).

 

         Otra ilustración poderosa de esta experiencia de alienación de género es la de "Dan," un cliente anterior:

        Teníamos una vieja casa de campo a las afueras de Sioux City, y abrías esa desvencijada puerta y dabas unos  pasos que crujían hasta llegar a un oscuro sótano con olor a humedad. Mi padre nos dejaba y pasaba horas en su taller. Pero me tenía prohibido ir allí: podía romper las herramientas o hacerme daño, es lo que me decía-, por lo que me tumbaba boca abajo allí arriba, mirando hacia abajo y viendo trabajar a mi padre.

        Lo que nunca olvidaré es ese sentimiento de misterio acerca de lo que estaba sucediendo abajo. Eventualmente mi padre dejaba que mis dos hermanos mayores le ayudasen y, mientras trabajaban, hablaban y reían. No era simplemente el misterio de lo que se hacía en el sótano: (...) era el misterio total acerca de mi padre, porque hasta todavía hoy no consigo entenderle realmente.

       Si tuviese que elegir sólo una imagen que representase lo que fue toda mi infancia, sería la de estar mirando abajo a la oscuridad de mi padre y de mis hermanos. [17]

        

        Esta necesidad de afecto, atención y aprobación masculina -un anhelo de formar parte de la "forma masculina de conocer"- se transforma en la temprana adolescencia en impulsos sexuales. Cuando estas necesidades comienzan a tomar una naturaleza sexual intensa, puede que el niño identifique entonces sus "deseos" como "que es gay", particularmente si esta idea es apoyada por un programa de asesoramiento gay en el colegio o en una sala de chat en Internet. Como dice Richard Wyler:

        Nos veíamos demasiado gordos o demasiado delgados, demasiado bajos o demasiado torpes, no suficientemente atléticos ni fuertes ni duros ni lo suficientemente atractivos -o cualquier otra cualidad que admirásemos en otros hombres pero de la que pensábamos que carecíamos nosotros.

       Más que baja autoestima, era baja autoestima de género: una deficiencia en nuestro sentido esencial de género bajo la que toda nuestra auto-imagen era culpable. Los demás hombres simplemente parecían naturalmente masculinos, pero la masculinidad nunca nos vino naturalmente a nosotros. Aspirábamos a ella pero estábamos desconcertados por cómo alcanzarla. Entre los demás hombres, nos sentíamos diferentes y solitarios (www.peoplecanchange.com).

       

El autor William Aaron describe esta misma situación en su autobiografía:

        Contribuir a mi retirada dentro de la homosexualidad significaba que era uno de esos niños sensibles, "artistas" sin el talento ni el interés por ninguno de los objetivos "masculinos." Odiaba la actividad física -los deportes, y la mayoría de los juegos- y cuando hacía un esfuerzo por formar parte de la pandilla fracasaba tan miserablemente en hacerlo bien que durante un largo tiempo después sufría la vergüenza de la ineptitud. (...) Era un caso clásico en el que (después) me sentía fuera de lugar en el mundo masculino y cómodo y capaz en un ambiente más esotérico. [18]

 

        Puede que el deseo del niño pre-homosexual le acompañe durante el resto de su vida junto con la imagen de la ventana -el símbolo de la exclusión defensiva. Malcolm Boyd describe esa clase de exclusión en su libro Take Off the Masks:

        Cuando llegué a la adolescencia era un frágil jovenzuelo que leía muchos libros, era extraordinariamente vehemente y solitario. Mis amistades intermitentes con otros pocos chicos solían terminar de forma abrupta y sin explicación. Creía que la culpa la tenía yo, como consecuencia de mi ineptitud personal en mantener relaciones. La mayor parte de tiempo miraba al mundo exterior de los chicos de mi edad como un prisionero mira a través de la ventana de barrotes de la celda. Me sentía enclaustrado en la celda de mi yo y anhelaba salir. [19]

 

 

MAXIMIZAR EL POTENCIAL MASCULINO

        Creo que para los progenitores, las consecuencias de estos estudios están claras. Para crecer con un sentido seguro de sí mismos como hombres, se debe animar a los chicos a superar sus miedos. Existen muchas formas para ayudarles a llevarlo a cabo.

