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El transexual embarazado

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Estos días las imágenes de un hombre embarazado han dado la vuelta al mundo. Este hecho que muchas personas consideran que no reviste ninguna gravedad, otros ven como un escándalo, otros como algo propio de una película de ciencia-ficción, es en realidad una muestra más de lo que la ideología de género está avanzando progresivamente en nuestra sociedad occidental a pequeños pasos, haciendo apología del relativismo moral y atacando de forma despiadada a la naturaleza propia de la persona, de la familia y, por consiguiente, de la sociedad.

Según afirma la ideología de género, el género es una construcción social independiente del sexo biológico. Así, las diferencias entre hombres y mujeres no responden a su naturaleza sexuada sino que se han construido artificialmente a través de la historia.[1] 

El protagonista de esta historia, Thomas Beatie, encarna claramente las ideas que propugna esta agenda de género. Naciendo mujer, afirma que su género no concuerda con su sexo biológico y se somete a cirugía para cambiar de sexo y así convertirse en hombre. En la Conferencia de la ONU de Pekín sobre la mujer, se afirmaba que "los sexos ya no son dos sino cinco", y por tanto no se debería hablar de hombre y mujer, sino de "mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales".[2] 

Por tanto, por medio de los medios de comunicación, de los centros educativos, etc., se ha vendido a la sociedad contemporánea como algo progresista y positivo, además de real, la idea de que la homosexualidad y la transexualidad son tan normales y naturales como la heterosexualidad. Lo que ha sucedido, según expresa la agenda de género, es que la cultura judeocristiana que ha impregnado toda la cultura occidental ha cimentado la heterosexualidad y la familia como lo normal y natural. 

Así, las personas e instituciones que defienden la realidad de la ley natural son consideradas como ultraconservadores, retrógrados y homófobos, mientras que se ha conseguido hacer creer a la sociedad la existencia de esos cinco géneros basándose en mera ideología.

Thomas Beatie mantiene una relación sentimental con una mujer estéril tras haberse sometido a operación de cambio de sexo. Pero la esterilidad de la mujer no es problema para la pareja porque cuando Thomas se sometió a la operación de cambio de sexo, optó por conservar la capacidad para engendrar ya que tener un hijo no es, según él, "un deseo femenino o masculino, sino humano".

Este hecho muestra una serie de falacias que defiende la ley. Pero el hecho de que sean legales, no significa que sean éticamente aceptables. En primer lugar, las feministas radicales, a pesar de oponerse explícitamente a la maternidad, considerándola un obstáculo para la realización personal de la mujer, coincide con la ideología gay en la legitimación de los métodos de inseminación artificial y la concepción de los hijos como un derecho, no como un don.

Es decir, lo natural y normal no es solamente que los hijos sean fruto del amor de un matrimonio heterosexual sino que se ha hecho creer que es tan natural y normal el hecho de tener hijos por medio de la inseminación artificial con total independencia de la orientación sexual y del estado civil de la mujer inseminada, además de la adopción gay. 

Lo que se defiende no es el derecho de los niños a tener un padre y una madre sino el derecho a satisfacer los deseos y necesidades de los adultos. Así, lo exigía la ONG International Gay and Lesbian Human Rights Commission (Comisión Internacional de los Derechos Humanos de Homosexuales y Lesbianas) en Pekín:

"Nosotros, los abajo firmantes, hacemos un llamado a los Estados Miembros a reconocer el derecho a determinar la propia identidad sexual; el derecho a controlar el propio cuerpo, particularmente al establecer relaciones de intimidad; y el derecho a escoger, dado el caso, cuándo y con quién engendrar y criar hijos, como elementos fundamentales de todos los derechos humanos de toda mujer, sin distingo de orientación sexual".[3] 

Pero en este caso se pone de manifiesto el ataque frontal a la naturaleza intrínseca de la feminidad al expresar que la maternidad no debe corresponder a la feminidad sino a la humanidad. Para justificar el hecho de que asumiendo la realidad masculina, al mismo tiempo se queda "embarazado", se basa en mera ideología y deseo subjetivo, siendo defendido como normal por los medios defensores de la ideología de género cuando la realidad objetiva y evidente contradice la totalidad de sus afirmaciones. [4] 

Así, esta persona y su pareja intentan aparecer como una pareja normal y expresan su embarazo como si fuese tan normal como el de cualquier mujer dando un paso más en la introducción cada vez más progresiva de la ideología de género en nuestra sociedad, atacando impunemente, como ya se ha dicho, a la esencia de la mujer, a la familia y a la sociedad. 

[1] María Lacalle Noriega, La "Deconstrucción" de la sociedad a través de la legislación, Mujer y Varón. ¿Misterio o Autoconstrucción? CEU, Francisco de Vitoria, UCAM, Madrid, España, Enero 2008.

[2] Oscar Alzamora Revoredo, S.M, La ideología de género, www.esposibleelcambio.org/foros/showtread.php?t=6223 

[3] Oscar Alzamora Revoredo, S.M, La ideología de género, www.esposibleelcambio.org/foros/showtread.php?t=6223 

[4]Francesco D'Agostino, Presidente de la Unión de Juristas Católicos de Italia, Ideología de Género Concepto Ideológico - www.esposibleelcambio.org/foros/showthread.php?t=2130

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