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Los niños adoptados por homosexuales carecen de las referencias basicas

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ENRIQUE ROJAS ALERTA que los NIÑOS ADOPTADOS por HOMOSEXUALES CARECEN de REFERENCIAS BÁSICAS


El psiquiatra Enrique Rojas señaló hoy que los niños adoptados por parejas homosexuales no tienen los referentes de los dos grandes componentes del ser humano: la masculinidad y la feminidad´ y tienen más posibilidades de desarrollar en el futuro una tendencia homosexual... ´Se habla mucho de sexualidad, pero nunca la persona ha estado tan perdida´, según el psiquiatra ... El psiquiatra definió la homosexualidad como ´un desajuste psicológico en el plano afectivo´ y afirmó que ´hoy se sabe que tiene solución´. El ser humano, afirma Rojas, ´necesita firmeza y flexibilidad, autoridad y condescendencia, corazón y cabeza, fortaleza y ternura. Se trata de características complementarias que son aportadas por el padre y la madre. Es imposible una educación completa en un ambiente homosexual. Es antinatural condenar a un niño a una educación privada de padre o madre´

Agencia VERITAS


El psiquiatra Enrique Rojas señaló hoy que los niños adoptados por parejas homosexuales "no tienen los referentes de los dos grandes componentes del ser humano: la masculinidad y la feminidad" y tienen más posibilidades de desarrollar en el futuro una tendencia homosexual.


El catedrático ofreció hoy en Barcelona una conferencia en la que destacó diversos argumentos contra la adopción de menores por parte de dos personas del mismo sexo. Según Rojas, ésta no resulta conveniente desde el punto de vista ético "porque no hay consentimiento informado del niño, somete al menor a un experimento de resultado incierto, se le priva de información que necesita para su vida y, en definitiva, se trata de una explotación del niño que no puede defenderse de esta situación".


Rojas también destacó otros argumentos de tipo afectivo y apuntó la posibilidad de que los niños adoptados por parejas homosexuales desarrollen desórdenes de personalidad, aunque en este punto, el doctor reconoció la escasez de estudios realizados hasta el momento.


Necesita firmeza y flexibilidad, autoridad y condescendencia, corazón y cabeza, fortaleza y ternura. Se trata de características complementarias que son aportadas por el padre y la madre.

"Los dos primeros elementos en los que el niño se basa para construir su personalidad son los padres -afirmó-. En estos casos, no se sabe cómo va a resultar, pero no se puede jugar con los niños".


Enrique Rojas lamentó que a veces se mire más por el interés de la pareja que por el del niño: "En estos casos, no es que un niño sea adoptado por una pareja homosexual, sino que es una pareja homosexual la que recibe un niño", denunció.


El psiquiatra definió la homosexualidad como "un desajuste psicológico en el plano afectivo" y afirmó que "hoy se sabe que tiene solución". También en estos términos se refiere la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos en su libro "Homosexualidad y esperanza", presentado hoy en el mismo acto.


Es imposible una educación completa en un ambiente homosexual. Es antinatural condenar a un niño a una educación privada de padre o madre.

Rojas enmarcó esta situación en un contexto en el que "en los últimos veinte años, la sexualidad se ha convertido en religión: se habla de ella a todas horas, pero a pesar de ello, nunca el ser humano ha estado tan perdido, sin criterio, con una ética que le conduce a una personalidad "light", movida por el hedonismo, el consumismo, el pesimismo y el relativismo".


Por último, Rojas señaló que "la sexualidad debería enmarcarse en un mundo afectivo, algo que ahora no se está haciendo".


ENTREVISTA A ENRIQUE ROJAS


ForumLibertas

LOS ARGUMENTOS DEL PRESTIGIOSO PSIQUIATRA ENRIQUE ROJAS CONTRA LAS ADOPCIONES HOMOSEXUALES


El niño es sometido a lo que él llama “un experimento”: No puede pronunciarse, le falta el referente masculino o femenino y, sobre todo, carece de información en un momento clave para lo que será su futuro como persona

El psiquiatra andaluz Enrique Rojas pronunció, el lunes 27 de septiembre en la sede barcelonesa de la organización Médicos Cristianos de Cataluña, una conferencia sobre las adopciones homosexuales en la que aportó sólidos argumentos científicos. El prestigioso especialista, nacido en Granada en 1955, ha escrito ya muchos libros sobre cuestiones relacionados tanto con su ámbito médico como con otras cuestiones ligadas al pensamiento y la mentalidad dominante de nuestro tiempo: Las depresiones, la New Age, la banalización de la sexualidad y el amor son algunos de los grandes temas que ha tratado. Para él, la presión de los grupos homosexuales para generalizar la adopción de gays y lesbianas (que estará automáticamente incluida si se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo) tiene su origen en lo que él llama “la tetrología formada por el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el relativismo”. Poco antes de su exposición, repasó para los medios de comunicación algunos temas actuales y muy interesantes.

