Es posible el cambio

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Diario de una madre - J. Nicolosi

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Es una cosa muy difícil enseñar la masculinidad.

Supone mucha atención consistente.

Pero viéndole ahora, aceptado por sus amigos, feliz en el colegio,

sin miedo a estar rodeado de otros chicos (...)

Creo con todo mi corazón que he hecho lo correcto.

 

Madre de niño con AMS

 

 

            En este capítulo vamos a compartir algunos extractos del diario de una madre, escrito durante el tiempo en que hacía intervenciones con su hijo "Trevor" para ayudarle a sentirse más feliz y más seguro en su identidad de chico.

            El problema de identidad de género de Trevor era más evidente que el de la mayoría de los niños pre-homosexuales. De hecho, se le habría diagnosticado fácilmente el desorden de identidad de género en la infancia. Aunque quizás su propio hijo muestre señales más sutiles del mismo problema de débil identidad masculina, puede que ustedes reconozcan aquí señales de aviso que les estimulen a llevar a cabo alguna acción para apoyar y afirmar el crecimiento de su hijo hacia la madurez heterosexual.

            Mientras leen estos diarios, verán la confusión de esta madre: con momentos de seguridad y confianza alternados con dudas sobre si está haciendo lo mejor para su hijo. Ofrece un profundo historial de los altibajos, las esperanzas y decepciones que los padres sienten durante el proceso.

            La madre de Trevor tiene una sensibilidad enormemente aguda hacia la vida emocional de su hijo y ella y su hijo son extremadamente cercanos. Nos ha permitido amablemente  reimprimir su diario privado.

            Sus esfuerzos implican no sólo cambiar la conducta afeminada sino también apoyar y afirmar el sentido interno del chico de identificación masculina. Al principio, nos da unas breves informaciones básicas sobre su hijo.

 

Odio el día de San Valentín, la Cenicienta y el color rosa. Temía y tengo miedo de que puedan arruinar la vida de mi hijo. Me encantaban los tres hasta que comencé a tener problemas con Trevor.

Trevor fue siempre un niño alegre y encantador. Siempre estaba entretenido él solo, por lo que nunca pensabas que hubiese un niño en casa. Nunca hacía nada malo ni tocaba nada que no debiera. Era una alegría y, para nosotros, un genio. Ya se sabía todas las letras del alfabeto cuando tenía dieciocho meses.

Cuando tenía sólo dos meses tuve que incorporarme al trabajo, por lo que su tía Lucy, que era soltera, se ofreció a cuidarlo durante el día. Entonces nació nuestra hija.

Recuerdo que llegaba a casa del trabajo cuando Trevor tenía tres años y estaba jugando con su hermana y llevaba los zapatos de mi hermana Lucy. Mi hermana pensaba que era gracioso pero yo no recuerdo haber pensado eso. Se los hacía quitar después de un rato pero nunca le di mucha importancia.

Cuando Trevor tenía casi tres años, le llevé al cine a ver la versión de Disney de La Cenicienta. Me encantó la película pero aparentemente a él le encantó incluso más. No recuerdo si comenzó a simular que llevaba un vestido antes o después de ver la película pero por esa época comenzó a ponerse el camisón de su hermana y a imaginar que era un vestido. Una vez más, mi madre y mi hermana no vieron nada perjudicial en esto y nunca le hicieron desistir de hacerlo.

Solía quitárselo y decirle que los vestidos eran para las niñas y que no se lo pusiese más. Sin embargo, la conducta continuó. Cada vez que lo veía haciendo ver que llevaba un vestido, me ponía más furiosa hasta que, finalmente, cuando él sabía que yo estaba por allí, se quitaba el camisón tranquilamente.

También por esa época comenzó a hablar del color rosa. Sus vitaminas masticables eran de color rosa, naranja y púrpura. Siempre elegía la rosa. Su color favorito era el rosa. Si podía tener algo rosa, lo quería. Yo le decía que mi color favorito era el azul, con la esperanza de que podría hacerle cambiar de idea. Nunca pensé que relacionaba el color rosa con la feminidad a esa edad tan temprana. Aunque vestía a mi hija de rosa, nunca le di a Trevor nada rosa ni femenino.

Luego empezó a dibujar mucho. Eso estaba bien pero siempre hacía dibujos de una chica con un bonito vestido con un arco en la cabeza. Le encantaba la ratoncita Minnie pero nunca se inmutaba con Mickey. Si veía Los Teleñecos, era la Señorita Piggy la que le hacía sonreír. Honestamente me preocupaba que llegase a ser homosexual ya entonces pero rápidamente descartaba la idea. ¿Cómo podría ser homosexual un niño de tres años? Cuando comentaba algo así, mi madre y mi  hermana se reían de mí: "Qué idiota que eres," me decían repetidamente.

En esa época sólo había otro niño de una edad similar a la de Trevor en el vecindario. Joey vivía cruzando la calle. En verano, cuando mi hijo tenía cuatro años, Trevor y su hermana jugaban con este niño. Joey era un poco tosco y quizás pegaba a los demás niños más de lo que debía pero mi hija sabía manejarlo. Trevor, sin embargo, no sabía. Solía entrar en casa huyendo de Joey. De hecho, pronto sucedió que Trevor no quería salir más: simplemente disfrutaba quedándose en casa conmigo y viendo la televisión. En ese momento, lo consideraba amable, intelectual y sin voluntad de luchar. Si esa era su naturaleza, estaba bien; algunos niños son así.

Tengo que decir que mi relación con mi hijo era preciosa. Aunque puedo decir honestamente que no tengo preferencias por ninguno de mis hijos, sentía que Trevor era mi "compañero del alma" y así se lo decía mucho a mi marido, Jim.

Jim y yo hemos tuvimos algunos problemas de comunicación durante algunos años. Mi marido es muy callado, un hombre nada hablador. De forma figurada y literal, Jim es un hombre de pocas palabras que cree que toda pregunta puede ser respondida con un "sí" o un "no." Él nunca conoció a sus padres biológicos. Jim (y su familia adoptiva) me pareció siempre de alguna forma inexpresivo. Lo crean o no, durante nuestros primeros años de estar juntos, ¡había encontrado esas cualidades de Jim simpáticas! Veía a Jim como el hombre fuerte y callado (en años recientes, he llegado a ver a toda su familia en realidad un poco fría).

Trevor me quería y siempre deseaba estar cerca de mí. Mi ego se elevaba cuando prefería estar conmigo en vez de con su padre, lo cual ocurría siempre. Continué notando que pretendía ponerse un vestido o hablar del color rosa y siempre lo desanimaba. Estábamos en tan perfecta sintonía mutua que le podía contar cualquier cosa. Él y yo éramos verdaderamente compañeros del alma.

Le recuerdo jugando con telas, simulando que eran bonitos vestidos. Y le recuerdo jugando con el monedero de la ratoncita Minnie de su hermana y a los dos jugando con las muñecas de ella. Por entonces, realmente estaba empezando a preocuparme, y una noche le recé a Dios pidiéndole una respuesta. Sabía que mi suegra y mi hermana pensaban que yo era ridícula. "Madurará," me aseguraban. Y como yo no había estado con muchos más niños, honestamente no estaba segura de si su conducta era normal o no.

Dos meses antes de cumplir los cinco años, me di cuenta de que Trevor era mucho más femenino que mi hija o que yo. Él y su hermana pillaron  ese año estreptococos en la garganta y tuvieron que quedarse en casa durante casi un mes. Pasaban el tiempo viendo la televisión. Me acuerdo de que tan pronto como Trevor se despertaba, encendía la tele y se quedaba tan hipnotizado con los personajes fantásticos que no quería moverse de allí durante todo el día, ni siquiera para comer. Siempre estaba viendo esos dibujos animados, la mayoría de ellos con personajes femeninos. Nunca veía nada como He-Man. Yo no veía nada perjudicial en La Guerra de las Galaxias hasta que vi a Trevor en el comedor poniéndose un juguete triangular en la cabeza intentando hacer ver que era la Princesa Leia.

Por entonces su voz era aguda: una voz tipo sonsonete, una voz femenina forzada. Y comenzaba a llorar mucho.

Algo más le sucedió durante esta época. De repente, Trevor tenía miedo a salir de casa. Cuando intentaba llevarle a la biblioteca o a la clase de gimnasia, tenía auténtico terror a ir a no ser que su hermana o yo le cogiésemos la mano y estuviésemos allí con él todo el tiempo. Había otros tres niños en la clase de biblioteca y cuando los veía, se quedaba rígido. Al principio pensé que los niños se metían con él, hasta que me senté en la clase y ayudé al bibliotecario para mirar lo que estaba pasando. Me di cuenta de que aunque los niños intentaban ser agradables con Trevor, él todavía les tenía miedo. Un día en que no me quedé en la sala con él, salió corriendo. Esta clase, que siempre le había gustado mucho, era ahora su mayor temor.

