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Es posible el cambio

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La terapia al servicio de la Ideología - J. Nicolosi

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No hay duda de que fundamentalmente, una sociedad ilustrada y civilizada

debe desembarazarse de sus miedos homofóbicos y de sus prejuicios (...)

Este es un asunto de salud mental de primera magnitud

 

Judd Marmor, M.D, ex presidente de la Asociación Americana de Psiquiatría

 

 

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres es la guerra política que brama alrededor de la homosexualidad.       

Como animadoras de la causa del activismo gay, las asociaciones de salud mental sostienen un punto de vista que tolera pero no disiente. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, admite que los homosexuales no "han nacido así" pero luego sus líderes rehúsan investigar la familia y los factores sociales que moldean la identidad sexual "¿Por qué preguntar por qué?", dicen. "Eso no importa".

Para complicar el tema del tratamiento tenemos la simpatía perfectamente comprensible que tanto padres como terapeutas sienten por el dolor experimentado por el chico con confusión de género. Esta simpatía, creo, conduce con frecuencia a una negación de la realidad en la que los adultos son tentados a etiquetar como "perfectamente normal" a ese niño con problemas.

Y no importa con qué frecuencia se ofrezca la evidencia al contrario: mucha gente continúa razonando que las atracciones hacia el mismo sexo deben ser normales porque los homosexuales simplemente "nacieron así".

Como hemos dicho, los científicos saben que el argumento "nacieron de esa manera" no es verdadero. Los científicos reconocen que la orientación homosexual se produce por la combinación de influencias biológicas, sociales y familiares reforzada por las decisiones en el estilo de vida tomadas en el camino. Como los movimientos por los derechos de los gays han convencido a muchos psicoterapeutas de que la homosexualidad es intrínseca a la identidad más profunda de una persona, sería una violación de los derechos de los niños influenciarlos hacia la heterosexualidad.[1]

 

¿QUÉ SABE LA PSICOLOGÍA DEL DISEÑO Y DEL FIN HUMANO?

En la gran mayoría de los programas de licenciatura en Psicología Clínica, a los estudiantes se les ha enseñado que la homosexualidad es parte de la naturaleza esencial de la persona. ¿Significa esto entonces que los psicólogos saben algo acerca de la naturaleza humana que el resto de las personas desconocemos? De hecho, la psicología no sabe nada acerca del diseño y propósito humanos del que usted y yo no seamos conscientes.

Sin importar lo que la profesión reclame o insinúe, la mayoría de las personas tienen la conciencia instintiva de que algo "no está bien" acerca de la homosexualidad. Y saben que hay algo ciertamente muy extraño y triste en que un hombre prefiera vestirse con peluca y zapatos de tacón alto, o en que un hombre espere dar un amor y cuidado maternal a un bebé, o en que un padre quiera amamantar a un niño usando un aparato mecánico sujetado a su propio pezón.[2]

La mayoría de las personas siente intuitivamente que lo que es "normal" debe ser -como dijo un psicólogo hace más de 50 años- "aquello que funciona acorde con su diseño".[3] Nuestra reacción visceral -impresión y disgusto- a la imagen de un hombre tratando de amamantar a un bebé usando su propio pezón es parte de un "sentido visceral" instintivo y cercanamente universal dado a los seres humanos para advertirnos que hay fronteras de género que no se pueden cruzar sin violar nuestra naturaleza. Los conservadores religiosos, por supuesto, ven la misma intuición visceral confirmada y extendida a través de la revelación bíblica.

Durante muchos años, nuestra cultura prosperó bajo la influencia de la idea compartida del mundo de que éramos criaturas diseñadas. La gente tiende a comprender el argumento del diseño intuitivamente. Así que cuando un niño nace con algo como un desorden de déficit de atención, los psicólogos no dicen "naciste con eso, de tal manera que el déficit de atención deber ser normal y saludable para que experimentes el mundo". Por el contrario, ayudan al niño con técnicas de atención para que se pueda concentrar mejor en el trabajo de la escuela.

Por supuesto, ser criaturas diseñadas no significa que estemos limitados a un camino reducido de actuación. Aún podemos sacrificar la función normal por un fin superior: un sacerdote puede escoger ser casto por el bien de su vocación, por ejemplo. O podemos expandirnos más allá de una función normal, como hacer uso de la calculadora para mejorar las matemáticas que hacemos en nuestra mente- mientras la función expandida no dubvierta el propósito original creado. Pero la homosexualidad viola nuestro diseño humano derribándolo para un propósito innatural. En vez de buscar al "otro" que está diseñado para serle complementario, tanto de forma psicológica como anatómica, la persona de orientación homosexual se enamora de la imagen de un espejo de sí mismo.

Los conservadores que creen que existe un orden moral basado en una ley natural, encuentran en la investigación de la ciencia social una evidencia que les apoya, pues los estudios muestran que las relaciones gays masculinas tienden a ser inestables, no monógamas y destructivas del cuerpo. Con seguridad esto debe ser una advertencia de que la humanidad no tiene una libertad ilimitada.

 

LOS LÍMITES DE LA CIENCIA

La incomprensión de la evidencia científica por gente instruida y formada nunca cesa de sorprendernos. "Si la ciencia no es de ninguna manera parte de tu vida, entonces simplemente no puedes estar de acuerdo con ella", declaró una estratega política republicana refiriéndose a miembros de su partido político que se oponen al activismo gay. Esta mujer, una portavoz de apoyo a la normalización de la homosexualidad, evidentemente ha formulado todo su punto de vista  a partir de la falacia de que "la ciencia ha demostrado que la homosexualidad es normal".

En oposición a lo que los políticos creen, la ciencia no ha demostrado nada. Esto se debe a que el concepto de "quienes somos"- lo que es normal, saludable, adaptable, auto-implicado o altamente funcional en un sentido muy humano- últimamente no es un concepto científico sino filosófico. La ciencia es una herramienta inestimable pero es de un valor limitado para dar respuesta a las últimas preguntas de la vida: "¿De dónde venimos?", "¿cuál es el sentido de  nuestra vida?", "¿qué está mal en el mundo?", "¿cómo deberíamos vivir?". La ciencia está ciega al espíritu humano. No puede hablarnos acerca de nuestra identidad esencial: de quienes somos.

