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Las mentiras de “Educación para la Ciudadanía - Vicente Agustín Morro López

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I.- La coartada europea



Con su proverbial desahogo, que procede del sentimiento de no sentirse vinculado ni obligado por nada (ya sea programa electoral, pactos -firmados o acordados verbalmente-, leyes o normas, datos concretos de la realidad, verdades o Verdad) ni por nadie (electores, aliados, com-pañeros de partido o simples ciudadanos), el Presidente del Gobierno, Señor Rodríguez Zapatero, se preguntaba en cierta ocasión: "¿Pero qué es lo que les molesta de una asignatura que se llama Educación para la Ciudadanía? ¿Será la educación? ¿Será la ciudadanía?".



Permítame responderle, Señor Presidente: nos molesta su educación, nos molesta su ciudadanía, nos molesta su conglomerado de asignaturas -llamadas de diversos modos-, sobre la Educación para la Ciudadanía, pero, sobre todo, nos molestan sus mentiras.



Nos molesta su educación. Efectivamente, nos molesta el sistema educativo, degradado y degradante, como en otro momento demostraremos, que su Ley Orgánica de Educación ha contribuido a apuntalar 1.



Nos molesta su empecinamiento en mantener y, en consecuencia, agravar una opción psicopedagógica que ha precipitado nuestra enseñanza a los últimos puestos en todos y cada uno de los estudios y análisis que han aparecido en los últimos años sobre la materia, y no sólo en los ya tristemente famosos informes PISA.



Nos molesta, también, la forma en que suprimió de un plumazo los tímidos intentos que se habían efectuado para intentar poner remedio a tanto desmán. Por último, nos molesta la forma en que ha des-preciado la voz de la calle, reiteradamente alzada en esta legislatura, cada vez que, multitudinariamente, se ha pronunciado en este campo: firmas en defensa de la asignatura de religión, manifestación del 12 de noviembre de 2005, movilización contra esta asignatura.



No nos gusta su ciudadanía. No nos gusta su proyecto excluyente de ciudadanía, su intento de imponer -Vds. sí, imponer, pues tienen el Boletín Oficial del Estado y elementos de coerción, además de recurrir a la amenaza contra las familias que se oponen-, un pensamiento único, políticamente correcto, plasmación de la ideología burguesa dominante (¡qué ironía para el socialismo!).



Nos molesta que establezcan su ética particular y su visión del mundo y de la sociedad (¿Alianza de Civilizaciones?) como las únicas que pueden ser consideradas "públicas" y que, en consecuencia, pretendan relegar todas las demás al ámbito meramente privado.



No aceptamos, NO, su Educación para la Ciudadanía. No nos parece correcto un intento de adoctrinamiento, de creación o recreación de la conciencia moral, en fin, de reeducación -¡qué siniestra suena esta palabra después de las totalitarias experiencias vividas en el pasado siglo y de las desasosegantes y lúgubres imágenes que evocan obras que ya están en la conciencia colectiva, como Un mundo feliz y 1984!-.



Este programa de adoctrinamiento quiere imponerse -baste aquí, de momento, recordar que es obligatorio y evaluable para todos los alumnos- por la sola fuerza del número y no de la razón o el consenso (¿dónde ha quedado su anunciado talante, especialmente en el campo de la educación?), pretendiendo transformarse en "religión laica" de estado, por mucho que se diga -excusatio non petita accusatio manifesta- en la Exposición de Motivos de la Ley que "[sus] contenidos no pueden considerarse en ningún caso alternativos o sustitutorios de la enseñanza religiosa".2



Finalmente, debemos decir que nos molestan, y por lo tanto no las aceptamos, sus mentiras. Es cierto que la mentira, y su hermana la ocultación, han estado omnipresentes en la acción del Gobierno y sus miembros en esta legislatura.



¡Cuantas mentiras se han difundido para justificar lo injustificable! Muchas se han dicho en relación con la educación: sobre los centros concertados, sobre la asignatura de religión, sobre la calidad de nuestro sistema educativo, sobre la libertad de las familias. Vamos a denunciar aquí algunas de las que se han dicho en relación con esta asignatura.



Esta primera entrega la dedicaremos a lo que denominamos "la coartada europea". Es frecuente que se utilice a Europa, o a ‘los países de nuestro entorno', como coartada para justificar o defender determinadas posiciones o propuestas.



Se olvida que no se deben comparar magnitudes diferentes y, muchas veces, nuestros diferenciales económicos (salarios, precios), sociales (prestaciones, derechos), políticos (credibilidad, limpieza) o democráticos (participación, libertades individuales), con nuestros socios y vecinos son enormes.



Suele intentar justificarse la implantación de esta asignatura diciendo que también existe en Europa, es más, que es la propia Unión la que nos empuja a incluirla en nuestro sistema 3. Ciertamente no es así en realidad.



