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Formación de la Voluntad: Virtud de la Fortaleza - Pilar Varela, Mayra Novelo

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"No es más fuerte el que nunca cae, sino el que siempre se levanta."


Autoanálisis:

¿Pienso que sin abnegación y sacrificio se pueden alcanzar grandes metas?


¿Si algo me molesta se lo ofrezco a Dios? ¿Me muestro molesto/a e impaciente ante todo aquello que me mortifica? ¿Es norma en mi conducta el hacer lo que me agrada y es cómodo?

¿Creo que en lo primero en que debo esforzarme es en el cumplimiento de mis deberes personales, familiares y profesionales? ¿O, descuidando éstos, me dedico a las cosas que más me agradan?


¿Hago las cosas con mayor exigencia sólo cuando me ven? ¿Actúo por plena convicción, porque es una meta que quiero lograr?


¿Necesito con mucha frecuencia una palabra de ánimo para seguir adelante? ¿O me basta la conciencia y la voluntad?


Cuando fracaso o me va mal en algo, ¿el mundo se me cae encima? ¿Busco hacer nuevo esfuerzo de superación y no me dejo llevar por el sentimiento de derrota?


¿Cualquier actitud de los demás que no concuerda con lo que me agrada, ¿me desconcierta y enfada? ¿Resto importancia a estas pequeñas contrariedades?


¿Domino mi temperamento cuando practico algún deporte o juego? ¿Sé ganar con equilibrio? ¿Sé perder con nobleza? ¿Tengo dominio en mis palabras? ¿Y cuando compiten mis hijos y/o alumnos?


La voluntad


Wilma Rudolph, una joven norteamericana con apenas 20 años, participó en la carrera de los 100 metros en las Olimpiadas de Roma en 1960 y rompió el récord mundial femenino con un tiempo de 11 segundos. Pero lo más sorprendente es que Wilma padeció escarlatina y neumonía doble, y quedó paralítica. Durante dos años usó silla de ruedas y durante cinco muletas. Aquella niña sólo pensaba y quería una cosa: ser como las otras niñas. Se esforzó tanto, en durísimas sesiones de recuperación, que consiguió no sólo correr como las otras, sino convertirse en la quinta mujer, que en la historia de los juegos Olímpicos, llegaba a ganar los 100 y 200 metros en las mismas Olimpiadas.


Lograrlo le exigió centenas de pequeñas luchas, millares de pequeños sacrificios adicionales que, progresivamente la llevaron a concluir la maravilla de un milagro humano. El avance de un milímetro le daba la posibilidad de avanzar otros dos; una diminuta capacidad adquirida despertaba otra, por supuesto después de muchos intentos y fracasos. Es así como un deseo fuerte y apasionado consigue realmente una victoria alta y grande.

Una vez santo Tomás de Aquino fue abordado por una de sus hermanas, que le preguntó qué era necesario hacer para ser santa.


Santo Tomás le respondió sólo una palabra: "querer". No añadió más. Sabía lo que decía. Sabía que Dios desea que todos seamos santos y, por tanto concede las gracias necesarias en cada momento. Pero es preciso corresponder. Y la correspondencia a la gracia comienza con un querer. No un querer cualquiera, sino por un querer firme de la voluntad.


Muchos hombres no pueden porque no quieren. Y no quieren, no porque les falte capacidad, sino porque tiene la voluntad paralítica. Son hombres de gelatina. El querer no puede ser un querer de "quisiera", debe ser un querer decidido, que surge desde lo más profundo de la personalidad. Cuando decimos que no podemos o cuando después de muchos intentos, desistimos y atribuimos el desistimiento a la falta de condiciones personales o a mil obstáculos reales o imaginarios, ¿inmediatamente pensamos que el problema real no está ahí, en estos motivos, sino aquí, en nosotros mismos, en la falta de fuerza de voluntad?



En la vida diaria nos suceden muchas cosas entre las cuales debemos elegir y actuar. A veces nos quedamos a medias. ¿Dónde está el secreto para tener buenas decisiones, para mantenernos y terminar nuestras obras? En la voluntad, ella es el centro de la personalidad.


La voluntad es una facultad superior del hombre capaz de llevar a la práctica un propósito o acción. Nos mueve a hacer un proyecto, pieza clave del edificio de la personalidad, con ella el hombre logra ser dueño de sí mismo.


