Ruta: Home CULTURA PRO-GAY Noticias 6. Cultura Pro Gay y Poder Político España: La Generalitat, bajo el homosexualismo político

Es posible el cambio

JA slide show

España: La Generalitat, bajo el homosexualismo político

E-mail Imprimir PDF


En realidad quien gobierna la Generalitat de Catalunya no es el tripartito sino la organización transversal del homosexualismo político.

Esta ideología, formada básicamente por homosexuales pero no solamente por ellos, tiene la pretensión de transformar las instituciones de la sociedad para que reflejen prioritariamente la condición homosexual, al tiempo que la promueven sobre todo en los ámbitos que poseen un mayor potencial propagandístico y adoctrinamiento como los medios de comunicación y la escuela. Es un caso único, espectacular, que sólo encuentra parangón con el gobierno de Rodríguez Zapatero.

La Generalitat ya manifestó su claro alineamiento con esta ideología política al enarbolar en sus edificios oficiales la enseña del arco iris que es el símbolo que utilizan los homosexuales. Al actuar así el gobierno de Catalunya hacía ostensible que las personas aquí no tienen tres banderas, la europea, la Española y la catalana, sino cuatro.

Ahora ha dado un paso más. Un paso mucho más escandaloso y de mayor calado político. Según publica La Vanguardia del jueves 28, la consejera de Acción Social y Ciudadanía, ha comunicado que la Generalitat pasa a ser “miembro asociado” de la ILGA, que es la organización internacional de gays, lesbianas, bisexuales, transgénero, transexuales. Además lo hace declarando, cosa obviamente cierta, que es el único gobierno del mundo que forma parte de esta asociación.

La primera pregunta que se nos ocurre formular es ¿por qué? ¿Cuáles son las razones de que a ningún otro gobierno, grande o pequeño, se le haya ocurrido tamaña iniciativa?

¿Pueden ser tildados por esta razón todos los demás gobiernos estatales, lands y autonomías, de homófobos porque no han acudido en masa a afiliarse a ILGA?

Es evidente que no. Todos ellos se han comportado con la elemental prudencia, el sentido común y sobre todo el respeto y la no discriminación de, por una parte, aplicar leyes que garanticen a todas las personas, sea cual sea su querencia sexual, los mismo derechos y, por otra, no hacer activismo político de la opción homosexual. Unos porque la ven críticamente y otros porque saben que como gobiernos no pueden decantarse de esta manera tan escandalosa.

A nadie se le ocurre que por no ser miembro asociado de las organizaciones mundiales dedicadas a la familia, a la paz, a los derechos humanos, a la libertad religiosa, a la educación, a los discapacitados, y tantas otras instancias internacionales que promueven causas mucho más claras y justas, resulta que están en contra de ellas.

El papel de los gobiernos está en las organizaciones gubernamentales, bien de carácter estatal, bien de carácter regional. Todo lo demás es un burdo intento de control ideológico que persigue transformar en una sociedad donde la primacía sea lo homosexual, y perseguir como homófobo a todo aquel que discrepe de tamaño desafuero, de la misma manera que el comunismo internaba en hospitales psiquiátricos a los disidentes politicos porque quien disentía de la causa del gobierno necesariamente solo podía ser un enfermo.

Lo que está impulsando la Generalitat, también en buena medida Rodríguez Zapatero, es algo terrible, de gravísimas consecuencias. Es la ruptura con los fundamentos de nuestra sociedad, es provocar crisis de difícil resolución en la infancia, de arrojar a los padres en vericuetos para los que no están preparados y hacerles todavía más difícil la educación.

Es desvirtuar el matrimonio y, por lo tanto, el único núcleo capaz de producir capital humano y capital social. Todo esto y otras muchas consecuencias lo pagaremos si no somos capaces de reaccionar.

Una cosa es que todos los ciudadanos puedan ejercer sus derechos y otra muy distinta la creación de un grupo privilegiado que intente imponer su concepción a los demás. Una concepción que empieza ya en la escuela intentando adoctrinar a los niños y niñas en la homosexualidad a pesar de que no tienen tal derecho para hacerlo.

Es la pretensión de romper con el principio de que la humanidad, como declaraba el líder socialista Jospin, se divide entre hombres y mujeres y no entre homosexuales, heterosexuales, bisexuales, transexuales y transgénero. Es decir, la humanidad no se fragmenta en una locura.

En la Grecia clásica la relación homo erótica era habitual y bien aceptada, sobre todo, entre un adulto y un efebo, formaba parte de una concepción cultural y de un determinado culto a la belleza.

Pero nunca jamás a los griegos, ni en sus más encendidos discursos cantando las excelencias de este tipo de amor, se les pasó por la cabeza que este tipo de relación se convirtiera en una institución y aún menos se equiparara al matrimonio, o por el hecho de practicarla confiriera algún derecho especial.

Es evidente que reconocer la homosexualidad como una práctica personal no comporta toda la carga adicional de carácter político que se le quiere dar.

Con su adscripción a ILGA, el gobierno de la Generalitat de Catalunya ha dejado de ser para muchos el gobierno de los catalanes y ha pasado a convertirse solo en un grupo activista más, con mucho dinero eso sí, del homosexualismo político.

www.forumlibertas.com

AddThis Social Bookmark Button
 

Encuesta

¿Cuál crees que es el aspecto más determinante en la creciente imposición de la Cultura Pro Gay?
 

| Quiénes somos |Mapa del sitio |Recomiéndanos | Quiero Colaborar |Contáctanos |Boletín |