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Es posible el cambio

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Neocapitalismo e Ideología de Género - Karol R. Mera

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«NEOCAPITALISMO E IDEOLOGÍA DE GÉNERO»

Karol R. Mera

Hace unos años un directivo de una multinacional americana afirmaba, respecto a la estrategia de ventas, que ya no trataban de convencer a alguien para comprar sus productos sino que se planteaban algo mucho más eficaz: diseñar y fabricar el tipo de «consumidor[1]» que necesitaban[2]. La apuesta era difícil pero si se conseguía el éxito estaba asegurado. Esta filosofía del marketing es la que se plantea de forma general todo el sistema neocapitalista[3] actual de cara a extender y consolidar su dominación sobre cada persona y sobre la sociedad en general. Se trata de «construir el hombre» del neocapitalismo del siglo XXI. En definitiva, es un nuevo totalitarismo[4], de carácter metapolítico, basado en la identificación radical del individuo con el sistema[5].

Este nuevo totalitarismo no consiste tanto en «convencer» al individuo de que el sistema es «bueno». El sistema neocapitalista no parece buscar primariamente una legitimación moral[6] como antaño; simplemente busca su aceptación-asimilación por parte de cada individuo de forma que este ser humano sea militante del propio sistema. La mejor forma, la más eficaz para conseguirlo es la «fabricación» del hombre a medida del mismo desde lo más íntimo: su naturaleza psico-biológica.

Los avances científicos y tecnológicos actuales permiten un conocimiento y manipulación de la naturaleza humana como nunca antes en la historia. La revolución genética, la revolución digital, la neurociencia han convergido en un paradigma científico tecnológico en el que la naturaleza , física, biológica y psicológica del ser humano puede ser agredida con una intensidad y profundidad desconocida hasta ahora de tal manera que se puede llegar a pensar que la libertad y la responsabilidad de la persona humana quedan gravemente comprometidas. ¿Es responsable una persona cuya libertad está radicalmente herida? Posiblemente no. Esta «exculpación», siempre parcial, no se puede interpretada como una aceptación y legitimación de los actos intrínsecamente malos que este ser humano pudiera cometer porque sería atentar contra la justicia.

Lo consiga o no lo consiga, el sistema intenta construir «una nueva naturaleza humana». Pero, ¿qué pretende el neocapitalismo con la extirpación radical de la libertad-responsabilidad humana? Viktor Frankl afirmaba que cuando a un ser humano se le quita la noción y la vivencia de la «culpa», es decir, de la responsabilidad, se le está quitando su dignidad. Es muy posible que el nuevo totalitarismo neocapitalista vaya por ahí. Si a un ser humano se le quita ( se le pretende quitar) la libertad, la responsabilidad y por tanto la culpa es imposible la «conversión», posiblemente el dinamismo más importante de la persona. Y entendemos «conversión», en un sentido amplio, como un proceso permanente de cambio personal de formas de vida y pensamiento; con una elevada consideración de la conciencia autocrítica y una tensión moral irreductible entre lo que «somos» y lo que «podemos llegar a ser» personal pero también socialmente. El proceso de «conversión» no termina nunca y su dinamismo es esencial para el desarrollo de la persona. Buscar un cierto «equilibrio», estático, como el que promueve la cultura hedonista actual además de ilusorio no es adecuado para el ser humano porque impide su auténtica maduración.

Y, sin «conversión» es imposible la «revolución». La revolución es la «conversión social». Conversión y revolución son dos caras de la misma moneda. Antaño, el marxismo quiso construir el «hombre de la revolución» para dar fe de su proyecto revolucionario, sin embargo fracasó. Hoy, todo el mundo debería saber que no es posible una auténtica revolución social hacia la justicia sin un profundo sentido de la conversión y no es posible la conversión personal sin un radical sentido de la revolución social. Por ello, el neocapitalismo, que ha demostrado sobradamente su astucia, sabe que atacando al núcleo de la naturaleza humana donde radica su capacidad de libertad, por tanto de conversión podrá controlar y dominar a la sociedad (política, económica y culturalmente...). En este sentido Benedicto XVI dio en el centro de la diana al afirmar que la cuestión social es hoy, fundamentalmente, una «cuestión antropológica». Creo que la estrategia de dominación-explotación del actual neocapitalismo está primordialmente, definida por herir de muerte la naturaleza humana de tal forma que el control se ejerza desde «dentro» por el propio ser humano. Por ello, algunos teólogos han calificado a este sistema de «capitalismo ontológico». Un capitalismo que pretende capturar lo más profundo del ser humano: su deseo de ser, es decir su «vocación»[7]. Es importante lo que somos, pero más importante es lo que queremos ser porque este deseo-vocación[8] es el motor-timón que impulsa y orienta nuestra existencia en todos los planos, en todos los momentos y circunstancias. El control[9] de este «deseo » es la clave de la servidumbre moderna y sobre el que se cimienta la explotación, la alienación y la opresión.