Su clase de gimnasia era similar. Cuando era el turno de Trevor, hacía lo que el instructor le decía que hiciese. Pero a diferencia de los demás niños, tenía extremo cuidado en no hacerse daño. Después de su turno siempre intentaba sentarse con las niñas. Otra madre que estaba sentada a mi lado me dijo: "Su hijo es muy bueno con los niños pequeños. Siempre es muy bueno con mi hija."

Me di cuenta de que le gustaba jugar con las niñas pequeñas antes de que comenzasen las clases. Decía: "¡Míranos, dos niñas y un niño!" Suspiré de alivio. ¡Al menos todavía sabía que era un niño!

En mi corazón sabía que el llanto excesivo de Trevor y su miedo a entrar en estas clases y a estar con los demás, particularmente con los niños, se debía a que estaba incómodo consigo mismo. Estaba segura de esto porque era mi compañero del alma. Sin embargo, la llamada telefónica que hice al psicólogo que me habían recomendado me fue difícil. Era duro hablar de un daño físico que tiene tu hijo pero de un daño emocional que hace pensar en la homosexualidad es todavía más difícil.

Le expliqué al Dr. N. que a mi hijo le encantaba simular que llevaba un vestido y que le encantaba el color rosa. Le describí cómo se comportaba en las clases a las que le llevaba, que era afeminado tanto en la voz como en las acciones. Mi hijo había comenzado también a sentarse en la taza para orinar, incluso si previamente había estado de pie.

El Dr. N. fue un gran apoyo pero estaba de acuerdo en que tenía un problema serio. Lo que me sorprendió fue que pudo describir la personalidad de Trevor antes que yo. Sabía por la experiencia de otros pacientes que Trevor tenía miedo a hacerse daño físicamente y que por lo tanto no le gustaba el juego duro, que no tenía mucha coordinación en los deportes y que le encantaba absolutamente la fantasía.

La primera pregunta que hizo fue qué tipo de dibujos hacía Trevor. Mi hijo sólo hacía dibujos de chicas con vestidos bonitos: nunca dibujaba hombres. Eso era un problema. El Dr. N. me informó de que a esta edad un niño suele dibujar su propia interpretación de sí mismo y cómo se siente consigo mismo. Me sentí hundida. Las únicas cosas inanimadas que dibujaba eran casas. Eso también era malo. Una casa representa seguridad, que es más una preocupación femenina que masculina.

La siguiente pregunta que hizo el Dr. N fue sobre la relación de Trevor con su padre. ¿Corría hacia él cuando llegaba a casa del trabajo? Jim pasa tiempo con los niños, aunque tiene que conducir mucho por su trabajo de vendedor y está realmente exhausto cuando llega a casa. Pero con respecto a lo que hace con los niños, el problema es que la idea de Jim de pasar tiempo con nuestros hijos es ver lo que él quiere ver en la televisión mientras los niños están en la misma habitación. Como a su propio padre, a Jim no le gustan los deportes y nunca juega a la pelota con los niños.

Con frecuencia he oído decir a Jim con enfado que los niños nunca le dicen "hola" ni dejan de hacer lo que están haciendo para saludarle cuando llega a casa. Tiene que ir tras ellos. Pero puede que si jugase con ellos a un nivel más personal, no sólo viendo la televisión, mostrarían más interés por estar con él.

El Dr. N. me explicó que durante lo que es una fase crucial de identidad de género de un niño (del año y medio a los dos años), evidentemente mi hijo no había tenido un vínculo con su padre. Esto suele suceder cuando un niño que nació particularmente sensible y amable percibe a su padre como crítico, distante e indisponible. Por tanto, el niño piensa: "Papá no es como yo; esto no es lo que soy yo." Esto produce que este tipo de niño temperamentalmente vulnerable construya una exclusión defensiva contra su padre y se identifique con su madre. Pero la realidad de que Trevor es un niño permanece, por supuesto, y ¡por mucho que lo desee no puede cambiarlo!

El Dr. N. me dijo que el tratamiento de Trevor debe centrarse principalmente en mejorar la relación entre Trevor y su padre. Indicó que mi marido tendría que destruir la "exclusión defensiva" de su hijo siendo especialmente cariñoso con él. A la mínima oportunidad tenía que trabajar con nuestro hijo, señalando las diferencias entre varón/hembra y desestimular amablemente la conducta femenina. Era muy importante que nunca gritase a Trevor, porque nuestro hijo se sentía herido muy fácilmente. Debería ser especialmente paciente con él, más que con el resto de nuestros hijos, y cuando se enfadase, más que permitirle ver que estaba enfadado o frustrado con él, Jim simplemente debería salir a pasear.

Se suponía que ambos teníamos que reforzar la masculinidad y conducta masculina de Trevor, explicar las diferencias anatómicas entre niños y niñas y básicamente destruir las fantasías afeminadas de Trevor con amor, trayéndole de vuelta a la realidad. Simplemente Trevor no podía continuar simulando ser una niña. Es un niño, independientemente de las ilusiones a las que él mismo se afierre.

Mi marido iba a luchar con él todas las noches para ayudarle a superar sus miedos a los juegos de peleas y de contacto con otros niños. Era también importante que mi marido dejase que Trevor tuviese algo de éxito al luchar con su padre. Parte del problema era que Trevor sintiese  que no daba la talla, que no era tan bueno como los demás niños. Además, Trevor no iba a pasarse el día jugando con niñas.

Debido a que el objetivo básico del tratamiento era reparar la relación entre mi marido y mi hijo, ¿dónde encajaba yo en todo esto? Después de rezar y llorar alternativamente, y finalmente luchando a brazo partido con la situación, tuve que afrontar muchas cosas.

Primero, tendría que exponer mi posición a mi suegra y mi hermana Lucy. Daba igual lo que pensasen o lo opuestas que estuviesen a lo que Jim y yo estábamos haciendo para ayudar a Trevor: debían respetar mis deseos cuando les pidiese que no lo tratasen como un bebé ni estimulasen su afeminamiento. Aunque me llamasen "tonta", tenía que perseverar.

Mi madre había seguido insistiendo en que a Trevor no le pasaba nada malo. Sí, cuando ella venía de visita le había visto vistiéndose de chica, le había visto jugando con muñecas, le había visto haciendo elaborados dibujos de chicas con vestidos, pero continuaba negando que hubiera algo malo. Yo casi me preguntaba si ella disfrutaba complaciendo las fantasías de mi hijo. Hay mucha satisfacción al dar cariño a un niño suave y amable al que puedes abrazar afectivamente y que te devuelve tanto afecto. Por supuesto, tuve que hablarles a las dos sobre el problema de Trevor, ya que él pasaba mucho tiempo con ellas.

Tenía que conseguir que mi marido tuviese más conexión emocional con su hijo. Comencé sugiriendo actividades de fines de semana, que incluían excursiones, patinaje sobre ruedas y bolos. Le compraba juguetes a mi hijo pero le pedía a mi marido que se los diese. Pegué una lista a modo de recordatorio en la cartera de Jim, algo así como las "reglas de ruta" de cómo debía comportarse con su hijo. (1) Ámale tanto que le atraigas al ambiente masculino. (2) Sé amable; no le grites. (3) Llévale a trabajar contigo. Y así.

A veces me sentía como el director de toda la producción mientras que mi marido y mi hijo eran simplemente los actores pasivos. Siempre estaba buscando formas de señalar los parecidos entre ellos. Incluso les compraba camisetas a juego cuando era posible.

Encontrar otros niños de la edad de Trevor para que jugase y hacerme amiga de sus madres era también crítico. Necesitaba observar la conducta de estos niños mientras jugaban con Trevor. Con frecuencia le hacía preguntas como por casualidad de lo que hacían juntos. Tengo la suerte de que mi hijo me diga lo que pasa. Ahora rehúsa jugar a los juegos de niñas porque comprende que los niños tienen juegos diferentes.

Intentar conseguir que Trevor dejase de tener miedo de jugar con los niños "auténticos" era mi objetivo. Elegía los niños que creía que eran los más masculinos de su fiesta de cumpleaños  y, basándome en lo que él me decía de ellos, me hacía amiga de sus madres e invitaba a los niños. Trevor al principio no se sentía especialmente cómodo con ellos pero cada día su tiempo de juego iba mejorando. Ahora es activo en el patio del recreo del colegio con estos niños y le animo siempre que juega con ellos.