            Los activistas gays han ganado mucho respaldo público promoviendo el  concepto que la "ciencia ha reexaminado la homosexualidad y ha encontrado que la condición es normal y saludable".[4] Era la ilusión de la psiquiatría como ciencia pura lo que permitió a los activistas gays cambiar radicalmente la opinión pública, la teología religiosa y el precedente legal de la homosexualidad.

Los datos científicos describen el mundo y proporcionan los hechos que necesitamos para guiarnos hacia una comprensión. Pero "quiénes somos" en su sentido pleno -esto es, nuestra identidad nuclear o la esencia humana- es una materia que debe ser resuelta por la filosofía y la religión. La ciencia sólo actúa a un nivel descriptivo como lo que llamamos disciplina sirvienta. Sin embargo,  son las disciplinas de la filosofía y la teología las que nos dan una perspectiva más amplia que llega más allá del mundo material para proveernos de una imagen de lo que significa ser completamente humano.

 

MÉDICOS QUE DEVALÚAN LAS MOTIVACIONES RELIGIOSAS

Muchos observadores han advertido que cuando la homosexualidad fue suprimida del Manual de Psiquiatría en 1973, no se descubrió nada nuevo acerca de la sexualidad humana. Lo que ha sucedido realmente es que los abogados gays han ganado la simpatía de los psiquiatras por su activismo social. Como psiquiatra, Jeffrey Satinover explica: "La normalización de la homosexualidad era un ejemplo clásico de que la Asociación Americana de Psiquiatría cedió bajo las tácticas de presión de un grupo de víctimas. En ese caso, no se presentaron datos sustantivos ni para ‘demostrar' que la homosexualidad es una enfermedad ni para ‘demostrar' que no lo es."[5]

            La mayoría de los padres expresan, de forma que no sorprende, cierta alarma acerca de la posibilidad de que su hijo pueda llegar a ser homosexual, travestí, transexual o bisexual. Como apoyo a estos padres, un pequeño número de médicos ha defendido abiertamente el derecho de los padres de influir en la identidad de género de sus hijos y la consiguiente orientación sexual.[6]

Uno de esos abogados y uno poco verosímil, es el Dr. Judd Marmor. Como popular anterior presidente de la Asociación Americana de Psiquiatría, fue líder entre los psiquiatras que apoyaban la normalización de la homosexualidad en 1973, y es autor de varios textos muy respetados sobre la homosexualidad. Aún a pesar de su creencia de que la homosexualidad debería considerarse normal, Marmor estableció que "el asunto de prevenir el desarrollo [homosexual] donde sea posible es legítimo".[7]

En lo que parece una honesta admisión desconcertante, Marmor reconoce que la homosexualidad se desarrolla con frecuencia a través de una "pobre relación con una figura paterna que resulta en un fracaso para formar una identificación masculina satisfactoria y una relación cercana pero ambivalente con la figura materna". Pero después de reconocer esa base patológica para gran parte de la homosexualidad, Marmor rechaza etiquetar el resultado de este desarrollo homosexual como ¡un desorden del desarrollo! ¿Por qué? Todo lo que dice es que el psicoterapeuta tiene un deber de "suprimir el estigma" de la gente "cuyas experiencias de vida temprana, sin ser culpa suya, han respondido eróticamente a los miembros de su propio sexo". [8] Esta es ciertamente una declaración extraña. ¿Por qué debería ser el papel del psiquiatra comprometer la comprensión clínica a fin de servir como agentes del activismo social?

Entonces Marmor descarta con desprecio a la gente que cree que Dios creó a los hombres y mujeres heterosexuales. Habla de "religiosos píos" que consideran las condenas bíblicas de los actos homosexuales para "representar" ‘la palabra de Dios.'[9]

Aunque desde un punto de vista bíblico ha usado mordazmente las palabras, sin embargo simpatiza con un padre que desea evitar el desarrollo homosexual de su hijo o hija por las desventajas sociales de la homosexualidad.[10]  En otras palabras, los valores utilitarios (felicidad, ajuste social) son aceptables, pero las ideas bíblicas (los seres humanos son creados heterosexuales por diseño y tienen la responsabilidad de vivir de una manera que satisfaga a su Creador) deben ser rechazadas sumariamente.

El Dr. Kenneth Zucker, especialista prominente en el tratamiento del desorden de la identidad de género en la niñez, mantiene una actitud similar a la de Marmor. Zucker reconoce el Desorden de Identidad de Género como una alteración del desarrollo y entiende y apoya el deseo de los padres de maximizar la probabilidad de que su hijo o hija crezca como heterosexual debido a las desventajas sociales de un estilo de vida gay. Pero él, como Marmor, es despectivo hacia una desaprobación de la homosexualidad basada en la religiosidad de la familia.[11] En efecto, trata de sospechosas las convicciones religiosas de padres acerca de la sexualidad; generalmente, un sistema de creencias que ve la totalidad y plenitud humana en términos de género complementario y heterosexualidad.

Cuando especialistas como Marmor y Zucker marginan y no respetan los valores religiosos de sus pacientes exceden sus obligaciones. Implican incorrectamente que la ciencia sabe algo definitivo acerca del fin de la sexualidad humana que el sistema de creencias religiosas desconoce.

 

CUANDO LA INTERPRETACIÓN CIENTÍFICA ESTÁ AL SERVICIO DE LA IDEOLOGÍA

Debido a que suelen preocuparse por los individuos que están motivados para recibir ayuda, la mayoría de los psicoterapeutas no quiere teorizar acerca del significado de los hallazgos de las investigaciones que puedan ser ofensivos a un grupo de personas. Por ejemplo, cuando la evidencia reciente muestra un alto nivel de enfermedades psiquiátricas entre los individuos homosexuales, la mayoría de los psicólogos permanece en silencio acerca de una posibilidad obvia: que esta disfunción se podría deber a la condición homosexual en sí misma.[12] En cambio, la psicología culpa rutinariamente de los problemas de la vida gay a la opresión de la sociedad.

