Ruta: Home SUPERAR AMS Comunidades Comunidades-Apoyo Psicólogos Batalla por la normalidad. Una guía para la (auto) terapia de la homosexualidad - Gerard J.M. van den Aardweg

Es posible el cambio

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Batalla por la normalidad. Una guía para la (auto) terapia de la homosexualidad - Gerard J.M. van den Aardweg

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INDICE DEL LIBRO

INTRODUCCIÓN

       Una buena voluntad

       Resultados

       Éxitos del movimiento exgay y otras terapias

PRIMERA PARTE: IDEAS GENERALES

1. LA HOMOSEXUALIDAD: UNA DESCRIPCIÓN

Ideas generales brevemente presentadas

No normal

El papel de la autoetiquetación

2. EL DESARROLLO DE LA HOMOSEXUALIDAD

¿Homosexualidad en los genes? ¿En el cerebro?

¿Irreversiblemente programados en los primeros años de vida?

Factores psicológicos de la infancia

            Traumatización y hábitos de comportamiento

            Casos atípicos

Otros factores: las relaciones con los iguales

El complejo de inferioridad en la masculinidad/en la feminidad

La autodramatización y la formación de un complejo de inferioridad

3. IMPULSOS HOMOSEXUALES

La "búsqueda de amor y afecto"

El "amor" homosexual

La adicción homosexual al sexo

4. LA NEUROSIS DE LA HOMOSEXUALIDAD

Las relaciones homosexuales

Tendencias autodestructivas y disfuncionales

Seguir siendo un adolescente: el infantilismo

¿Neuróticos a causa de la discriminación?

¿Homosexuales no neuróticos?

¿Normal en otras culturas?

Seducción

5. LA CUESTIÓN DE LA MORALIDAD

Homosexualidad y conciencia

Religión y homosexualidad

SEGUNDA PARTE: REGLAS PRÁCTICAS PARA LA (AUTO)TERAPIA

6. EL PAPEL DE LA TERAPIA

Observaciones reflexionando sobre "Psicoterapia"

Necesidad de un terapeuta

7. CONOCERSE A UNO MISMO

Trabajar la infancia y la adolescencia

            Cuestionario anamnésico (tu historia psicológica)

Conocimiento del yo actual

            Puntos a los que prestar atención

Autoconocimiento moral

8. CUALIDADES QUE DEBEN CULTIVARSE

Comenzando el combate: esperanza, autodisciplina, sinceridad

Luchar contra la autocompasión neurótica; el humor

Paciencia y humildad

9. CAMBIAR MODELOS DE PENSAMIENTO Y DE CONDUCTA

Luchar contra los sentimientos homosexuales

Luchar contra el ego infantil

Reparar el rol sexual

10. LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS

Cambiar la propia visión de los demás y la relación con ellos

            Personas del mismo sexo

            Amistades

            Personas de más edad

            Padres

Cambiar las relaciones con el sexo opuesto: el matrimonio

 

INTRODUCCIÓN DEL LIBRO

 

            Este libro ofrece directrices para la terapia de la homosexualidad, la cual es esencialmente autoterapia. Se entiende como personas con tendencias homosexuales a aquellas que quieren hacer algo con su "condición" homosexual pero que no tienen la oportunidad de visitar un terapeuta con ideas sanas sobre el asunto. Y es que, para colmo, de estos hay pocos. La razón principal de esto es que el tema de la homosexualidad ha sido abandonado o ignorado en las universidades, y si se llega a mencionar, se pone el énfasis en la ideología de la "normalidad": la homosexualidad es simplemente una alternativa sexual natural. Así pues, hay demasiadas pocas personas en el campo de la medicina que tengan aunque solo sea un conocimiento rudimentario del tema.

            Que el elemento del autotratamiento predomine en cualquier tratamiento de la homosexualidad no significa que la regla sea que uno pueda "seguir en esto solo". Quien quiera superar problemas emocionales necesita un guía que le aporte comprensión y le anime de manera realista, con quien poder desahogarse, que le ayude a descubrir importantes aspectos de su vida emocional y de motivación, y que le apoye en su lucha consigo mismo. Este guía no tiene que ser necesariamente un terapeuta profesional. Sería preferible que lo fuera, pero con la condición de que tenga ideas sanas sobre la sexualidad y la moralidad; si no, podría hacer más mal que bien. Ocasionalmente, un médico o un sacerdote con una personalidad equilibrada y normal y una capacidad de penetración humana realista puede cumplir este rol. Si no se dispone de nadie más cualificado, puede indicarse incluso que se pregunte a un amigo o familiar sensible y psicológicamente sano que haga esta función de guía hasta donde le sea posible. Este libro está indicado de manera secundaria para terapeutas y demás personas que puedan estar en la tesitura de tener que apoyar a un homosexual que quiere cambiar, pues ellos tampoco pueden prescindir de los conocimientos básicos sobre la condición homosexual.