¡Esto es un gran paso adelante! No hace mucho tiempo odiaba ir al colegio. Lloraba la noche antes y me rogaba: "¡Por favor, no me hagas ir!" Me había dicho también que no tenía amigos. Muchas veces, cuando lo iba a recoger, lo veía por la ventana jugando en el patio del recreo: Trevor estaba siempre solo mirando a los demás niños. Me sentía tan mal por él. Deseaba que tuviese un buen amigo verdadero pero él no se permitía acercarse a ningún niño del colegio. Sabía que quería ser amistoso pero no tenía el valor para hacerlo. Siempre se sentía, creo, intimidado por los niños.

También he apuntado a Trevor a natación y gimnasia pero siempre en una clase en la que haya alguno de sus amigos, para que tenga más entusiasmo en ir. Por la noche le cuento historias de niños, sustituyendo su nombre y el de sus amigos por el de los personajes. Incluso me he inventado historias de aventuras a la hora de dormir sobre él y sus amigos, para que pueda oír su nombre incluido con el resto de los niños.

Aunque se supone que mi marido es la clave activa de todo esto, en realidad, yo he sido la única que lo ha controlado. Soy yo quien reúne a todos los niños en casa y la que asegura que su conducta es una influencia positiva sobre Trevor. Siempre soy yo quien le lleva a su entrenamiento deportivo. Mi hermana Lucy me critica por hacer todo ese esfuerzo pero tengo que ignorarla.

No tengo garantías de que todo esto resultará en la forma que pido en mis oraciones todas las noches. Creo con todo mi corazón que he hecho lo correcto y que mi hijo está más cómodo consigo mismo que lo que habría estado si hubiese permitido que la situación continuase como estaba.

No es fácil y puedo comprender por qué los padres no siguen con este tratamiento. Fue especialmente duro al principio, porque fue entonces cuando sentí que podía estar hiriendo sus sentimientos. Pero verle ahora, aceptado por sus amigos, feliz en el colegio e impaciente por ir allí, sin miedo a estar con los demás niños e impaciente por jugar con ellos, recibiendo invitaciones a fiestas de cumpleaños de muchos de los demás niños, no me reprocho nada. Todavía confía en mí y todos los días lo abrazo y lo beso y le digo que lo quiero, y él me hace lo mismo, de tal forma que en verdad nuestra relación no ha resultado dañada.

Después de todo lo dicho y hecho, no me reprocho nada. Tengo la confianza de haber hecho lo correcto. Siempre estaré cerca de mi hijo aunque esto no funcione: conozco el corazón de este niño casi como el mío y lo quiero mucho. Pero como lo quiero, quiero lo mejor para él, por lo que todavía rezo para que crezca fuerte y con confianza en ser un hombre.

Esa es mi esperanza y mi oración por Trevor.

Después de proporcionarnos lo básico sobre la confusión de género de Trevor, su madre nos permite ahora ver el diario que escribió hace casi diez años, durante el año y medio de terapia. Se darán cuenta de que el progreso estimulante que hace Trevor es seguido con frecuencia por la regresión a viejos hábitos: dos pasos adelante y uno atrás. Es una batalla de mucho tiempo y exigencia. Pero como verán, poco a poco ha sido recompensada.

10 de febrero. Hace una semana vimos al Dr. N. en su consulta. Aunque nos ha explicado claramente lo que se tiene que hacer, enseñar la masculinidad es algo muy difícil. Bajo presión continua he logrado que Jim se meta en juegos de "peleas" con Trevor todas las noches, agarrándolo y abrazándolo, besándolo y diciéndole de forma paternal palabras de afecto. Le trae regalos a Trevor, algo para empezar a construir confianza entre ellos.

Si vemos a Trevor haciendo algo femenino, le decimos amablemente que los niños no hacen esas cosas e intentamos señalar lo que se supone que hacen los niños. Por ejemplo, le dije que los niños tienen "colitas" que sobresalen y que esto es lo que hace de él un niño y que los niños no pueden ser nunca niñas y que las niñas nunca pueden ser niños.

Los primeros días han sido extremadamente duros. Al principio Trevor se rebeló un poco pero no tanto como indicó el Dr. N. que podría pasar. Como mi marido no está mucho en casa, tengo que tratar esto yo la mayor parte de las veces. Hace un par de días, le hablé de las cosas femeninas que había hecho y entonces me fui a mi habitación y estallé en lloros. Hay veces en que Jim también llora. A veces los dos nos sentimos agobiados por tener que hablar con Trevor de tantas cosas que se supone que no debe hacer. Trevor siempre ha sido un buen niño y no acaba de acostumbrarse a que se le digan tantas cosas que hace mal. Me mira con ojos tristes preguntándome si está haciendo algo mal. Y noto que ya no viene a mí tan fácilmente como antes porque tiene miedo de que pueda criticar su conducta.

16 de febrero. Ha habido varias veces en que Trevor ha dicho: "No me siento bien. Quiero irme a la cama." Luego me he dado cuenta de que estaba acostado delante de la televisión con el pijama de su hermana puesto, tal como solía hacer cuando hacía ver que era una niña. Inmediatamente le he dicho que lo dejase.

Me he dado cuenta también de que cuando Trevor besa a su padre cuando llega a casa del trabajo, ahora es algo más que un beso seductor. Más que un beso de padre/hijo, parece más un beso de marido/mujer. Probablemente mi marido no ve esto y creo que no se enteraría de esta observación.

Desde que estamos yendo a ver al Dr. N., he tenido que redirigir la conducta de mi propio hijo muchas veces. Es muy doloroso pero Jim y yo hemos persistido. Pero por lo que se refiere a mí, mi vida ha tomado un nuevo sentido. Voy a hacer todo lo posible para combatir esto. Y mi relación con Trevor ha sido tan perfecta que confía en mí. Aunque le resulta muy difícil, , se cree lo que estoy intentando explicarle.

En este punto, tuve que intervenir para decirles a estos padres que se echasen atrás. En su entusiasmo por cambiar las conductas afeminadas, pues estaban exagerando de una forma que dañaría la relación padre-hijo. El reforzamiento positivo, es decir, la alabanza, es siempre la mejor forma de cambiar la conducta. No agobien al niño con nuevas expectativas al mismo tiempo. Y, por encima de todo, ¡no se avergüencen!

26 de febrero. Durante un largo tiempo, me he dado cuenta de que Trevor no puede mirar a los hombres a los ojos cuando habla con ellos, aunque esto no es un problema cuando está con una mujer. Puedo ver que mi hijo está nervioso cuando habla con hombres.

No se pone nervioso sólo cuando habla con hombres; también se incomoda cuando se desnuda delante de hombres. He empezado a darme cuenta de la diferencia entre el grado de comodidad de Trevor con su desnudez cuando está en mi presencia (lo cual no le presenta ningún problema) en contraste a estar en presencia de su padre. Hoy resulta que Jim estaba orinando delante de él con la puerta del baño abierta. Luego, ha entrado Trevor a orinar pero ha cerrado la puerta para que su padre no pudiese verle. Jim le ha dicho: "Los hombres no tienen que avergonzarse delante de otros hombres."

Pero en la parte positiva, ya no veo a Trevor haciendo ver que lleva un vestido. Ya no le oigo imitar la voz de una niña mientras juega, aunque su voz es todavía de un tono agudo forzado. Ha dejado de dibujar recientemente. No puedo evitar preguntarme si sólo estamos suprimiendo la conducta y si esto volverá a salir a la superficie más tarde. Sin embargo, Trevor ha empezado a jugar a que él es el médico y su hermana la enfermera. La paciente era una muñeca de la ratoncita Minnie pero le dejo hacer porque ha tomado una identidad masculina. También me he dado cuenta de que ya no llora tanto como antes, que lo hacía mucho antes del comienzo del tratamiento.

1 de marzo. Llevamos aproximadamente tres semanas de tratamiento. Veo unas señales estimulantes. Ayer, aunque tenía miedo, Trevor entró solo en su clase de biblioteca. Desde que le dije que no se sentase con las niñas, se sentó al lado del niño más pequeño que pudo encontrar: ¡pero al menos era un niño!  Sentí la sensación dulce de algún progreso. Hace un par de días, fue a trabajar con su padre, algo que no había hecho antes. Todavía rechaza imágenes masculinas y prefiere animales de tipo neutro como el Pato Daffy, Dumbo o Bambi. También rechaza el color azul. Ahora prefiere el rojo.

