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Imperialismo, Pedofilia e Iglesia

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El pasado  15 y 16 de febrero de 2010,  Benedicto XVI  mantuvo en Roma, una reunión con los obispos de Irlanda para tratar de la dolorosa cuestión del abuso de menores cometido por algunos sacerdotes en los pasados decenios. En ella cabe destacar, primero  la radicalidad con la que el Papa abordó  el tema: no hay paños calientes ni consideraciones que puedan llevar a ocultar el dato objetivo de que se trata de crímenes;  el sentido de responsabilidad de los obispos irlandeses, que se asumen la culpa del fracaso para atajar eficazmente esos abusos (aunque en muchos casos, se trate de episodios lejanos en el tiempo); y tercero la abundante cobertura informativa que se ha ofrecido de la reunión y la plena apertura a colaborar con la justicia civil.

En el documento que ha enviado a la Iglesia de Irlanda el Papa no esconde la gravedad del problema ni se refugia en estadísticas que muestran que la incidencia de estos crímenes es inferior en la Iglesia que en la sociedad civil, etc. Al Papa se le nota profundamente afectado.  Ya en Sydney en julio de 2008  Benedicto XVI, como expresión de su solicitud pastoral con quienes han sufrido abusos sexuales por parte del clero, celebró una santa misa en presencia de un grupo representativo de las víctimas. El Papa escuchó sus historias y les consoló. Asegurando su cercanía espiritual, prometió que seguirá rezando por ellos, por sus familias y por todas las víctimas.

En la carta pastoral a Irlanda, se dice: estos crímenes son, en primer lugar, una traición a Jesucristo, y "han obscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución". De ahí que señale con fuerza la necesidad de la contrición y la conversión de toda la Iglesia (sin olvidar, al mismo tiempo, medidas concretas, como  la visita apostólica a algunas diócesis irlandesas). La reciente carta representa un intenso testimonio que contribuye a preparar el futuro a través de un camino de 'curación, renovación y reparación'". Expresa "vergüenza y remordimiento" por lo ocurrido, se declara "profundamente consternado" por el sufrimiento al que se han visto sometidos "jóvenes indefensos", critica con dureza a los curas y religiosos culpables de los abusos por haber "traicionado la confianza de los jóvenes y de sus familias", y reprocha a los obispos la "inadecuada respuesta" ofrecida a las víctimas, motivada, dice, por la preocupación por evitar el escándalo.   Benedicto XVI anunció ayer que el Vaticano hará inspección a "algunas diócesis de Irlanda, así como a los seminarios y congregaciones religiosas" donde se han producido casos de pederastia, con el objeto de "ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación".

En su pastoral a los católicos de Irlanda el Papa se dirige a las víctimas, a los sacerdotes que cometieron abusos y a los obispos, entre otros, con estas palabras:

- A las víctimas. "Expreso la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos". "Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado". Además, el Pontífice dirige palabras de afecto a las víctimas: "Habéis sufrido inmensamente y eso me apesadumbra mucho", escribe. "Vuestra confianza ha sido traicionada y vuestra dignidad ha sido violada", añade.

- A los abusadores. Deberán responder, afirma Ratzinger, "ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos". "Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia..." "Junto con el inmenso daño causado a las víctimas, un daño enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio".

- A los obispos. "Algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, al aplicar las normas". "Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones..." "Esto ha socavado vuestra credibilidad y eficacia gravemente".

- A los religiosos. "Muchos estáis [...] encolerizados por cómo se abordaron esas cuestiones". "Pero es esencial que cooperéis...".

 

DE CÓMO LA DIMENSION DEL PROBLEMA  SE MAGNIFICA

En EE.UU. según el estudio del año 2004 del John Jay College of Criminal Justice, los sacerdotes acusados de efectiva pedofilia en 42 años fueron 958. Las condenas fueron 54 (los sacerdotes y religiosos en los Estados Unidos son alrededor de 109.000). Durante el mismo período hubo 6.000 condenas a profesores de gimnasia y entrenadores, declarados culpable de ese delito por tribunales de los EE.UU.