        Cuando los chicos tienen buenas relaciones con sus progenitores masculinos, y comienzan a comprender lo que es emocionante, divertido y estimulante en ellos, la relación evocará la propia naturaleza masculina del chico. Por medio de su padre, el hijo encuentra un sentido de libertad y poder al ser diferente de su madre, quedándole ella pequeña, avanzando hacia el mundo del hombre y madurando finalmente en la masculinidad heterosexual.

        Los chicos de los grupos tienen un poder único de actualizarse el potencial masculino recíprocamente. Quizá usted, como padre, se ha dado cuenta de cómo los chicos interactúan de una forma ruda verdaderamente desafiante que les endurece. Por medio de un equilibrio de desafío y apoyo -burlas, bromas, insultos, empujones, agarres y muestras de afecto- vemos un proceso de "hierro que afila hierro." Los cortes y burlas sanas en los que los hombres se implican pueden hacer que el adolescente sensible se sienta herido y confuso. Alternativamente los chicos se tirarán al suelo y se levantarán unos a otros con el amor vigoroso que caracteriza el afecto y la compasión masculinos. Es muy diferente de la forma en que las chicas salen juntas. Esa forma única masculina de relacionarse se puede ver de forma muy hermosa en la película Stand by Me. Los varones en grupos se enseñan unos a otros una elasticidad emocional y una confianza en los demás hombres que el chico pre-homosexual añora.

        Otra forma de ayudar a su hijo es ayudarle a conseguir una habilidad básica en un deporte del que pueda disfrutar -con frecuencia un deporte individual, como la natación, el footing, o montar en bicicleta-, donde puede aprender a asumir los riesgos necesarios para sentirse uno más entre los chicos. Un chico sensible probablemente nunca será futbolista pero no debería ceder a sus miedos sin más ni retirarse a las actividades de las chicas o juegos solitarios ni la fantasía.

 

¿QUÉ TIENE QUE HACER UNA MADRE (O UN PADRE)?

        En su diario, la madre de Will nos sigue contando cómo se las está arreglando su hijo. Recientemente, la implicación positiva del padre del niño ha estado afectando dramáticamente la forma en la que Will se siente consigo mismo:

        21 de mayo. Will estuvo enfermo la semana pasada y, con eso, vi mucha conducta regresiva. No sé si era mi atención maternal hacia él, el que la televisión volviese a estar encendida todo el tiempo, o algo más, o todo combinado. Pretendía ser el Príncipe Toadstool [Will crea este personaje a partir de la Princesa Toadstool, personaje ficticio de la saga de Mario para las consolas Nintendo; N. Del T.]. Pero se despertó con fiebre alta y llamó a su padre en vez de a mí, otro inicio definitivo.

        27 de mayo. En el picnic del Día del Memorial ha jugado al béisbol con un grupo de niños y no ha podido golpear la pelota para nada. Sé que ha sido falta de confianza delante de los demás niños, porque cuando juega con su padre, golpea la pelota bastante bien. Me ha resultado doloroso verlo.

        17 de junio. Will ha ido de pesca con su padre. El Dr. Nicolosi había aconsejado que mi marido le concediese algo que él desease, y esta salida a pescar era lo que quería.

        23 de junio. Todavía no pone mucho entusiasmo en practicar deporte, y puede que nunca lo tenga, pero juega un poco: béisbol, baloncesto, lucha, fútbol y kickball. Con su padre no es realmente malo cuando juega y se pone muy agresivo dando patadas y puñetazos al pesado saco. Mis perspectivas son muy positivas en este punto. Cada noche juega duro con su padre, aunque no es su hobby favorito, y caen rendidos viendo un juego de pelota.

        2 de julio. Will ha comenzado hoy el campamento. Tenía tanto miedo de mandarle allí...: miedo de que no estuviera todavía preparado para estar solo en el mundo masculino. Sentía como si estuviese mandando un cordero al matadero. Tenía hasta el final de la primera semana para conseguir un reembolso de la matrícula del campamento, y me lo reservé en caso de duda, segura de que tendría que cancelarlo. Bien, a él le ha encantado y ¡no tiene para nada miedo de ir! Le han asignado un compañero llamado Iván. Ha jugado siempre con los chicos (hay también chicas en su grupo) cuando he podido verlo. Sin embargo, todavía le falta confianza y habla de magia y de Disney.