6 de marzo. Trevor ya no menciona el rosa. Él y su hermana se pelean más. De una forma extraña, puede que esto sea realmente una buena señal. Espero que así sea, porque ahora está empezando a tener intereses diferentes a los suyos.

La televisión hace que vuelva al mundo de fantasía: ayer lo vi actuando otra vez como Piolín. Intento sentarme con él cuando la ve para asegurarme de que no hace muchos amaneramientos que imitar o al menos le explico -siempre de forma amable-: "Trevor, los niños no hacen eso." El Dr. N. dice que Jim debe recordar esto más que yo.

11 de marzo.  Un paso atrás hoy. Trevor ha intentado esta mañana empujar su pene atrás dentro de su cuerpo y rechaza ponerse la camisa que es como la de su padre. Este fin de semana parecía que había retrocedido y que era ligeramente más afeminado en movimientos y gritaba mucho. Tengo un sentimiento de que ahora mismo demasiado tiempo con su padre le hace retroceder. Esto llega al exceso. Tenemos que aprender a buscar el equilibrio correcto.

17 de marzo. En la casa de su prima Cathy, Trevor ha jugado con piezas de Lego mientras que mi hija y Cathy jugaban con muñecas Barbie. Sin embargo, más que hacer un edificio, con las piezas del Lego ha hecho un collar y una corona que se ponía luego en la cabeza. Ha dicho que era un príncipe. Mi marido le ha explicado con amabilidad que sólo nos ponemos disfraces en Halloween. Esta tarde, mientras jugaba en casa, mi hija hacía de "mamá", y Trevor quería hacer de "niños en general." Le dije que debía hacer de "papá" porque es un niño. 

24 de marzo. Fiesta de cumpleaños de Mauri. Había seis niños en total. Trevor quedó tercero en la carrera de sacos y ganó en el juego de la patata caliente. Espero que esto le ayude a desarrollar la confianza en sí mismo.

26 de marzo. Trevor realmente lo hizo bien en su clase de gimnasia. Más tarde, eligió una camiseta de béisbol y pantalones cortos en la tienda. Mientras veía la televisión, comenzó a jugar con los botones del mando del vídeo cuando aparecieron dos cosas: el rosa Oso Care y Cherry Merry Muffin. Hizo un gran esfuerzo para no seguir mirándolos. Luego fue a desayunar en vez de terminar de ver los dibujos animados.

Trevor ha elegido también a Mario o a Luigi además de a Toad (el neutro) mientras jugaba con Mario 2 de Nintendo. También es definitivamente más asertivo cuando habla y su técnica de lucha es mucho mejor.

28 de marzo. Jim y yo estábamos jugando al Nintendo y ¡Trevor ha apremiado a su padre a que me derribase en el juego! Esto es un comienzo, aunque a Jim se le haya escapado el significado de esto. Antes de comenzar el tratamiento, Trevor siempre me animaba para que ganara a su padre. ¡Soy tan feliz por esto que ni siquiera me hiere el ego! Esta tarde hacía dibujos en los que los varones y las mujeres parecían exactamente iguales. Le he señalado las diferencias.

5 de abril. Trevor todavía tiene miedo a hablar con niños en la clase de biblioteca pero al menos se sienta con ellos. Atrapa la pelota mucho mejor y ha perdido algo de peso porque es más activo y pasa menos tiempo encantado delante del vídeo.

13 de abril. El pasado fin de semana estaba jugando a la Caza del Pato en el Nintendo, que es el juego de niños que su amigo Joey le prestó. A veces pide jugar al fútbol y por la noche pide ver partidos de béisbol en la tele. Gracias a Dios, ¡ahora siempre pide que su padre esté en casa! Lucy se da cuenta de que su voz es más profunda y de que es más agresivo.

22 de abril. Conseguimos un pequeño pack de béisbol para niños para Trevor y le hemos animado a jugar. Su forma de batear es bastante masculina (te sorprenderías si vieras a diferentes niños, de ver que hay una forma masculina definida de lanzar o golpear una pelota). Además, ya no huye de jugar con Tommy (Tommy es el nuevo del bloque de abajo, realmente todo un chico).

Hoy Trevor ha querido ir con su padre a recoger la nueva camioneta de Jim y ahora prefiere que su padre esté conmigo todo el tiempo. Mi hijo y yo no somos tan íntimos como antes. Siento que le estoy diciendo adiós a mi niño pequeño; ya no somos tan similares. Es un sentimiento duro debido a que éramos muy íntimos pero creo honestamente que estoy haciendo lo correcto por él.

Su voz es a veces más profunda. El pasado domingo golpeó a su primo Eddie, que es ocho años mayor que él, porque Eddie le había pegado a su prima Cathy. Ayer cogió un par de calcetines de vestir porque quería parecerse a su padre.

28 de abril. Creo que Trevor ya no tiene dudas de que es un niño. Dice que algún día va a casarse con una buena chica y que va a tener muchos niños. Aunque Trevor nunca ha dicho que se casaría con un chico, al comienzo parecía tener renuencia cuando oyó que se esperaba que se casase con una chica. Parecía que no se imaginaba como padre.

29 de abril. Hoy Trevor ha jugado a batear con su padre. Ahora quiere realmente a su padre. Esta noche ha dicho que el miércoles llevará su camisa negra y roja y el jueves se pondrá su camiseta de Nintendo (le di la camiseta a Jim para que pudiera dársela a Trevor). En este momento están jugando juntos a la Caza del Pato.

Es asombroso oír cómo su voz suena tan profunda y madura (sin sonsonete) cuando habla de Nintendo. Lo ha superado. También elige más juegos Nintendo relacionados con deportes, ya no como en sus anteriores elecciones de juegos que estaban relacionados con castillos y con la fantasía.

2 de octubre. Me he reunido con la maestra de Trevor para ver cómo le va en clase. El Dr. N. dijo que debía hablarle del problema de Trevor sin darle demasiados detalles. Ella siempre está con los niños, por lo que tengo confianza en que Trevor esté trabajando en ello conmigo.

Siempre explico a los padres que pueden conseguir la colaboración de los maestros y entrenadores del niño explicándoles que su hijo se siente inseguro de ser un niño. "Necesitamos trabajar juntos", deberían decirle los padres al maestro, "para que este niño crezca en auto-estima con respecto a su género: para ayudarle a que sea feliz y tenga confianza en ser un niño.

 

7 de octubre. Problemas. Últimamente no he visto tanta cercanía entre Trevor y su padre. A Jim lo acaban de ascender, por lo que ha estado muy ocupado en su trabajo y con frecuencia está de mal humor con los niños después de estar conduciendo durante todo el día. Ahora mismo Trevor no muestra interés en los deportes y su padre no ha visto la televisión con él.

16 de octubre. Trevor ha empezado hoy su clase de natación en el club. Al principio tenía miedo de entrar y quería que yo me quedara con él, lo que no se le permite a ningún padre. Lo he visto, sin embargo, desde otra puerta (siempre con el miedo de estar enviando el cordero al matadero), y lo ha hecho bastante bien. Le han enseñado cómo zambullirse y cómo girar bajo el agua. Estaba tan ilusionado después de la clase que ha dicho que quería venir todos los días, no sólo una vez a la semana. Cuando ha llegado a casa, se ha puesto a jugar realmente con su pelota y su bate y luego me ha preguntado si podíamos comprarle un aro de baloncesto.

Trevor ha estado dibujando mucho esta semana pasada. Dibuja chicos y chicas, normalmente del mismo tamaño y ningún sexo es dominante. Él y su padre son más íntimos de nuevo y Jim ha empezado otra vez a ver deportes con él. Creo que la clase de natación en verdad le ha dado a Trevor algo de la confianza en la masculinidad que tanto necesitaba.

9 de noviembre. Hoy ha estado jugando con su hermana y mi sobrina. Me he dado cuenta de que Trevor hacía el papel de rey y las dos niñas eran la reina y la princesa. Compensa verle asumir el papel masculino, aunque sea en un escenario fantástico.

5 de febrero. Ahora lleva un año entero de tratamiento. Trevor todavía carece de confianza en sí mismo, aunque acepta el rol masculino: juega a ser papá, el rey, etc. Ahora también puede manejar la situación de que Alan lo forcejee y los juegos en el patio del colegio.

26 de marzo. Me he dado cuenta de más dibujos de chicas, corazones, etc., en torno al día de San Valentín. Esto es un problema, porque es lo que la maestra le dijo que dibujase. Tuve que hablar con Trevor de que los niños no hacen dibujos de chicas. Más tarde le vi esbozando una chica en un cuaderno de colorear, no coloreándola sino intentando esbozarla.