Si se lee con detenimiento el documento en el que dicen apoyar su postura, la Recomendación (2002)12 del Comité de Ministros a los Estados miembros relativa a la educación para la ciudadanía democrática, adoptada por el Comité de Ministros el 16 de octubre de 2002, se descubre que el Gobierno español eligió una opción específica muy concreta, que favorecía sus intereses ideológicos y su intención de adoctrinamiento, entre las muchas alternativas posibles 4.

Es más, en muchos aspectos ignora lo que se indica en la citada Recomendación o lo contradice abiertamente.



Antes de continuar, debemos señalar dos cuestiones de interés: por una parte, el ‘título' exacto de la Recomendación, y de todo el proyecto, es "Educación para la Ciudadanía Democrática" -quizá por un lapsus freudiano, aquí ha perdido el adjetivo ‘democrática' que la acompaña siempre en Europa.



Por otro lado, dentro del ordenamiento jerárquico de las normas europeas, la Recomendación no es ni siquiera un texto propiamente normativo o legal -como los reglamentos, directivas y decisiones- sino un acto administrativo. 5



La primera y gran mentira en este terreno es que, según dicen, ‘sólo' trata de los derechos humanos y la Constitución. No es así.



Si lo fuera, y lo fuera en la forma adecuada, con la debida objetividad y neutralidad ideológica, probablemente no habría razones para oponerse a esa hipotética concepción de la asignatura. De hecho, como han dicho muchos de los actuales críticos de esta materia, entre ellos la Conferencia Episcopal y varios obispos, sería incluso deseable su existencia. 6



En ninguno de los documentos de la Unión citados, Recomendación (2002)12 7 e informe de Eurydice, se hace ninguna referencia a "formación de la conciencia moral de los alumnos", relaciones afectivo-sexuales, relativismo moral, opciones morales, antropológicas e ideológicas determinadas, la ideología de género por ejemplo.



El Comisario de Educación, Formación, Cultura y Multilingüismo, Ján Figel, decía en el Prólogo al informe que la educación para la ciudadanía "que incluye el aprendizaje de los derechos y deberes de los ciudadanos, el respeto por los valores democráticos y por los derechos humanos, y la importancia de la solidaridad, tolerancia y participación en una sociedad democrática, está considerada como un instrumento para que niños y jóvenes se conviertan en ciudadanos responsables y activos" 8. ¿Dónde está la formación moral? ¿Dónde están aquí las identidades afectivas, sexuales y de género?



Otra de las mentiras es la que dice que había que implantar una asignatura específica, y además obligatoria para todos los alumnos y evaluable, con el mismo rango que el resto de las asignaturas del currículo -vamos, lo contrario de lo que han hecho con la asignatura de religión a pesar del apoyo popular con el que ésta sí que cuenta: el 80% de las familias la pide cada año a pesar de ser voluntaria; más de 3.000.000 de firmas en su apoyo-.



De hecho en la Unión se han adoptado diversas opciones: materia independiente obligatoria u optativa, integración de los conocimientos en una o más materias (historia, geografía, filosofía) o tema de educación transversal 9.



La opción elegida por el actual Gobierno de España no es, ni mucho menos, la adoptada mayoritariamente en Europa. Como ejemplo baste señalar que en Educación Primaria sólo han elegido un sistema parecido, sólo parecido, al nuestro, cinco países.



En la Recomendación reiteradamente citada se declara que "la educación para la ciudadanía democrática abarca toda la actividad educativa, formal, no formal o informal, incluida la de la familia, que permite a la persona actuar, a lo largo de toda su vida, como un ciudadano activo y responsable, respetuoso de los derechos de los demás" (el subrayado es nuestro). ¿Dónde está aquí la necesidad de una asignatura obligatoria y evaluable?



Si podría incluso haberse aplicado en las escuelas de formación permanente de adultos o en universidades populares u otras formas de actividad educativa.



Pero, sobre todo, ¿dónde está la familia en el sistema elegido por el Gobierno para nuestros hijos? Precisamente en el Anexo que acompaña a la Recomendación se detallan aún más las posibilidades de actuación, dejándose en consecuencia en evidencia las concretas opciones ideológicas elegidas por el Gobierno:



"En la elaboración y la aplicación de las políticas de educación para la ciudadanía democrática, convendría adoptar una perspectiva de educación permanente y, a tal efecto, tener en cuenta lo siguiente: -todos los componentes y niveles del sistema educativo, es decir, la enseñanza primaria, secundaria (general y de formación profesional) y superior (universitaria y no universitaria), y la educación de adultos; - todos los instrumentos, instituciones y organizaciones de la educación no formal; - todas las oportunidades de colaboración informal en la educa-ción para la ciudadanía democrática de las instituciones sociales, en particular la familia, y de las organizaciones, estructuras e instancias de la sociedad civil que tengan entre sus funciones la formación y la educación (aunque no sea su función principal)" (el subrayado es nuestro de nuevo).



