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Legalizando el engaño: por qué no a la "identidad de género" - Dale O´Leary

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Explicación de por qué la "identidad de género" no debe agregarse a las legislaciones antidiscriminación

 

Ciertos grupos nacionales e internacionales están promoviendo que se agregue el término "identidad de género" y "presión de género" a las leyes contra la discriminación. De acuerdo con los activistas, la identidad de género queda definida como:

"la percepción que tiene un individuo de sí mismo o su sentido interno de ser un hombre, un ser masculino, una mujer, un ser femenino, ambos, ninguno de ellos, una lesbiana, una mujer fatal, alguien don dos identidades, o cualquier otra configuración de género."

 

"La identidad de género generalmente coincide con el género asociado típicamente con la anatomía de la persona, pero a veces no lo hace" y la expresión de género se refiere a: "Cualquier combinación de cómo alguien presenta exteriormente ciertas conductas características que están socialmente definidas como masculinas o femeninas, incluyendo el modo de vestir, los amaneramientos, patrones de habla e interacciones sociales."

 

Por ejemplo, una iniciativa de ley presentada en la legislatura de Maryland dice lo siguiente: "Un propietario u operador de un lugar de atención al público...no puede rehusar, restringir de, o negar a cualquier persona ninguna de las instalaciones, ventajas, facilidades o privilegios del lugar debido a la identidad de género de la persona." Esto significaría que los varones que se visten de mujeres podrían usar los sanitarios y vestidores de mujeres.

 

Tal legislación esta diseñada para dar protección legal a quienes rechazan el sexo con el que nacieron y quieren ser públicamente aceptados en el otro sexo- los llamados "transexuales", "transgénero", "reinas de género", trasvestistas, y otros. Tales personas se engañan a si mismas, engañan a otros, y están siendo engañadas por los profesionales de la salud mental y por los cirujanos. El público está siendo engañado por los medios y por los activistas para que crean que los llamados "transexuales" nacieron con problemas biológicos que se resuelven por medio de la cirugía y que es posible cambiar tu sexo.

 

Nadie puede cambiar el sexo, está escrito en el ADN en cada célula de nuestros cuerpos.

 

Las personas que exigen protección de "identidad y expresión de género" son hombres y mujeres físicamente normales, pero de acuerdo con los ideólogos del "género", lo que importa no es de qué sexo eres realmente, sino que sexo quieres ser o cual sexo crees que eres. Las personas podrían ser sancionadas simplemente por usar los pronombres correctos al referirse a una persona que obviamente es del sexo masculino, pero que quiere ser del femenino.

 

La siguiente cita de una entrevista con el Dr. Theodore Dalrymple, autor de una serie de ensayos titulados: Nuestra Cultura, Lo Que Queda de Ella: Los Mandarines y las Masas, demuestra el efecto que tales mentiras tienen en la cultura:

 

Al estudiar las sociedades comunistas, llegué a la conclusión de que el propósito de la propaganda comunista no era persuadir o convencer, ni siquiera informar, sino humillar; y por tanto, mientras ésta menos correspondiera con la realidad era mejor. Cuando las personas son forzadas a permanecer silenciosas cuando se les están diciendo las mentiras más obvias, o peor aun cuando ellas mismas son forzadas a repetir las mentiras, pierden de una vez y por todas el sentido de decencia. El asentir a mentiras obvias es cooperar con el mal, y de cierto modo es convertirse en el mal uno mismo. De esta manera, la postura de uno a resistirse al mal se erosiona, y aún se destruye.

 

Una mentira conduce a otra. Una persona claramente masculina se presenta en público como mujer. El ha tenido cirugía y tratamiento de hormonas para perfeccionar su impersonización y demanda y pretende que esto lo convierta en una mujer. El quiere que usemos pronombres femeninos cuando hablemos con el y que le permitamos usar el baño de damas. El también quiere cambiar su acta de nacimiento y su licencia de conducir. Mientras algunas personas que se presentan como de otro sexo obviamente no son del sexo que pretenden ser, otras son capaces de engañar a sus compañeros sexuales sin informarles de su verdadera identidad sexual.