            Aquí presento lo que pienso que es lo esencial para la comprensión y el (auto)tratamiento de la homosexualidad, basado en más de treinta años de estudio y experiencia terapéutica con más de trescientos clientes a los que he llegado a conocer por lo menos durante varios años, y con muchas otras personas con esta orientación (tanto "clínicamente" como "no clínicamente", es decir, adaptadas socialmente). Para las demostraciones investigadoras relacionadas con factores tales como investigaciones psicológicas y homosexualidad, relaciones parentales y otras relaciones intrafamiliares y adaptación social en la infancia, me remito a mis dos libros anteriores en inglés, especialmente On the Origins and Treatment of Homosexuality (1986; véase también Homosexualidad y esperanza, 1985).

Una buena voluntad

            Sin una determinación fuerte, sin una "buena voluntad" no es posible cambio alguno. Pero con esta, la mejora es cierta en la mayoría de los casos, y en una minoría es posible incluso una cura (un cambio interior profundo en la toda la emocionalidad neurótica y una inversión beneficiosa de los intereses sexuales).

            ¿Pero quién tiene esta "buena voluntad"? La mayoría de las personas aquejadas, incluidos aquellos que profesan el hecho de ser gays de manera militante, de alguna manera siguen teniendo el deseo de ser normales, pero lo han reprimido como han podido. Sin embargo, solo una minoría quiere realmente cambiar, y lo quiere con alguna constancia, y no tanto como un mero impulso al que quizá recurren pero que se desvanece fácilmente. Incluso entre los que tienen la mejor resolución de combatir su homosexualidad, se lo vuelven a replantear bastantes veces y tienen una querencia escondida de los deseos de atracción  homosexual. Así que una buena voluntad es para la mayor parte todavía una voluntad débil. Y, por supuesto, la debilidad de la voluntad es reforzada fácilmente por todas las presiones sociales de "aceptarse la homosexualidad". Para persistir en la resolución de cambiar, se deben cultivar en sí mismo motivaciones tales como una visión clara de la homosexualidad como algo innatural; una convicción que suene moral y/o religiosa; y, cuando sea aplicable, la voluntad de hacer lo que sea más razonable con una relación matrimonial existente, además de en el aspecto sexual.

Estar bien motivado no es lo mismo que practicar un autoflagelo rígido, un odio de sí mismo o un cumplimiento temeroso de los preceptos morales simplemente porque estén impuestos por la moral o por la religión. Más bien, consiste en tener las percepciones sosegadas y fuertes de que la homosexualidad es incompatible con la madurez psicológica y/o con la pureza moral, con las emociones más profundas de la propia conciencia, y con la responsabilidad de uno ante Dios. Reforzar regularmente la propia resolución moral de combatir el lado homosexual de la personalidad es, por lo tanto, crucial para un buen resultado.

Resultados

            Comprensiblemente, la mayoría de los que consideran seguir un tratamiento para su homosexualidad, así como otras personas que se interesan por el tema, está ávida por conocer "el porcentaje de curaciones". Las meras estadísticas, no obstante, no transmiten toda la información para un juicio justo. Con respecto a las curaciones, según mi experiencia, entre un 10 y un 15 por ciento de todos los que empezaron el tratamiento (un 30% lo dejaron después de algunos meses) se recuperaron "radicalmente". Esto es, después de años de tratamiento no volvieron a tener sentimientos homosexuales y son normales en su heterosexualidad; y este cambio solo se intensifica en el curso de los años. Y -el tercero y obligatorio criterio para un cambio "radical"- mejoran grandemente en todo en términos de emocionalidad y madurez.

Este último aspecto es esencial porque la homosexualidad no es una "preferencia" aislada, sino una expresión de una personalidad neurótica específica. Por ejemplo, he visto unos cuantos casos de cambio de intereses homosexuales en heterosexuales sorprendentemente rápidos y completos en personas en las que una paranoia latente hasta entonces ejercía el mando. Estos son casos de "sustitución de síntoma" real, que nos hace darnos cuenta del hecho clínico de que la homosexualidad es mucho más que una alteración funcional en el campo sexual.

            La mayoría de los que intentan practicar regularmente los métodos de los que vamos a hablar aquí sí mejora, como media después de varios años (entre tres y cinco de media) de tratamiento. Sus deseos y fantasías homosexuales se vuelven débiles hasta dejar de existir; la heterosexualidad se hace realidad o se refuerza considerablemente; y sus personalidades se vuelven menos neuróticas. Algunos, no todos, sin embargo, sufren recaídas ocasionales (bajo estrés, por ejemplo) en su vieja imaginería homosexual. pero si vuelven a la lucha, la recaída no suele durar mucho tiempo.

            El cuadro es mucho más optimista de lo que nos quieren hacer creer los homosexuales emancipados (que tienen unos intereses creados en el dogma de la irreversibilidad de la homosexualidad). Por otro lado, el éxito no es tan simple como a veces ha afirmado alguna gente del movimiento exgay. En primer lugar, el proceso de cambio normalmente se toma por lo menos entre tres y cinco años de tiempo, a pesar de todo el progreso que puede producirse en un periodo de tiempo mucho más corto. Además, tal cambio requiere una voluntad persistente, preparada a ser satisfecha con pequeños pasos, con pequeñas victorias de la vida cotidiana, más que esperar curas dramáticas repentinas. No se frustran las realidades del proceso de cambio si nos damos cuenta de que la persona en (auto)terapia está reestructurando o re-educando una personalidad deformada e inmadura.

