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Es posible el cambio

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Técnica del Enfoque Corporal - Esquema Breve - Síntesis

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FORMA BREVE

DE LA TÉCNICA DEL ENFOQUE CORPORAL

 

1. DESPEJAR UN ESPACIO

  • ¿Cómo estás?
  • ¿Qué hay entre ti y el sentirte bien?
  • No respondas: Deja que tu cuerpo responda.
  • No profundices en nada.
  • Simplemente da la bienvenida a cada cosa que venga.
  • Y coloca cada una de estas cosas a un lado, cerca de ti, por un momento.
  • Excepto por esto, ¿te sientes bien?

 

2. FORMAR LA SENSACIÓN-SENTIDA

 

  • Escoge un problema para ser enfocado.
  • No te metas dentro del problema, no entres en ese asunto.
  • ¿Qué sensación tienes en tu cuerpo cuando recuerdas la totalidad de ese problema?
  • Siente el "todo eso", la sensación de la totalidad del asunto, ese incómodo disconfort o la no clara sensación del mismo.

 

3. LOGRAR UN ASIDERO (etiqueta provisional)

 

  • ¿Cuál es la cualidad de esa sensación-sentida?
  • ¿Qué palabra única, frase o imagen proviene de esa sensación-sentida?
  • ¿Qué palabra-cualidad se ajustaría mejor?

 

4. RESONAR

 

  • Permanece un tiempo yendo y viniendo entre la palabra (o la imagen) y la sensación- sentida. Compruébalo: ¿Es esto correcto?
  • Si se ajusta, la palabra con la sensación, permítete la experiencia de ajustarlas de nuevo diversas veces.
  • Si la sensación-sentida cambia, síguela con tu atención.
  • Cuando logres un perfecto emparejamiento, cuando has logrado que las palabras (o imágenes) son justo las correctas para esa sensación o sentimiento, permítete a ti mismo el sentir eso por un minuto o así.

5. PREGUNTAR

  • ¿Qué es esto que, acerca de la globalidad del problema, me hace a mí tan...?
  • Cuando te bloquees, hazte estas preguntas:

              - ¿Qué es lo peor de esta sensación/sentimiento?

              - ¿Qué es lo realmente tan malo acerca de esto?

              - ¿Qué necesita?

              - ¿Qué debería suceder?

              - No respondas: espera que la sensación se mueva y te dé una respuesta.

  • ¿Cómo se sentiría si todo estuviera bien? Deja que el cuerpo sea quien te responda.
  • ¿Qué se interpone en el camino de eso?

 

6. RECIBIR

 

  • Da la bienvenida a lo que venga. Alégrate de que te hable.
  • Solamente es un paso en este problema, no el último.
  • Ahora que sabes dónde está, puedes dejarlo y volver a ello más tarde.
  • Protégelo de voces críticas que te interrumpan.
  • ¿Desea tu cuerpo comenzar otra serie de enfoque corporal o por el contrario es este un buen sitio ara parar?

 

MANUAL DE LA TÉCNICA DEL PROCESO DEL ENFOQUE

 

1. Despejar un espacio

   Lo que te mando hacer será en silencio, sólo para ti. Toma un momento, sólo para relajarte... Bien. Ahora, dentro de ti quisiera que prestaras atención hacia adentro, en tu cuerpo, tal vez en tu estómago o en tu pecho.

   Ahora observa lo que te pasa cuando te preguntas a ti mismo: "¿Cómo va mi vida? ¿Cuál es la principal cosa para mí ahora mismo?" Siente cómo te sientes. Deja que las respuestas vengan lentamente de esta sensación. Cuando venga algo, NO TE ADENTRES EN ELLO. Mantente a distancia; di "Sí, eso está ahí. Puedo sentirlo ahí".

   Deja que haya un pequeño espacio entre ti y eso. Luego, pregunta qué más cosas sientes. Espera de nuevo, y ten la sensación. Generalmente hay varias cosas.

 

2. Formar la sensación-sentida

   De entre lo que vino, escoge un problema personal para enfocar.

   NO TE ADENTRES EN ELLO. Retírate de ello.

   Desde luego, esa cosa única en que estás pensando tiene muchas partes; demasiadas para pensar en cada una a solas. Pero, puedes sentir todas esas cosas juntas. Presta atención allí donde normalmente sientes cosas, y allí puedes conseguir una sensación de cómo se siente "todo lo del problema". Permítete sentir todo eso.

 

3. Lograr un asidero[1]

   ¿Cuál es la cualidad de esta borrosa sensación-sentida? Deja que una palabra, una frase, o una imagen provenga de la misma sensación-sentida. Podría ser una palabra-cualidad como "apretado", "pegajoso", "asustadizo", "bloqueado", "pesado", "saltante" o una frase, o una imagen. Permanece con la cualidad de la sensación-sentida hasta que algo se le ajuste perfectamente.

 

4. Resonar[2]

   Se trata de ir y venir una y otra vez de la sensación-sentida a la palabra, y viceversa, a la frase o a la imagen: Examina cómo resuenan una con otra. Observa si hay una pequeña señal corporal que te deja saber que algo se ajusta. Para hacerlo, tienes que tener allí de nuevo la sensación-sentida, lo mismo que la palabra.