 

Las personas que se presentan en público como del otro sexo dicen que necesitan tales protecciones porque temen la violencia. Este temor es real. Cuando alguien es engañado—particularmente en algo tan personal como el sexo de una pareja íntima o de un potencial cónyuge—el enojo es una reacción comprensible. Los actos violentos nunca deben de ser condonados, pero si tal tipo de legislación es aprobada, se les negara cualquier tipo de recurso legal a aquellos que han sido engañados y a los engañadores se les presentara como victimas.

 

El circulo de engaño creado por esta "ideología de género" comienza con quienes quiere ser del otro sexo engañándose a si mismos. De niños pueden haber sido dañados, traumatizados, abusados o rechazados. Cayeron en la envidia y la fantasía, imaginando "Si yo fuera del otro sexo, estaría segura, amada, valorada".

Esta envidia se convirtió en una obsesión. Ellos codiciaban las partes del cuerpo del otro sexo, y despreciaban las propias. La idea de que eran "transexuales" puede haber sido sugerida a ellos por un profesional de la salud mental o puede ser que hayan visto en los medios reportajes sobre "cambios de sexo". Ellos se engañaron a si mismos creyendo que esto sería la respuesta a todos sus problemas. Mientras que algunos simplemente quieren ser del otro sexo, otros pueden realmente llegar a creer que realmente son del otro sexo, que la naturaleza se equivocó y que les dio un cuerpo de un sexo y el cerebro del otro. Tal delusión es muy difícil de tratar, particularmente cuando la persona se entera que existen cirujanos capaces de cumplir sus fantasías y crear la apariencia del otro sexo.

 

Mientras que los que solicitan cirugía pueden insistir que tienen el cerebro o el alma del otro sexo, realmente no saben qué es ser del otro sexo. La mayoría solo pueden presenta una imagen muy estereotipada del sexo deseado. Ellos tienen que monitorear constantemente sus gestos y amaneramientos. Ellos se emocionan cuando son capaces de engañar a otros –pasar por- pero admiten que muchas veces no son aceptados como del otro sexo. Quieren que el gobierno fuerce a las personas a seguirles la corriente con su engaño, pero aún si tales leyes fuesen aprobadas, ellos sólo engañaran a algunas de las personas durante un cierto período de tiempo.

 

Trastorno infantil de identidad de género

 

Mientras que las personas que quieren ser del otro sexo desesperadamente desean creer que ellos nacieron con este problema, no existe evidencia para esto. Algunos hombres y mujeres que desean ser del otro sexo fallaron al identificarse con su sexo de nacimiento cuando eran niños. Esta condición, conocida como trastorno infantil de identidad de género (G[S]ID por sus siglas en inglés), es prevenible y tratable. Aún sin tratamiento la mayoría de los niños con G[S]ID lo superan. Sin embargo, un pequeño número persiste en su deseo de ser del otro sexo.

 

No todas las personas que quieren ser del otro sexo sufrieron de síntomas obvios de G[S]ID cuando eran niños. Algunos hombres son autoginefilos, que comenzaron en la a involucrarse en fetichismo parafínico trasvestista en la adolescencia. Una parafilia es una atracción sexual a algo diferente a otra persona, en este caso un hombre se siente atraído a la imagen de sí mismo como una mujer.