En un artículo del periodista Andrea Tornielli en el diario Il Giornale (7 de marzo de 2010), informa de que en Alemania desde 1995 se notificaron 210.000 casos de delitos contra menores. Los casos sospechosos dentro de la Iglesia católica fueron 94. . Eso supone el 0,004 por ciento

En Irlanda, el Informe Ryan del año 2009 ha recogido los testimonios de 1090 personas con casos de violencia (no sólo sexuales, sino sobre todo física y psicológica) en el sistema escolar de la isla desde 1914 hasta 2000. Tras un examen minucioso de cientos de casos de violencia, los religiosos acusados de abuso sexual a niños fueron 23, si bien los datos no son completos porque en dos escuelas no se especifica el número. En las escuelas de niñas fueron acusados sólo 3 seglares empleadas. En varias escuelas los abusos fueron cometidos por el personal o por visitantes externos o por alumnos mayores y no por parte de sacerdotes. Cómo señala Massimo Introvigne, en el diario Avvenire, (22 de marzo de 2010) el informe muestra más que la pedofilia en la Iglesia, una clara situación de abandono, violencia física y depravación que han caracterizado los métodos educativos de todo el sistema escolar.

Mons. Scicluna, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirmó en una entrevista en el diario Avvenire, (13 de marzo de 2010) que desde 2001 hasta 2010, la congregación ha trabajado en cerca de 3000 casos de sacerdotes diocesanos y religiosos relacionados con crímenes cometidos durante los últimos cincuenta años. Sólo en el 10 % de los casos se ha tratado de actos de pedofilia, es decir 300 en todo el mundo. El número total de sacerdotes diocesanos y religiosos en el mundo es de 400.000.

 

DE CÓMO  SE PRETENDE COMBATIR NO LA PEDOFILIA SINO A LA IGLESIA CATÓLICA

Aunque solo hubiera un caso de pedofilia de un sacerdote ya sería repugnante y repudiable, así como lo son un solo caso de incesto o un infanticidio. Es importante ajustarnos  a la verdad de los hechos.

El lunes 29 de marzo de 2010 monseñor Jesús Sanz Montes arzobispo de Oviedo, hablaba así en su homilía sobre escándalos de sacerdotes manchados de pederastia:  

"En estas últimas semanas hemos asistido al conocimiento de casos bien lamentables, donde hermanos nuestros, sacerdotes y religiosos, han cometido unos de los pecados más deleznables: abusar de los más pequeños, de modo torpe y cobarde. Jesús en el Evangelio hablaba de que más le valdrían a los tales que les colgasen una rueda de molino al cuello y los tiraran al mar. Esto lo decía el manso y dulce Jesús, que cuando se trata de defender lo más indefenso, como son los niños, no usa de paños calientes. Que sobre quienes han cometido semejantes pecados den cuenta ante Dios y ante los tribunales lo que les corresponda. Pero dicho esto, con toda nuestra fuerza, hemos de decir que es otro exceso el presentar semejante pecado como si fuera un pecado del clero católico, vertiendo la sospecha de que cualquier cura o fraile puede ser presunto pederasta. Salpicar así el nombre de la Iglesia y el nombre de las inmensísima, abrumadoramente inmensa comunidad de sacerdotes católicos es algo que tiene una intencionalidad y bien lo saben quienes la orquestan.

           Diarios como el New York Times, Boston Herald y Boston Globe (propiedad del New York Times), por citar sólo tres, llevan más de dos meses dedicando al tema una media de cuatro o cinco artículos diarios. Lo mismo cabe decir de las cadenas televisivas, empezando por la CNN y la BBC.  Desde finales de enero, la imagen pública de la Iglesia católica en Estados Unidos se ha identificado con la de una institución que encubre a criminales. A duras penas han encontrado espacio otras noticias de la Iglesia. Es una reacción muy distinta a la que caracterizó el 11 de septiembre, cuando los comentaristas no se cansaban de insistir -oportunamente- en lo injusto que sería identificar a todos los musulmanes con los terroristas. Ahora, casi nadie ha recordado que los crímenes y errores de unos pocos no se pueden extender a los 46.000 sacerdotes de Estados Unidos o los 400.000 existentes en el mundo. Más bien al contrario: no han faltado quienes sostienen que la causa es el mismo clero y sus reglas, por lo que abogan por reformas como la supresión del celibato, la ordenación de mujeres, el sacerdocio de casados,...

