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Es posible el cambio

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Comprender la ams como una señal - Joseph Nicolosi

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 Varias historias de los medios de comunicación han promovido recientemente el mensaje de que nadie puede superar nunca la atracción hacia el mismo sexo. Como prueba, los periodistas citan las palabras de prominentes líderes de ministerios ex-gays. Estos líderes –que se consideran a sí mismos como cambiados profundamente –admiten, sin embargo, a los medios de comunicación, que a veces luchan, incluso hoy, con la tentación no deseada.

 La gente que se opone a nuestro mensaje –particularmente, muchos periodistas- se aprovechó del mensaje de los líderes de los ministerios, que era sutil, ambiguo y que requería una consideración con matices, y lo redujeron a una idea más atractiva (para ellos) que era “corta y estúpida”, pero perdieron la verdad del asunto.

 Como dice el tópico, “Para toda pregunta compleja existe una respuesta simple –y suele estar mal- ¿Lo ve?” Las historias de los medios de comunicación parecían decir: “Nadie cambia nunca.”

Este es, en vez de ese, el mensaje matizado. El movimiento cristiano ex-gay describía la superación de la homosexualidad en términos absolutos –ofreciendo una imagen clara y agradable de transición total: Con oración suficiente, fe y apoyo,  se decía que una persona había superado la AMS de una vez para siempre. Una vez que la persona se arrepentía, si tenía suficiente fe, disfrutaría de la total restauración de la heterosexualidad.

 La consecuencia de esa visión abiertamente optimista era una reacción violenta con ira por otra celebridad que volvía a emerger de nuevo –el hombre que pensó una vez que era ex-gay pero ahora dice que es feliz siendo gay otra vez- y desearía no haber intentado cambiar nunca. Estos “EX–EX-gays” han ido a los medios con una historia que es muy atractiva para muchos oídos –el mensaje de liberación sexual absoluta.

No preocupa esta reacción violenta cuando los ministerios ex–gays se han vuelto muy cautelosos a la hora de expresar su mensaje de esperanza. Parecen decirle al hombre que está luchando que debe prepararse para afrontar pruebas interminables. Este no es un mensaje atractivo para el joven confundido que está intentando decidir si seguir adelante y abordar el proceso de cambio o “simplemente dejarlo y ser gay.”

Este mensaje  desolador parece apoyar también la reivindicación pro-gay de que la homosexualidad está fijada y es intrínseca en algunas personas. Da “consuelo al enemigo” y a su insistencia de que aunque el cambio pueda ser posible, debajo de todo, “lo que tú realmente eres es gay: ésta es tu verdadera naturaleza.”

Quizás deberíamos echar una ojeada a la gran imagen que hay detrás de estas afirmaciones contrarias.


UNA SOLUCIÓN PSICOLÓGICA A UN CONFLICTO


Una solución a esta “cuestión compleja que demanda una respuesta sencilla” puede encontrarse en la comprensión psicológica de la homosexualidad. Siguiendo en una tradición psicodinámica  establecida hace mucho tiempo y nunca refutada, los terapeutas reparativos ven la AMS como una defensa simbólica frente al trauma de la pérdida de vínculo.

Al no haberse identificado totalmente con su propio género, el hombre con AMS idealiza aquello de lo que carece, enamorándose de algo que en un proceso de desarrollo normal habría producido que se interiorizase, no que se erotizase.  (Como un psicólogo activista gay, Daryl Bem, explicaba bien, el hombre con AMS “erotiza lo que era exótico” en la infancia. Sin embargo, Bem piensa que es perfectamente normal que una persona sienta su propio género misterioso y “exótico.”)

Los hombres de la terapia reparativa no están de acuerdo. Quieren “desmitificar” a los hombres y la masculinidad –haciendo que no sean ya “exóticos” y teniendo relaciones con hombres caracterizados por la reciprocidad y autenticidad. Creen que su diseño biológico deja claro que la humanidad fue creada para complementar al sexo opuesto.

Sin embargo, estos hombres todavía tienen fuertes necesidades insatisfechas de afecto, comprensión y afirmación masculina. Utilizando sus nuevas herramientas adaptables para reconocer la atracción hacia el mismo sexo como “señal”, saben que cuando reaparecen los impulsos homosexuales, es un indicador interno de que “algo de mi vida no está en orden.”