Las tendencias, viejas pero actualizadas, del neocapitalismo se pueden sintetizar en dos: el afán de ganancia exclusiva y la sed de poder. Aunque son dos caras de la misma moneda, es posible afirmar que la primera está subordinada a la segunda. La explotación y la esclavitud del actual sistema económico no obedecen tanto a la obtención de más beneficios, sino que hay que garantizar un sistema de dominación global e integral[10]. El New York Times publicó un informe en que se señalaba que solo 9 personas de Wall Street controlaban más de 700 billones de dólares del mercado de derivados, un importe que multiplicaba por 10 el PIB mundial y que podrían mover (invertir, desinvertir) en un solo segundo[11] mil millones de dólares con la tecnología actual. Este dinamismo y concentración demuestran que por encima de los beneficios, está el poder. El poder sobre los pueblos, sobre las sociedades, sobre el ser humano.

¿Cómo conseguir sostener este poder de una minoría enriquecida sobre una mayoría en un nivel planetario y global? Sin duda no es fácil. Por eso el neocapitalismo dedica gran cantidad de recursos materiales y humanos para sostenerse, y ha optado por dejar de ser un sistema sólo económico y mutar en un auténtico sistema integral que fusiona economía, política, cultura, sociedad y por supuesto religión; intenta dominar la inteligencia, la voluntad y la afectividad del ser humano. En una sociedad del conocimiento, postindustrial o como se quiera llamar, el control se realiza fundamentalmente sobre lo «intangible»: informaciones, conocimiento, relaciones humanas, procesos organizativos, de comunicación y de gestión, formas de vida personales y colectivas, etc. Desde aquí se organiza la esclavitud y la opresión. En muy poco tiempo, 5.000 millones de seres humanos estarán conectados con dispositivos móviles. En muy poco tiempo, todo el conocimiento de la humanidad estará digitalizado y «disponible». En muy poco tiempo, se podrán realizar cursos de alto nivel universitario de forma gratuita por internet....¿Cómo se gobierna esto? La apuesta apunta en construir, como decíamos al principio, el propio individuo del sistema. Sin embargo ,el neocapitalismo sabe que el ser humano no está hecho para ser dominado y explotado. La propia naturaleza humana tiende a la libertad y a la solidaridad, en definitiva a la auténtica felicidad. A lo largo de la historia la tensión entre opresión y liberación siempre ha existido y ahora esta tensión se centra fundamentalmente sobre el control o liberación de ese núcleo ontológico sobre el que se cimienta la esencia del hombre.

¿Cuál es ese centro sobre el que pivota el ser humano? El ser humano está hecho por y para la solidaridad, para la comunión, para el amor. Su existencia racional, política, social y familiar evidencia esta naturaleza solidaria. Por ello, el centro de la cuestión social, es antropológico; es la naturaleza solidaria del hombre, su vocación al amor la que constituye y funda su dimensión socio-política. Cuando el hombre no vive la solidaridad sufre y hace sufrir. Y es un sufrimiento total: sociopolítico, físico, psicológico y espitual. La propia naturaleza del hombre se rebela contra ello. A veces el ser humano es consciente de las causas de este sufrimiento pero cada día más, debido a nivel de manipulación de la conciencia, el ser humano sufre y hace sufrir sin saber cómo en muchas ocasiones. Aún así, cuando ni la conciencia consciente es capaz de expresar este sufrimiento, la conciencia inconsciente y el propio cuerpo «gritan» expresando ese dolor del sufrimiento moral. Es un sufrimiento ontológico; es todo el ser, alma y cuerpo, quien «grita». ¿Cuántos seres humanos no saben el sentido de su vida? La explotación económica, la esclavitud, la opresión política van a la par con el sinsentido, la depresión, la ansiedad, el suicidio, la evasión y las adicciones. Juan Pablo II definió esta cultura de la insolidaridad como una auténtica cultura de muerte. Una cultura que mata el cuerpo y mata el alma del hombre; una cultura que convierte a los hombres en victimarios y víctimas al mismo tiempo. Todos cómplices del mismo sistema[12]. La estrategia global, por tanto, es atacar todas estructuras e instituciones[13] que favorecen el desarrollo del potencial solidario del ser humano, incluida la propia estructura ontológica de la persona. Y tal vez esta sea la novedad de nuestro tiempo, que el propio sistema se cree capaz de crear y transformar la naturaleza humana como si fuese «dios».