           Llegando al límite del absurdo hasta un Juez de la Corte Suprema de la ONU ha pedido sentar al banquillo de los acusados a Benedicto XVI como responsable último de los crímenes contra la humanidad cometidos por algunos sacerdotes.

El diario español La Razón considera que

«la Prensa internacional presenta los casos de abusos sexuales en el clero de forma distinta que en cualquier otro colectivo. Cada año hay un ramillete de profesores seglares condenados por abusos con menores y nadie pide al Ministro de Educación que comparezca ante los medios y prometa erradicar un problema que según un estudio muy citado por las asociaciones especializadas (del doctor Félix López , encargado por el Ministerio de Asuntos Sociales en 1994) afecta a un 23 por ciento de las niñas y un 10 por ciento de los niños». Asimismo, continúa La Razón «el informe Ryan de Irlanda, sobre antiguos correccionales, hablaba de miles de ‘abusos', palabra que en inglés incluye los golpes y los insultos, no necesariamente la vejación sexual».

El diario vaticano  L'Osservatore Romano ha reiterado la "tolerancia cero impuesta por el Papa para afrontar estos casos" y acusó a la prensa de difundir una imagen de la Iglesia Católica "como si fuese la única responsable de los abusos sexuales"

El  Senador Marcello Pera, profesor de filosofía, no católico,  escribía en el Corriere della Sera, 17-03-2010: Hace pocos días una laicista ha dejado escapar la intención. Ha escrito: «La entidad de la difusión del abuso sexual de niños de parte de sacerdotes socava la misma legitimidad de la Iglesia católica como garante de la educación de los más pequeños». No importa que esta sentencia carezca de pruebas, porque se esconde cuidadosamente «la entidad de la difusión»: ¿uno por ciento de sacerdotes pedófilos?, ¿diez por ciento?, ¿todos? No importa ni siquiera que la sentencia carezca de lógica: bastaría sustituir «sacerdotes» con «maestros», o con «políticos», o con «periodistas» para «socavar la legitimidad» de la escuela pública, del parlamento o de la prensa. Lo que importa es la insinuación, incluso a costa de lo grosero del argumento: los sacerdotes son pedófilos, por tanto la Iglesia no tiene ninguna autoridad moral, por ende la educación católica es peligrosa, luego el cristianismo es un engaño y un peligro.

Los laicistas acompañan su campaña difamatoria con preguntas del tipo «¿quién más llevará a sus hijos a la Iglesia?», o también «¿quién más mandará a sus chicos a una escuela católica?», o aún también «¿quién hará curar a sus pequeños en un hospital o una clínica católica?».

España no se librará. Han emergido determinados indicios de que podría estallar en España un escándalo muy similar a los que se han vivido en Irlanda y se viven ahora en Alemania, Austria y Holanda. Incluso se señalan conocidos bufetes de abogados que estarían ya elaborando denuncias, primero, y demandas, después, contra sacerdotes, religiosos y prelados. Consta ya que un sacerdote alemán, pederasta, pasó largas estancias en nuestro país.

El diario norteamericano Wall Street Journal , que más de una vez ha criticado las tomas de postura de los obispos en temas políticos y económicos, advierte que "no creemos que las acciones de unos pocos deban invalidar el trabajo de la mayoría de los sacerdotes que enseñan a nuestros hijos, cuidan a nuestros enfermos y han enriquecido el tejido social americano con su ministerio". "La Iglesia católica es uno de los grandes activos de la sociedad americana", escribe el diario. "El escándalo actual habrá servido para algo si obliga a los obispos a tomar más en serio las acusaciones contra las malas conductas de sacerdotes. Pero no queremos unirnos a aquellos cuyo verdadero propósito es aplastar y humillar a la Iglesia".