        20 de Julio. Will iba en bicicleta y le dijo a un chico con el que jugaba: "Toca esta hoja. Es mágica. Te convertirá en un chico." El Dr. N ha interpretado  esto como expresión de que desea ser un chico pero para él esto todavía sólo es posible conseguirse por medio de la fantasía.

        1 de Septiembre. Will era muy popular con los chicos en el campamento. Era el único chico del campamento al que su compañero Iván invitó a su fiesta de cumpleaños y la madre de David dice que David está hablando todo el tiempo de las cosas divertidas que hicieron juntos Will y él. Los padres de otro chico, Brian, me dieron la misma información. Entretanto, ahora mismo diría que la relación de Will con su padre es imponente.

        Un gran plus es que mi marido le dio algunas camisas suyas para que se las pusiera hoy y se las ha puesto y estaba muy orgulloso de llevarlas puestas. Antes rechazaba llevar cualquier cosa que le recordase las cosas de su padre. Habría consentido ponerse algo mío antes que ponerse algo de su padre. Su padre le compró también una caja de herramientas y Will tiene muchas ganas de ayudar a reparar la camioneta. Continúan bañándose juntos cuando es posible. Ahora mismo estoy muy contenta. Anoche Will se durmió con su nuevo balón de baloncesto.

 

        Como puede ver, Will comenzó a hacer buenos progresos cuando sus padres hicieron tres cosas específicas. Como padre, necesitará seguir su ejemplo. Aquí están las tres cosas que los padres necesitan hacer por sus hijos:

  • 1. El padre: implicarse.
  • 2. La madre: quedarse en segundo plano.
  • 3. Ambos: introducir a otros niños en escena.

            Los padres tienen que introducir a otros niños en escena. Como hemos visto, los niños pre-homosexuales generalmente no tienen amigos íntimos. Tienden a ser reservados, cautos y emocionalmente distantes de los amigos que tienen. Hay una ausencia de la camaradería extrovertida y agresiva que caracteriza a la mayoría de los amigos. Estos niños sensibles no saben cómo conectar con los demás niños, por lo que en vez de ello tienen amigas, porque es más fácil y se sienten más seguros. Usted puede ayudar a su hijo a que vaya dejando indirectamente las amigas incitándole y animándole activamente a tener amigos.

        Muchos padres se me quejan de que simplemente no hay muchos niños en su vecindario. Si se da ese caso, los padres tendrán que acompañar a los niños aquí y allá para que su hijo tenga amigos. Animo a los padres a que, cuando sea posible, tengan preparados unos sacos de dormir  para que algunos niños pasen la noche.

        Pero una palabra de aviso: al comienzo del tratamiento, el niño con confusión de género  se sentirá inquieto cuando esté con dos niños. Se sentirá fácilmente excluido. Es más fácil para él tener un niño en quien centrar su atención o, quizás más importante, tener un niño que centre su atención en él.

        Hace falta repetirlo una y otra vez: la amistad es de una importancia inestimable. Pronto verá cómo su hijo responde fuertemente a estas relaciones con niños. Al principio, actuará con timidez. Pero una vez que disminuya su ansiedad, usted podrá observar el contacto emocional; a veces una dependencia emocional profunda, que puede satisfacerse solamente con mucha amistad continua.

 

PRECAUCIÓN: UN GRUPO DE APOYO QUE SE DEBE EVITAR

         Un grupo que debería evitar es P-FLAG (Padres y Amigos de Gays y Lesbianas). Esta es la organización de apoyo de afirmación gay recomendada por la columnista orientadora Ann Landers e incluso por el Departamento de Educación de los Estados Unidos. Muchas escuelas y agencias de comunidad remiten a las familias a P-FLAG, que tiene afiliados en cada uno de los cincuenta estados y cuenta con más de setenta mil familias entre sus miembros.