La persona es una unidad y está hecha por y para la solidaridad, por ello el neocapitalismo pretende deconstruirla desde dentro y reconstruirla para el individualismo, la insolidaridad y la sumisión. Así , una de las dimensiones que mejor y más expresan la naturaleza solidaria del hombre es su sexualidad. Nuestro ser personal es como varón y como mujer; no hay otra posibilidad real. Cuando esta vivencia no es adecuada, por la razón que sea, la estructura solidaria de la persona está dañada, herida de gravedad, a veces de forma irreversible, para la vivencia solidaria[14].

La polaridad sexual humana, varón y mujer, solo se vive adecuadamente si está orientada hacia el amor y la vida. En este sentido, la familia fundada sobre el matrimonio basado en el amor entre el hombre y la mujer y abierta a la vida es la forma que ha demostrado ser la adecuada a la naturaleza humana a lo largo de la historia y a través de las diferentes culturas. Por eso, el capitalismo y el neocapitalismo siempre han atacado, de diferentes formas, a la sexualidad humana, al matrimonio y a la familia[15]. Así, en el siglo XIX, el alcoholismo y la promiscuidad eran inducidos desde el empobrecimiento en las familias proletarias del industrialismo. La Primera Internacional de Trabajadores ya afirmaba en 1862 en contra del capitalismo que «la familia era el pilar fundamental de la sociedad» y «la fuente de la fraternidad». Una familia obrera fuerte y solidaria era fuente de solidaridad social, por tanto enemiga a muerte de la explotación capitalista. La miseria, el hambre, el trabajo de mujeres y niños eran deliberadamente planificados, no solo por puro interés lucrativo, sino para minar la fraternidad proletaria rompiendo las familias. Por otro lado, el capitalismo promovió un estilo familiar burgués, materialista, centrado sobre sí mismo. El matrimonio burgués es otra corrupción inducida que convierte a la familia en una cooperativa de egoísmos capaz de promover y justificar cualquier explotación y opresión en defensa de sus intereses materiales, aunque esto se haga en medio del incienso de un templo[16] cristiano. Posteriormente, el divorcio facilitó la desestructuración familiar afectando a millones de niños que crecieron en medio de una radical desconfianza y por tanto avocados a un individualismo feroz con evidentes consecuencias en la economía y en la política. ¿Qué mejor aliado del capitalismo que este salvaje individualismo?... Se llegó a pensar que los efectos psicológicos y sociales de la desestructuración familiar serían transitorios y fácilmente asumibles, sin embargo todos los estudios modernos apuntan a que los trastornos provocados por la ruptura familiar son complejos y estructurales, y que incluso pueden afectar a la propia «productividad» del sistema neocapitalista que en la era del conocimiento necesita de la «colaboración y el trabajo en equipo». ¡¡¡Gran contradicción!!!!.

La degradación de la sexualidad fue paralela a la desestructuración familiar y en ello «la ideología de género» ha jugado un papel clave. La sexualidad humana es exclusivamente bipolar, varón y mujer, en cambio el «género» es pluriforme puesto que obedece a una construcción cultural y social y no a la naturaleza humana. Esta manipulación permite introducir una falsa variedad de opciones sexuales, a veces opuestas, que tienden a desnaturalizar la sexualidad humana y por tanto a eliminar su solidaridad intrínseca hiriendo a la persona en su ser más íntimo. Además, la separación entre matrimonio, sexualidad, amor y maternidad mediante la anticoncepción y el aborto ha supuesto, de hecho, un ataque especialmente a la dignidad de la mujer sometida a los dictados de una sexualidad salvajemente materialista como anticipó proféticamente Pablo VI en Humane Vitae.