Un importante estudio reciente ha roto esta resistencia ideológica. El estudio, que muestra un alto nivel de problemas psiquiátricos entre los gays y lesbianas, abre la puerta a la especulación entre los investigadores de que este alto nivel de problemas psiquiátricos entre los homosexuales podría deberse también a la soledad, la promiscuidad y la dificultad de encontrar y mantener parejas duraderas debido a la inestabilidad de las relaciones gay.[13] Otro investigador sugirió en la misma prestigiosa revista que la homosexualidad -hasta tal punto fundada biológicamente-  puede ser un "error biológico". [14] Esta  declaración fue resaltada de forma tan particular que, cuando un programa de tertulias de televisión mostró a su anfitriona, la Dra. Laura Schlessinger, ofreciendo la misma idea, fue acosada fuera por los activistas gays, que usaron ese comentario fuera de contexto ("la Dra. Laura Schelessinger ha dicho que  somos errores biológicos).[15]

Pero esa franqueza, como hemos dicho, es inusual. La explicación políticamente correcta (y la más segura en términos del avance de la carrera de los psicólogos) es que, entre los gays, la opresión social puede ser la única fuente para el alto nivel de desórdenes psiquiátricos y para los problemas de consumo de drogas.

 

LA FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN SEXUAL DOMINA LAS ASOCIACIONES PROFESIONALES

Lo políticamente correcto continúa infestando a todas las asociaciones de salud mental. En una convención anual de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1999, se puso en agenda incluir un debate sobre si la orientación sexual se puede cambiar por medio de terapia. Pero ese debate fue cancelado cuando dos de los conferenciantes que estaban en agenda se excusaron diciendo que el tema de la mutabilidad de la homosexualidad estaba demasiado acusado políticamente para una reunión científica. El psiquiatra Jeffrey Satinover y yo fuimos propuestos como miembros de la mesa redonda pero los psiquiatras del activismo gay rehusaron participar si Satinover o yo tomábamos parte en ese debate.[16]

            ¿Así que usted es licenciado en psicología y piensa que la heterosexualidad es normativa? Buena suerte al exponer su punto de vista, al publicar tu tesis y al tratar con sus colegas. Debería mantener esa idea sólo para usted o puede que se encuentre saliendo con dificultad del club social del que está intentando ganar aprobación de forma tan difícil. La psicología se compone de una "multitud de mentes independientes", como dice el dicho, todos trompeteando su amor a la diversidad al mismo tiempo que insisten en que se piense exactamente como ellos.

¿Es consciente la profesión de que existe allí mucha ironía? Como presidente de NARTH, lo tomé a pecho recientemente cuando la Presidenta de la Asociación Americana de Psicología, Norine Johnson, publicó un famoso editorial donde hizo un apasionado alegato por la libertad intelectual. Declaró: "Estoy apoyando fuertemente el debate abierto en la APA, a pesar del volumen o intensidad del debate. El debate es saludable. El desacuerdo es saludable. (...) Una ciencia productiva y saludable requiere libertad para preguntar y libertad de expresión".[17]

¿Qué motivó la declaración apasionada de Johnson? Desafortunadamente, no la preocupación por las personas que buscan un cambio de orientación sexual. La Dra. Johnson estaba preocupada por un alboroto público que había avergonzado a la Asociación: La APA había publicado un artículo que encontraba que las relaciones pedófilas son  recordadas por un niño que ha sufrido abusos, sorprendentemente con frecuencia, como positivas. En respuesta a una ola de críticas públicas, la Asociación pidió disculpas por el artículo. La apasionada petición de la Dra. Johnson de libertad científica era, en vez de ello,  ¡para defender el derecho del autor a discutir un punto de vista amistoso con la pedofilia!

Sin embargo, animado por la buena voluntad de la Dra. Johnson para tratar la controversia, NARTH escribió pidiendo permiso para anunciar nuestras reuniones científicas en las publicaciones de la APA, tal como hacen las organizaciones gays (la petición de NARTH había sido denegada en el pasado). ¿El resultado? Recibimos una respuesta pero no de la Presidenta de la APA sino de Clinton Anderson, presidente de la Oficina de Asuntos de Gays, Lesbianas y Bisexuales. Desafortunadamente, Anderson representa a un grupo de personas -(defensores gays) políticamente diferente. Está firmemente opuesto a la percepción de NARTH de la homosexualidad, y rechaza firmemente el tratamiento de niños pre-homosexuales. Enviar una carta de NARTH al escritorio de Anderson era como enviar una queja acerca del abuso del endurecimiento de la ley al ayuntamiento, sólo para que la devolvieran al comisionado de la policía. Por supuesto, nuestra solicitud fue denegada.

Si la APA de verdad desea apertura científica, entonces las organizaciones como NARTH deben ser invitadas a participar. La libertad científica requiere la inclusión  de aquellos con puntos de vista diferentes acerca del significado e importancia de la sexualidad humana. Sin embargo, puede que los padres que luchan por encontrar terapeutas con sus mismas ideas estén interesados en saber que, como con este escrito, la puerta de la APA permanece esencialmente cerrada a los puntos de vista alternativos.

 

LA NATURALEZA ES EN SÍ MISMA "HETEROSEXISTA"

Un número de escritores -la mayoría activistas gays- condenan la terapia para el desorden de identidad de género, y de éstos, muchos atacan al tratamiento por ser "heterosexista".[18] En un sentido, por supuesto que es correcto, porque la naturaleza en sí misma es inherentemente "heterosexista", es decir, predispuesta hacia la heterosexualidad, que es esencial para nuestra supervivencia. La complementariedad de género y la heterosexualidad son la norma en los animales y en la biología humana.

Pero no todo el mundo parece entender esto. Recientemente recibí una llamada de los productores del show de Oprah, pidiéndome que participase en un show sobre adolescentes gays. "No creo que exista algo como ‘adolescentes gays'", le dije al productor, "aunque hay adolescentes heterosexuales que tienen sentimientos homosexuales".