        En 1998 pedimos el panfleto de P-FLAG "Sé tú mismo: Preguntas y respuestas para la juventud gay, lesbiana y bisexual", que incluía una lista de libros recomendados para adolescentes gays. Una mirada detenida a esos libros recomendados, sin embargo, reveló un enfoque de guía de los niños que es consecuentemente radical tanto sexual como socialmente. Las historias en primera persona dirigidas a adolescentes describían con un detalle pornográfico el placer de la seducción sexual de una chica joven por su maestra lesbiana, relaciones homosexuales entre chicos adolescentes y hombres mucho mayores y un preciso manual breve sobre la masturbación. En estos libros se anima específicamente a los adolescentes a guiarse sólo por sus sentimientos en su conducta sexual, a ser sus propios jueces de lo que está bien y lo que está mal, y a "pasárselo bien" experimentando sexualmente. Además, se anima a los adolescentes a ver a los tradicionalistas religiosos como cobardes e hipócritas y, al mismo tiempo, a ver la conciencia gay como "sagrada." Si unos libros similares fuesen recomendados por grupos de padres para adolescentes heterosexuales, serían considerados violaciones de los estándares de la decencia de la comunidad.

        Algunos de los libros recomendados son relativamente suaves en la superficie, justificando la experimentación homosexual adolescente con la actitud usual de "este soy yo. Este es quien soy yo". Otros van mucho más allá, glorificando el sexo con animales, la brujería, la adoración de diosas feministas, la adoración del placer sexual como forma de religión, la promiscuidad con cientos de compañeros, orgías bisexuales y voyeurismo.

        El panfleto de P-FLAG recomienda a los jóvenes religiosos que lean Gay Soul: Finding the Heart of Gay Spirit and Nature, un libro que etiqueta el sexo gay como "sagrado." En él, las historias en primera persona hablan de  hombres gays que se burlan placenteramente de su voto de castidad en los seminarios, de un hombre que relata una experiencia orgásmica teniendo sexo con Dios, y de tortura sadomasoquista que es disfrutada por un psicoterapeuta como una experiencia mística. Otro escritor de la antología consideraba "sagrado" el acto de incesto entre hermanos o padres e hijos.

        Después de haber presentado una queja sobre la lista de lecturas de P-FLAG al Departamento de Educación de los Estados Unidos, P-Flag no fue, como se esperaría, suprimido de la lista de agencias recomendadas por el gobierno. Pero el grupo de progenitores suprimió su lista de lecturas recomendadas para adolescentes de la siguiente edición de su panfleto. 

        En la asamblea local de P-FLAG (la madre de un chico homosexual nos lo contó), tiene lugar un particular "ajuste de actitud" que se espera de cualquier progenitor que participe. Ella escribió:

        Los miembros del grupo compartían reacciones positivas, y una madre soltera de un chico de 29 años que tenía SIDA, compartió con gran orgullo que la noche siguiente su hijo estaría actuando por primera vez como drag queen en un bar gay cerca de nuestra ciudad. Obviamente había desembocado en esta actitud de "orgullo" después de meses de ser animada a tomar esa postura por miembros del grupo que habían "trabajado" con su actitud de llegar a aceptar y de estimular totalmente la conducta drag de su hijo. [20]

 

YA NO NOS PODEMOS FIAR DE LA PATERNIDAD PLANIFICADA

         Como padre ya no se puede ni ver  la página web orientadora de Teenwire www.teenwire.org, de Paternidad Planificada. Este grupo anima a los adolescentes a burlar la autoridad de sus padres en asuntos de sexo. Concede su aprobación entusiasta a la orientación homosexual ("es estupenda"), además de a la liberación sexual en general. Teenwire le dice a tu hijo adolescente:

        Francamente, una página web no puede decidir por ti si estás preparado (para el sexo) o no. Ni tu mejor amigo, novio, novia, padre, madre, orientador, rabino... Bien, coges la idea. La única persona que sabe cuando ha llegado el momento eres tú.

