Ruta: Home SUPERAR AMS Itinerario 4. Mujeres mayores de 18 años con AMS Comprender a la persona lesbiana - Andrea L.Singler-Smalz

Es posible el cambio

JA slide show

Comprender a la persona lesbiana - Andrea L.Singler-Smalz

E-mail Imprimir PDF

 

Por Andrea L. Sigler-Smalz,

Asesora Pastoral Clínica

 

 

            Andria L. Sigler Smalz es la fundadora y directora de Journey Christian Ministries. Su ministerio está ubicado en Lake Elsinore, California, donde también vive con su esposo e hijo. Como asesora pastoral clínica, es especialista en la terapia de orientación cristiana para personas con angustia debido a conflictos entre su forma de vida y los valores.

 

            Durante sus 14 años de carrera, Andria ha trabajado con cientos de hombres y mujeres que luchan con la homosexualidad, el lesbianismo, asuntos relacionados con estas formas de vida y problemas de abuso de drogas. También asesora a padres de adolescentes con alto riesgo. Entre sus credenciales Andria cuenta con su educación, una extensa práctica y su experiencia de vida personal. Con frecuencia da conferencias y seminarios y ha sido entrevistada en la televisión, la radio y la prensa.

 

            Recientemente, se me pidió que hiciese una crítica a una herramienta de evaluación utilizada por la psicoterapia para medir el cambio de las personas de la homosexualidad a la heterosexualidad.

 

            En el primer borrador de la forma de encuesta de la evaluación, las preguntas parecían orientadas principalmente hacia los hombres homosexuales. Las mujeres que respondían a las preguntas tal y como eran formuladas, daban como resultado un grado más alto de cambio que lo que se alcanza realmente. Las preguntas reflejaban realmente la asunción de que la homosexualidad masculina y la femenina son esencialmente la misma, y simplemente implican al mismo género, atracción física y sexual.

 

            Al mismo tiempo que puede haber parecidos etiológicos en la homosexualidad masculina y femenina, existen diferencias específicas de género en la naturaleza de estos problemas y en sus manifestaciones externas. La misma comunidad gay reconoce estas diferencias. Por esta razón, muchas mujeres prefieren ser llamadas “lesbianas” en vez de “gay” u homosexual y la organización de servicio público popular se llama “El Centro de Gay y Lesbianas.”

 

 

CARACTERÍSTICAS DE LAS RELACIONES LÉSBICAS

 

 

            Reconociendo que hay excepciones a la psicodinámica común, describiré brevemente algunas de las características distintivas de las relaciones homosexuales femeninas.

 

            Lo primero –reflejando una diferencia básica entre hombres y mujeres- es que el sexo y la atracción sexual no son necesariamente componentes clave de las relaciones lésbicas. En muchos casos, el rol del sexo es menor y ocasionalmente, inexistente. En vez de ello, la actividad física que es más valorada es el compartir y el afecto. En los casos en que el sexo es un componente crítico, se debe a la intimidad emocional que simboliza. El impulso que empuja en la relación lésbica es el de déficit emocional y de cuidado del mismo sexo y estos déficits generalmente no son sexualizados en el mismo grado como se ve en la homosexualidad masculina. Para la mujer lesbiana, la “atracción emocional” juega un papel más crítico que la atracción sexual.

 

            Además, en estas relaciones parece haber una capacidad de vínculo particularmente fuerte. Sin embargo, una mirada más cercana revela conductas que indican un vínculo relacional atormentado con miedo y ansiedad. Los conflictos nucleares se evidencian en temas recurrentes relacionados con la formación de la identidad. Por ejemplo, vemos miedos de abandono y/o sumisión, luchas que implican el poder (o ausencia de poder) y control, y deseos de unirse con otra persona para obtener un sentido de seguridad y significado.

 

            Las relaciones femeninas tienden a la exclusión social más que a la inclusión y no es inusual que una pareja de lesbianas reduzca progresivamente el contacto con los miembros de la familia y amigos anteriores. Esta retirada gradual sirve para asegurar el control y protegerse de la separación y de las amenazas percibidas contra su vínculo tan frágil.