   Deja que la sensación-sentida cambie, si lo hace, y también la misma palabra o imagen, hasta que se sientan perfectamente al captar la cualidad de la sensación-sentida.

 

5. Preguntar

   Ahora pregunta: ¿Qué es lo que, en la totalidad de este problema, hace esta cualidad (que acabas de nombrar o de representar)?

   Cerciórate de que la cualidad es sentida de nuevo, con frescor, vivamente (no simplemente recordada de antes). Cuando se presenta de nuevo, fíjala, tócala, estate con ella, preguntando: "¿Qué es lo que hace el entero problema tan?" O pregunta: "¿Qué hay en esta sensación?".

   Si recibes una respuesta rápida sin un sentido total del movimiento de la sensación-sentida, simplemente deja pasar esa clase de respuesta. Vuelve tu atención a tu cuerpo y encuentra de nuevo con frescor la sensación-sentida. Después pregúntale otra vez.

   Quédate con la sensación-sentida, hasta que algo aparece junto con el cambio, un ligero "dar" o relajar.

 

6. Recibir

   Recibe de una manera amistosa, todo lo que aparezca junto, con ese cambio. Permanece con ello un rato, aun cuando sólo sea un ligero relajarse. Sea lo que venga, esto es sólo un cambio. Habrá más. Probablemente seguirás después de un rato, pero quédate aquí unos pocos momentos.

   SI DURANTE ESTAS INSTRUCCIONES EN ALGUN SITIO PASADO UN RATO HAS ESTADO EXPERIMENTANDO LA SENSACION y TOCANDO UNA BORROSA COMPLETA SENSACION

CORPORAL ACERCA DE ESTE PROBLEMA, ENTONCES HAS ESTADO REALMENTE ENFOCANDO (haciendo el proceso del enfoque).

   No importa si se dio o no cambio-dentro-del-cuerpo. Ello viene de por sí. Nosotros no controlamos eso.

 

CASO CONCRETO: LA HISTORIA DE UN "PROBLEMA TRIVIAL"

 

   Veamos los movimientos de la técnica del enfoque en acción.

   La mujer que informó sobre esta experiencia tiene cerca de treinta años. La llamaré Peggy. Ella y, su esposo -lIámalo John.- viven en un suburbio. El trabaja en un banco donde tiene verdadera probabilidad de llegar a ser un miembro de la junta directiva. Peggy trabaja como profesora a tiempo parcial en el Instituto de segunda enseñanza. El puesto es de media dedicación y lo hace así porque tiene que cuidar de su hijo de cinco años.

   Una tarde volvió John a casa radiante. El presidente del banco le había dicho con bastante claridad que había planes de expansión para el banco y que a él, John, se le consideraba un elemento clave en esos planes. En su entusiasmo mientras le contaba esto a Peggy, John tiró un plato de la mesa de la cocina y lo rompió. Era su mejor porcelana de China. Peggy se enfureció, corrió llorando a su habitación y se negó a hacer la cena.

   Ella misma se sorprendió y disgustó de su estallido. Escenas tormentosas no eran habituales para ella.

   Sentada a solas en su cuarto, trató de componerse por dentro, empleando todos los medios de acceso que todos usamos y que rara vez dan resultado. Primero, trató de desechar el problema como "trivial", como esperando que podría hacerlo dejar de existir, quitándole importancia. "Con que rompió un plato caro", se dijo enfadada. "¿Soy tan tonta que puedo disgustarme por eso? El maldito plato no tiene toda esa importancia en mi vida. Después de todo, se puede reemplazar".

   Eso no dio resultado. La sensación de disgusto se negó a darse por terminada. Luego, Peggy trató de especular sobre ello. "Bueno, yo he estado bajo mucha presión estos días pasados", se dijo. "Dejé que el trabajo del Instituto se amontonara, tuve que desvelarme calificando todos esos trabajos. No he dormido bastante... Claro, eso tiene que ser. ¡No es extraño que esté irritable!".

   No hubo resultados. Lo que Peggy se dijo a sí misma, pudiera ser verdad pero nada cambió por dentro. La sensación de ira, de irritación, se quedó allí donde estaba.

   Al fin decidió probar la técnica del enfoque corporal. La había practicado durante varios años y lo hacía muy bien; era, en cierto sentido, experta en ella, lo mismo que uno puede ser diestro en una lengua conocida. No pasó por los seis movimientos uno por uno, como tiene que hacerlo un principiante, sino que fue fluidamente a través de ellos en un solo movimiento continuo. Sin embargo, al crear de nuevo su experiencia aquí, yo señalaré muy específicamente los distintos movimientos a fin de que puedas ver cómo fue de un sitio a otro.

Preparación

   Empezó poniéndose tan cómoda como le era posible, quitando todas las irritaciones físicas innecesarias que pudieran ocultar lo que su cuerpo quería decirle. Se lavó la cara porque la sentía caliente y picante después de llorar. Se quitó los zapatos, apoyó una almohada contra la cabecera de la cama y se recostó sobre ella.

Primer Movimiento: Haciendo un sitio

   Amontonó todos sus problemas a un lado como si estuviera haciendo sitio para sí en un cuarto de almacenar revuelto. "¿Por qué no me siento formidable ahora mismo? Bueno, ahí está ese montón de trabajos de la clase con puntas dobladas, que aún tengo que terminar. Y ahí está ese problema de Jeff, despachado de la clase de párvulos y mandado a casa y, claro, ahí está esa pésima cosa nueva del plato roto...".