La verdad es esta: si eres lesbiana, gay, heterosexual o bisexual, eso es lo que eres y es estupendo. No lo rechaces, acéptalo, porque ningún tipo de negación va a cambiar lo que te pone caliente. [21]

 

TRES CATEGORÍAS DE DEPORTES

         Cuando los padres están intentando encontrar nuevas actividades para sus hijos, suelo hablar con ellos sobre los diversos tipos de deportes que se pueden practicar. Los niños se relacionan "haciendo", y -guste o no- los deportes son la forma más popular y conveniente de "hacer" para los varones de nuestra cultura. Existen tres categorías de deportes, que son presentadas en orden de utilidad.

            1. Deportes individuales, como nadar, montar en bicicleta, correr, ir en monopatín, esquiar y patinar. Estos deportes dan a los niños un sentido de conexión con sus cuerpos masculinos y eso es importante. Parte de la condición homosexual es el sentimiento de alienación del propio cuerpo masculino. En los deportes que se practican solo, el niño tiene la oportunidad de descubrir su competencia física desafiándose a sí mismo.

            2. Deportes en los que se compite solo, como el tenis y el frontón. Más allá del "yo contra mí", la competición individual reta al niño a competir con un compañero. El niño pre-homosexual suele tener miedo a competir directamente con otro niño. Generalmente, tiene miedo de medirse con la fuerza masculina de otro niño. La competición individual ofrece la oportunidad reparadora de "yo contra él."

            3. Los deportes de competición en equipo, como el béisbol, el fútbol, el baloncesto y voleibol. Estas actividades son las mejores para tu hijo porque tienen las ventajas de las categorías anteriores más la oportunidad adicional del vínculo con el grupo. En los deportes competitivos de equipo, el niño se identifica con un grupo de niños contra otro grupo. Debe trabajar como miembro de un equipo y su actuación afectará a la actuación de todo el equipo. Ahora es "nosotros contra ellos."

        A veces es difícil para los padres saber hasta dónde empujar a su hijo. ¿Hasta qué punto debe ser desafiado? Los padres luchan con la pregunta: ¿estamos ejerciendo demasiada presión, o no la suficiente? Cómo determinar el equilibrio adecuado es especialmente difícil, ya que estos niños suelen ser con frecuencia reservados y no suelen expresarse. Y no son siempre de fiar, ya que desean profundamente agradar a sus padres, especialmente cuando su afeminamiento es un problema reconocido abiertamente.

        Como en cualquier actividad reparativa, el niño nunca debe ser forzado a hacer algo a lo que se resiste fuertemente. Ser forzado a participar en una actividad y fracasar (especialmente delante de otros niños) tendrá como consecuencia casi con toda seguridad una experiencia emocionalmente dolorosa. Esas experiencias sólo reforzarán las asociaciones negativas y profundizarán el sentido del yo como débil e inadecuado. El niño debe ser animado activamente pero si protesta con fuerza, entonces no está preparado para esa actividad. En vez de ello, sería mejor que se le engatusase a intentar un deporte menos desafiante.

 

ALGUNOS CONSEJOS  BÁSICOS

        Aquí tenemos cuatro sugerencias para tratar la difícil situación de evaluar lo apropiado de sus intervenciones:

            1. Debe trabajar con un asesor o terapeuta con el que usted se sienta cómodo, que comparta sus objetivos para su hijo y pueda ofrecer una evaluación objetiva.

            2. Cuando no esté seguro de si está ejerciendo demasiada presión en el chico para desarrollar su yo masculino, dele al chico el beneficio de la duda y échese atrás. La necesidad de afirmación y de ánimo positivo es tan esencial como la participación en la actividad deseada.

           3. Para desarrollar la conducta masculina, el refuerzo positivo (alabanza, ánimo) es mucho más efectivo que el refuerzo negativo (coacción, intimidación). Sin embargo, para extinguir la conducta femenina, se necesitará alguna vez la desaprobación amable y consistente. Además, una regla básica es que los mayores resultados a largo plazo se consiguen más por la respuesta positiva por parte del padre a la conducta masculina que por la respuesta negativa a la conducta femenina.