La voluntad es como el timón de mando. Pero este timón, esta facultad se forma, se conquista. Es como un músculo: si lo ejercitamos haciendo pequeñas actividades que requieran cada vez mayor esfuerzo se hará fuerte, de lo contrario se debilitará paulatinamente. Si la voluntad no decide y ejecuta, las buenas ideas no sirven.


"La voluntad es la piedra angular del éxito en la vida y uno de los más excelentes rasgos de la personalidad: hace al hombre valioso y le permite lograr sus objetivos.


Pero la voluntad necesita ser educada; no se alcanza porque sí, sino tras la lucha por cosas pequeñas, una y otra vez. La mejor manera de fortalecerla es a través del orden, de la constancia y de la disciplina, con alegría. La voluntad es una joya que tiene venta en cualquier mercado.


Una persona que la posee llega en la vida más lejos que una persona inteligente, porque consigue lo que se propone".


Algunos males que más dañan al hombre es la debilidad de voluntad y la inconstancia en el trabajo. Porque aunque la inteligencia nos ilumina, la memoria nos recuerda y la fe nos enseña, el actuar o no actuar como hombres libres y creyentes, honestos y rectos, depende del grado de finura y robustez que hayamos obtenido en la voluntad.


Pasos que sigue la voluntad


- Quiero hacer algo: fin y meta

- Pienso si me conviene o no: reflexión

- Decido qué es lo que voy hacer: decisión

- Actúo: ejecución


Formación de la voluntad


¿Cómo formar la voluntad? Pues mira, mi mamá tenia una frase mágica, que era: "Véncete hijita; domínate, no te dejes llevar". Inclusive cuando veía a los nietos siempre repetía "Hija, enseña a tus hijos a que se venzan".


Formar la voluntad significa, ejercitarla en querer el bien, en quererlo con presteza y eficacia, con constancia, y esto sólo se logra polarizándola por el amor a un ideal, al buscar con convicción la coherencia de vida entre lo que uno es y lo que se piensa; el buscar con esmero tomar decisiones prudentes y opciones definitivas e irrevocables ante todo lo que se debe hacer en la vida, al buscar el trabajo eficaz y ordenado.


Debemos formar una voluntad fuerte para que pueda gobernar sobre las demás facultades, y sobre todo hacerla dócil para obedecer a Dios.


Es importante que los alumnos comprendan que no se es más libre cuando se hace lo que dicta el capricho, sino cuando se tiene la capacidad de elegir aquello que nos hace mejor persona, cuando se aspira a los ideales altos. No será fácil hacérselos comprender, ya que nuestra cultura y ambiente nos enseñan precisamente lo contrario. Los jóvenes creen ser más libres cuando más permisos obtienen o cuando hacen lo que quieren un mayor número de veces. Sin embargo la vida misma nos va enseñando que quien tiene voluntad es más libre y puede llevar su vida donde quiera, no hacia donde el ambiente les obligue a ir.


Pasos para lograr esta formación


1. Polarizar la voluntad por el amor: querer libremente. Tener muy claro a donde se quiere llegar.

2. Enseñar que un bien mayor exigirá siempre renunciar a otros bienes.

3. Enseñar a renunciar a la satisfacción que produce lo urgente


4. Hacer una política de pequeños vencimientos. Hacer las cosas que no dan ganas, con la mayor prontitud. Hacer primero las tareas difíciles. Cuando se ha terminado una tarea u obligación siempre hacer "algo más". Buscar un acto de renuncia (comida, en el trato con los demás, en las cosas que deseo en ese momento) cada día.


5. Querer con efectividad: hacerlo que he pensado.


6. Reflexionar antes de actuar


7. Combatir el respeto humano (el "qué dirán los demás si yo..."), porque nos conduce a ser esclavos de lo que piensan los demás y a vivir buscando sólo caer bien a los otros.


8. Obrar con decisión, sin dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy.


9. Obra comenzada, obra terminada: constancia


10. Cada cosa tiene un lugar y cada asunto su momento.


La voluntad necesita educarse a sí misma con ejercicios diarios que le den fuerza y le ayuden a formar hábitos para obrar bien. Necesita vencer uno a uno a sus muchos enemigos: pereza, lujuria, ignorancia...