Al mismo tiempo, la promoción de la pornografía y la prostitución, auténticas esclavitudes, y uno de los mayores negocios del mundo, obedece a esta estrategia contra la naturaleza solidaria de la sexualidad humana facilitando la explotación y la opresión de los más débiles. Las agresiones en el campo de la sexualidad son de tal profundidad que la persona, distanciada de su dimensión trascendente, se muestra incapaz de sobreponerse cayendo en una espiral de autodestrucción.

En la misma dirección, está la promoción política, cultural y social deliberada de la «homosexualidad[17]». Miles de personas están siendo condenadas a sufrir una sexualidad inadecuada e intrínsecamente estéril. Esta herida[18] no es baladí, produce gran «dolor» porque desestructura radicalmente a la persona. Sin embargo, o precisamente por ello, las campañas internacionales desde los grandes foros políticos y económicos del neocapitalismo a favor de legislaciones que favorezcan esta vivencia de la sexualidad humana son muy fuertes. Como ejemplo paradigmático de esto podemos citar la formación de una gran coalición[19] de grandes empresas estadounidenses, más de 200, como Google, Apple, Microsoft, Nike y Barclays, Citigroup, etc. que han dado un paso al frente para igualar los visados de pareja entre heterosexuales y homosexuales para vivir en Estados Unidos y alertan de una «pérdida de talento» para el país si la legislación no cambia[20]. Obama se ha convertido en el primer presidente americano en apoyar públicamente el «matrimonio»[21] entre personas del mismo sexo. La coalición corporativa envió una carta al Congreso estadounidense en la que declara la «frustración» que sienten las grandes empresas del país por «el trato diferente de los empleados lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) bajo las leyes de inmigración». «Hemos perdido productividad cuando las `familias´ se separan, nos hemos hecho cargo de los gastos para transferir a trabajadores homosexuales con talento para que puedan vivir en el extranjero con sus seres queridos, y hemos perdido la oportunidad de traer a los mejores y más brillantes a Estados Unidos», critica el documento entregado al Legislativo. Starbucks Coffee una de las compañías más explotadoras del mundo, ha emitido un comunicado oficial, en el que Kalen Holmes, vicepresidente ejecutivo de la multinacional, expresa su apoyo al «matrimonio homosexual» y apoya su legislación. En el mismo comunicado añade que respaldar una ley de este tipo es porque «es el núcleo de lo que somos y lo que valoramos como una empresa». Además, el vicepresidente de la compañía afirma «sentirse orgulloso de unirse a otros empresarios en esta campaña». El consejero delegado de Goldman Sachs, una de las empresas financieras más inmorales y corruptas del mundo y directamente responsable de la crisis financiera mundial, Lloyd Blankfein, se ha convertido en el primer peso pesado del mundo empresarial que se une a una campaña nacional para apoyar los matrimonios entre personas del mismo sexo. Human Rights Campaign, un grupo que defiende los derechos de los homosexuales, publicó un vídeo en YouTube en el que Blankfein mostraba su apoyo a la causa, pidiendo a los espectadores que se unieran «a una mayoría de americanos que apoyan la igualdad matrimonial». «Las corporaciones americanas aprendieron hace mucho tiempo que la igualdad[22] es un buen negocio y que es lo correcto».

La lista de empresas es muy interesante y sus aportaciones económicas también:

Amazon. Jeff Bezos, consejero delegado de la empresa y su esposa anunciaron que iban a hacer una donación de $ 2.5 millones.

Microsoft. 100.000 dólares en contribuciones de Bill Gates y Steve Ballmer. El apoyo a los derechos de los homosexuales no es nada nuevo en Microsoft: Ric Weiland, uno de los primeros empleados de la empresa, era homosexual y dejó 65 millones de dólares para las organizaciones pro-gay después de su suicidio.