   Empujó todos esos problemas un poco lejos de sí. Sabía que no podía deshacerse de ellos. Pero también sabía, como resultado de haber practicado el enfoque otras veces, que se podía permitir un rato de paz, alejada de ellos.

Segundo Movimiento: La sensación-sentida

   Ahora deja que su atención se vaya al problema que, en aquel momento, parecía el peor: la escena tempestuosa alrededor del plato roto. Deliberadamente evitó el tratar de decidir cosa alguna sobre ello, procurando analizarlo, sopesarlo. Simplemente tanteó en torno a la sensación-sentida del mismo.

   Preguntó: "¿Cómo se siente todo eso?" Y luego dejó que la sensación le viniera a su modo: grande, vaga, primero sin forma, sin palabras para describirla, sin etiquetas o marcas para identificarla de ninguna manera.

   No estaba impaciente con esta falta de forma. No pidió que se identificara a sí misma. Ni trató de forzar una identificación en ella: "Oh sí, claro, esta extraña sensación tiene que ser..." Sencillamente la dejó existir a su manera durante un tiempo apreciable, tal vez medio minuto.

Tercer Movimiento: Encontrando un asidero

   Ahora, muy suavemente, preguntó cuál era la calidad de la sensación-sentida. Trató de dejar a la sensación-sentida que se diera un nombre a sí misma o que una imagen viniera y se ajustara.

   De nuevo evitó el análisis, evitó el sermonearse, evitó las suposiciones y conclusiones. Quería que la respuesta saliese a flote de la misma sensación, no de un abigarrado y confuso material en su mente.

   En el tercer movimiento, una palabra, frase o imagen -si se ajusta con exactitud- sirve de asidero a la sensación-sentida. Uno puede a menudo sentir entonces el primer cambio, la primera pequeña indicación de movimiento interno (algunas veces simplemente un principio de movimiento) que dice "esto es correcto, esto está bien".

   Como sucede con frecuencia, casi simultáneamente, ella recorrió los movimientos del proceso de enfocar casi simultáneamente. Consiguió una palabra (tercer movimiento), la examinó (cuarto movimiento) y preguntó a la sensación-sentida qué era (quinto movimiento).

   Empleando más palabras que las que ella empleó, yo le diría así. Ella había preguntado: "¿Qué es lo peor de esto?" El sentimiento volvió: "ira hacia Juan". Otra pregunta: "¿A causa del plato roto?" La respuesta sin palabras: "No. El plato apenas tiene nada que ver con ello. La ira es a causa de su aire de júbilo, la forma de irradiar confianza acerca de su porvenir".

   Aquí es como cambió el problema. El cambio interno era indudable.

   Ella recibió esto aceptándolo plenamente y experimentó la sensación una y otra vez, sintiendo el cambio que se verificaba en su cuerpo. Cuando su cuerpo terminó de cambiar, ella continuó.

   Un cambio como éste puede venir en cualquier momento en el proceso del enfoque. Uno lo recibe y continúa otra serie del enfoque.

   Otra vez tuvo la sensación-sentida; ahora con el cambio el problema entero estaba en su cuerpo en este momento. "Su jubilación... ¿Cuál es ahora la sensación-total de eso?"

   Esperó. No trató de forzar las palabras en la sensación-sentida. Se sentó pacientemente Y dejó a la sensación-sentida hablar por sí misma. (Otra vez un segundo movimiento).

   Trató de sentir su cualidad, la peluda molestia de "todo el asunto" y de poner un "asidero" a esa cualidad. (Otra vez tercer movimiento).

   Una palabra vino: "Celosa" 

Cuarto Movimiento: Resonando

   Ella tomó la palabra "celosa" y la cotejó. "Celosa, ¿es esa palabra la correcta? ¿Es eso lo que es esta sensación?" La sensación-sentida y la palabra aparentemente se parecían mucho pero no perfectamente. Parecía que la sensación-sentida decía: "Esto no es exactamente celos. Hay celos en alguna parte, pero..."

   Probó "un tanto celosa" y le vino un pequeño movimiento y el aliento que le dio a entender que se aproximaba bastante, como un agarradero en la sensación-sentida. Probó de nuevo y... sí.

Quinto Movimiento: Preguntando

   Ahora preguntó a la misma sensación-sentida: "¿Qué es este un tanto celosa? ¿Qué es lo que en el problema produce esto de "un tanto celosa?"

   Dejó que la pregunta llegara a la borrosa sensación-sentida y se moviera ligeramente. "¿Qué es eso?" preguntó casi sin palabras.

   Y luego, de manera brusca, vino el cambio: "A modo de celosa... oh... es más como... una sensación de ser-dejada-atrás".

   "¡Ah!". Ese "¡ah!" vino con una sensación grande, satisfactoria de movimiento interior. El cuerpo de Peggy le estaba diciendo que estaba triste por el hecho de que su propia carrera estaba detenida.

Sexto Movimiento: Recibiendo

   Tratando de sentirse gratificada por el alivio de este cambio, tenía que protegerlo de voces que pronto la atacaron a ella. "No debieras sentirte así". "Tienes suerte en tener ese puesto de enseñanza". Y también "¿cómo vas a poner tu carrera en movimiento?". "Ya sabes que no puedes hacer nada a este respecto".