-¿Cuál es su posición ante la adopción por parte de parejas homosexuales?

-En los últimos 7 u 8 años, se ha trabajado sobre este tema tanto en la Unión Europea como en todo el mundo. Se considera que, aunque no hay estudios metodológicamente rigurosos en sentido estricto, la adopción de hijos en parejas homosexuales no es buena por varias razones. En primer lugar, el niño no tiene capacidad para hacer una declaración sobre si quiere o no tener unos padres homosexuales o heterosexuales (lo que se llama un consentimiento informado). En la medicina actual, el consentimiento es importantísimo, por ejemplo cuando se dan fármacos a los pacientes. Se explican los efectos secundarios que puede tener ese medicamento y se pide a esa persona que firme un escrito por el que asiente que va a tomarlo.

El niño, sin embargo, no tiene capacidad para hacer esto. Por otro lado, las parejas de gays y lesbianas constituyen una especie de laboratorio psicológico en el cual el niño es sometido a un experimento, tener dos padres o dos madres, cuyo resultado no se va a saber cuál es. En tercer lugar, el niño no tiene capacidad ni posibilidad de tener los dos grandes componentes de la naturaleza humana, que son la masculinidad y la feminidad. Cada uno aporta, en el mundo occidental, todo lo que significan esos dos ingredientes. Pero además, la adopción en parejas gays significa una explotación del niño, que no puede defenderse de esta situación y que la acepta porque una pareja, que no es familia ni matrimonio, consigue adoptarle.

-Por lo que usted explica, hay muchas contradicciones en todo lo que es la defensa de la adopción homosexual...

-Sí. Por ejemplo, en la Declaración Internacional de La Haya, a pesar de que Holanda es el país más permisivo de la Unión Europea, se acepta la adopción de niños por parte de homosexuales siempre que sean holandeses. El problema de este documento es que mira más el interés de la pareja que el del niño. Por tanto, un niño no es acogido en una familia, sino que es una pareja homosexual s la que recibe a un niño. Pero además, hay mas argumentos para decir “no” a las adopciones por parte de homosexuales: Uno es el afectivo o sentimental, otro es el de la personalidad y la educación de todo lo que es la estructura de la forma de ser del niño y, finalmente, las repercusiones y los riesgos que este tipo de adopción tiene en el resultado educativo del propio niño.

-¿Cuáles son esas repercusiones?

-Sobre todo que es mas fácil que el niño se homosexualice. Además, el niño tiene un sesgo; le falta información. Es como si a mí me explicasen sólo una parte, por ejemplo, de la historia de España. Por otro lado, está la gran cuestión de los derechos. El niño tiene unas exigencias que no puede expresar por la edad que tiene. Dicho esto, debo recordar que tengo un gran respeto por la conducta homosexual y, sobre todo, por los gays y lesbianas como personas. Ellos tienen todos los derechos, como cualquier ser humano, aunque evidentemente esa conducta incluye muchos aspectos de desorden. La homosexualidad egosintónica es la de una persona que se siente bien con su conducta, mientras que la egodistónica corresponde a la de quien, teniendo esa conducta, está mal con ella y tiene ansiedad porque no se siente a gusto.

-¿Qué ejemplos nos puede citar para demostrar esto?

-Aunque no hay una experiencia muy fidedigna porque los estudios son muy pequeños, los niños adoptados por parejas homosexuales tienen más posibilidades de sufrir un desajuste de la personalidad, lo que en inglés se llama personality disorder. Narcisismo, inmadurez y obsesiones son algunas de las manifestaciones de estas personas, que presentan, en definitiva, una personalidad no bien construida. En España hay un estudio del año 2003, elaborado por María del Mar González, una psicóloga de la Universidad de Sevilla, sobre una muestra de 25 parejas homosexuales, pero le falla la base porque es sesgado, no aleatorio. Por tanto, no cuenta con la necesaria metodología científica estricta.