 

            Al mismo tiempo que las parejas lésbicas generalmente son de mayor duración que las relaciones masculinas, tienden a estar cargadas de intensidad emocional y a mantenerse juntas por el “pegamento” de los celos, la sobre-posesión y varias conductas manipuladoras. Durante el transcurso de la relación, los “altos” son muy altos y los momentos de conflicto, extremos. Excesivo tiempo juntas, telefoneo frecuente, correo desproporcionado o darse regalos, mudarse rápidamente a vivir juntas o unir las finanzas, son algunas de las formas con las que se defienden de la separación. En estas relaciones, vemos la falsificación del vínculo sano –es decir, la dependencia emocional y el sobre-enredo.

 

            No está fuera de lo común que las amantes lésbicas tengan un tipo de sentimiento mutuo de “no puedo vivir si es sin ti” Una vez me decía una cliente: “No sé cómo viviría sin ella. Antes de que entrase en mi vida, yo estaba tan vacía. Ahora ella es mi vida.”

 

            Con frecuencia se da una cualidad de desesperación en la atracción emocional en mujeres que luchan con el lesbianismo. Una cliente, que reconocía que sus relaciones lésbicas volvían a representar su necesidad de amor materno, me explicaba: “Cuando encuentro una mujer que me atrae, es como si me dijese un lugar de mi interior: “¿Serás tú mi madre?” Es un sentimiento absorbente y poderoso,  e impotente.  De repente, me siento pequeña. Quiero que ella me note, quiero ser especial para ella y ese querer toma mi mente.”

 

            Otra cliente compartió conmigo lo que sintió durante épocas de separación de su pareja lesbiana. Decía: “Recuerdo tener este terrible sentimiento –este profundo sentimiento persistente de ansiedad en el fondo del estómago. Este es el mismo sentimiento que tenía cuando era niña y tenía que estar fuera de casa o en la rara ocasión en que dormía en casa de otro niño por una fiesta. Las otras niñas lo pasaban bomba pero yo todo lo que deseaba era estar en casa. Siempre era tan duro dejar a mi madre.”

 

 

IDENTIDAD DE GÉNERO Y LESBIANISMO

 

 

            Lo que se observa fácilmente entre la población lesbiana es una amplia divergencia de rasgos de género y apariencias externas. Así como hay (paradójicamente) mujeres con orientación heterosexual que no se sienten “a gusto” con su feminidad, también hay mujeres con orientación homosexual que disfrutan siendo mujeres y que son muy femeninas en apariencia. Digo esto para disipar la idea común de que una apariencia “varonil” o el disfrutar de actividades tradicionalmente no femeninas es igual al lesbianismo.

 

            La identidad de género tiene que ver con el confort que tenga una mujer consigo misma como persona femenina, su nivel de facilidad para relacionarse e identificarse con otras mujeres y con la medida de su libertad de elección con respecto a actividades de orientación femenina. El lesbianismo trata de la preferencia de una mujer del mismo género para satisfacer sus deseos psicológicos inconscientes y su miedo de conexión íntima con el sexo opuesto.

 

            En el lesbianismo, una mujer está “atascada” en el desarrollo, y por lo tanto es incapaz de avanzar hacia la heterosexualidad sana. Sin embargo, cuando y cómo el desarrollo sano es frustrado influye en el grado de los problemas de identidad de género experimentados.

 

 

ACTITUDES ANTI-MASCULINAS

 

 

            Algunas mujeres lesbianas experimentan sentimientos negativos y conflictos internos cuando se relacionan con los hombres, y esto contribuye a su incapacidad de abrazar la heterosexualidad. Además, algunas se identifican fuertemente con el feminismo radical. Se puede ver a las mujeres como dotadas y deseables, mientras que a los hombres se les ve como inferiores, locos por el sexo y de alguna forma inútiles. Describiendo una escena de un hombre y una mujer abrazándose en un partido de béisbol, una cliente lesbiana dijo: “Era tan repugnante. Todo lo que podía pensar era: ‘¿Qué verá ella en él?, y ¡cómo puede dejar que la toque!”

 

            No está fuera de lo común para las mujeres que ha n estado envueltas en el estilo de vida lésbico durante un largo periodo de tiempo, experimentar progresivamente una aversión hacia la relación heterosexual.

 

 

CONSIDERACIONES DEL TRATAMIENTO

 

 

            Para tratar a la cliente lesbiana que desea abrazar el proceso de cambio, es importante verla de forma individual y evaluarla como una persona global. Lo más importante, el terapeuta debe evaluar la organización de su personalidad. Por ejemplo, ¿tiene los conflictos de separación-individuación de un límite, la autoestima frágil de una narcisista o los miedos de vínculo de una esquizoide? Comprender los conflictos nucleares le proporcionará al terapeuta el sentido que hay detrás de sus conductas. Con esta información, es posible proceder utilizando intervenciones apropiadas para esta cliente particular.