General Mills. En junio, el director ejecutivo Ken Powell organizó una función de la participación de más de 400 profesionales de las personas LGBT . A pesar de la ausencia de declaraciones o donaciones en favor de la legalización del matrimonio gay, la publicidad de JC Penney en el último año ha dejado perfectamente claro que se mantienen firmes con la comunidad LGBT. En enero, la empresa contrató a Ellen DeGeneres, una de las más conocidas y amadas celebridades LGBT.

En octubre de 2008, Apple donó 100.000 dólares a la campaña. Al igual que Apple, Google se pronunció en contra la Proposición 8 en una declaración que insta a los californianos a votar en contra de la prohibición del matrimonio gay.

Además, la industria neocapitalista digital más influyente socialmente, la de los videojuegos, también se está posicionando en este sentido. El diseñador de videojuegos independiente Robert Yang ha alabado la «valentía» de BioWare al incluir la temática homosexual en sus videojuegos Dragon Age y Mass Effect, remarcando, además, la necesidad de que más estudios actúen igual. Durante su intervención en el evento Games for Change en Nueva York, Yang centró su participación en tratar la homosexualidad en la industria del video juego.

¿Podemos pensar que detrás de todo esto simplemente hay una defensa de unos derechos civiles? Evidentemente no. El tigre no es vegetariano. Si los objetivos del neocapitalismo son el afán de ganancia exclusiva y la sed de poder, todo trabaja en esa dirección. Así lo demuestra la campaña política más importante que han desarrollado las principales corporaciones trasnacionales americanas para la legalización federal del «matrimonio homosexual». Estás empresas, las más potentes del mundo, no se han coordinado políticamente contra el hambre que asesina diariamente a 100.000 personas, o la esclavitud de 400 millones de niños, o contra el desempleo de 1600 millones de adultos o contra el aborto que elimina más de 60 millones de niños.... lo han hecho a favor del reconocimiento del «matrimonio gay», ...¿por qué esta «exclusividad»? La respuesta es evidente.

Durante mucho tiempo la estrategia general de dominación neocapitalista, capital contra trabajo, tenía una clara orientación malthusiana[23]. Eliminar la presión demográfica de los empobrecidos fomentando el aborto, la esterilización, la desestructuración familiar, etc como forma de control político. En este sentido, África sigue en el punto de mira de del imperialismo demográfico, ya que es el único continente con perspectivas poblacionales de crecimiento. Pero, tal vez ahora, y mirando al futuro, el ataque a la estructura solidaria de la persona desde la ideología de género suponga una nueva variante que no anula la anterior estrategia pero que la integra y la supera por su extensión, profundidad e intensidad. Esta estrategia es posible por la interacción de diversos factores entre los que destacamos las siguientes:

· La integración entre la tecnología y la biología que es capaz de modificar y afectar a la identidad genética del hombre.

· Los avances en neurociencia que permiten un mayor conocimiento de la mente humana y por tanto, mayor capacidad de manipulación.

· La conectividad masiva a través de dispositivos móviles de millones de personas que reciben permanentemente todos los mensajes de los centros de poder y que se amplifica exponencialmente por la estructura de red.

· La constitución de estructuras políticas supranacionales que van configurando las legislaciones nacionales a favor de la ideología de género afectando especialmente a dos sectores claves: la educación y la sanidad. Dos sectores donde se configuran de forma sustantiva las formas de vida y pensamiento de las personas y de los pueblos.

Como conclusión, los hechos parecen demostrar que la ideología de género es un ariete fundamental del neocapitalismo para destruir la estructura solidaria de la persona humana intentando erradicar su libertad-responsabilidad e imponer un nuevo régimen totalitario-mercantil que perpetúe la explotación y la opresión. Este totalitarismo actuaría, principalmente aunque no exclusivamente, desde dentro del individuo que habría sido reconstruido a imagen y semejanza del propio sistema. Un individuo que sufriría y haría sufrir.

¿Podemos permanecer impasibles ante tal nivel de agresión al ser humano y su dignidad?

Aceptar la ideología de género supone aceptar el neocapitalismo, y aceptar el neocapitalismo supone aceptar la ideología de género. Es falso ese dualismo de aquellos, «progres» y «conservadores», que aceptan uno y rechazan el otro. La lógica del análisis implica que la aceptación de uno implica la aceptación real del otro.