   Peggy echó a un lado todas esas voces. "Todo eso tiene que esperar", dijo. Y volvió a sentir un nuevo abrirse. "Quedándome atrás... ¿puedo aún sentir eso? Oh... sí... ahora está otra vez...sí, es cierto... así es como lo siento".

CONTINUANDO OTRA SERIE

   Pero esta cualidad la sensación -de ser-dejada-atrás- era tan sólo la punta del iceberg. Peggy quería ver si podía llegar a obtener más cambio y movimiento.

   Y así volvió atrás de nuevo, a través del ciclo de movimientos del proceso del enfoque. "¿Qué es esta sensación de ser-dejada-atrás? ¿Qué hay para mí realmente en ella? ¿Qué es lo peor de la misma?"

   Esta sesión del proceso de enfocar duró, tal vez, unos 20 minutos. Cuando había pasado, Peggy se sintió enormemente aliviada. La forma de su problema había cambiado y por ello ella había cambiado. Ella y John hablaron luego con calma de sus vidas y futuro.

   El plato roto quedó olvidado. Aquella sesión única del proceso del enfoque no había hecho desaparecer el problema de la carrera-contra-Ia-maternidad-de-Peggy, pero habían comenzado una serie de cambios beneficiosos dentro de ella. Posteriores sesiones le revelaron más datos acerca de sí misma y le ayudaron a moverse de donde estaba bloqueada.

 

LOS SEIS MOVIMIENTOS DE LA TECNICA DEL ENFOQUE Y LO QUE SIGNIFICAN

 

Ahora vamos a recorrer los movimientos más despacio. Después que hayas leído este capítulo, trata de enfocar tu problema personal a ver si te da resultado. Ten el libro abierto en el Manual de la Técnica del Enfoque (Capítulo IV) y pasa sin prisa por los seis movimientos, prestando especial atención a la manera de sentir de tu cuerpo en cada etapa del proceso. Si no sientes cambio, movimientos, sigue adelante a los otros capítulos del libro y luego vuelve atrás y prueba de nuevo más tarde. Al fin, vas a encontrarte realizando el acto interno de la técnica del enfoque o, cuanto más a menudo lo hagas, tanto más fácil y más natural te parecerá .

PREPARACION

Busca tiempo y lugar para sentarte silenciosamente un rato. Si quieres que se siente contigo algún amigo, bien, e incluso puede ser una ayuda. Pero el amigo tiene que contentarse simplemente con escuchar en silencio, sin esperar de ti que hables si no sientes ganas, y no tiene que ofrecer análisis o evaluaciones si decides contar lo que hay dentro de ti. Un silencio total está bien, y también está bien que el amigo use palabras como "Sí, ya oigo... entiendo". Pero en esta primera etapa el amigo no debe decir nada más.

Es buena idea el sentarse en algún sitio que sea, cuando menos, ligeramente desconocido. Es decir, no trates de enfocar mientras estás sentado a tu mesa de trabajo ni mientras estás sentado en tu sillón favorito. Siéntate en otra silla o al borde de tu cama. O, si prefieres, sal y pasea o apóyate contra un árbol.

Procura encontrar una sensación de general comodidad física, si no de total bienestar. (Eso, con suerte, vendrá más tarde). Si te sientes lleno de pequeñas molestias físicas, estás oscureciendo otras cosas que tu cuerpo está procurando decirte. Si tienes frío, ponte un jersey. Si tu pie te pica, quítate el zapato y ráscate. Inclínate hacia atrás y descansa mentalmente.

PRIMER MOVIMIENTO: DESPEJAR UN ESPACIO

Ahora, pregúntate a ti mismo: "¿Cómo me siento? ¿Por qué no me siento estupendamente ahora mismo? ¿Qué es lo que me está molestando en este preciso día?". Estate callado. Escucha. Deja que venga lo que fuere. En cualquier día determinado seguramente encuentras que, a lo mejor, media docena de problemas te mantienen tenso interiormente. Algunos pueden ser grandes problemas de la vida con los que has luchado muchas veces anteriormente. Todo el mundo lleva una lista así de un año para otro y en un día determinado una o dos de tres áreas de problemas parecerán ser el colmo. No trates de poner en lista todos los problemas que recuerdes, sino tan sólo lo que ahora te mantiene tenso.

Junto con grandes problemas personales es probable que encuentres también algunos relativamente triviales que están perturbando tu tranquilidad en un momento dado.

Deja que todos estos problemas salgan: todo lo que te está privando de sentirte completamente contento ahora mismo. NO TE QUEDES ATRAPADO EN NINGUN PROBLEMA UNICO. Simplemente haz una lista mental de los problemas grandes y pequeños, los importantes y los triviales, todos juntos. Amontónales delante de ti y retírate hacia atrás y examínalos a distancia.

Mantente alegremente desprendido de ellos todo lo que puedas. "Bueno, excepto todos estos, yo estoy bien", puedes decir ahora. Puede ser que sea una lista espantosa pero "eso es todo". "Ahí está ese asunto sobre Jorge y Juana... Y allí está ese asunto de soledad...; sí, lo conozco bien... es cosa antigua. Y ahí está esa pequeña ridícula cosa: lo que le dije a Cristina ayer".