Lo importante aquí es no desalentar las capacidades creativas de Trevor, que son sus dones naturales, sino desalentarle de utilizar la fantasía para apoyar la pretensión de que es una niña.

 

Para su fiesta de cumpleaños invité a todos los niños de su clase más otros tres de otra clase, además de su amigo de la clase de natación: quince niños, ninguna niña. Todo cuanto  ayude a solidificar la imagen masculina. He hecho mi tarea de hacerme amiga de las madres de todos los niños de su edad y estoy invitando constantemente a estos niños a jugar después del colegio. Esto a veces me da rabia pero lo siento como un pequeño precio que tengo que pagar para evitar un precio mucho mayor si Trevor llega a ser homosexual.

Hay una niña de su guardería que seguía besando a Trevor en una fiesta a la que fue. ¡Ahora habla de casarse con ella! Le dibujé el árbol genealógico y le dije que cuando se case algún día, pondré el nombre de la chica en el recuadro que está a su lado y dibujaré las ramas para cada uno de los niños que tengan. Le hablo y le digo que cuando sea padre, su esposa será la madre y yo seré la abuela y papá será el abuelo. Esto lo acepta sin reserva ni duda.

 

            Esto es muy importante para que Trevor clasifique. Las fantasías andróginas -(el mito de que puede ser tanto varón como hembra, madre y padre, marido y mujer) pueden llegar a ser distorsiones de la realidad durante toda la vida.

 

2 de abril. Me doy cuenta últimamente de que la relación entre mi marido y mi hijo es calurosa y fría. Ahora mismo, Trevor y Jim están en un momento frío y bajo. Mi marido le ha dicho que le construirá una casa en el árbol en pocas semanas. Estoy segura de que eso volverá a hacer que la relación entre en calor. Trevor no puede esperar a que empiecen y me pregunta constantemente cuándo lo hará su padre.

5 de abril. Problemas hoy. Hemos ido al club y hemos visto un encuentro de natación de hombres en el que competían que los primos de Trevor. Trevor se ha sentado cerca de la piscina, ha cruzado las piernas y ha posado de forma femenina mientras veía a los chicos competir en la piscina. No podíamos creer que estuviera haciendo eso, como si estuviese coqueteando. Es como si estuviese haciendo totalmente lo contrario de lo que hace la mayoría de los chicos si quieren pavonearse ante los chicos mayores. Lo llamamos aparte y le dijimos (en privado, por supuesto) que no cruzase las piernas y que actuase como un chico para que los chicos mayores no pensasen que era un bebé o un mariquita. Era como que realmente quería llamar la atención de los chicos mayores, pero no sabía cómo hacerlo de forma real: de igual a igual, de chico a chico.

12 de mayo. ¡Mejor hoy! En el club, todos los chicos (que son todos mayores que Trevor) han entrado en la piscina y el agua estaba congelada pero así y todo ¡Trevor también se ha lanzado dentro! Ha sido una cosa de machos para hacer. Todo el día ha estado en lo que yo llamaría una "altura masculina."

Lo que me ha agradado más ha sido que el maestro les ha devuelto a los niños dos dibujos que habían hecho de sí mismos. Uno lo hizo en septiembre y recuerdo haber temido verlo colgando en la clase ¡porque mi hijo dibujó una ropa que parecía que llevaba un vestido! El otro dibujo lo hizo en abril y para mi descanso, se dibujó como un chico, sin lugar a dudas. Llevaba pantalones y el pelo corto y no era para nada afeminado.

15 de julio. Ayer siguió a su padre a todas partes con su guante de béisbol (iban a tener un entrenamiento). La escena me conmovió mucho. En ese momento, quería llorar por él y por aquello con lo que tenía que torear en su vida desde tan joven. Dudo de que llegue a ser algún día un atleta pero todavía puedo ver que realmente quiere hacerlo bien.

 

            El chico con confusión de género no tiene por qué ser un "macho." Si la naturaleza no le ha dado capacidad atlética pero le ha dado capacidad artística, eso no es un problema. Sin embargo, le ayuda al menos poder lanzar la pelota de forma aceptable y jugar a algún deporte de forma adecuada. Si no, el sentimiento de sentirse avergonzado o de no dar la talla con los demás chicos reforzará su sentimiento de ser diferente.

 

6 de septiembre. Hacia el fin del verano sentí una ligera regresión, nada femenino. Era una huida del padre, inclinándose hacia la madre con su voz en un tono artificial, ligeramente más alto. Pero luego, las dos últimas semanas de agosto, el padre lo llevó a pescar en su nueva camioneta y noté un completo cambio, un cambio masculino. Desde entonces ha estado jugando con coches de Matchbox. Hizo un parque con la parte de arriba de la caja de sus zapatillas de lona y juega con estos coches.

Sé que muchos de sus intereses irán siempre más por la parte artística. Pero quiero que comprenda las cosas de los hombres y que no sea intimidado por ellas.

20 de septiembre. Trevor está mostrando interés por el piano. Le pregunté al Dr. N. si las clases de piano serían apropiadas en este punto. Dijo: "Sí, por supuesto, si ese es su don natural. Pero consígale un profesor varón. Preferiblemente un profesor varón casado."

Esta noche Trevor estaba jugando a las cartas con mi hermana Lucy y ella comenzó a cantar "Cenicienta, Cenicienta" de la Cenicienta de Disney, y eso para mi hijo fue como un chasquido. Ciertamente, ¡mi hermana no es para nada una ayuda!

16 de octubre. Desde el comienzo del colegio ha habido tal distanciamiento entre padre e hijo que estamos teniendo problemas para resolver. Desde que se ha dado este distanciamiento, Trevor ya no juega con los coches Matchbox o a la Caza del Pato.

Hay un maestro joven del segundo curso y voy a pedirle que Trevor le coja el próximo año para que vea que enseñar no es sólo cosa de mujeres. Todos los días le pido casualmente y de improviso que no fisgonee realmente con quien se sienta en el autobús cuando va y viene del colegio. Siempre se sienta con niños. Sin embargo, ¡me resulta asombroso cómo cambia su conducta para coincidir con la actual relación que tiene con su padre! Cuando él y su padre no están cercanos, regresa a lo femenino. Y su relación todavía balancea regularmente.

 

            La madre de Trevor está observando correctamente la ambivalencia de identidad de género de su hijo. Hace un año, Trevor estaba identificado con ella y con la feminidad que representa; hoy es ambivalente sobre si identificarse con lo masculino o lo femenino. La ambivalencia se centra alrededor de dos cosas: Primero, la propia falta de certeza de Trevor de que es capaz de hacer las cosas de los chicos y de dar la talla en un rol masculino; y en segundo lugar, el atractivo cambio de su padre hacia Trevor como objeto de identificación masculina.

 

24 de noviembre. La relación padre-hijo ha vuelto actualmente a su cauce. Trevor y yo fuimos al Sea World de San Diego con los niños, mi madre y Lucy, y Trevor lloraba ¡porque echaba de menos a su padre!

El 4 y el 21 de noviembre vi a Trevor luchando con Alan y lo hacía bien. También recibió un trofeo de natación el pasado domingo en el club de campo, que fue otro gran empujón para su ego masculino. Parece que gusta de forma genuina a los demás chicos del colegio. Cuando coge una pelota, es muy feliz y está muy asombrado de sí mismo. Está aprendiendo que puede hacerlo. Esta noche va a jugar a los bolos con Jim.

2 de enero de 1992. A principios de diciembre, la relación de Trevor con su padre se apagó ligeramente. Trevor quería que su padre "saltase" en cuanto él quisiera que hiciera algo y si el padre no saltaba, Trevor se enfadada mucho. Iban a hacer una obra teatral de Navidad en la iglesia y eligió el papel de uno de los corderos del establo antes que el de José, un pastor o un rey mago. Esto me decepcionó.

Luego, el 11 de diciembre su clase fue a ver un ballet de Tchaikovski y su maestro (del que he hablado antes) lo puso en un grupo con cinco niñas. A mí me molestó que sucediese eso pero no hice ningún comentario.

31 de diciembre. Han pasado varias cosas entre Navidad y hoy que de alguna forma me hacen sentir (¿me atreveré a decirlo?) que mi hijo está verdaderamente en el camino correcto y haciendo ciertos progresos.

Primero, Trevor y su padre hicieron muchos dibujos juntos en la semana de Navidad, e incluso le dedicó un libro que escribió en el colegio para su padre (suele dedicar sus libros a "mi madre").