DE CÓMO SE QUIERE ASOCIAR EL CELIBATO CON LA PEDOFILIA

También se ha hablado estos días de un vínculo entre el celibato y la pedofilia. Entre los numerosas crónicas y artículos publicados, es interesante destacar lo que dice Filippo di Giacomo en L'Unità, antiguo órgano del Partido Comunista Italiano. Se refiere a los prejuicios con que a veces se ha abordado el tema Iglesia y pedofilia, como si la culpa de los crímenes la tuviera el celibato. "En realidad, afirma, fuentes no confesionales fijan en el 0,3 por ciento el porcentaje de infamia para el clero católico, una cifra mucho más baja de la que afecta a otras categorías profesionales y a los ministros de otras religiones"

El psiquiatra Manfred Lutz, uno de los más importantes expertos en el tema, explicó en una reciente entrevista en el diario il Foglio, (11 de marzo de 2010) cómo esta conexión no existe. Es más, los expertos dicen que las personas que viven la abstinencia sexual tienen menos riesgo de cometer abusos que los casados. En el mencionado artículo de Massimo Introvigne se hace referencia a los estudios de Jekins, que ha recogido como la mayor parte de casos de abusos sobre niños se han dado en mayor medida entre las diversas denominaciones protestantes, donde los pastores pueden casarse. Incluso la cifra ya citada de los 6.000 casos de abuso en los Estados Unidos en el mismo periodo, fueron cometidos en su mayoría por personas casadas. Por lo tanto una relación entre el celibato y la pedofilia no parece que exista.

DE CÓMO SE OCULTA LA CRISIS DE LOS SACERDOTES HOMOSEXUALES

            Hasta ahora, solo algunos comentarios marginales han puesto de relieve que la crisis no es de "sacerdotes pederastas" (pedophile priests), como se ha escrito hasta la saciedad, sino de "sacerdotes homosexuales". De las decenas de casos ventilados hasta la fecha en EEUU, parece que son cuatro los que habrían tenido como víctimas a niños varones en edad pre-pubertad (que es lo que define al pederasta). La gran mayoría de los abusos se refieren a adolescentes que rondan los 16-17 años (que son un target de los homosexuales), mientras que los restantes son abusos cometidos contra mujeres.

Si  el punto central fuera la crisis y las víctimas y se pretendiera buscar la verdad, sería necesario para cualquier investigación periodística hacer alguna referencia al problema de la homosexualidad dentro del clero. Es obvio que pederastia y homosexualidad no es la misma cosa. En algunos casos, sin embargo, hay una relación: según los estudios de Philiph Jenkins (el único estudioso que ofrece estadísticas sobre este tema, citadas por Mássimo Introvigne  en el periódico Avvenire 12-3-2010), el noventa por ciento de los sacerdotes católicos condenados por abusos a menores son homosexuales.  Sorprende que la atención se haya desviado, por ejemplo, hacia el celibato. "Si en la Iglesia católica ha habido efectivamente un problema, subraya Introvigne, éste no ha sido el celibato sino una cierta tolerancia de la homosexualidad en los seminarios, particularmente en los años '70, cuando se ordenó la mayor parte de los sacerdotes que luego fueron condenados por abusos. Es un problema que Benedicto XVI está corrigiendo vigorosamente"

 

DE CÓMO EL IMPERIALISMO PRETENDE MINAR LA AUTORIDAD DEL PAPA

 

Se diría que, para muchos, el escándalo no son los crímenes sino la moral católica y el celibato. Parece claro que más allá del interés objetivo por el problema y su solución, lo que se busca -en un notable número de casos- es ligar la culpa de los abusos a la Iglesia en sí para minar su autoridad moral, presentar como culpable al clero católico en su conjunto e implicar directamente al Papa en los escándalos.

Es necesario subrayar que un solo caso ya es demasiado. Pero al mismo tiempo, es preciso reconocer que, a juzgar por los titulares de prensa de estos días, la gran bestia negra es la Iglesia católica, el Papa. El diario español  EL PAIS publicaba (28 de marzo de 2010) en primera página la  declaraciones de un cura pederasta "Ratzinger ocultó mi caso"; tres días antes publicaba: "Ratzinger calló ante las denuncias contra el abusador de 200 niños";  el semanario alemán Die Zeit uno de los más leídos  dedicó al tema el estudio central y titulaba en portada: "El peligro satánico", y el subtítulo: "¿Por qué los hombres de la Iglesia se convierten en culpables?"., El The New York Times acusó a Benedicto XVI de haber silenciado el caso de un sacerdote estadounidense que habría abusado de unos 200 niños sordos. La Santa Sede ha desmentido categóricamente esas informaciones y denunciaron una "innoble campaña" para golpear "cueste lo que cueste" al Papa Ratzinger.