La liberación de la dominación y la explotación neocapitalista pasa necesariamente por la condena de la ideología de género en todas sus variantes. Y la lucha contra la ideología de género pasa necesariamente por condena del sistema neocapitalista.



[1] «consumidor»=individuo

[2] Hay publicidad para niños de productos que sólo pueden adquirir cuando sean adultos.

[3] El concepto de «sistema neocapitalista» es clave. Es un conjunto complejo de instituciones, estructuras, leyes, mentalidades etc. que conforman la actual civilización. Es de ámbito planetario (globalización) y sus tendencias son la dominación y la explotación (imperialismo) con carácter totalitario.

[4] Existe una tendencia manipuladora del liberalismo capitalista dominante de que el término «totalitario» solo se aplique al comunismo y al nazismo, sin embargo hoy es un término perfectamente aplicable al neocapitalismo actual.

[5] Sistema que integra lo económico, lo político, lo cultural, lo social y lo religioso

[6] Hitler afirmaba que «lo justo es lo que es bueno para Alemania»

[7] Decía Guillermo Rovirosa, que la violación de la vocación del ser humano producida por el capitalismo lleva como consecuencia, no sólo que la sociedad «pierde» los talentos de las personas en la construcción del bien común, sino que la persona es condenada a una existencia sin sentido y que por ello los manicomios, las cárceles y los prostíbulos estaban llenos.

La vocación, que es única para cada persona, tiene cuatro dimensiones: sexual, estado, profesional y a la justicia.

[8] La vocación se descubre y solo se realiza plenamente en la entrega sacrificada y desinteresada a los demás.

[9] Manipulación, violencia, mentira,...

[10] De todas las dimensiones del ser humano a escala planetaria

[11] En realidad en centésimas de segundo.

[12] Sería apropiado utilizar el concepto «estructura de pecado», tal vez el concepto más revolucionario de la filosofía moral del siglo XX.

[13] Por ello se ataca al matrimonio, a la familia, al asociacionismo solidario (religioso, cultural, sindical y político) y se busca una sociedad no de personas sino de individuos aislados.

[14] Es fundamental no confundir la crítica a la ideología de género con las propias víctimas de esta ideología. La dignidad de la persona es sagrada sea cual sea su vivencia sexual.

[15] Este ataque ha sido sistemático en todos los regímenes totalitarios.

[16] Cuantos católicos confunden la familia burguesa con la familia produciendo auténtico escándalo.

[17] La palabra «homosexual» es inadecuada. Desde el punto de vista lingüístico es una contradicción. «Sexo» significa lo totalmente diferente y separado y «homo» significa igual. Es como decir "friocaliente", "secohumedo". La palabra induce a pensar que hay una tercera sexualidad ( o más) cuando la realidad es que la persona humana se vive como varón o como mujer. Lo correcto sería utilizar AMS (Atracción por el Mismo Sexo).

[18] Es un fenómeno complejo del que se necesitan conocer las causas y las consecuencias de su vivencia. Ello exige máxima comprensión, rigor y respeto sin por ello aceptar una cultura que al promoverlo pretende aumentar el dolor social.

[19] No tengo constancia de este tipo de coaliciones corporativas de carácter político anteriores a esta.

[20] Los derechos civiles de cualquier ser humano se fundamentan en los derechos humanos, por tanto no debe haber ningún tipo de discriminación laboral entre hetero y homosexuales, pero tampoco entre ricos y pobres, blancos y negros, inmigrantes y nacionales etc. Sin embargo no conozco coaliciones corporativas políticas para favorecer una legislación laboral que beneficie a los trabajadores, a los inmigrantes empobrecidos.

[21] Entendemos que matrimonio es solo entre el hombre y la mujer.

[22] Desde luego no se refieren a la igualdad de salarios, condiciones laborales y sociales entre capital y trabajo.

[23] El esquema integral para el control de la natalidad fue explicitado detalladamente en el informe elaborado en 1972 por una Comisión creada en 1969 por el presidente Richard Nixon y presidida por John Davison Rockefeller III, titulado Population and the American Future. Pensado para control el crecimiento poblacional en Estados Unidos, este informe le sirvió a Henry Kissinger para elaborar dos años después el famoso Memorando 2007/74, que tiene como meta controlar el crecimiento poblacional mundial para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y de sus intereses de ultramar.

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