El 31 de diciembre tuvimos una fiesta y Alan estuvo allí. Siempre tuve miedo de lo que Alan pueda hacer al ego de Trevor pero el día de Año Nuevo había un Trevor diferente (un Trevor más masculino) y no estaba intimidado por Alan.

Hoy, cuando su padre llegó a casa del trabajo, Trevor cogió el sombrero de su padre y se lo puso él mismo en su cabeza y se lo dejó puesto. Antes siempre había rechazado ponerse ropa de su padre y, si se la ponía, se la quitaba rápidamente. Mi hija intentó quitarle el sombrero pero él no se lo permitió. Entonces comenzó a reírse de ella de la forma burlona en que los niños lo hacen de las niñas.

Anoche Trevor y su padre estuvieron en la cama hablando del sistema solar durante media hora y me di cuenta de que su voz era auténtica -ni femenina y artificial. Era como si hubiese pasado la pubertad. Esta noche me siento como que ha tenido lugar una mayor apertura del camino.

Ha llamado otro amigo y le ha pedido a Trevor que se acerque mañana. Trevor me ha dicho que no quiere ir porque quiere pasar el tiempo en casa con su familia. ¡Un Trevor muy asertivo hoy! Normalmente quiere ser acomodaticio y no se resiste ni expresa qué es lo que quiere. Ha dicho que no le importaba que su amigo viniese aquí pero que quiere quedarse en casa. Esta noche siento como si finalmente se hubiese encontrado consigo mismo y se estuviera volviendo completo y total.

3 de enero. Trevor ha hecho hoy en el colegio un dibujo de sí mismo y de su padre pasando por el puente en la nueva camioneta de su padre. Le pido a Dios que esto sea el final de esta pesadilla.

5 de enero. Anoche Trevor organizó una carrera de coches en la pista colocando muchas hojas de papel juntas y puso a correr sus coches Matchbox sobre ellas. Ahora mismo está jugando otra vez con ellos. Los otros niños le han seguido llamando "papá" (¡hace ese rol!) y está haciendo su voz real y profundamente adulta para hacer el papel de adulto.

Anoche quería quedarse con su padre toda la noche levantado. Jugaron a la Caza del Pato en el Nintendo, a lo que no habían jugado hacía ya mucho tiempo. Ahora están jugando otra vez. Siento que la "exclusión defensiva" contra su padre realmente se está rompiendo y que él está sintiendo cada vez más que pertenece al mundo de los hombres.

17 de enero. El 13 de enero, Trevor escribió en el ordenador, con algo de ayuda de sus hermanas en la ortografía: "Mi padre es especial. Quiero ser algún dúa manager de ventas e ir a trabajar con él. Le quiero." También me di cuenta de que cuando su padre hace un comentario crítico que le habría hecho salir huyendo al sentirse rechazado, ahora Trevor se queda y aguanta. Soy muy feliz de ver esa aserción. Ha estado haciendo dibujos de sí mismo ganando las Olimpiadas. Soy tan feliz de que estas sean fantasías de sí mismo como varón.

 

Pero la lucha no ha terminado. El siguiente mensaje de este diario ilustra la vulnerabilidad especial del niño sensible. Donde el niño más fuerte podría ser herido temporalmente por una explosión pero rápidamente seguiría adelante, el chico sensible da un paso atrás que le hace regresar a las fantasías femeninas.

 

20 de febrero. ¡Qué triste estoy de escribir esto, cuando pensaba que lo peor de la batalla ya había pasado! El pasado domingo mi marido tenía un ánimo pésimo y le oí gritándoles a los niños severamente. Jim parece olvidarse -o a veces me pregunto si no le importa lo bastante como para acordarse- que Trevor es muy sensible y no se le debe regañar. Mis dos hijas pueden soportarlo pero Tevor no.

Antes del ataque, Trevor había dicho que quería quedarse en casa este verano y trabajar con su padre cuidando nuestra huerta. Ahora, desde el ataque de Jim, he visto una seria regresión. Le vi tumbado bajo la manta de la ratita Minnie con el camisón de su hermana, tal como solía hacer cuando hacía ver que llevaba un vestido. Estoy segura de que es esto lo que está haciendo. Trevor no ha querido dormir con su padre desde entonces, lo que es una fuerte indicación de que algo se ha atascado.

Mañana es la fiesta de cumpleaños de Trevor. Cumplirá seis años y tiene quince niños invitados además de sus hermanas. Hizo un dibujo de su fiesta y sus dos hermanas eran las figuras más grandes, más dominantes y centrales. Sé que todo esto es malo pero mi marido simplemente no lo ve.

Jim se resiente de mis orientaciones. Sin embargo, si no le recuerdo lo que necesita nuestro hijo, no se hace nada. Nunca juega a juegos de peleas con Trevor a no ser que yo le diga que lo haga, y ahora sólo se sienta y ve la televisión con él. Obviamente, eso no ayudará a nuestro hijo.

Me siento cansada y frustrada y me siento sola en esta batalla. Aun así amo a mi hijo y quiero lo mejor para él y no puedo tirar la toalla. Rezo para que esto cambie de nuevo. El tiempo corre mientras Trevor crece. Todavía quiere ser juez. Y cuando le pregunto con quién se casará cuando sea mayor, todavía dice: "Con una chica agradable, y voy a ser padre y a tener muchos niños."

No obstante, me duele el alma por esta regresión. La "exclusión defensiva" contra su propia masculinidad está de vuelta otra vez y puedo ver que se está sintiendo débil y vulnerable.

23 de febrero. Es sorprendente lo que un par de días de amabilidad y camaradería con su padre pueden hacer. Ayer llevé a mi hijo de compras y me pidió que le comprase coches Matchbox. Ayer le di zapatillas de chico de rizo marrones  y no las encontró repelentes. Ayer también siguió a Jim por los alrededores y luego se quedó dormido a su lado en el sofá. Estuvieron jugando juntos toda la noche y hoy sigue llamando a su padre para que juegue con él. Me recuerda que una madre no puede hacer esto sola: todo depende y se resuelve según cómo vaya la relación con su padre.

28 de mayo. Trevor ha estado enfermo tres veces esta primavera de gripe de estómago y fiebre del heno. Y, como siempre que está enfermo, veo regresión y más conducta infantil y afeminada. Lo que me martillea la mente es que se viste con el camisón de su hermana. Con él, parece que siempre que se pone el camisón de su hermana es una señal de una conducta regresiva o femenina. Como también lo es encender el vídeo y ver esas películas de Disney con personajes femeninos.

Una vez más, Jim es de poca ayuda. Puedo sermonearle con lo que debería hacer hasta que se me seca la lengua pero él es simplemente incapaz de hacer todo lo que se necesita hacer y no sabe cómo comunicarse con efectividad de manera regular con su hijo. Me temo que en verdad no es su principal prioridad, al menos no de la misma forma en que sanar a Trevor es la mía. Últimamente no ha habido ningún juego físico entre ellos. Eso nunca sucede a no ser que vaya tras Jim y se lo recuerde. Entonces se me ofende por hacerle tomar la responsabilidad y decirle lo que tiene que hacer. Eso me mete en un aprieto.

Por otro lado, Trevor ha comenzado a jugar al fútbol y su entrenador es fantástico, realmente educa y aumenta la confianza, especialmente cuando un jugador no lo hace bien. Trevor ahora mismo no tiene confianza en el campo pero con la ayuda de su maestro está perseverando. Pero la semana pasada se clasificó para el premio del Jugador que más ha progresado, de lo que estoy muy orgullosa.

Estoy luchando duro con la administración escolar para que tenga un maestro varón en el segundo curso. No es fácil porque nadie parece comprender. Hoy he hablado con su maestra del primer curso de ello y me asegura que es un chico absolutamente sano y respetado por sus compañeros de clase y que básicamente estoy chiflada por pensar que necesita una influencia masculina. ¡Luego en su frase siguiente me pregunta si está recuperado completamente de su gripe de estómago, porque ha estado comportándose últimamente de forma muy tímida con los demás chicos! ¿Por qué no lo averigua ella? ¡La mujer está tan ajena a las personalidades de los niños¡ ¿No ve lo rápido que regresiona cuando está herido? Me gustaría que tuviese más armonía con él. ¡No puedo esperar a que se acabe este año escolar!

8 de agosto. A Trevor le está yendo realmente bien en gimnasia. Su maestro se deshace en alabanzas. Pero lo que más me impresiona es que cuando [Trevor] habla con los demás niños de su clase que apenas conoce, ahora los mira a los ojos y les habla con confianza como uno más. Este es un progreso importante.