Tampoco se debería tener la idea de que, cuando el resultado no es la desaparición completa de toda inclinación homosexual, las tentativas terapéuticas no merecen el problema. Justo lo contrario. El homosexual sólo puede ganar en el proceso: sus obsesiones sexuales casi siempre se desvanecen y se vuelve más feliz y saludable en su actitud mental y, ciertamente, en sus caminos en la vida. Entre la cura completa y el progreso pequeño o sólo temporal (cuyo resultado estimado es de alrededor del 20 por ciento de los que siguen el tratamiento), hay muchos estadios intermedios y muchos grados de mejora satisfactorios.

Pero incluso la mayoría de aquellos que progresan menos en sus sentimientos, de todas formas restringen considerablemente sus contactos homosexuales, y esto se puede contemplar como un logro, en términos tanto de salud moral como física, como se ha hecho evidente desde la epidemia del sida (los datos sobre enfermedades de transmisión sexual y esperanza de vida entre los homosexuales comprometidos no son sino alarmantes, incluso si se corrigen por el sida; Cameron 1992).

            Con la homosexualidad es, en pocas palabras, como con otras neurosis: fobias, obsesiones, depresiones u otras anomalías sexuales. Lo más sensato es intentar hacer algo con ello, incluso si cuesta energía y significa renunciar a placeres inmediatos y engaños. La mayoría de los homosexuales conjeturan con esto pero como no quieren ver lo que es evidente, algunos tratan de convencerse a sí mismos de que su orientación es normal y se ponen furiosos si su sueño, o su huida de la realidad, resulta amenazado. Les gusta exagerar la dificultad de la terapia y están ciegos ante las ventajas de las mejoras por insignificantes que sean. Pero ¿quién argumentaría contra las terapias de enfermedades reumatológicas o del cáncer, incluso si estas terapias no pudieran curar definitivamente a todo tipo de pacientes?

Éxitos del movimiento exgay y otras terapias

            El creciente movimiento "ex-gay", que forman muchos grupos y organizaciones poco organizados de personas con tendencias homosexuales que quieren cambiar, puede llamar la atención sobre un número creciente de personas que han mejorado profundamente o que incluso están curadas. Estos grupos usan una mezcla de ideas y "métodos" psicológicos y cristianos, y en la práctica ponen el acento en el elemento de la lucha interior. El creyente cristiano puede tener una ventaja en la terapia de la homosexualidad porque su creencia en la palabra no distorsionada de Dios le da una orientación firme en la vida y le robustece su voluntad de aceptar que lo que siente es su lado oscuro y de ansiar la pureza moral.

A pesar de algunos desequilibrios, como puede ser una tendencia ocasional y algo sobreentusiástica a "dar testimonio" y a esperar milagros de una manera demasiado fácil, hay algo que debemos aprender del movimiento cristiano, una lección que también se aprende en la práctica privada: la terapia de la homosexualidad es un asunto psicológico, espiritual y moral, incluso más que las terapias de algunas otras neurosis.

Se implica la conciencia, como también lo están los esfuerzos espirituales del hombre, que le enseñan que aceptar la homosexualidad y el estilo de vida homosexual es irreconciliable con la paz mental real y con ser religioso con autenticidad. Así, muchos homosexuales intentan obsesivamente reconciliar lo irreconciliable, e imaginan que pueden ser devotos y al mismo tiempo homosexualmente activos. Sin embargo, la artificialidad y autoengaño de este tipo de tentativas son aparentes. Acaban viviendo como homosexuales y se olvidan de su Cristianismo o, para acallar su conciencia, se crean su propia versión del Cristianismo compatible con la homosexualidad. Como con la terapia de la homosexualidad, la combinación de elementos espirituales y morales con introspecciones psicológicas unidos probablemente ofrece las perspectivas más fructíferas.

            No quiero dar la impresión de que al presentar las ideas generales básicas de la homosexualidad y su terapia estoy invalidando de paso otras ideas generales y métodos. En mi opinión, las similitudes entre las teorías psicológicas modernas y entre las terapias son mucho más grandes que sus diferencias. De manera notable, la idea básica de que la homosexualidad es un problema de identificación de género es compartida por casi todas ellas. Además, los métodos terapéuticos pueden diferir en la práctica menos de lo que pudiera parecer si uno simplemente mirara los libros especializados.

Dicho esto, y con gran respeto por todos mis colegas que trabajan en este campo tratando de ver a través de los acertijos de la homosexualidad para ayudar a la persona preocupada por encontrar su verdadera identidad, ofrezco lo que creo que es la mejor combinación teórica de varias teorías e ideas que llevan a los métodos de (auto)terapia más efectivos. Cuanto más exactas sean nuestras observaciones y conclusiones, tanto mejor será la visión de sí misma de la persona homosexual afectada, y hasta qué punto pueda curarse depende en última instancia de su propia introspección.

 

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