El paciente sabe ahora que su atracción no deseada no es sobre “ese otro hombre” sino sobre sí mismo. Comprende que no se trata de sexo sino de sus sentimientos actuales sobre sí mismo mientras se relaciona con los demás. La reaparición de la tentación es un aviso de que ha comprometido sus sanas auto-necesidades la mayoría de las veces, a través de la carencia de un compromiso relacional auténtico. Por auténtico compromiso queremos decir relacionarse consistentemente con otros hombres en una postura asertiva, liberarse de la vergüenza, mantener relaciones profundamente afirmativas con amigos íntimos y no permitirse ser “debilitados” en relaciones con mujeres.

Un hombre, al final de su terapia, dijo: “Gracias, homosexualidad. Me has obligado a mirar cosas más profundas que intentaba evitar.” De forma similar, el psicoterapeuta Richard Cohen, cuando un locutor de TV le preguntó si tenía más tentaciones hacia personas del mismo sexo, respondió: “Sí, cuando no me cuido.”

Esto es lo que dice un antiguo paciente de lo que aprendió en la terapia:

La terapia me ha ayudado mucho a conectar más con los hombres como hermanos en los que confiar. Durante la mayor parte de mi vida adulta, sólo sentía miedo y me sentía alienado alrededor de los hombres, especialmente de hombres de mi propia edad. Nunca sentí que perteneciese a su círculo y siempre me daba miedo su rechazo.

El patrón general estos últimos años ha tendido a ser el contrario: Me siento conectado a la mayoría de los hombres y a gusto en su compañía, y cuando me siento auto-consciente y tengo miedo, me desafío a rendirme a mis miedos para poder reconectar tanto con mi hombre interior como con los hombres de mi alrededor.

Me estoy haciendo más asertivo emocionalmente en situaciones en las que antes me dominaría la vergüenza y poco a poco, he desarrollado un nivel de autenticidad con los demás sin precedentes, especialmente con hombres. Puedo leer mucho mejor las emociones que estoy sintiendo en mi cuerpo y tengo más acceso a mis experiencias emocionales en general.

Si hay algo que me irrita en la vida es esto: cuando los apologistas gays afirman que rechazar una ‘identidad gay’ es estar en negación de mi verdadera identidad, ¡mi experiencia personal me dice lo contrario! Mi terapia me ha ayudado a tener más auto-aceptación, paz y a sentirme aceptado por los hombres, más de lo que fue nunca posible el caso desde que empezó la pubertad. Cuando me siento masculino en mi interior, no tengo necesidad emocional de atraer a los hombres que son externos a mí. Esto se debe a que me siento uno con ellos. Si, por el contrario, no trato mi vergüenza, entonces mi masculinidad se ‘oculta’ y entonces mi corazón gravita a símbolos de masculinidad encontrados fuera de mí. Entonces me siento desconectado tanto de mí mismo, de los demás, particularmente de los hombres, como de Dios.

He abandonado la mayor parte de la sospecha y la molestia de las mujeres que he llevado encima durante toda mi vida adulta. Veo más la belleza del sexo opuesto ahora de lo que lo había hecho nunca anteriormente.

¿Eran estos cambios un ‘accidente’, sin relación con mi terapia? No lo creo. ¿Era mi terapia ‘peligrosa’, como intentan afirmar algunos críticos que tratan de barrer ideológicamente para dentro? Bien, si madurar en auto-aceptación, y sentir ahora que pertenezco al mundo masculino es ‘peligroso’, entonces, ¡quiero más de él! 

El grado en el que mi terapia ha cosechado y sigue cosechando todavía resultados depende mucho de cuánto me desafíe a mí mismo a continuar poniendo en práctica lo que he aprendido.

VOLVER A CASA


La concepción Judeo-cristiana de la humanidad y la psicología psicodinámica tradicional comparten la misma idea de que la naturaleza humana “funciona de acuerdo a su diseño.” Ambas imaginan a la humanidad como parte de un orden natural heterosexual universal, en el que algunas personas luchan con la AMS pero no es intrínseco al diseño de su naturaleza.

Esta visión de la AMS como “señal” reconoce la naturaleza continua del proceso de cambio y contradice la afirmación de ser “gay intrínsecamente.” Así, vemos la reemergencia ocasional del impulso homosexual no como prueba de la verdad de la antropología gay sino una llamada a regresar a casa otra vez a la propia identidad verdadera. Viendo el tema desde esta perspectiva de la “señal”, vemos que no se refuerza sino que se debilita tanto a nivel personal como político el punto de vista gay.

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