Pequeños ejercicios que ayudan en la formación de la voluntad


. No comer un dulce que me gusta


. Comer de lo que no me gusta sin protestar


. Soportar el frío o el calor sin quejarme


. Elegir lo que no sea tan cómodo (un sillón, un lugar, una postura...)


. Empezar rápidamente lo que tengo que hacer, no detenerme a pensar si me gusta o no.


. Callar alguna crítica, comentario irónico o negativo.


. Hacer con perfección y limpieza mis tareas.


.Poner en su lugar cada cosa que uso.


. Obedecer de inmediato.


. Ser positivo y no quejarme.


. Practicar algún deporte.


. Marcar un horario de estudio y descanso.


. Vivir el lema "obra comenzada, obra terminada".


Señales de peligro


1. Dejarse llevar por los caprichos


2. Falta de espíritu de sacrificio


3. Huir de lo que nos cuesta


4. Buscar lo más cómodo


5. Querer todo al momento


6. Cobardía


7. Indiferencia



En la formación de la voluntad no hay que buscar el éxito inmediato, sino la victoria en las pequeñas batallas que cada vez nos fortalecen más en la lucha. Los ganadores o perdedores no se hacen de un día para otro.
La voluntad debe ser formada desde la niñez. De lo contrario, se deja crecer a una persona caprichosa, blanda inconstante, que se mueve según el viento que pasa encima de ella, incapaz de fijarse metas y objetivos claros, ni concretos.


Virtud de la fortaleza


La fortaleza es una virtud moral que da fuerza al alma para correr tras el bien difícil, sin detenerse ante el miedo ni el temor a la muerte.


Cualquier hombre de bien puede tener esta virtud, pero en el caso del cristiano esta virtud tiene que estar cimentada en el amor a Dios. Es una virtud que requiere de una gran dosis de generosidad.


¿Cómo funciona la virtud de la fortaleza?


1. Vivir la virtud de la fortaleza significa ser transparente, sin miedo a decir las cosas como son, aunque cueste sangre.


2. Vivir la virtud de la fortaleza significa tener muchas pequeñas victorias que venzan la flojera y la comodidad, muchas fidelidades diarias, millares de diminutos sacrificios.


3. Vivir la virtud de la fortaleza significa negarse a la sensualidad y a la flojera.


4. Vivir la virtud de la fortaleza es poner el amor y la generosidad en todos los pequeños actos de renuncia. Tener un ideal por el cuál hago este pequeño esfuerzo.


¿Cómo se forma la virtud de la fortaleza?


1. Educar a buscar siempre el "bien difícil", entre dos cosas buenas elegir aquella que diga más amor (generalmente resulta ser la más difícil).


2. Buscar ejemplos cercanos de generosidad (lecturas, películas, testimonios, personas).


3. Llenar el corazón de ideales altos y nobles. Ayuda mucho leer historias de testimonios de vida que han vivido la virtud de la fortaleza y lo han aplicado para defender algún ideal noble o la amistad con Cristo.


4. Hacer pequeños actos de generosidad que hagan el corazón grande para idear nobles y ambiciosos proyectos en orden a realizar el bien.


5. Los momentos de dolor son ocasiones maravillosas para crecer en esta virtud ("Es claro que el cristiano no sufre por sufrir, el cristiano no acepta el sufrimiento por el sufrimiento, sino que se encuentra con él y, cuando se le presenta, debe empeñarse a fondo para vencerlo - si es posible-, y, en el caso de que no sea superable, debe acogerlo y sobreponerse a él con fuerza y vigor siguiendo el ejemplo de Cristo").


6. Cuando se realiza un acto bueno buscar que el siguiente sea más grande, llegue a más personas...


Ejercicio de esta sesión


1. Reúnete con tus alumnos/hijos. Piensa con ellos un ideal que desean alcanzar juntos: en esta familia o en este salón de clases buscamos que cada uno sea el mejor especialmente en la cualidad que le caracteriza: deportista, intelectual, humana, social, etc.


2. ¿Cuáles "señales de peligro" mencionadas en este tema pueden ser obstáculos para alcanzar el ideal que han elegido? Explica por qué...


3. ¿Cuáles propósitos que formen directamente la voluntad y la fortaleza pueden apoyar a alcanzar este ideal? (mencionados o No en el tema)

Fuente: Curso Herramientas para formar en las virtudes, es.catholic.net 

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