Como adolescentes infelices, estos hombres se involucran en la masturbación portando ropas de su madre y fantaseando en que son mujeres. Muchos autoginefilos se casan, tienen hijos, y tienen trabajos típicamente masculinos, mientras que secretamente se visten como el otro sexo. Para algunas autoginefilos, el vestirse del otro sexo no es suficiente. Ellos quieren perfeccionar esta imagen por medio de cirugía. Un autoginefilo explicó que estos son hombres que quieren convertirse en lo que aman.. Después de la cirugía muchos autoginefilos continúan sintiéndose atraídos hacia las mujeres e insisten en que son lesbianas. Es interesante notar que algunas feministas radicales se ofenden por las imágenes estereotipadas de mujer que estos hombres presentan. Algunos grupos feministas han restringido sus reuniones solo para mujeres nacidas como mujeres y viviendo como mujeres.

 

Quienes están obsesionados con la idea de ser del otro sexo frecuentemente se resisten a la terapia. Ellos rehúsan buscar las razones psicológicas para sus deseos. Algunos profesionales de la salud mental, frustrados por su incapacidad para tratar este desorden y preocupados por la evidente disforia de sus clientes, están dispuestos a ir de acuerdo con este engaño. Ellos ceden a las exigencias de sus pacientes y les recomiendan una solución quirúrgica para lo que los terapistas bien saben que es un problema mental. Engañan a sus pacientes para que crean que "un cambio de sexo" es posible.

 

Los cirujanos de "cambio de sexo" saben que no pueden cambiar el sexo de una persona, solo pueden crear una apariencia no funcional del otro sexo, pero ellos también saben que se les pagará muy bien por su habilidad y por seguir la corriente a este engaño.

 

Los medios reportan deslumbrantes historias de como Juan se convirtió en Juanita y ahora es totalmente feliz. Los reporteros usan los nuevos nombres y los pronombres incorrectos. Encabezados dicen "el hombre embarazado" cuando la realidad es que una mujer se removió los senos y recibió hormonas masculinas para inducir el crecimiento de barba y quedo embarazada por medio de la inseminación artificial. Los que dudan de esto son catalogados como "transfóbicos".

 

Los servidores públicos siguen la corriente al engaño

 

Dejando que personas que quieren ser del otro sexo falsifiquen sus licencias de conducir y otros documentos, incluso aquellos que no han sido quirúrgicamente alterados.

 

Quienes optan por la cirugía mutiladora—aquellos que han sacrificado tanto para lograr su fantasía—tienen que continuar en el engaño aún cuando sus expectativas poco realistas frecuentemente no se cumplen. Anne Lawrence, un autoginefilo post quirúrgico, explica como la fantasía se destruye:

 

A los transexuales autoginefilos pueden encontrar aún más difícil identificarse totalmente con las mujeres después de la transición que antes, porque las diferencias que inevitablemente observan entre ellos y las mujeres nacidas se vuelven mas difíciles de racionalizar después de la transición. Antes de la transición, estas diferencias se podían atribuir a la necesidad de mantener temporalmente una personalidad masculina socialmente aceptable: después de la transición, cuando esta excusa se evapora, los transexuales autoginefilos pueden ser forzados a enfrentar la realidad. Los transexuales Hombre-a-mujer no homosexuales frecuentemente parecen esperar que, con un esfuerzo suficiente, ellos pasaran por mujeres naturales sin ser detectados después de la transición; pero como su apariencia y conducta son rara vez naturalmente femeninas, estas expectativas muestran ser poco realistas.

 

Lawrence también señala que cuando los autoginefilos no son aceptados como el sexo del que quieren ser ellos pueden ser propensos a la ira narcisista, que es definida como la "desproporcionada, compulsiva búsqueda de venganza que pretende aniquilar tanto a la ofensa como al ofensor.." Extender la protección legal a personas que quieren presentase a si mismas como del otro sexo les dará a los autoginefilos narcisistas el derecho de buscar sanciones legales contra los que no siguen su mentira de que han cambiado de sexo. Dado que los "transexuales" sufren de un "desorden fundamental" en el sentido de si mismos y están propensos a la furia , existen muchas razones para creer que ellos usaran dichas leyes para atacar sin piedad a cualquiera que diga la verdad.