Un gran silencio al otro lado de la línea. Entonces: "Si usted piensa que no existe nada de adolescentes gays, ¿conoce algún otro psicólogo que participaría en nuestro show?".

Aparentemente el productor del programa no tenía curiosidad en preguntar por qué no creía que existiesen "adolescentes gays" como una categoría separada de personas. Mi premisa es que todas las personas son, por naturaleza, heterosexuales. Algunos, sin embargo, tienen un problema homosexual. Con más exactitud, considero que la palabra homosexual se aplica de forma más precisa para "una persona heterosexual con un problema homosexual".

Una fuente adicional de confusión es el uso del término gay. Cuando doy un discurso, le recuerdo a la audiencia la distinción entre gay y homosexual. Gay es un término sociopolítico, y transmite una identificación positiva con las atracciones del mismo sexo. Alguien que se llama a sí mismo gay cree que las atracciones homosexuales representan "lo que una persona es" en el núcleo natural de esa persona. Pero llamarse uno mismo gay es sólo una de varias posibles respuestas a las atracciones por el mismo sexo. Mis pacientes adultos pueden ser ciertamente homosexuales, pero no son gays. Están trabajando para desarrollar su potencial natural heterosexual.

¿QUÉ ES UN DESORDEN PSIQUIÁTRICO?

La psiquiatría ha luchado para definir el término "desorden mental". Hasta el día de hoy no ha encontrado ninguna definición comprensiva.[19]

En los años recientes, la lista de desórdenes psiquiátricos ha crecido convirtiéndose en una mezcla aún más larga y más incoherente. Varios grupos de defensores, de forma nada sorprendente, se han adelantado en exigir que los psiquiatras etiqueten aún más condiciones como desórdenes.[20] Las feministas radicales insisten en que el chovinismo masculino es una enfermedad mental; algunos psiquiatras de raza negra dicen que el racismo es un desorden; y ¡algunos psiquiatras gays dicen que la "homofobia" debería ser etiquetada como un desorden![21]

La ciencia puede ofrecer muchos datos empíricos útiles para ayudar a la gente a resolver sus problemas en la vida. Últimamente, sin embargo, no puede ofrecer repuestas puramente científicas a asuntos tan esenciales como "¿cuál es el fin de nuestra sexualidad?" y "¿puede la homosexualidad realmente ser parte de la identidad de una persona?". Científicos sociales como Stuart Kirk y Herb Kutchins, por ejemplo, admiten francamente que sus propias visiones en estas materias son, como las de la Asociación Americana de Psiquiatría, no puramente científicas sino realmente opiniones llenas de valores. Sin embargo, la persona media, puntualizan Kirk y Kutchins, malentiende la psiquiatría como representante de un tipo neutral de "sabiduría  de lo racional".[22]

El conocimiento de lo "que es" nunca debe decirnos "lo que debería ser". Este es el defecto fundamental de la psicología, nos recuerda el Dr. Jeffrey Satinover: es de menor significado sin el telón de un marco de valores.[23]

 

¿DEBERÍA CONSIDERARSE LA HOMOSEXUALIDAD UN DESORDEN DEL DESARROLLO?

Las propias categorías de la APA para definir un desorden mental son "angustia" y "discapacidad". Entre los gays, vemos un amplio abuso de drogas, altas tasas de depresión, intentos de suicidio y adicción sexual; y  enfermedades sexualmente transmitidas devastadoras. ¿Por qué lógica pueden estos factores negativos -que son multiplicados, no reducidos, en ciudades amistosas a los gays como San Francisco- ser redefinidos como saludables?

            Se ha dicho a menudo que el nivel más alto de problemas psiquiátricos entre las comunidades gays y lesbianas es resultado de la opresión de la sociedad. Lógicamente, debe haber algo de verdad en esta afirmación. Sin embargo, ¿es la opresión de la sociedad toda la historia? Un estudio de una investigación estaba diseñado para medir si la aflicción decrecería en las sociedades donde los homosexuales disfrutan de un alto nivel de tolerancia.

[24] Los investigadores compararon sociedades tolerantes con los gays, como la de Holanda y Dinamarca, con sociedades más hostiles a la homosexualidad. El estudio encontró un alto nivel de aflicción entre los homosexuales en toda cultura, no sólo en aquellas que desaprueban la homosexualidad.

 

EL PROBLEMA DE DEFINIR EL TÉRMINO DISCAPACIDAD

Permítanos considerar la condición homosexual a la luz del criterio de la APA para definir un desorden. Sin contar con una filosofía fundacional que nos guíe, , veremos sin embargo que encontramos más preguntas que respuestas. De hecho, el significado de "discapacidad" es en sí mismo negociable sin fin.

Los terapeutas reparativos señalan la característica de la promiscuidad del mundo gay y dicen que es una evidencia que la homosexualidad es inherentemente no saludable. Los teóricos gays replican redefiniendo la promiscuidad como normal y saludable para los hombres gays. Lo afirma el activista Gabriel Rotello (que es considerado conservador por la comunidad gay): "Creo que para mucha gente, la palabra promiscuidad puede estar llena de significado, es liberadora y alegre."[25]

Después, los terapeutas reparativos apuntan a la infidelidad característica de las relaciones gays "comprometidas" y dicen que es una evidencia de discapacidad emocional.

En respuesta, los teóricos gay redefinen el significado de "comprometido". Dos especialistas gays, por ejemplo, estudiaron 156 relaciones gays de larga duración y encontraron que ni una sola pareja fue capaz de mantener fidelidad sexual por más de cinco años. De esta forma los investigadores redefinieron la monogamia en sí misma como negativa, porque denota "pertenencia" sexual de una pareja.[26]

 

UN PROBLEMA RELACIONADO:

¿DEBERÍA SEGUIR SIENDO CONSIDERADO EL DIG UN DESORDEN?

Creemos que el tratamiento del niño con problemas de género está justificado por varias razones. La siguiente lista es útil y es un parafraseo de los puntos de vista expresados por los clínicos Zucker y Bradley en el estudio Desorden de Identidad de Género (DIG) y problemas psicosexuales en adolescentes y niños.

