Ruta: Home SUPERAR AMS Recursos Artículos 20. Autores: Joseph Nicolosi La alienación con respecto al cuerpo - Joseph Nicolosi

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La alienación con respecto al cuerpo - Joseph Nicolosi

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    Numerosos estudios muestran al niño pre-homosexual alienado de su cuerpo. Los pacientes describen con frecuencia una excesiva timidez que tiene su comienzo en la infancia temprana. Y mientras que esta es una cualidad también presente en el desarrollo de los niños heterosexuales, en los niños pre-homosexuales es una tendencia que se prolonga en la madurez. Esta timidez se puede alternar con el exhibicionismo, como un intento de compensar la timidez. Tanto la timidez como el exhibicionismo son formas de alienación respecto al cuerpo. La modestia física en presencia de otros hombres puede empezar a mostrarse antes de la adolescencia. Tal como decía un paciente:

Recuerdo claramente cuando tenía 11 años y estaba tomando un baño y mi madre y mi tía estaban conmigo en el cuarto de baño. Hubo cierta confusión porque no salía agua del grifo y pidieron ayuda a mi tío. Cuando él entró, recuerdo que me tapé frente a él. Incluso entonces sabía que algo iba mal acerca de eso.

    Otros pacientes han descrito su desconexión respecto de sus cuerpos:

A los 13 años empecé a tener pelo bajo los brazos y... ¡Oh, Dios mío! No podía ni salir a la calle.

    Otro decía:

Cuando era un adolescente era muy tímido para vestir pantalones cortos porque era consciente del pelo de mis piernas. La noche antes de tener que ir al picnic del instituto intenté quitármelo, intenté afeitármelo y me quedé lleno de pequeños rasguños y estaba terriblemente avergonzado de que los otros chicos pudiesen saber lo que había hecho.

    Con frecuencia la dinámica de la familia y el padre en particular no eran conscientes del malestar del niño. A causa de esta falta de atención, más tarde presentará un déficit, una necesidad de ser admirado y de que se le preste atención. Esta necesidad no satisfecha de atención masculina tiene profundas consecuencias emocionales. Para la mayoría de los hombres homosexuales el propio cuerpo es un objeto, no un sujeto. Puede estar orgulloso del mismo y deseoso de mostrarlo o sentirse inferior e intentar ocultarlo. En la mayoría de los casos será ambivalente pero en cualquier caso carece de una aceptación natural de su cuerpo. Su cuerpo continúa siendo un objeto de continua fascinación. Podemos oír la confusión de otro paciente entre la superioridad y la inferioridad:

Contraté a un fotógrafo para que me tomara algunas fotos desnudo. Era un día hermoso y pensé ¿porque no? Fuimos a un lugar apartado. Sólo quería verme a mi mismo. Nada de poses ni músculos flexionados. Ayer recibí los resultados y comencé a llorar. Pensé: "realmente soy guapo". La gente me lo había dicho antes pero realmente no les creía. Estaba tan inseguro respecto a mi aspecto que siempre había tenido citas con hombres mayores, figuras de padre que me decían lo atractivo que era.

     La integración de uno mismo no puede tener lugar de forma aislada. Especialmente en la infancia temprana necesitamos a otras personas como reflejo que nos digan quienes somos. Esta es la función benévola de los padres, profesores, amigos y seres queridos. El hombre citado más arriba, al no haber unido nunca su anatomía física con su identidad interior, necesitaba de la cámara fotográfica para llenar este vacío. No podemos reconciliar aspectos alienados de nuestro propio ser sin asistencia externa. Para reflejar su masculinidad algunos hombres homosexuales usan cámaras de fotos, algunos el espejo, alguno la atención de otros hombres.

    Esta búsqueda de la atención de otros hombres como intento de integrar la propia masculinidad puede explicar por qué algunos pacientes encuentran una gratificación en vestirse y simplemente sentarse en un bar gay, disfrutando una velada de atención por parte de otros hombres. Otro paciente describe cómo esta necesidad de atención por parte de otros hombres se mezcla con los sentimientos sexuales:

Este compañero de trabajo entra en la habitación y de repente toda la atención se vuelve hacia él y es como si yo no existiera más. Siento como si fuera una victoria importante si sólo consiguiera que me prestara atención. Es ahí donde me siento confundido por sentimientos homosexuales. No es una cuestión de "Oh, le quiero", sino una necesidad de atención... Quiero que se dé cuenta de lo que estoy haciendo. Todo eso se mezcla con sentimientos homosexuales que, objetivamente, realmente no quiero tener.

    Otro paciente describe así la desconexión con su propia identidad física:

De vuelta del trabajo pasé cerca de una cancha de baloncesto y allí estaban estos chicos jugando y me sentí excitado por sus cuerpos  sudorosos. Gran parte del tema es que me siento excitado por lo  que están haciendo, porque yo nunca me he sentido capaz de hacer  esas cosas.

Mi frustración es que cuando yo mismo me pongo a jugar, no siento placer en absoluto. Nunca he estado realmente involucrado en el juego. Es como si me mirara a mí mismo y me dijera: "¿Cómo lo estoy haciendo, soy lo bastante bueno, que estarán pensando?" y no disfruto el juego. Así que en lugar de eso acabo teniendo sexo con el chico que estaba jugando.

Artículo recogido del libro: Terapia reparativa de la homosexualidad masculina.

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