¿Sientes algún pequeño aumento de bienestar dentro de ti? Sigue amontonando problemas hasta que oigas algo que dice: "Sí, excepto ésos yo estoy bien".

SEGUNDO MOVIMIENTO: FORMAR LA SENSACION-SENTIDA DEL PROBLEMA

Pregunta qué problema se siente como el peor ahora mismo. Pregunta cuál duele más, se siente el más pesado, el más grande, el más agudo, el más espinoso o viscoso o pegajoso; el que se siente mal en cualquier forma que tú y tu cuerpo definan "mal". O simplemente escoge un problema.

Ahora no te adentres en el problema como lo harías ordinariamente. Retírate hacia atrás y siente cómo te hace sentirse esto en tu cuerpo cuando piensas en ello como en algo total, solamente por un momento. Pregunta: "¿Cómo se siente la totalidad del problema?". Pero no contestes con palabras. Siente el problema completo, total, la sensación de todo eso.

En este segundo movimiento, probablemente, empezarás a encontrarte con un montón de cosas estáticas de tu mente: sermoneo propio, teorías analíticas, frases hechas, mucho protestar y disparatar. De alguna forma, tienes que bajar, dejando todo ese ruido, a la sensación-sentida que hay por debajo.

En parte, es cuestión de callarte por una vez, y escuchar y sentir. Puedes conseguir buenos resultados siendo paciente. Supongamos que el problema que estás tratando de enfocar tiene que ver con el agriarse de unas relaciones antes buenas. A medida que tratas de sentir todo el aura interna del problema, puede ser que comience el sermoneo propio: "Ahí voy otra vez, echando a pique otras buenas, relaciones. ¿Qué es lo que me pasa? No importa lo bueno que sea algo, siempre encontraré alguna manera estúpida de echarlo a perder".

Cuando empiece esta clase de ruido, apágalo con tolerancia y suavidad. Dite a ti mismo: "Sí, sí, ya sé todo eso. Escucharé en otro momento, si quieres. Vamos a dejarlo a un lado por ahora".

Sé igualmente firme y cortés si te encuentras tratando de analizar el problema o tratando de decidir dónde está el mecanismo impulsor. "En principio, yo tengo miedo de otras personas y así, para disimular, hago una fanfarronada. Como la noche pasada cuando yo... Déjalo, dite a ti mismo". Claro, puede que tengas razón en eso. Pero en este momento no estamos tratando de hacer ningún cálculo. A lo que tratamos de llegar es ¿cómo se siente este conjunto en su totalidad?

Estás tratando de descender a la simple sensación que encierra "todo eso acerca de mis relaciones con..."; o "todo eso acerca de dejar mi empleo". La sensación contiene muchos detalles, lo mismo que una pieza musical contiene muchas notas. Por ejemplo, una sinfonía puede durar una hora o más y contener miles de tonos musicales separados, tocados por muy diversos instrumentos, en una multitud de combinaciones y progresiones. Pero tú no necesitas saber todos estos detalles de su estructura a fin de sentirla. Si es una sinfonía que conoces bien, sólo necesitas oír el nombre y sentir el aura de la misma al instante. Esa sinfonía: la sensación de la misma te viene entera, sin detalles. Estás tratando de establecer contacto con la sensación-sentida de un problema de la misma forma. Deja que tu sentir se profundice y haga pasar de largo todos los detalles que te pueden distraer y desviar, dejando a un lado todo el protestar y disparatar, hasta que sientas la sola y gran aura que lo encierra todo. No es fácil al principio, no. En parte, es cuestión de saber a qué prestar atención, qué ignorar. Es cuestión de saber cómo fijar la mente para que acepte ciertas cosas que suceden dentro, pero no otras.

Al buscar la sensación-sentida de un problema, estás tratando de obligar a tu mente a hacer esencialmente lo que hace cuando apela al sentimiento de tu sentido de persona. Podrás ser consciente de ciertos detalles pero no quedar atrapado en ellos. Tu atención está principalmente en el sentimiento único, la sensación de todo eso.

Una vez que tienes la sensación de todo el problema, permanece con ella un rato. No trates de decidir lo que es importante en ella. No trates de decidir cosa alguna. Simplemente déjala estar y ser sentida.

La sensación-sentida es la completa, borrosa sensación del problema total. Es algo que la mayoría de la gente pasaría de largo, porque es lóbrega, peluda, vaga. Cuando uno se detiene en ella por vez primera, se pudiera pensar: "¡Oh!, ¿eso? ¿Quieres que me pare en eso? ¡Pero si eso es solamente una molesta nada!" Sí, así es justamente cómo siente tu cuerpo este problema y al principio eso aparece como con pelusa alrededor.

TERCER MOVIMIENTO: ENCONTRANDO UN "ASIDERO"

¿Cuál es la cualidad de la sensación-sentida? Busca una palabra-cualidad como "pegajoso", "pesado", "brincante", "imposibilitado", "apretado". "cargado", o alguna otra palabra así. O una frase corta puede servir: "como-en-una-caja", "tener-que-actuar". Una combinación de palabras puede ser que sea lo mejor, por ejemplo: "muerto-de-miedo", "saltando-sin-parar". O pudiera surgir una imagen que fuera lo mejor, por ejemplo: "una-pesada-bola-plomiza".