           4. Hacemos una distinción muy importante entre acusar y corregir. Acusar hace referencia a la persona; corregir, a la conducta. Corregir quiere decir que la conducta está mal; acusar quiere decir que la persona es mala. El mensaje que se debe expresar es: "mamá y papá queremos que fijes esta o esa conducta, pero a ti nosotros nunca te ponemos en duda."

        Una frase, adaptada a una situación particular, puede ser una herramienta conveniente para los padres de hijos con problemas de confusión de género: "¡(Nombre del chico), eso es una (conducta, actividad o gesto) de niña pero tú eres un niño!" La frase tiene tres beneficios:

  • Es corta y franca (sin predicación).
  • Utiliza las palabras "niño-niña", que desafía la fantasía andrógina del chico "Soy especial; puedo ser un niño, una niña o ambos."
  • Pone el acento crítico no en la persona (lo que comunicaría culpa) sino en su conducta situacional.

        La frase "¡pero tú eres un niño!" debe tener un tono estimulador. El  mensaje del padre es: "Te recordamos lo que eres, y quien eres es bueno."

    

CUANDO VUELVE LA CONDUCTA FEMENINA

        La mayoría de los padres y miembros de la familia notan una conexión entre el aumento del estrés en la vida del chico y la reaparición de la conducta afeminada. Un chico de trece años me decía de Andy, su hermano de siete años:

        Estuve mirando a mi hermano menor durante unas horas y llegaron algunos de mis amigos. Y nada más entrar mis amigos, Andy comenzó a sentirse incómodo. No sabía qué hacer y se introdujo en una conducta femenina. Mis amigos se reían de esto y yo sabía que Andy estaba avergonzado de su propia conducta pero era como si no pudiera hacer otra cosa. Como si no supiera cómo relajarse.

 

        Andy no sabía cómo poder con la ansiedad de estar en la presencia de chicos mayores. Como defensa, recayó en la cómoda defensa de la conducta afeminada. Otra madre de un chico con problemas de género relataba una observación similar: "Puedo decir cómo ha sido el día de mi hijo en la YMCA por su conducta. Si actúa de forma afeminada, sé que está frustrado. Por otra parte, si es cálido y verbal, sé que le fue bien en el fútbol."

         Esta madre ha hecho una observación importante: describe el "actuar afeminado" como opuesto a ser cálido y verbal. Cuando su hijo con problemas de género no está en su modo afeminado, hay más contacto emocional; está más conectado y es "auténtico." Hay algo unidimensional en el afeminamiento de un chico que nos dice que, en gran parte, este afeminamiento es más una defensa que quién es realmente este chico en concreto. Muchos progenitores detectan una cualidad no natural de fingimiento o caricatura en el chico que es explícitamente afeminada. En efecto, un investigador afirma que los chicos afeminados actúan de forma más femenina que las chicas. [22]

        Cuando la conducta de un chico no es sólo de inconformidad de género sino explícitamente afeminada, inevitablemente carecerá de la rica y expansiva cualidad del rasgo natural que surge del yo verdadero. La conducta afeminada representa una forma de huir del desafío de la individuación masculina. Esto se hace desempeñando un papel, como los roles de fantasía que el chico se imagina desempeñando cuando se arroba delante de la televisión viendo personajes de Disney neutros o femeninos.

 

¿TENDRÁN ÉXITO VUESTROS ESFUERZOS?

        Los padres sensatos harán todo lo posible para ayudar a que su hijo o hija se sienta cómodo como chico o chica y a que desarrollen fuertes e íntimas amistades con personas de su mismo sexo. Sin embargo, la lucha por ayudar a su hijo puede ser frustrante y no hay garantías de resultado.

        Es posible que sus mejores esfuerzos por ayudar a su hijo no den lugar a una orientación heterosexual. Si esto sucede, aunque probablemente desaprueben el estilo de vida gay (y probablemente dejen eso muy claro), esperamos que vosotros, como padres amantes, siempre querréis y mantendréis una relación con vuestro hijo. Además, nunca  deben dejar de esperar que la curación y el cambio tengan lugar en algún momento del futuro.