  1. El DIG produce aflicción en el niño. Es una mala adaptación a un mundo de género. El niño generalmente experimenta ostracismo, infelicidad y un alto nivel de ansiedad interpersonal ante la experiencia de interactuar dentro de un mundo que espera una conducta de género apropiada.
  2. El DIG es el indicativo de una profunda mala adaptación. Más que algo natural e intrínseco, probablemente es sintomático de un problema intrafísico.
  3. El DIG predice una fuerte futura homosexualidad, travestismo o transexualismo, condiciones que muchos padres desean que sus hijos no lleguen a tener.

Aunque posteriormente Zucker modificó su opinión de admitir la probabilidad de un problema subyacente de neuro-desarrollo en algunos niños, sigue convencido de que el tratamiento del DIG puede ser efectivo.

Como mencionamos antes, la profesión psiquiátrica ha creado una inconsistencia interna cuando categoriza  el Desorden de Identidad de Género como una enfermedad psiquiátrica al mismo tiempo que etiqueta el resultado del adulto (la homosexualidad) como normal. De forma nada sorprendente, los activistas gays dicen: "¿Por qué debería el niño pre-homosexual recibir diagnóstico y tratamiento psiquiátrico cuando el adulto homosexual es considerado normal? Otra forma de plantear la pregunta es esta: ¿Cómo se puede considerar el resultado de un desorden diagnosticable de la niñez una condición normal en la adultez?

Claramente, el pensamiento contradictorio aquí nos recuerda que la profesión psiquiátrica se mantiene incapaz de formular una definición consistente del concepto de desorden. Aprovechándose de esta confusión, los activistas gays han estado trabajando regularmente entre bastidores para suprimir el diagnóstico del DIG. No debería sorprendernos si eso finalmente tiene éxito.

 

LA CONFUSIÓN DE GÉNERO ESTÁ EN EL NÚCLEO DEL ASUNTO HOMOSEXUAL

Es a través de nuestra masculinidad o feminidad como crecemos hacia la madurez. Esta es una razón, en nuestra opinión, de por qué vemos demasiada inmadurez en la comunidad gay. En los hombres gays vemos impulsividad sexual, auto-absorción narcisista, fascinación por la imagen y un alto grado de indulgencia con las drogas y el alcohol. En las mujeres, vemos dependencia emocional, relaciones de "no puedo vivir sin ti" y un alto grado similar de dificultad con la depresión y el consumo de drogas. Sin un seguro sentido de género, es mucho más difícil pasar las barricadas de la adolescencia y establecerse dentro de la madurez.

            Si alguien duda de que en el centro del asunto homosexual hay una distorsión de género, una buena mirada a los escritos de los teóricos gays les orientará rápidamente. "¡Acabemos con el sistema de género!" es una de las principales quejas del activismo gay. El psicólogo Daryl Bem, es un ejemplo, define su idea de una sociedad utópica donde cualquiera podría ser potencialmente el amante de cualquier otro y donde el género sería insignificante. Este psicólogo tiene una visión de "una cultura polarizante sin género que no aleja  sistemáticamente a sus niños ni de los compañeros del sexo opuesto ni de los de su mismo sexo. Estos niños no crecerían siendo asexuales; más bien, sus preferencias románticas y eróticas simplemente cristalizarían alrededor de una variedad más diversa e idiosincrática de atributos. Los caballeros no obstante podrían preferir a las mujeres rubias pero algunos de esos caballeros (y algunas señoras) podrían preferir rubios de cualquier sexo."[27]

Pero más que entrar en ese llamado mundo "ideal" donde el género no importa, el niño con confusión de género debe introducirse en el mundo real, donde las diferencias de género son hechos biológicos de vida. Si el niño no comprende el género, se sentirá incomprendido, y él a su vez no entenderá el mundo. De hecho hay evidencia de que los niños con DIG tienen dificultad para  percibir con exactitud las categorías básicas de hombre/mujer.[28]

 

EL NIÑO AFEMINADO SUFRE, INCLUSO DENTRO DEL MUNDO GAY

Es imposible enfatizar en exceso el efecto social negativo del afeminamiento en un niño. La condición produce estrés, infelicidad, aislamiento y rechazo implacable de los compañeros. Los adolescentes femeninos u homosexuales atípicos por el género tienen también más probabilidad de intentar el suicidio que otros homosexuales adolescentes (véase el capítulo 6).

Muchos expertos en salud mental piensan que nuestra sociedad está respaldando un sistema de estereotipos arbitrarios y sin sentido sobre el papel del sexo. Creen que su trabajo como psicoterapeutas es cambiar la sociedad de tal forma que esta apruebe una conducta de cruce de género y la homosexualidad. Pero ¿se cree el mismo mundo gay que el género no es sino un constructo irrelevante?

Los hombres gays suelen reírse entre dientes de la idea "estrecha" de masculinidad de los hombres heterosexuales. Aún a pesar de toda la retórica acerca de tirar por el suelo los estereotipos tradicionales del sexo, la masculinidad se mantiene aún como el ideal gay. Varios investigadores, algunos de los cuales son gays, han observado este fenómeno. Uno de esos observadores apunta que la masculinidad es la "característica más deseable" entre los gays. Los hombres afeminados, dicen estos investigadores, "son tenidos en mucha más baja estima que los homosexuales de aspecto masculino"[29]

Lo siguiente fue observado por un científico social que estudió la comunidad gay masculina:

En el mundo gay, la masculinidad es un artículo valorado, una ventaja en el mercado sexual. (...) Si existe consenso sobre algún asunto en el mundo gay es sobre que la masculinidad es mejor que la feminidad. La norma en el mundo gay es que uno debería ser masculino. Uno debería "ser un hombre" y no un "afeminado". Declaración como "esas reinonas me ponen enfermo" son típicas.