No estás pidiendo análisis. Lo que tú buscas es el corazón de la sensación-sentida. Tú quieres el meollo de todo eso, el sentimiento especial que surge de él. Esta cualidad puede ser un sentido de haber obrado de modo impropio, por ejemplo, o un sentido de impotencia. O puede sentirse uno oprimido, asustadizo, tenso o inquieto. O puede ser que no haya palabras para ello.

Otra vez, evita el forzar palabras en la sensación. Déjala venir con su propia esencia. O prueba una palabra suavemente.

En este tercer movimiento es donde puedes empezar a sentir que tu problema cambia, se mueve. Puede comenzar a sentirse distinto de lo que esperabas antes de empezar la técnica del enfoque: distinto de ninguna otra cosa que te habrías imaginado por medios racionales. La diferencia puede ser pequeña y sutil y, tal vez, perpleja en un principio.

Esto es lo que estás buscando: algo que viene de una sensación de movimiento corporal. Desecha cualquier otra cosa.

Cuando una palabra o imagen grabada está bien, lo llamamos "un asidero o agarradero". A medida que dices las palabras (o te imaginas la imagen), la entera sensación-sentida se mueve como ligeramente y se relaja un poco.

Esta es una señal como si dijera -"esto es cierto"-como recordando algo que olvidaste. La sensación de lo que habías olvidado guía tu recuerdo. Tú sabes que cualquier número de ideas perfectamente sensibles no son parte de la sensación y simplemente las abandonas hasta que consigues algo en que la sensación misma se abre. Es como el antiguo juego de niños del escondite. Alguien que sabe dónde está el objeto que se busca, dice "frío, frío, frío..." cuando te mueves en la dirección equivocada, y después, "templado... más templado... aún más templado", a medida que vas en la dirección correcta. En este caso no es otra persona sino tu propia sensación-sentida que dirá "...frío ...frío ...frío" (sin cambiar nada) y después, "templado... ah... más templado... caliente... caliente!!!" (simplemente liberando o cambiando ligeramente como lo siente el cuerpo). Deja que las palabras o imágenes provengan de la sensación. Deja que se ponga a sí misma la etiqueta: "asustada", o "un lugar tieso dentro de mí", o "una sensación pesada aquí".

Generalmente, el encontrar el verdadero "asidero" le produce a uno un simple cambio corporal pequeño, lo justo para que uno caiga en la cuenta de que el asidero es correcto y acertado... Tendrás que experimentar la sensación por este pequeño cambio, para que no se te pase. Tienes que poner tu atención en tu cuerpo para experimentar la sensación de si esta palabra, frase o imagen produce ahí dentro ese pequeño alivio que dice: "Está bien. Se ajusta".

CUARTO MOVIMIENTO: HACIENDO RESONAR AL MISMO TIEMPO EL ASIDERO Y LA SENSACION-SENTIDA

Toma la palabra o imagen que tienes del tercer movimiento y cotéjala con la sensación. Asegúrate de que encajan perfectamente en su sitio: un ajuste perfecto. Pregunta (pero no contestes): "¿Está bien esto?".

Debería haber una respuesta sentida, algún respirar profundo dentro, algún alivio sentido de nuevo, dejándote saber que las palabras están bien.

En su lugar, algunas veces esta sensación que confirma, esta sensación de perfectamente bien, no viene. Entonces procura sentir con mayor exactitud. Espera de nuevo y deja que palabras más exactas provengan de la sensación.

Para lograr este resonar, tienes que experimentar la sensación-sentida de nuevo. Tienes que tocarla otra vez como una sensación. Muchas personas mantienen una sensación-sentida bastante bien hasta que tienen las primeras palabras para ella. Entonces, de alguna manera, la sensación desaparece y sólo tienen las palabras. Si esto sucede, es evidente que no puedes cotejar las palabras directamente con la sensación. Tienes que dejar que vuelva la sensación; no necesariamente la misma sensación que era, sino la sensación como es ahora (tal vez, un poco cambiada). Tú te dices las palabras suavemente una y otra vez, con el espíritu de procurar sentir directamente de lo que trataban las palabras. De ordinario, después de diez o veinte segundos, la sensación -tal como es- vuelve.

Todo está bien si la sensación cambia por sí misma también al mismo tiempo que llevas a cabo este procedimiento para que hagan juego. Deja que ambos lados -la sensación y las palabras- hagan lo que fuere, hasta que coincidan perfectamente.

Cuando consigas esto, resultando las palabras perfectas para la sensación, déjate sentir eso por un momento. Tal vez, te sientas movida decir algo como "Sí... oh sí... eso está bien..." ¡y simplemente permitir que eso sea así!

Es importante pasar este minuto. La sensación de estar en lo cierto no es solamente un comprobar el asidero. Es tu cuerpo cambiando ahora mismo. Mientras esté todavía cambiando, liberando, procesando, moviendo, déjalo hacer. Dale el minuto o dos que necesita para conseguir toda la liberación y cambio que desea tener en este momento. No te des prisa. Acabas de llegar aquí.