La relación con su padre ha mejorado ahora que Jim lo ha llevado algunas veces al trabajo y le ha hablado de lo que hace todo el día cuando está conduciendo para ir a ver a los pacientes de la compañía. Trevor me dijo hace dos días que quiere ir a la Academia de Guardacostas, sabiendo que esto significa ir mar adentro. ¡Cree que trabajar para el gobierno le ayudará en su objetivo de llegar a ser juez del Tribunal Supremo!

Si tuviese que describir toda esta experiencia, diría que me recuerda mi maceta de azaleas. Me dieron una maceta bonita de azaleas rojas brillantes para Semana Santa y por desgracia olvidé regarlas. Un día las miré y estaban tan marchitas que estuve a punto de tirarlas. Pensando que no había esperanza, de todos modos las regué y me acosté. ¡A la mañana siguiente esas patéticas flores marchitas habían vuelto a la vida! Allí estaba una bonita azalea roja, la misma a la que yo había estado a punto de abandonar. Trevor me recuerda a la azalea porque los resultados son inmediatos. Le prestas atención y florece; lo ignoras y se marchita. Cuando Jim está demasiado ocupado para pasar el tiempo con él, Trevor se vuelve dependiente de mí. Pero cuando Jim le da a su hijo la atención que necesita, está totalmente entregado a él.

Supone mucha atención consistente.

 

LA ENTREVISTA QUE LA PROSIGUE: LOS AÑOS DE LA ADOLESCENCIA

 

            Diez años después de que Trevor comenzase la terapia, llamé a su madre para una entrevista de continuidad. Trevor acababa de cumplir dieciséis años y ella afirmaba que aunque "no es un supermacho como sus primos," el afeminamiento, para su alivio, "había desaparecido." Continuando con su historia, me dijo: "Cuando era muy joven, era extremadamente inseguro. Todavía tiene sus inseguridades pero yo diría que hoy tiene sentido de identidad masculina. Ahora podría predecir que algún día se casará y tendrá hijos."

            Le pregunté cómo se lleva con sus compañeros de clase.

            "Es muy respetado por sus compañeros de colegio por su inteligencia y porque es realmente un chico agradable," explicó. "Sin embargo, todavía es inseguro en los deportes de equipo. Si tuviese que escoger en qué participar, creo que sería un deporte que no implique contacto, como el golf o la natación."

            Felizmente, Trevor no padece para nada el ostracismo social o la depresión tan característicos de los chicos afeminados. "Habla con cualquiera", dice su madre, y exceptuando un raro incidente con un matón que se aprovecha de su naturaleza sensible, es feliz, lo quieren bien, y está bien adaptado en el colegio. Permanece cerca de su amplia familia.

            Trevor es todavía un soñador al que le fascina dibujar historietas o escenas de películas de acción de Hollywood. Su madre sabe que esto es un activo y un regalo pero le anima a no utilizar la fantasía como forma de evitar tomar riesgos y la auto-aserción que se requiere para llamar a otro chico para hacer planes. Todavía necesita apoyo y estímulo cuando experimenta rechazo.

            Sin embargo, ella sigue estando de alguna forma resentida por el hecho de que el progreso en la identidad de género de Trevor haya venido en gran parte por medio de sus propios esfuerzos. Trevor ha progresado, dice, "a pesar de mi marido, no debido a él. No es que Jim no quiera a los niños sino que simplemente no sabe cómo conectar con ellos. Puedo comprender que esto es duro para él porque no ha conseguido el contacto emocional de su propia familia pero cuando llegó a ser padre, debió haber dejado atrás ese bloqueo emocional. A través de los años, mi marido no ha llegado a Trevor con consistencia al nivel con que lo necesitaba, y eso ha sido fuente de fricción entre nosotros." Como ella explica:

Así que en cualquier oportunidad en nuestra casa, yo misma hago lo que puedo para reforzar tranquilamente la imagen masculina. Ya llamo a Trevor "tío" y "joven", "mi chico." Siempre me he referido a él con énfasis masculino. Tengo que hacerlo. Odio sonar como que vuelvo a los "viejos tiempos" pero con la confusión de género de mi hijo tenía la obligación de reforzar las claras diferencias de los roles de género.

Mis dos hijas me ayudarán en la cocina; mis hijos sacarán la basura. A mis hijas no se les pedirá que saquen la basura, pero se dedicarán a la colada e irán a comprar. Mi hijo limpiará el camino de entrada y cambiará el aceite de la camioneta de Jim; mis hijas no tienen que hacer eso. He tenido que delinear los roles de la familia por género. Y he hecho todo esto por mi hijo, para que Trevor tenga un sentido claro de sí mismo como el joven en que se ha convertido.

 

CRECER EN MASCULINIDAD ES UN CAMINO

            Una y otra vez escuchamos de hombres ex-gays, como Alan Medinger, que una identidad heterosexual se puede establecer aún en la adultez tras años de duda e inseguridad: Growing Into Manhood: Resuming the Journey ofrece el consejo sabio y profundo de un líder del ministerio cristiano que describe sus propias décadas de "desaparecer" en el camino hacia la masculinidad, un camino que resumía activamente después de dejar su doble vida como gay.

            Haciéndose eco del consejo de Medinger, Richard Wyler (www.peoplecanchange.com) explica: "Nuestros sentimientos homosexuales no eran el problema sino que eran realmente síntomas de problemas más profundos subyacentes y de un dolor enterrado durante mucho tiempo que solía tener poco o nada que ver con el deseo erótico. Es más, tenían que ver con nuestra auto-identidad, auto-estima (especialmente nuestra "estima de género"), nuestras relaciones y la vida espiritual. Una vez que descubrimos y sanamos el dolor que subyace, los síntomas de la homosexualidad se encargaron de sí mismos."

 

¿POR QUÉ PERSEVERAR? UNA MIRADA A REALIDADES DURAS

            Digamos que su hijo está acercándose a los años de la adolescencia y que ustedes sospechan que tiende a excluirse y a idealizar a los otros varones. Hay un punto en el que podrían decir: "Obviamente mi hijo tiene necesidades emocionales intensas de otros chicos. ¿Por qué no olvidarnos de animarle a trabajar su potencial heterosexual? ¿No sería mucho más compasivo si simplemente le diera mi bendición? Entonces mi hijo tendría paz y habría paz en nuestra familia."

            A corto plazo, probablemente habría paz. Es cierto que la lucha para desarrollar el potencial heterosexual será, para algunas personas, tan largo como difícil. Y también es cierto que su relación existente y de amor con su hijo no debe sacrificarse nunca.

            Pero hay razones para continuar animando el desarrollo de género de su hijo. Primero, debe considerarse de forma realista el riesgo de muerte de SIDA. En efecto, un grupo de investigadores médicos que evaluaron los datos en una gran ciudad llegaron recientemente a la conclusión de que -si persisten los actuales índices de mortalidad- alrededor de la mitad de los hombres gays y bisexuales no llegarán a cumplir sesenta años.[1]

            Además del riesgo del SIDA  y otras enfermedades serias de transmisión sexual y además del asunto enormemente importante de las convicciones morales de su familia, su hijo debe ser consciente de las características de las relaciones con el mismo sexo. A pesar de su profundo anhelo de una relación estable de amor del mismo sexo, es altamente improbable que encuentre sexo y amor fiel en una relación de larga duración con otro hombre.

            ¿Es esta simplemente nuestra opinión parcial? Para responder, dejaré que algunos pro-gay hablen por sí mismos. El primero es Andrew Sullivan.

            En su libro Love Undetectable, Sullivan admite que los hombres gays tienden a ser adictos a ciclos interminables de encaprichamiento. Dice que ahora se da cuenta de que ese encaprichamiento romántico será inevitablemente a corto plazo, impredecible y de poca confianza como camino que lleve a un amor duradero. Por lo que en el análisis final, dice Sullivan, son los amigos -no los amantes- quienes serán realmente la fuente de más confianza de apoyo y afecto del hombre gay. Son los amigos los que le darán "lo que promete el amor pero no se lo da."[2] En otras palabras, un gay no puede contar con un compañero íntimo.

            Si la observación de Sullivan es correcta -y ha sido un observador astuto del mundo gay-, entonces el joven que sueña con tener una relación emocional íntima y para toda la vida, la relación confiada con una persona posiblemente -después de todo lo que ha esperado- no la encontrará.