         Como vemos en la siguiente nota de su diario, la madre de Will ha comenzado a disfrutar por fin del éxito de sus propios esfuerzos. El progreso de su hijo continúa, de forma intermitente a veces, pero avanzando. El esfuerzo por hacer que su hijo se sienta mejor consigo mismo con otros niños, concluye, ha merecido la pena:    

        Me siento frustrada y me pregunto a veces si debería darme por vencida, pero sé que nunca podría dejar de esforzarme por esto, porque pienso en el progreso que ha hecho, que se siente más a gusto y más confidente consigo  mismo. Le he estado abrazando extra últimamente de tal manera que sabe que lo quiero mucho.

Hoy en el descanso ha estado jugando al baloncesto con los niños. Debo añadir que ha invitado a dos niños "auténticos" (con confianza de género) a casa. Aunque todavía era más reservado que ellos, creo que ser más serio es parte de su personalidad y de su intelecto. Yo me sentía muy feliz de ver lo bien que estaba con ellos.

 

    Este artículo es el Capítulo 5 del libro de Nicolosi: "Guía de padres para prevenir la homosexualidad", en: pincha aquí.

 



[1] Andrew Sullivan, Virtually Normal (Nueva York; Knopf, 1995)

[2] B. I. Fagot, "Beyond the Reinforcement Principle: Another Step Toward Understanding Sex Role Development," Developmental Psychology 21 (1985): 1097-1104.

[3] R.C. Friedman, Male Homosexuality: A Contemporary Psycoanalytic Perspective (New Haven, Conn.: Yale University Press, 1988) especialmente el cap. 5.

[4] Ibid.; Véase también: A.P. Bell, N.S. Weinberg y S.K. Hammersmith, Sexual Preference: Its Development in Men and Women (Bloomington: Indiana University Press, 1981).

[5] R. Fitzgibbons, "The Power of Peer Rejection: Interview with Richard Fitzgibbons," NARTH Bulletin, agosto 1997, p. 3; Gerard van den Aardweg, Homosexuality and Hope (Anne Arbor, Mich.: Servant, 1995).

[6] Tom Hess, "It's a Gay World After All?" Citizen, Julio 2001, p. 14.

[7] James Saslow, en Mark Thompson, Gay Soul: Finding the Heart of Gay Spirite and Nature, with Sixteen Writers, Healers, Teachers and Visionaries (San Francisco: Harper, 1994), pp. 133-147.

[8] Camille Paglia, "The Biological Nature of Homosexuality and the Psychological Development of Gay Men and Lesbians" (simposio en el Harvard Medical School, Cambridge, Mass., March 1993), reimpreso en Harvard Gay and Lesbian Review 4, nº 3 (1997): 3.

[9] Daryl Bem, "Exotic Becomes Erotic: A Development Theory of Sexual Orientation," Psychological Review 103, nº 2 (1996): 332.

[10] Andrew Harvey, en Thompsom, Gay Soul, p. 56.

[11] James Broughton, en Thompsom, Gay Soul, p. 13

[12] Andrew Harvey, en Thompsom, Gay Soul, p. 71.

[13] Dale O'Leary, "Destabilizing the Categories of Sex and Gender," NARTH Bulletin, diciembre 2000, p. 22.

[14] Ibid.

[15] Richard Fitzgibbons y J. Nicolosi, "When Boys Won't Be Boys: Gender Identity Disorder in Children," Lay Witness, junio 2001, p. 21.

[16] Bem, "Exotic Becomes Erotic."

[17] Joseph Nicolosi, Reparative Therapy of Male Homosexuality: A New Clinical Approach (Northvale, N.J.: Jason Aronson, 1991), p. 94.

[18] William Aaron, Straight (Nueva York: Bantam, 1972) pp. 21-22, 29.

[19] Malcolm Boyd, Take off the Masks (Philadelphia: New Society, 1984), p. 34.

[20] Linda Nicolosi, "A Mother's Letter to NARTH," NARTH Bulletin, diciembre 1998, p. 11.

[21] Linda Nicolosi, "Planned Parenthood Encourages Valuing of Homosexuality," NARTH Bulletin, abril 1999, p. 11.

[22] G.A. Rekers, Handbook of Child and Adolescent Sexual Problems (Nueva York: Lexington, 1995).  

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