QUINTO MOVIMIENTO: PREGUNTANDO

Si un gran cambio, un abrirse y un alivio corporal ya han venido durante los movimientos anteriores, sigue adelante al sexto movimiento, recibiendo lo que se ha presentado junto con el cambio.

Por ejemplo, puede ser que ya hayas tenido dicho cambio y movimiento en el problema, cuando estabas tranquilamente sentada con la sensación-sentida, teniendo la sensación de su meollo y su calidad. O puede ser que se haya presentado junto con una palabra o imagen o "asidero". Puede ser que haya venido mientras hacías resonar el asidero con la sensación-sentida.

Pero más ordinariamente un bien ajustado agarradero te da una pequeñísima parte de cambio, justo lo suficiente para saber que está bastante bien. Sientes su "estar bien" repetidas veces (haciéndolo resonar) hasta que se ha producido todo el efecto corporal que

este "estar bien" puede producir. Ahora necesitas un cambio, y aún no se ha dado uno -al menos no de la clase que cambia el problema.

Ahora viene el quinto movimiento, preguntando.

En este movimiento preguntas directamente a la sensación-sentida lo que es. Generalmente, esto consiste en pasar algún tiempo (un minuto o así, que parece muy largo) permaneciendo con la borrosa sensación-sentida, o volviendo a la misma una y otra vez. El asidero le ayuda a uno a hacer esto.

Usas el asidero para ayudarte a hacer la sensación-sentida vivamente presente una y otra vez. No basta el recordar cómo la sentiste hace unos momentos. Necesita estar aquí mismo, si no, no puedes preguntarle. Si pierdes su contacto, preséntate a ti mismo el asidero y pregunta: "¿Está esto aquí todavía?". Después de unos segundos ahí, está de nuevo (como antes, o ligeramente cambiado).

Ahora le puedes preguntar lo que es.

Por ejemplo, si tu asidero era "brincando" dite a ti mismo "brincando", hasta que la sensación-sentida haya vuelto vívidamente; entonces pregúntale: "¿Qué es lo que, en todo este problema, me hace tan 'brincante'?"

Si oyes un montón de respuestas rápidas en tu cabeza, simplemente deja pasar a todo eso y después pregunta de nuevo. Lo que viene deprisa es información antigua de tu mente. Al principio, la pregunta a la sensación-sentida pudiera no alcanzarla, pero la segunda o tercera vez que preguntes, lograrás dar con ella. La misma sensación-sentida, en respuesta, se moverá y de este movimiento surgirá la respuesta.

Se puede ver la diferencia entre las respuestas meramente mentales y aquellas que proceden de la sensación-sentida. Las respuestas mentales vienen muy deprisa y son como trenes rápidos del pensamiento. La mente entra deprisa y no deja sitio para que puedas ponerte en contacto directo con la sensación-sentida. Todo eso lo puedes dejar pasar y después vuelve a ponerte en contacto con la sensación-sentida, empleando de nuevo el asidero. Cuando vuelva la sensación-sentida le preguntas a ella.

Uno de los más importantes procedimientos en el proceso y técnica del enfoque es este preguntar "preguntas abiertas". Haces una pregunta pero luego te abstienes deliberadamente de tratar de contestarla mediante cualquier proceso consciente del pensar.

Ordinariamente, la gente piensa que sabe las respuestas a tales preguntas, o decide lo que las respuestas deberían ser. Se preguntan a sí mismos preguntas cerradas -en efecto, preguntas retóricas que ellos mismos contestan inmediatamente. No hagas eso a tu sensación-sentida. El preguntar a una sensación-sentida es muy parecido a hacer una pregunta a otra persona. Haces la pregunta y después esperas.

Hay una diferencia clara entre el forzar palabras o imágenes dentro de una sensación y el dejarlas fluir procedentes de la misma. Cuando las fuerzas dentro de ella, efectivamente la ahogas e impides mostrar su verdadera naturaleza. Tú lo dices: "Oh, yo ya sé lo que tú eres, no hay que malgastar tiempo contigo".

Los palabras e imágenes que fluyen de una sensación hacia a fuera por contraste son la clase que hace que la diferencia sea sentida con nuevo frescor. Son de la clase que te hace decir: "¡Oye, oye, si, eso es de lo que se trata!". Estas son las palabras e imágenes que producen un cambio corporal.

EI cambio interior corporal es misterioso en sus efectos. Siempre da bienestar, aun cuando lo que ha salido a luz no haga aparecer el problema algo mejor desde el punto de vista racional.

SI la sensación-sentida no se cambia y no se contesta enseguida, no importa. Pasa un minuto o algo así con ella. Nosotros no controlamos cuando viene un cambio corporal. (Eso es "gratuito"). Lo que es importante es el tiempo experimentando la experiencia de algo borroso, confuso que está ahí mismo, lleno de sentido, sobre este problema y todavía no sabes lo que es, entonces estás haciendo realmente el proceso de enfocar.

Algunas veces ayuda el hacer una de las dos preguntas siguientes: Primero prueba una, después, más tarde, la otra. Con cada una tienes que estar seguro que la pregunta llega a la sensación-sentida. Al principio, generalmente, tu mente contestará. Simplemente repite la pregunta hasta que la sensación-sentida se mueva.

1. "¿Qué es lo peor de esto?" (O "¿qué es lo que da más saltos en todo esto?", si tu palabra-asidero era "saltante").