            Se debe poner énfasis en que Sullivan no es un radical sino parte de la facción conservadora dentro de la comunidad gay. Sin embargo, como católico y conservador, defiende todavía "la belleza, el misterio y la espiritualidad del sexo, incluso del sexo anónimo." Con respecto al matrimonio gay, Sullivan dice que los gays tienen ¡"una comprensión mayor de la necesidad de aventuras extramaritales"! [3]

 

LA INFIDELIDAD COMO REALIDAD DE VIDA

            Otro famoso pro-gay, el psicólogo Eli Coleman, aconseja también a los jóvenes gays que las relaciones maduras y de larga duración deben ser realistas; quiere decir que deben ser "libres."[4] El Dr Coleman ayudó a hacer el reportaje del Surgeon General de 2001 sobre la salud sexual de la nación y es considerado un experto en los temas de salud gay.

            ¿Por qué el mundo gay es tan promiscuo? Creemos que esto se debe a la naturaleza conducida por el déficit de la atracción homosexual, que limita a dos hombres a ciclos constantes de encaprichamiento que no desembocan en amor maduro. Amistad leal sí pero no madura, duradera con un amor sexualmente fiel como la que un hombre y una mujer experimentan en un matrimonio estable.

            Está también el problema inherente e irresoluble de dos hombres que se juntan cuando ambos son conducidos por la sexualidad masculina, que es por naturaleza muy promiscua. Esto contrasta con el vínculo que un hombre puede formar con una mujer, que, por su naturaleza femenina, le fundamenta y le estabiliza. Al mismo tiempo, los niños biológicos de un matrimonio sellan la unión por medio de la sangre.

            Y hay una inconsistencia que molesta, "esquizofrénica", dentro de la homosexualidad masculina, en la que muchos gays presentan dos caras al mundo: -presentan la personalidad del "buen chico" de la infancia cuando está en el mundo heterosexual y se convierten en un fuera de la ley sexual cuando está en compañía de otros gays. Este fenómeno hace muy difícil la integración de la personalidad madura.

            Los investigadores Mattison y McWhirter (una pareja gay, uno psiquiatra y el otro psicólogo) confirman la observación de que la infidelidad es característica de la vida gay. En su libro de 1984 The Male Couple describen su estudio en profundidad de la cualidad y estabilidad de parejas homosexuales de larga duración. Estudiaron 156 parejas masculinas con relaciones que habían durado de uno a treinta y siete años. Dos tercios de los entrevistados habían comenzado la relación con la esperanza de la fidelidad. De esas 156 parejas, ninguna fue capaz de mantener fidelidad sexual durante más de cinco años.

            Los autores admiten que la actividad sexual fuera de la relación "con frecuencia despierta temas  relacionados con la confianza, la auto-estima y la dependencia." Sin embargo, creen que "la capacidad para la intimidad madura no excluye la posibilidad de actividad sexual fuera de la relación de pareja como psicológicamente sana en el contexto de la subcultura gay".[5]  Concluyen: "Creemos que el factor más importante que mantiene unidas a las parejas pasados los diez años es la falta de posesión que sienten. Muchas parejas aprenden muy pronto en su relación que la posesión sexual de la otra persona puede convertirse en la mayor amenaza interna a su permanencia en común."[6] En otras palabras, una pareja gay probablemente está condenada a separarse si espera fidelidad de su pareja.

            Un estudio publicado en el Journal of Sex Research investigó a 2.585 hombres activos homosexualmente. El estudio mostraba una estampa triste, especialmente para los gays más viejos. Justo la mitad de los hombres de 40 años para arriba se implicaban solamente en sexo casual. La mitad de los hombres de 50 años para arriba vivían solos, aunque el 62% se había casado una vez. Muy pocos hombres (el 14,7%) del grupo de cuarenta a cuarenta y nueve años estaban comprometidos actualmente en una relación monógama. El índice medio de parejas sexuales durante toda la vida para los hombres de alrededor de cincuenta años estaba entre las 101 y las 500.[7]

 

UNAS PALABRAS DE ADVERTENCIA: ESA "DROGA RÁPIDA" HACE DIFÍCIL SALIR DE LA VIDA GAY

            Gordon Opp, un ex-gay que ha estado muchos años casado, tiene unas palabras de advertencia desde su propia experiencia:

Miro a un hombre que me resulta atractivo y simplemente no puedo seguir pretendiendo eso porque, como se podría decir, "conozco el truco." Es decir, sé lo que es la fantasía. Sé lo que hay detrás de la ilusión. Y tengo la comprensión lógica de que no va a ser satisfactoria: si buscase cualquier tipo de encuentro sexual, sé que no tendría sino efectos negativos para mí.

Pero es más que eso, sin embargo. (...) Es reconocer que toda la experiencia es fingimiento. Saber esto, basándome en mis propios intentos repetidos durante cuatro años, hace que funcione.

El problema (...) es cuando ya has entrado en un patrón de hábito. La experiencia sexual es como tomar opio. Es aliviante, anestesiante y es una "droga rápida." Esto puede hacer difícil salir de la homosexualidad.

Cuando hemos erotizado estas necesidades emocionales -cuando ya hemos aprendido a satisfacer temporalmente estas necesidades de forma sexual- hemos tomado una necesidad normal, legítima, dada por Dios [intimidad con el mismo sexo] y la satisfacemos como una droga.

Luego cuando satisfaces tus necesidades por medio de una relación heterosexual con un hombre atractivo, en una relación muy completa, esta no tendrá el "entusiasmo" que tiene el encuentro homosexual.

Esa es una de las cosas que he tenido que reconocer y admitir a mí mismo; no quería admitir que tenía ese tipo de entusiasmo. El "entusiasmo" es artificial pero es muy irresistible, y es lo que mantiene a muchos hombres en la vida gay. [8]

 

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

            Es nuestra convicción que, para vivir bien, la humanidad debe vivir en conformidad con el orden natural. La complementariedad de género y la heterosexualidad son, creemos, la base de este orden natural. Cuando negamos la importancia de las diferencias de género, no respetamos una parte integral de lo que nos hace humanos.

            Ninguna intervención puede garantizar la heterosexualidad, por supuesto. Ni ningún padre (ni siquiera el más dedicado) puede controlar toda la influencia que contribuye a la sexualidad de su hijo. Pero hay mucho que se puede hacer y creemos que es el padre sensato el que escucha las historias que nos cuentan muchos hombres, una y otra vez, sobre lo que echaron de menos en sus jóvenes vidas.

            Richard Wyler recoge la experiencia de estos hombres: el sentimiento de reconectar con la identidad masculina que les lleva al cambio transformador de sus vidas:

Donde una vez sentimos lujuria sexual, hoy sentimos amor fraternal. Donde una vez sentimos miedo a los hombres heterosexuales y alejamiento de ellos, hoy sentimos confianza y auténtica conexión.

Donde una vez sentimos auto-desprecio y un sentimiento de no ser "bastante hombres", hoy sentimos auto-aceptación y una identidad masculina fuerte y confidente.

Experimentamos este profundo cambio destapando y curando el dolor subyacente y la alienación de los hombres, de la masculinidad y de Dios que, encontramos, había producido mucho de nuestros síntomas homosexuales. (...)

Sólo podemos hablar por nosotros mismos: de nuestra propia experiencia, de lo que estaba bien para nosotros, de lo que trajo el cambio a nuestras vidas.

Y de lo que nos trajo alegría (www.peoplecanchange.com )

 

 

           

   Este artículo es el Capítulo 10 del libro de Nicolosi: "Guía de padres para prevenir la homosexualidad", en: pincha aquí.

 



[1] R.S. How et al., "Modelling the Impact of HIV Desease on Mortality in Gay and Bisexual Men," International Journal of Epidemiology 26, nº 3 (1997): 657-661.

[2] Andrew Sullivan, Love Undetectable: Notes on Friendship, Sex and Survival (Nueva York: Knopf, 1998), p. 202.

[3] Andrew Sullivan, Virtually Normal: An Argument About Homosexuality:, (Nueva York: Knopf, 1995).

[4]E. Coleman, "Developmental Stages of the Coming-out Process," en W. Paul et al., Homosexuality: Social, Psychological, and Biological Issues (Beverly Hills: Sage, 1982), pp. 149-157.

[5] David McWhirter y Andrew Mattison, The Male Couple. How Relationships Develop (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1984) p. 256.

[6] Ibid., p. 256.

[7] Paul Van de Ven et al., "A Comparative Demographic and Sexual Profile of Older Homosexually Active Men," Journal of Sex Research 34, nº 4 (1997) 349-360.

[8] Linda Ames Nicolosi, "Interview with Gordon Opp," NARTH Bulletin, abril 1999, p. 3.

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