Esta preferencia por lo masculino no sólo se produce en el área de la atracción sexual; (...) en los grupos de amigos y las organizaciones homófilas que he estudiado (...) la diferenciación de estatus (...) está muy relacionada con la masculinidad-feminidad, siendo lo masculino lo más cercano a lo más alto de la jerarquía del estatus.[30]

En un gran estudio de la homosexualidad que es citado con aprobación por los activistas gays como un trabajo de referencia, los investigadores Bell y Weinberg decían de los gays: "Un interés principal que muchos de nuestros entrevistados tenían en un posible compañero sexual era el grado con el que conformaba una imagen estereotipadamente ‘masculina' ".[31]

 

LA POLÍTICA DE LOS PROGRAMAS DE ASESORAMIENTO GAY EN EL COLEGIO

Los programas más populares de asesoramiento pro-gay en las escuelas -como el Proyecto 10 o el Proyecto Arco Iris- asumen que si un niño tiene sentimientos homosexuales, entonces él o ella  es inevitablemente gay.

Suponga que su hijo descubre que siente atracción por el mismo sexo. En su confusión, va a consultar con el orientador del Programa Arco Iris de su escuela. El orientador, de acuerdo con la guía del Programa Arco Iris, deberá ser gay. El asesor del Programa Arco Iris le dirá a su hijo: "Comprendo perfectamente por lo que estás pasando. Yo también tuve esos mismos sentimientos cuando tenía tu edad. Esos sentimientos significan que eres gay, como yo. A propósito, no tienes que decírselo a tus padres. Son heterosexuales, por lo que no te comprenderían. Y además, existe un abismo generacional, por lo que tus padres probablemente tendrán valores anticuados."

La mayoría de los padres no saben que, de acuerdo con las últimas leyes estatales, se puede ofrecer esta disgregadora asesoría de afirmación gay sin el consentimiento de los padres. Debido a sus sentimientos y atracciones, este joven adolescente se convertirá ahora en "uno de ellos". El resultado inmediato es que se crea una enorme división familiar: "nosotros contra ellos." Es decir, el chico confundido y el orientador del plan Arco Iris están "en este lado"; el padre, la madre del chico, la sociedad, la religión y los valores de la familia tradicional están "del otro lado."

La Asociación Nacional de Educación [ANE] ha instituido el Mes de la Historia Gay y Lesbiana como otro medio de promocionar la homosexualidad entre los niños como algo normal y saludable. Algunas grandes y honorables personas de la Historia sin duda debían haber luchado con la homosexualidad, pero no necesariamente se habían identificado como "gays y orgullosos" (incluso si el término gay había existido en su tiempo). Muchos, sin duda, habían visto sus deseos como una aflicción que había que superar. Sin embargo, la ANE está determinada a promover a estos individuos como fuentes de inspiración para los niños con confusión sexual.

Los libros de texto sobre el desarrollo en los adolescentes confirman que no es inusual un cierto número de experimentación homosexual y que la mayoría de los adolescentes que la experimentan finalmente madurarán hacia la heterosexualidad. Pero el daño real tiene lugar cuando se anima a los jóvenes a poner la etiqueta "gay" a esa experimentación adolescente. Los adolescentes se dan cuenta de que hay una red de apoyo que los introducirá rápidamente en toda una nueva identidad sociopolítica. Hace pocos años, la etiqueta "gay" no venía con una tarjeta de identificación como miembro hecha y preparada.

Joe Dallas es un terapeuta que ha hablado sólidamente en contra de estos programas de educación sexual. Dallas vivió durante varios años como gay y vio de primera mano la destrucción de la afirmación de un adolescente confundido en un estilo de vida cuyas implicaciones un muchacho todavía no puede comprender totalmente. "La confusión acerca de la identidad sexual durante la adolescencia es común bajo las mejores de las circunstancias", asegura, "y no se debe explotar a los adolescentes con indicaciones prematuras acerca de lo que es o no es su identidad sexual."[32]

Dallas cita la Encuesta de Salud de los Adolescentes de Minnesota de 1992, que estudió a 34.706 estudiantes y encontró que el 25,9% de los chicos de doce años no estaban seguros de si eran heterosexuales u homosexuales. Este resultado muestra la vulnerabilidad y la confusión común en los primeros años de la adolescencia. Sin embargo, dice: "Si durante esos mismos años confusos se les anima a tener experiencias sexuales y si se les enseña que virtualmente todas las formas de expresión sexual son legítimas, entonces cuando a los padres se les dice: ´No se preocupe, no reclutamos; si su hijo no es gay, estos programas no pueden hacerlo gay,' ¿pueden esperar que les creamos?"[33]

Los sentimientos sexuales de los adolescentes son, paradójicamente, más intensos cuando su identidad personal  es más incierta y más frágil. El auto-etiquetaje prematuro como "gay" puede ser especialmente nocivo a esta edad porque los adolescentes no están dotados adecuadamente para tomar decisiones que acarreen consecuencias profundas de estilo de vida, que además son  potencialmente amenazadoras para su vida.

LA VERDAD SOBRE KINSEY

El programa escolar Proyecto 10 toma su nombre de la afirmación de que el 10% de la población es gay. Esta cifra, promovida desde los primeros años de los 50, se ha demostrado que es inexacta. Varios grandes estudios recientes colocan el porcentaje de homosexuales en la población sobre el 2% (sin embargo, dado el entusiasta apoyo del estilo de vida homosexual entre los asesores escolares que trabajan con adolescentes con confusión sexual, esa figura del 2% seguramente se incrementará en el futuro). Sin embargo, la antigua cifra del 10% ha tenido un valor táctico en la defensa de la normalidad de la homosexualidad. "Utilizamos esa cifra cuando la mayoría de los gays estaban totalmente escondidos", admite cándidamente Tom Stoddard, ex jefe del Fondo de Defensa Legal Lambda, "para intentar dar una impresión de nuestra numerosidad".[34]

Las reevaluaciones del trabajo de Kinsey (más notablemente por la Dra. Judith Reisman en su libro Kinsey, Sex and Fraud) sugieren que Alfred Kinsey, que es el que creó la cifra del 10%, tenía interés por aumentar esa cifra para promover una sociedad sexualmente permisiva. Desde el tiempo de Kinsey, otros estudios del actual porcentaje de homosexuales revelan un número mucho menor.