 

Si quieres comprender el potencial total de tal ira, considera el caso de John Michael Bailen, cuyo libro The Man who World be Queen(El hombre que sería Reina) provocó represalias de un pequeño grupo de personas que no querían ser etiquetadas como autoginefilos. Ellos usaron el Internet para hacer acusaciones ridículas contra Bailey, para atacar a sus hijos, poner en su contra a sus colegas, y hacer que lo despidieran de su trabajo.

 

Lawrence aplica la siguiente descripción clínica de furia narcisista a los oponentes de Bailey:

 

…necesidad de venganza, para corregir un error, para deshacer un daño por cualquier medio posible, y una compulsión tenaz y profundamente enraizada por lograr estos propósitos…Existe un profundo desprecio para las limitaciones razonables y un deseo sin límites de reparación de la injuria y de obtener venganza…El fanatismo de la necesidad de venganza y la incesante compulsión de tener que ajustar cuentas después de una ofensa…el narcisista lastimado…no puede descansar hasta que él ha aniquilado al …ofensor que se atrevió a oponérsele, a no estar de acuerdo con el.

 

Aún si solo un pequeño número de autoginefilos son proclives a la venganza narcisista, ellos podrían causar un daño increíble a cualquiera que diga la verdad. Ellos buscarían injurias en todas partes, interpondrían quejas, y promoverían demandas legales.

 

Las leyes que agregan "identidad de género" a la legislación anti-discriminación

 

Permitirían que hombres y mujeres con desordenes psicológicos serios, algunos de los cuales son propensos a la ira y a la venganza narcisista usaran la ley para perseguir a los propietarios de negocios que estuvieran intentando proteger la privacidad de sus clientes en los sanitarios y en los vestidores.

 

Si la "identidad de género" se agrega a la legislación anti-discriminación, la mentira del "cambio de sexo" será enseñada en las escuelas. No pasará mucho tiempo antes de que tengamos libros para niños sobre como el papá de Juanita es ahora la mamá de Juanita y todos están viviendo felices para siempre. Los maestros y otro personal de la escuela esperarán ser aceptados en cualquier forma en que aparezcan. El profesor. Brown volverá después de las vacaciones de verano convertido en la Srita. Brown.

 

Los niños confundidos con G[S]ID que necesitan tratamiento están desde ahora siendo empujados por e camino de la mutilación quirúrgica. A las escuelas se les está diciendo que si un niño o niña de educación básica cree que es del otro sexo, todo el mundo debería de seguir la corriente a esa fantasía. La escuela debería permitir a estos niños perturbados cambiar sus nombres, vestirse como el otro sexo, y usar los sanitarios del otro sexo. Otros niños serian castigados si se opusieran o si hablaran con la verdad.

 

Esto se pone aún peor. En algunos lugares, a la edad de 11 años, a los niños que piensan que son del otro sexo les son administradas hormonas bloqueadoras de la pubertad para que las características sexuales secundarias no aparezcan. Después de esto se les administran hormonas propias del otro sexo, para que a la edad de 18 puedan ser mutilados quirúrgicamente. En otras palabras, todo el sistema educativo, psicológico y médico están conspirando para cerciorarse de que estos niños nunca reciban tratamiento adecuado. No existe evidencia sobre los efectos que a largo plazo estos tratamientos hormonales tienen en un cerebro y un cuerpo en desarrollo. ¿Verdaderamente creemos que los niños de 11 años tienen el juicio necesario para decidir renunciar permanentemente a su identidad sexual y a su potencial reproductivo?

 

Parece un cambio muy pequeño –solo agrega "identidad de género" a las leyes contra la discriminación, -pero tal cambio discrimina contra la verdad y pone en peligro a los niños. Tenemos la obligación de oponernos a ello con toda nuestra energía.

 

 

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Actualizado ( Sábado, 18 de Abril de 2009 11:17 )  

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