2. "¿Qué necesita la sensación-sentida?" (O, "¿que se necesitaría para que esto se sintiera bien?").

Si te has puesto en contacto con la sensación-sentida en las preguntas ordinarias y después, a la vez, has hecho también estas dos preguntas y pasado un minuto o así experimentando la sensación de la borrosa sensación-sentida, será bueno que dejes por un momento el proceso del enfoque.

El proceso de enfocar no consiste en un duro trabajo. Es un rato amistoso dentro de tu cuerpo. Acércate al problema con nuevo frescor un poco más tarde o mañana.

SEXTO MOVIMIENTO: RECIBIENDO

Venga lo que venga en el proceso de enfocar, dale la bienvenida: Toma la actitud de que estás contento porque tu cuerpo te halló, sea lo que fuera lo que te dijo. Esto es sólo un cambio; no es la última palabra. Si estás dispuesto a recibir este mensaje de manera amistosa habrá otro. Si sigues este paso de cambio, el que viene ahora, aparecerá más cambio, sea lo que viniere después.

Tú no necesitas creer, estar de acuerdo con o hacer lo que la sensación-sentida dice ahora mismo. Sólo necesitas recibirlo. Pronto experimentarás profundamente que una vez aceptado lo-que-viene-con-un-cambio, otro cambio vendrá. Lo que tú cuerpo entonces diga, será bastante diferente. Así pues permítele decirte ahora lo que tiene que decir primero.

Por ejemplo, con un cambio puede que consigas algo que necesitas hacer, a saber, una necesidad que viene de lo más profundo, desde dentro de ti. Pero la primera forma en que aparece pudiera ser bastante imposible para ti. Pudiera, parecer demandar que abandones a tu consorte y tus hijos y tu trabajo y además pudiera requerir mucho dinero. Es muy importante proteger esta primera forma en la cual puede ser experimentada la dirección-de-tu-vida, aun cuando no cumple ahora estas preguntas realistas. Tu cuerpo está cambiando, la dirección-de-tu-vida está emergiendo, esto es sólo un paso. Deja que las preguntas esperen. No vas a salir de estampida a hacer alguna locura. Mantén esa nueva sensación de lo que sería la dirección acertada y no te preocupes ahora acerca de la forma que tomará al fin.

Permite, aun al más pequeño cambio, el tener su minuto, o algo así. "Muy bien, ahora al menos sé dónde está la dificultad", puede que halles un alivio momentáneo. Porque después las preguntas críticas lo quieren borrar muy pronto. "Sí, pero ¿qué vale si no puedo hacerlo cambiar?". "¿Es esto real? Tal vez me estoy engañando a mí mismo...". "¿Y si no consigo otro cambio después de éste?". Protege pues al cambio que acaba de venir, de todas estas voces negativas. Puede que tengan razón, pero tienen que esperar. No les dejes volcar toda una carga de cemento sobre este nuevo retoño verde que acaba de salir.

Queda bastante tiempo por delante para saber de cierto si este paso en el problema es real. De momento, concédele un espacio para respirar. Déjalo desarrollarse. Experimenta la sensación del mismo. Estate con él.

Puede que, después de esto, quieras dejar el proceso del enfoque, o puede que quieras seguir. Pero no te lances a ello inmediatamente. Tal vez lo hagas en un minuto.

Si decides dejarlo, ten la sensación de que realmente puedes dejar este lugar y volver al mismo más tarde. Tiene mucho que ver con algo así como un lugar, un sitio en tu paisaje interior. Una vez que sabes dónde está y cómo encontrarlo, puedes dejarlo y volver mañana.

Venga lo que venga en el proceso del enfoque, eso nunca te abrumará si puedes tener la actitud que llamamos de "estar recibiendo". Das la bienvenida a cualquier cosa que se presenta junto con un cambio corporal, pero te mantienes a cierta distancia de ella. No estás en ella, sino junto a ella. Este espacio en el que puedes estar al lado de ella se forma en unos pocos momentos, a medida que tu cuerpo se relaja. "No puedo solucionar todo esto en un día", lo dices a ti mismo. No te estás escapando de ello, ni metiéndote en ello. Respiras. Experimentas la sensación del espacio que hay entre ello y tú. Tú estás aquí, eso está allí. Tú lo tienes, tú no lo eres.

O puedes imaginarte una puerta entre eso y tú, si la deseas. Tú tienes tu mano en la manilla de la puerta y puedes abrirla un poco cuando quieras.

Si quieres leer el libro completo de: Focusing. Proceso y Técnica del Enfoque Corporal, de Eugene T. Gedlin, PINCHA AQUÍ.

 



 

[1] El término inglés es "handle": agarradero, asidero, manillera. Sería una identificación provisional de la cualidad del significado corporal de la sensación-sentida. Una especie de etiqueta provisional, pero que es funcional porque me permite identificar la sensación global y profundizar en ella, así como hacerla volver cuando ésta desaparece. Esta palabra-cualidad, frase o imagen será finalmente evaluada por el propio cuerpo, quien determinará así si el asidero o etiqueta se ajusta perfectamente a la experiencia o no. (N. del E.).

 

[2] Otros términos válidos serían cotejar, comprobar, ajustarse. (N. del E.).

 

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