-Entonces, ¿en qué nos basamos?

-En lo que es toda la experiencia de la educación de un niño en familia, entendida ésta como el núcleo de la sociedad, su célula más importante. Los dos primeros elementos en que el niño se apoya para construir su personalidad son sus padres. En ellos basa lo que se llama el modelo de identidad. No sabemos el resultado del experimento o la investigación global sobre lo que puede provocar en un niño el ser adoptado por una pareja de gays o lesbianas. Pero a priori, con los datos que tenemos sobre el tapete (que los hay), podemos afirmar que un niño que es educado por dos personas del mismo sexo tiene más posibilidades de presentar fallos, defectos o errores psicológicos que otro educado por una familia constituida por hombre y mujer.


-Además de las mayores posibilidades de que sea homosexual, ¿qué otros rasgos puede presentar un niño adoptado por gays o lesbianas?


-Va a tener una personalidad más endeble, inmadura, insegura, inestable y con autoestima baja. Por otro lado, todo niño adoptado siempre tiene una problemática de aceptación de la adopción (¿quiénes son mis padres?, ¿de dónde procedo?, etc.). Pero en este caso, además, la pregunta es “de dónde procedo yo” y “por qué tengo yo estos padres que me han adoptado, con unas características distintas a las naturales y habituales”. En definitiva, son niños que deben superar unas pruebas mayores que en el caso de un hijo adoptado por pareja heterosexual.


-Como médico, ¿qué es lo primero que usted nos diría sobre la homosexualidad?


-Antes hablaría de la sexualidad en general, ya que se ha convertido en algo así como una religión en los últimos 30 años. Se ha endiosado y ha pasado a ser como algo divertido y banal de lo que se puede hablar a cualquier hora. Y esto ha perdido al ser humano, el mismo que protagoniza grandes avances científicos (investigación en medicina, trasplantes, etc.). Y el hombre está perdido en el sentido de que no tiene criterio, o tiene menos, porque su ética se mueve en unos parámetros que yo califico de light, ese adjetivo que presenta como ingredientes el hedonismo (placer por encima de todo), el consumismo (tanto tienes, tanto vales), la permisividad (todo vale, no hay campos restringidos) y el relativismo (el único absoluto es precisamente la absolutización de lo relativo).

Esta tetralogía, hilvanada por el materialismo, da lugar a la ética indolora, también llamada New Age o religión a la carta. En resumen, la sexualidad está dentro del campo de la afectividad. El sexo sin amor, como “de usar y tirar”, es una relación cuerpo a cuerpo en la que se utiliza al otro como objeto de placer. En el otro extremo, está la relación sexual con amor auténtico, de persona a persona, íntegra. Vivimos en una sociedad que utiliza a las personas como si fueran cosas. Y en todo ese registro de la permisividad, aparece la homosexualidad, cuyo gen no se ha descubierto todavía en ningún país. Pero al mismo tiempo, existe una presión muy fuerte de los grupos homosexuales a favor de esta orientación, lo que la ha convertido precisamente en una religión mientras paradójicamente se presenta la sexualidad como algo divertido.

-Aunque la mentalidad de ahora tiene mucho de nuevo, la atracción hacia personas del mismo sexo no es nueva, ¿verdad?

-La homosexualidad ha existido siempre en la historia del pensamiento, aunque con porcentajes muy pequeños. Hoy se sabe que la homosexualidad congénita la tienen entre el 2 y 5 por ciento de gays y lesbianas, mientras que el resto es adquirida. Hay muchos factores (sociales, culturales, educativos y económicos) que explican la homosexualidad adquirida. Es la gran arma de los grupos mediáticos orientación, que tratan de presentar esta orientación como algo normal y, entonces, presionan a la sociedad para que la sociedad la promocione.

-¿Cómo suele definir usted lo que es y lo que no es la homosexualidad?

-La homosexualidad no es una enfermedad, sino un desajuste psicológico que puede ser congénito o adquirido, pero que tiene solución.


LOS PSIQUIATRAS CREEN QUE LA IDENTIDAD DE LOS NIÑOS ADOPTADOS POR GAYS "QUEDA COJA"
(La Razón, 4 de junio de 2003)

Psiquiatras y psicólogos desaconsejan la adopción por parejas homosexuales.Afirman que los menores no pueden ser considerados "trofeos de la militancia homosexual"


Rafael Simancas, el virtual presidente de la Comunidad de Madrid, lo dejó claro el pasado viernes: una de las primeras actuaciones que llevará a cabo cuando ocupe la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol será la de revisar la Ley de Parejas de Hecho para permitir la acogida de niños por parejas homosexuales "en función de los criterios de los técnicos".