 

             También es importante darse cuenta del grado de los sentimientos, ideas y conductas compulsivas y obsesivas de la cliente. Mientras más alta sea la compulsión, más ansiedad y/o depresión puede salir a la superficie mientras la cliente comienza a separarse de su pareja lésbica o elige no “seguir” sus atracciones emocionales del mismo sexo. Esto es con frecuencia la parte más difícil del tratamiento y se parece fuertemente al tratamiento que se necesita para una persona que esté combatiendo con la adicción a las drogas.

 

            El género del terapeuta es crítico; sin embargo, la cliente lesbiana generalmente trata ella misma esa preocupación mientras que su atracción emocional la guía a una mujer terapeuta en el proceso de selección. Con el tiempo, la cliente intentará actuar con la terapeuta los mismos asuntos que hacía con sus parejas lésbicas. Por esta razón, la terapeuta debe demostrar un estilo relacional pero limitado y una capacidad para diferenciar entre proporcionar la atención apropiada y gratificar los deseos de la cliente. La utilización efectiva de la transferencia y la contra-transferencia en la relación cliente-terapeuta proporcionará las mayores intervenciones de curación.

 

            Los asuntos de identidad de género de la cliente deben ser comprendidas por la terapeuta antes de iniciar la discusión sobre ellos. Comprender el significado que hay detrás de la apariencia personal de la cliente puede ayudar a determinar si y cuando se enfocará este tema. Por ejemplo, cuando era niña, ¿Se “excluyó defensivamente” de su madre como una forma de protegerse de un rechazo más adelante (real o percibido)? ¿Hay influencias culturales? ¿Está la cliente defendiéndose de insinuaciones masculinas debido a un abuso sexual en el pasado?

 

            Otras intervenciones esenciales pueden incluir apoyo espiritual, control de la depresión, ofrecer herramientas prácticas para relaciones y animar a la cliente a cultivar un sistema de apoyo además de la terapia.

 

            El tratamiento es generalmente de una naturaleza de larga duración y  a muchas les va bien dos o tres sesiones a la semana, dependiendo del nivel de funcionamiento de la cliente. Los terapeutas que viajan con frecuencia, que saben por adelantado que no podrán continuar la relación terapéutica (por ejemplo, planean mudarse o dejar la consulta), o están experimentando sus propias crisis personales, deben considerarlo con cuidado antes de aceptar a una cliente así. La fiabilidad y consistencia del terapeuta son elementos importantes en el tratamiento de la mujer lesbiana.

 

 

PROGNOSIS

 

 

            Como en cualquier tratamiento, el éxito depende de muchos factores. Algunos de los factores están en el control de las clientes –como su motivación y determinación para cambiar, su asistencia regular a las sesiones y su colaboración en el tratamiento. Otros factores importantes que determinan el nivel de éxito implican características del terapeuta. El terapeuta debe ser capaz de conseguir vínculo, ser bien diferenciado y tener habilidades y experiencia adecuadas, o al menos una supervisión cualificada. Otras consideraciones para la prognosis incluyen la edad, la historia, la organización de la personalidad y sobre todo el nivel de funcionamiento de la cliente.

 

            En mi trabajo con mujeres, he encontrado que es un proceso lento y arduo. Sin embargo, el trabajo contiene sus propias recompensas. Es siempre un privilegio asistir a una cliente en su camino a convertirse en una persona más sana y con frecuencia me encuentro a mí misma inspirada por la determinación de mis clientes.

 

            Debido a que la lucha de la lesbiana es un síntoma de un dolor y de conflictos internos de una mujer, conseguir la capacidad para mantener relaciones sanas del mismo sexo y relacionarse con el opuesto es una manifestación de curación y maduración interior. Muchas mujeres lesbianas que desean cambiar se darán cuenta completamente de sus objetivos. E incluso aquellas que se encuentran en otro sitio sobre el “éxito continuo” madurarán y cambiarán por medio de la terapia, experimentando mayor auto-comprensión y mayor sentido de globalidad personal.  

 

   

 

 

   

AddThis Social Bookmark Button
 

TESTIMONIOS

ICONO - TESTIMONIOS EPE

WEB JÓVENES 14-18

ICONO - WEB JOVENES

| Quiénes somos |Mapa del sitio |Recomiéndanos | Quiero Colaborar |Contáctanos |Boletín |