Evaluando once de los estudios de investigación más comprensivos sobre la relevancia disponibles a lo largo del año 2000, los psicólogos Stanton Jones y Mark Yarhouse concluyen: "La tasa de hombres que manifiestan un compromiso sostenido y exclusivo con las prácticas homosexuales es ciertamente menor del 3%."[35]

 

¿CONSTITUYEN LOS INDIVIDUOS CON ORIENTACIÓN HOMOSEXUAL "UNA POBLACIÓN"?

El factor principal que conduce a la normalización de la homosexualidad ha sido el tema político de que "gay" denota una clase de gente de la misma forma en que se podría describir un grupo racial o étnico. La homosexualidad se comprendía anteriormente como condición psicológica. Pero desde que los gays se han establecido como "un pueblo", entonces se puede hablar de "exclusión", "discriminación" y de la necesidad de empleo y alojamientos con cuotas.

Por esta misma lógica,  ¿deberíamos llamar también a las feministas y los miembros de la ACLU [siglas de la American Civil Liberties Union, N. del T.] pueblo? ¿Qué hay de los católicos romanos y los baptistas sureños? ¿Debería ser una mera identificación con un grupo la base para un estatus oficial como "pueblo" con derechos legales, cuotas y privilegios?

Cuando la psicóloga de la radio, Dra. Laura Schelessinger, dijo que un gen para la homosexualidad -si existiese uno- se debería considerar un "error biológico", sus detractores se agarraron a esa frase inmediatamente, diciendo: "¡La Dra. Laura nos llamó errores biológicos!" Estos activistas supusieron que como de hecho eran un pueblo, la Dra. Laura estaba diciendo realmente que tenían un derecho cuestionable a existir.

 

MIENTRAS TANTO, DE VUELTA A LA ESCUELA LOCAL, ADVIERTA LOS CAMBIOS EN LA TERMINOLOGÍA

Mientras programas de tertulia de televisión como el de Ophra han recogido el estandarte activista de la política de "ser gay es bueno", consideremos el activismo político que tiene lugar en las escuelas. Corrientemente, los activistas gay están promoviendo Arco Iris y currículos de Escuelas Seguras en nombre de la tolerancia y la diversidad, mientras que las clases de salud presentan la homosexualidad en términos de valor neutral y a los estudiantes se les enseña acerca de todas las formas de expresión sexual como si fuesen variantes normales y saludables. Mucha de esta instrucción es presentada como necesaria para prevenir el odio y la violencia.

Lo turbio de es y debería es facilitado por el reemplazo gradual en el campo de la psicología de la terminología vieja y moralmente cargada. Palabras como "perversión", "abuso de niños", "promiscuidad" y "adulterio" se han ido o están por salir de los libros de ciencia social de hoy. En su lugar, los estudiantes oyen términos nuevos y satanizados como los siguientes para las relaciones pedófilas: "sexo niño-adulto", "relaciones sexuales con discrepancia de edad" y "sexo intergeneracional"; en vez del término "promiscuidad" escuchamos los términos "sexo extra-binario",  "exposición sexual frecuente" y "relaciones abiertas". ¡Como si el término "exposición sexual" pudiese de alguna forma aprehender el significado de una relación íntima!

En cualquier parte que veamos un cambio de los términos de valor neutro, sabemos que la filosofía de "es" es igual a "debe" se está expresando con estas palabras. Y cuando esta idea de que "es" es igual a "debe" se filtra dentro de la cultura general, podríamos llamar a eso la "filosofía de Ophra". Aquí hay un grupo de gente que está contando sus historias, y la salida de Ophra es simplemente: "Bien, aquí están". Esta filosofía de "lo que sea, debe ser" funcionó cuando los activistas gays apelaron a la Asociación Americana de Psiquiatría en 1973, y funciona todavía hoy en la televisión día tras día.

Aquí tiene un ejemplo de un libro de texto de la "filosofía de Ophra". El Destacamento Nacional de los Gay y Lesbianas (NGLTF) patrocinó una conferencia para estudiantes universitarios llamada "Creando el cambio", y es descrita en sus folletos como sigue: "El sexo público es una realidad de la vida del campus. (...) Presentaremos un enfoque sexualmente positivo para facilitar soluciones prácticas sin juicios".[36] El razonamiento del NGLTF dice: "Este fenómeno particular existe(...) y eso es todo lo que necesitamos saber. No hay requerimientos para evaluar y entenderlo". En vez de ello,  el NGLTF simplemente busca formas (significado, permisividad), responde sin juzgar a la existencia de sexo público en la comunidad universitaria. Ellos llaman a esto enfoque de "sexo-positivo".

Esta misma filosofía de "sexo-positivo" guía a muchos orientadores con licencia en sus consultas de psicoterapia. En la literatura clínica, algunos especialistas gays abogan de hecho por el sexo público, las relaciones abiertas y el sexo en grupo como buenas estrategias para solucionar el aburrimiento sexual. Un artículo que defiende esta idea apareció en la portada de una revista de psicoterapia llamada Sistema de Terapia de Familia. El autor clarificó que no hace "juicios piadosos" acerca de la sexualidad, sino que investiga lo que "funciona" para que los hombres gays se mantengan juntos en sus relaciones.[37]

Y ¿con qué más están tratando nuestros jóvenes? La Crisis de Salud de los Hombres Gay es una fundación de sexo seguro que publica un panfleto escrito para beneficio de los gays, particularmente adolescentes y gente joven. Cuando pedimos permiso de reimprimir imágenes de su publicación gráfica de educación sexual en este libro, sin sorprendernos, se nos denegó. De hecho, las imágenes del panfleto eran tan perversas que, realmente, no eran adecuadas para reimprimirlas. El panfleto describe formas "seguras" de manejarse con lo grotesco, innatural y prácticas sexuales no higiénicas.

 

PORQUE SUS VALORES SON DIFERENTES

Por lo tanto, como padre que está dando los pasos que puedan tener éxito en establecer una orientación heterosexual en su hijo, necesita darse cuenta de que una minoría ruidosa y vocal va a insistir en que la orientación sexual de su hijo simplemente no debería importarle. Pero esa minoría no habla por usted.