Aunque Simancas no explicó a qué "técnicos" se refería, lo cierto es que numerosos psiquiatras, psicólogos y profesionales sanitarios consultados por LA RAZÓN han mostrado su oposición a que prospere la iniciativa del dirigente socialista.


"El fin de la adopción no es tanto dar un hijo a unos padres que no pueden tenerlo como dar unos padres idóneos a un niño que carece de ellos", ha alegado el psicólogo Luis Riesgo. "Aprobar la adopción de niños por parejas homosexuales implicaría ir contra el séptimo principio de la Declaración Universal de los Derechos del Niño, que estipula que "El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación"", matiza el psicólogo.


La pediatra, miembro de la Asociación Española de Pediatría y de la "European Society for Pediatric Research" ("Asociación Europea para la Investigación Pediátrica"), Ana Martín Ancel, coincide con Riesgo al afirmar que "la adopción existe para acoger a un niño que ha sido privado de su familia, y pretende darle un ámbito lo más adecuado posible para su desarrollo. Un niño es un regalo, no un derecho para la utilidad de nadie", sentencia en un artículo publicado el pasado marzo en la revista mensual "Páginas para el mes", titulado "Normalidad forzada"


El doctor Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid, señala también que "el derecho de adoptar pedido por los homosexuales esconde el deseo de hacer lo que cualquier pareja heterosexual", lo que califica de "pretensión igualitaria": "Todos somos iguales, no se puede hacer distinción en ningún caso. Es como si al ver pasar al vecino en un Rolls Royce yo exigiera, por vivir en la misma colonia, que el Estado me diese un Rolls Royce", explica. "De aquí se deriva una normalidad forzada, basada en un afán contra la discriminación, muy de moda en la actualidad", añade. "En los homosexuales y las lesbianas siempre hay un otro que no comparece: la identidad del niño queda coja", concluye.


Para el psiquiatra Enrique Rojas, "suponiendo que la educación que reciba un niño de una pareja homosexual se realice intentando lo mejor para el niño y no ofreciéndole como un trofeo de las reivindicaciones de la militancia homosexual, sería complejo que se desarrollara de un modo similar que un niño educado por una pareja heterosexual". "Un niño educado por una pareja homosexual puede carecer del complemento que a la formación aporta cada uno de los padres, y podría también adquirir modelos erróneos de pensamiento, sentimiento y conducta", apostilla el psiquiatra.


Conflictos con otros niños


Mónica Fontana, profesora de Orientación y Terapia Familiar en la Universidad San Pablo CEU de Madrid y especialista en Psicología Clínica y Terapia Familiar, abunda en la idea de la necesidad de un padre y una madre, ya que "es mejor para el niño adoptivo que su emplazamiento filial sea lo más parecido posible al de su familia biológica". "Esta relación que inicia con la familia será necesaria para el niño no sólo para su desarrollo, sino para llegar a ser él mismo", prosigue.


"A los dos años, un niño ignora conscientemente si es varón o mujer. Esta identidad se aprenderá de los que le rodean en su infancia. Por eso el niño tiene derecho a ser formado en una familia", añade Fontana. "Por último, necesariamente surgirán en el niño problemas de socialización. Lo quieran o no, las uniones homosexuales serán siempre minoritarias y los niños adoptados por ellas, por mucho que se les diga, nunca podrán sentirse iguales a los demás. ¿Qué respuesta puede darse a un hijo que pregunta por qué sus amigos tienen un papá y una mamá? O bien, ¿qué es una mamá?", apostilla.


La Asociación Española de Pediatría también se ha manifestado en reiteradas ocasiones sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. Y ha sido contundente: "Un núcleo familiar con dos padres o dos madres es, desde el punto de vista pedagógico y pediátrico, claramente perjudicial para el armónico desarrollo de la personalidad y adaptación social del niño".


Aquilino Polaino. Catedrático de Psicopatología


Porque al adoptado se le debe educación y afecto, es una terrible injusticia que no pueda contar con un modelo de padre y madre, conforme a su naturaleza, indispensable para la formación de su propia identidad de género. La persona sin esa identidad está incompleta en lo más íntimo. Y si se adopta un niño es para hacer de él una persona plena.