El Domingo de Ramos el Washington Post publicaba un artículo de la polémica cantante irlandesa Sinead O'Connor. La cantante escribe que "la Iglesia es una ‘organización abusadora' y que amenaza con la excomunión a quienes denuncian a los abusadores sexuales entre el clero".  Para los expertos George Weigel, conocido apologeta estadounidense, y el P. Jay Scott Newman, canonista, este texto es una gran mentira, una pieza más del engranaje mediático que busca enlodar al Papa Benedicto XVI presentándolo como "encubridor" de algunos casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero, cuando no lo es y nunca lo ha sido.

                En un editorial, The Wall Street Journal (26 de abril) señala la ironía de que una cultura permisiva reproche ahora su laxismo a la Iglesia:

"La erotizada cultura mediática americana reprende ahora a la Iglesia católica por ser demasiado condescendiente con una conducta sexual licenciosa. Una cultura que ha aprendido a tolerar todo (faltar a los compromisos no importa si se trata del sexo) esgrime ahora que los obispos no han adoptado la 'tolerancia cero' frente al mal comportamiento de sacerdotes".

El  Wall Street Journal detecta en las reacciones a este escándalo una hostilidad contra la Iglesia católica por ser una de las pocas instituciones que en su doctrina mantiene que no todo vale en la moral sexual. Y continúa diciendo:

"Cualquier institución que hable sin ironía de pecado y de santidad, como han hecho los obispos en Roma esta semana, será siempre un obstáculo para el concepto de libertad que defienden los libertinos. Por eso los que mantienen esta visión del mundo son implacablemente hostiles a cualquiera que intente hacer las más obvias distinciones en este escándalo. Empezando por el hecho de que en la mayor parte de los casos de lo que se trata aquí no es de pedofilia sino de conducta homosexual entre sacerdotes y jóvenes adolescentes. Pero esta es una cuestión que hoy es casi imposible plantear en público".

               La Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC) emitió una nota de prensa en la que expresa su rechazo a la "furia" con que diversos medios en varios países del mundo están atacando al Papa Benedicto XVI y la Iglesia Católica, tomando como excusa algunos casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero. En su nota afirman que

"esta campaña mediática suscita la sospecha de que grupos editoriales, y los centros de poder que los sostienen, quieren desacreditar la autoridad de la Iglesia, que es la voz más consciente en la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, en la defensa de la familia y la moral sexual católica tradicional, y en la defensa del género humano ante peligrosas aventuras en el campo de la genética".

Ante el desolador panorama moral, la única institución que hace autocrítica es la Iglesia católica. Sin quitar nada a la gravedad de los casos, es significativo que nuestra sociedad civil y política parece no advertir la corrupción omnipresente, la prostitución infantil  promovida incluso en anuncios de prensa y en viajes del llamado "turismo sexual". Además, según la Comisión Europea, entre el 10 y 20% de los menores europeos sufre algún tipo de abuso sexual durante su infancia y algunas formas de violencia sexual siguen aumentando, ya que el número de sitios de internet dedicados a la pornografía infantil está creciendo, de lo que da cuenta el hecho de que todos los días se ponen en circulación 200 imágenes que contienen pornografía infantil. Según la revista Autogestión (abril de 2010) se estima oficialmente en 150 millones de niñas y 73 millones de niños los que se han visto obligados en el último año a la explotación sexual, a la agresión sexual, muchos de ellos implicados en las redes de trafico de niños que afecta a 40 millones de niños, niñas y adolescentes. Pero esto no preocupa a los laicistas y a los grandes medios de comunicación que haciendo el juego a los amos y poderosos de este mundo saben bien que, si una mancha de fango llegase al Papa Benedicto XVI, autoridad moral en todo el mundo, se ensuciaría toda la Iglesia católica. El  magisterio social de la Iglesia Católica es hoy esperanza para los empobrecidos de la tierra, al tiempo que es la principal amenaza para los poderosos de este mundo.