En el siguiente capítulo de este libro, veremos algunas transcripciones tomadas de sesiones con padres de niños con confusión de género, así como de un adolescente varón que tiene problemas al emerger sus atracciones homosexuales. Y le ofreceremos apoyo a usted, padre que ha rehusado entregarse a la idea de que cualquier elección de género u orientación sexual es tan buena como otra.

 

 

 

   Este artículo es el Capítulo 8 del libro de Nicolosi: "Guía de padres para prevenir la homosexualidad", en: pincha aquí.



 

[1] En un articulo de la sección "Notes and Comment" de la American University Law Review, la editora Karolyn Ann Hicks argumentaba contra el derecho de los padres a influir en la orientación sexual del niño. Karolyn Ann Hicks "Reparative Therapy: Whether Parental Attempts to Change a Child´s sexual orientation can legally constitute child abuse" American University Law Review  49 (diciembre 1999) , 505-547

[2] "Breast is best-for adoptive Moms and Dads too! Alternative Family", marzo-abril 2000 p.11. El proceso de desafiar a la naturaleza permite que un hombre amamante a un niño adoptivo por medio de un tubo extendido desde la boca del niño a la tetilla del hombre via un biberón

[3] CD King "The meaning of normal" Yale Journal ob Biology and Medicine 18 (1945): 493-501

[4] Gary Greemberg, "Right Answers, Wrong reasons: Revisiting the Deletion of Homosexuality from the DSM" Review of General Psychology 1, no. 3 (1997) 256-270.

[5] J. Satinover, "Reflections from Jeffrey Satinover " NARTH Bulletin. abril 1995 p. 3

[6] G.A. Reckers, Handbook of Child and Adolescent Sexual Problems (Nueva York Lexington, 1995) Kenneth Zucker y Susan Bradley, Gender Identity Disorder And Phsycosexual Problems In Children And Adolescents (Nueva York: Guilford, 1995)

[7] Judd Marmor, Homosexual Behavior: A Modern Reappraisal (Nueva York Basic Books. 1980) p. 274

[8] Ibid

[9] Ibid p. 19

[10] Ibid. p. 274

[11] Zucker y Bradley, Gender Identity Disorder, p. 270

[12] T. Sanford et al, "Same Sex Sexual Behavior and Phsychiatric Disorders: Findings from the Netherlands Mental Health Survey and Incidence Study (NEMESIS)" Archives of General Psychiatry 58 (2001): 85-91

[13] Ibid

[14] J.M. Bailey, Commentar: "Homosexuality and Mental Illness", Archives of General Psychiatry 56 (1999); 876-80

[15] Peter La Barbera, "Gay Activists Targets Dr. Laura", NARTH Bulletin, diciembre 1999, p. 25

[16] Joseph Nicolosi, "On the right to self-determination", NARTH Bulletin, August 2000 p. 1

[17] Norine Jhonson, "President´s Column". Monitor of Psychology, Julio-Agosto 2001 p. 3

[18] Richard Isay, "Remove Gender Identity Disorder in DSM", Psychiatric News 32, no.22 (1997); 9. Coleman, "Nontraditional Boys: A minority in Need of Reassessment", Child Welfare 65 (1986): 252-269

[19] S. Kirk y H. Kutchins, Making us crazy (Nueva York: Free Press, 1977) cap. 4

[20] Ibid

[21] S. Kirk y H. Kutchins, "Standards Higher, Success Assured, But DSM-IV Book "A travesty", The National Psychologist, septiembre-octubre 1994, p. 12

[22] Stuart Kirk y Herb Kutchins, The Selling of DSM: The Rethoric of Science in Psychiatry (Nueva York: De Gruyter, 1992).

[23] Jeffrey Satinover, Homosexuality And the Politics of Truth (Grand Rapids. Mich.:Baker/Hamewith, 1996 p. 146

[24] M. Weimberg y C. Williams, Male Homosexuals: Their Problems And Adaptations (Nueva York Oxford University Press, 1974).

[25] Linda Ames Nicolosi, "Gay Activists  Describe their Values", NARTH Bulletin, abril 1999. p. 12, tomado de The Gay And Lesbian Review 5, no. 2 (1998); 24 (Gabriel Rotello, "This is sexual ecology" y 27 (Michelangelo Signorile, "Nostalgia Trip").

[26] "D. McWhirter y A. Mattison, The Male Couple (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall 1984)

[27] Daryl Bem, "Exotic becomes erotic: a development theory of sexual orientation", Psychological Review 103 (1996): 332.

[28] K. J. Zucker et al., "A gender identity interview for children" Journal of Personality Assesment 61 (1993) 443.-456

[29] M. Hoffman. The Gay World: Male Homosexuality And The Social Creation Of Evil (Nueva York BasicBooks, 1968) p. 17

[30] Barry Dank, "The homosexual", en: Sexual Deviance And Sexual Deviants, eds. E. Goode y R. Troiden (Nueva York: William Morrow. 1974). p. 191

[31] A. Bell y M. Weinberg, Homosexualities: A Study Of Diversity Among Men And Women (Nueva York: Simon and Shuster, 1978) p. 92

[32] Joe Dallas, A Strong Delusión: Confronting the "Gay Christian" Movement (Eugene, Ore.: Harvest House, 1996), p.48.

[33] Ibid p. 49

[34]  Charles Socarides, A Freedom Too Far (Phoenix: Adam Margrave, 1995) p. 66

[35]  S. Jones  y M. Yarhouse, Homosexuality. The Use Of Scientific Research In The Church´s Moral Debate (Downers Grove, III.: Inter Varsity Press, 2000) p. 43-44

[36] Peter LaBarbera, "Gay taskforce includes ´Public Sex´ activists" informe de Lambda, enero-febrero 1999 , pp. 1-2

[37] Michael Shernoff, "Monogamy And Gay Men: When Are Open Relationships A Therapeutic Option?", Family Therapy Networker, marzo-abril 1999 pp. 63-71

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