Juan José López Ibor. Pte. Asoc. Mundial de Psiquiatría


Un niño "paternizado" por una pareja homosexual entrará necesariamente en conflicto en sus relaciones personales con otros niños. Se conformará psicológicamente como un niño en lucha constante con su entorno y con los demás. Creará frustración y agresividad. ¿Y cuántas cosas más? En definitiva, un ensayo que repercutirá en sus personas.


Enrique Rojas. Psiquiatra


El ser humano necesita firmeza y flexibilidad, autoridad y condescendencia, corazón y cabeza, fortaleza y ternura. Se trata de características complementarias que son aportadas por el padre y la madre. Es imposible una educación completa en un ambiente homosexual. Es antinatural condenar a un niño a una educación privada de padre o madre.


Mónica Fontana. Especialista Terapia Familiar


Si la relación entre dos mujeres o entre dos hombres es natural, ¿por qué hay una imposibilidad biológica para procrear? Además, está comprobada la mayor promiscuidad de las uniones homosexuales, que se rompen cuatro veces más. Imaginemos las consecuencias sobre los niños -tan necesitados de seguridad y estabilidad- por un segundo abandono.

Pocos estudios y deficientes


¿Qué dicen los estudios efectuados al respecto? "Desgraciadamente, no contamos en la actualidad con estudios, desde el punto de vista empírico, cuyos resultados sean generalizables y aceptados por todos", asegura Fontana.


"Hace poco más de un año, la Academia Estadounidense de Pediatría publicó en su revista "Pediatrics" una declaración por la que apoyaba el derecho de homosexuales y lesbianas de adoptar a los hijos de su compañero, alegando que "los niños nacidos o adoptados por un miembro de la pareja del mismo sexo, merece la seguridad de dos padres legalmente reconocidos"".


Sin embargo, según la especialista, "para invalidar los resultados de estos estudios, basta con revisar los errores de la metodología empleada".


Martín Ancel también ve carencias en los estudios realizados hasta la fecha, especialmente "debido a las dificultades para conseguir una muestra aleatorizada", ya que los grupos de estudio los constituyen "voluntarios contactados a través de la publicidad en la prensa, colectivos de gays y lesbianas".


Polaino es de la misma opinión, y afirma que "no disponemos de estudios de seguimiento, pero la comunidad científica es de la opinión que se produce una fractura en la identidad del menor. Esto no logra sino hacer más daño a quien ya ha sufrido bastante".


El médico psicoterapeuta Julio Lorenzo también considera deficientes estos estudios, "realizados con escaso rigor científico cuando no excesivamente sesgados por el lobby homosexual". Para Lorenzo, además, "parece que nos encontramos en una pequeña batalla donde lo que menos importa es el niño y su formación, sino más bien satisfacer las ansias de poder de algunos".


Lo que sí se ha demostrado en los análisis realizados después del año 2000, según Fontana, es que "la atracción sexual hacia personas del mismo sexo al llegar la adolescencia es del 60 por ciento más en los niños adoptados por padres homosexuales o lesbianas". En este sentido, el presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría y catedrático de Psiquiatría, Juan José López Ibor, en un artículo publicado en un diario madrileño y firmado conjuntamente con el médico José María Segovia de Arana; el bioquímico Santiago Grisolía y el neurobiólogo Francisco Mora, matizaba que "un niño o una niña, educado en el seno de una familia homosexual, masculina o femenina, no está abocado fatalmente a la homosexualidad. El medio ambiente no es un determinante absoluto, pero sí poderoso". Sin embargo, "la tendencia sexual de los niños se modula y cristaliza en circuitos plásticos del cerebro basados en la experiencia y a las referencias psicosociales del entorno".


En un artículo publicado en el diario ABC el 18 de octubre de 1994, el psicopedagogo Bernabé Tierno afirmaba que "a los homosexuales hay que aceptarlos como son y tienen tanta dignidad como el primero. Pero deben darse cuenta de que este experimento se sale mucho de la norma y es arriesgado. Es bastante fácil que esa criatura , educado por homosexuales o lesbianas, se sienta condicionado por el ambiente (el niño es una esponja hasta los siete u ocho años; lo aprende todo). Y por otro lado, distinto en un mundo en que predomina la heterosexualidad. Hay que pensar que decidirán por él unas personas que mediatizarán su vida", apostilla

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