El informe Rockefeller señalaba como causa fundamental del peligro para la plena consecución de sus planes de reducción forzada de la población a la Iglesia Católica "que educa a los pueblos, les da cultura, les hace pensar y les anuncia la inalienable dignidad de los hombres" (Sandalio, 2004, Julio 7, El Informe Global 2000).

El todopoderoso David Rockefeller, cuya fundación es una de las más importantes promotoras del aborto en el mundo para el control poblacional, durante una reunión del Grupo Bilderberg, en 1991 declaró:

"Estamos agradecidos con el "Washington Post", el "New York Times", la revista "Time", y otras grandes publicaciones cuyos directores han acudido a nuestras reuniones y han respetado sus promesas de discreción por casi 40 años. Hubiera sido imposible para nosotros el haber desarrollado nuestro plan para el mundo si hubiéramos sido objeto de publicidad durante todos estos años" (Larry Abraham, "Insider Report," enero 1992, pág. 2).

Para finalizar , nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Es casualidad  que  Diario EL PAIS, el Washintong Post,  el semanario Die Zeit, o el diario  The New York Times... que han publicado acusaciones falsas contra el Papa, y que atacan sistemáticamente a la Iglesia Católica, sean medios de comunicación que asisten con asiduidad  a los encuentros privados de la elite mundial capitalista de la comisión Trilateral y del club de Bilderberg  capitaneados por hombres como David Rockeffeller y Henry Kissinger? Toda una pléyade de altos exponentes de la prensa mundial, listos para difundir al mundo lo que el Club Bilderberg dicte o permita, pero obviamente autocensurados para no decir una palabra de lo que se prepara  en la élite financiera mundial que ha provocado esta crisis  y que sirven a un sistema económico mundial, a juzgar por el numero de hambrientos, empobrecidos, parados y el sufrimiento que genera, verdaderamente diabólico.

Hoy la Iglesia, como lo fue ayer y siempre, es la defensora de los empobrecidos de la Tierra. Con su Magisterio y con la vida de cientos de miles de mártires en todo el mundo, lucha contra la injusticia, la explotación, la opresión que los poderosos de la Tierra imponen de forma sistemática y planificada. Lucha contra el aborto, contra la esclavitud infantil, contra las causas de la explotación y el hambre, contra las guerras,... en definitiva, contra la Cultura de Muerte. Y lo hace defendiendo la vida, en especial la del más indefenso; defendiendo la dignidad de la persona, de toda persona; defendiendo la paz y proponiendo una nueva Cultura, la Nueva Cultura del Amor, de la Comunión y la Solidaridad.

En todo el mundo, cientos de miles de cristianos entregan su vida por esta nueva Cultura, buscando ser fieles al Magisterio de la Iglesia que anima a defender la dignidad de los más indefensos de nuestro mundo.

Es por ello por lo que el único enemigo que hoy tienen los Poderosos de nuestro mundo es la Iglesia Católica y por ello, es necesario aniquilarla. La Estrategia que han diseñado de forma minuciosa ya está en marcha. Si no la combatimos y la paramos, no sólo saldrá dañada la Iglesia sino también y sobre todo los más pobres de nuestro mundo: los niños a los que se les asesina en el vientre de su madre, a los que se les condena de por vida por una economía explotadora que les convierte en esclavos, a los que se les condena a vivir y morir en el empobrecimiento y en el hambre, en la guerra y en la opresión, a los que se les condena a ser objetos de consumo y abuso, no sólo ni fundamentalmente por algunos sacerdotes enfermos, sino sobre todo por una sociedad que devora y aniquila lo más noble y débil de sí misma, haciendo real el dramático cuadro de Goya "Saturno devorando a su propio hijo". La Iglesia Madre es la única realidad en nuestro mundo que puede evitar esta masacre. Por eso se ha planificado su aniquilación, utilizando una de las armas fundamentales de los Poderosos: La Mentira. Los Grandes Medios de Comunicación harán el resto.

 

Por Francisco Sandalio

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