Entre estas últimas podrían contarse las asociaciones de padres, las iglesias y religiones, los sindicatos, las asociaciones culturales, etc. ¿Por qué se ha excluido consciente y deliberadamente a la familia en este ámbito cuando la Unión Europea sí que la tenía en cuenta?



Parece que puede deducirse con claridad de todo lo indicado hasta ahora que el Gobierno, escudándose en la Recomendación (2002) 12 pero obviándola en realidad en muchos aspectos, adoptó una opción marcadamente ideológica y adoctrinadora, invadiendo un ámbito que la Constitución Española, en su artículo 27.3, y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en sus artículos 18 y 26.3, reconocen como reservado en exclusiva a los padres, por el Derecho Natural, la historia y la naturaleza.



Y, para intentar que no se notara, utilizó algunas de sus herramientas favoritas: la mentira, la ocultación y la tergiversación. Y eso que, de momento, sólo hemos hablado de la ‘coartada' europea. Continuaremos desentrañando las mentiras del Gobierno en relación con esta asignatura.



Vicente Agustín Morro López
Secretario de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (FCAPA-Valencia).
Presidente de A.P.A. en centro concertado



Notas al pie:



1. Pueden consultarse, entre otros muchos, los siguientes títulos: La enseñanza destruida, ORRICO, Javier (Huerga y Fierro Editores); La gran estafa: el secuestro del sentido común en educación, DELIBES, Alicia (UNISON); El destrozo educativo, SALVADOR, Gregorio (UNISON) y El genocidio educativo, TAMBURRI, Pascual (Áltera).


2. "No es inocente que la propia LOE advierta que los contenidos de la asignatura no pueden considerarse sustitutorios de la enseñanza religiosa. El legislador respira por la herida; parece comprender que una lectura sin prejuicios puede razonablemente conducir a la conclusión de que el sentido de la educación para la ciudadanía es contribuir a establecer, con patrocinio estatal, un código ético alternativo o a crear una nueva conciencia social, mejor acomodada a la realidad legal". OTADUY, Jorge. El pecado original de la educación para la ciudadanía (ABC, 20-06-2007).


3. Puede consultarse, a modo de ejemplo y entre otros, el siguiente reportaje: La enseñanza de la ciuda-danía en Europa (EL PAIS 17-09-2007): "El Gobierno siempre se ha defendido de las críticas sobre un posible adoctrinamiento señalando que Europa ha recomendado dar estas enseñanzas, incorporadas en otras materias, o con una asignatura independiente".


4. Puede verse, a este respecto, el informe elaborado por la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea, a través de la Red institucional Eurydice, La educación para la ciudadanía en el contexto escolar europeo (mayo, 2005).


5. "Las recomendaciones operan como invitación para actuar en un sentido determinado, careciendo de obligatoriedad. Se trata de actos administrativos de las Comunidades Europeas y no de normas jurídi-cas". ENERIZ OLAECHEA, Francisco Javier. El Sistema de Fuentes del Derecho: de la Constitu-ción Española al nuevo Derecho de la Unión Europea. Cuadernos Aranzadi del Tribunal Constitucional, nº 20. Editorial Aranzadi, Cizur Menor (Navarra), 2007. Página 195.


6. Vid. los pronunciamientos de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española de fechas 28 de febrero y 20 de junio de 2008. Debe señalarse que estos textos sólo pretenden orientar e iluminar a los creyentes, pues la Iglesia no es ‘parte' en este conflicto: los afectados somos los padres, las familias, pues a nosotros corresponde el derecho y el deber de educar a nuestros hijos. La Iglesia nos acompaña e ilumina, pero el derecho y las decisiones son, individuales e intransferibles, de cada familia.


7. Puede verse, además, el texto, en desarrollo de la Recomendación indicada y del proyecto de Educación para la Ciudadanía Democrática 2001-2004, de Karen O'Shea Glosario de Términos de la Educación para la Ciudadanía Democrática (Estrasburgo, 22 de octubre de 2003. DGIV/EDU/CIT (2003)29). Ni una sola referencia a cuestiones de moral individual, afectiva o sexual.


8. La educación para la ciudadanía en el contexto escolar europeo (Red institucional Eurydice. Mayo, 2005) Página 3.


9. La educación para la ciudadanía en el contexto escolar europeo (Red institucional Eurydice. Mayo, 2005) Vid. Capítulo 2, Educación para la Ciudadanía y Currículo. Páginas 17 a 26.



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