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La AMS a la luz de la genética - Nicolás Jouve

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Catedrático de Genética Departamento de Biología Celular y Genética

Campus Universitario Universidad de Alcalá de Henares (Madrid)

Introducción

El tema del posible determinismo genético de la homosexualidad, no puede desligarse del trasfondo moral que conlleva. La perspectiva moral de este rasgo del comportamiento humano sería muy distinta de tratarse de una opción voluntariamente aceptada, sin una base genética demostrada, que de tratarse de un comportamiento inevitable dependiente de un condicionamiento congénito. Sí los comportamientos de gays y lesbianas se deben a una tendencia genética a la homosexualidad, la presión social o la discriminación en su contra estaría menos justificada. Por ello, es necesario comenzar diciendo que en este caso es más preciso aún, si cabe decirlo, un rigor en la demostración empírica de la existencia de una base hereditaria.

Pero inmediatamente hay que señalar que la base genética de este tipo de caracteres del comportamiento humano, como de cualquier otro de la personalidad y de la propia inteligencia son de los más difíciles de estudiar en Genética, por dos motivos fundamentales: por las dificultades propias de la metodología analítica de las dos ramas de la genética implicadas, la Genética del Comportamiento y la Genética Cuantitativa, y por la propia dificultad de los análisis genéticos en el hombre, especie en la que por obvias razones morales no puede llevarse a cabo un análisis formal mendeliano basado en cruzamientos dirigidos, ni un análisis de respuesta a una selección artificial, o la obtención de líneas puras, que suelen ser los métodos habituales que permiten desvelar el determinismo genético de cualquier carácter de conducta en las especies animales.

La Genética Cuantitativa, se encarga del análisis de los sistemas multigénicos o poligénicos, que consisten en sistemas de muchos genes, normalmente repartidos por el genoma y cuyos efectos individuales son muy pequeños, de modo que es la combinación aditiva de muchos de ellos la que contribuirá en mayor o menor medida a la manifestación del carácter. Pero además, por la propia naturaleza cuantitativa de estos caracteres en su manifestación influye de manera importante el ambiente, tanto el fisiológico interno, como el externo. De este modo supuesto un determinismo genético cuantitativo de un carácter a analizar, como podría ser el comportamiento homosexual, se trataría de desbrozar el carácter para desvelar que parte de la expresión fenotípica se debe a la componente genética, cual a la componente ambiental, y cual a una posible interacción genotipo-ambiente.

La casuística que en el caso de la homosexualidad interesaría conocer estaría relacionada con el conocimiento de la parte de variación fenotípica que se debe al genotipo, en distinción de la que se debe al ambiente, bien entendido que por el genotipo entenderíamos, no un gen o unos pocos genes, sino múltiples sistemas de pequeño efecto individual, salvo que se demuestre la existencia de un gen "mayor" decididamente implicado. Por su parte, por influencia del ambiente en un carácter de comportamiento humano nos estaríamos refiriendo a las complejas influencias positivas o negativas recibidas durante la educación, desde el nacimiento, y en particular durante las etapas infantil y adolescente. Para que nos demos cuenta de las dificultades que encierra este tipo de análisis, baste decir que un mismo genotipo multigénico puede derivar hacia muy diferentes manifestaciones fenotípicas, dependiendo de las influencias ambientales durante las etapas críticas de manifestación del carácter. Pero también se podría llegar a dar un mismo aspecto fenotípico a partir de genotipos diferentes. Sencillamente los caracteres cuantitativos muestran una distribución binomial de manifestaciones fenotipicas, debido precisamente al efecto ambiental.

La otra rama de la Genética que tendría que ver con los aspectos de la personalidad es la Genética del Comportamiento, que se ocupa del análisis del control genético de las acciones de los organismos, entendiendo como acción cualquier reacción a cualquier estímulo. Esto incluye todo tipo de reacciones de conducta, que varían en su manifestación de unos organismos a otros, y que de los más sencillos a los más complejos serían los tropismos, taxias, reflejos, instintos, aprendizaje e inteligencia. Los tropismos y taxias estarían entre las respuestas del más bajo nivel, como consecuencia de estímulos lumínicos, luz, gravedad o químicos, y se dan en plantas y animales. Los reflejos son formas sencillas de comportamiento observables en casi todos los animales dotados de sistema nervioso, en los que un cierto tipo de estímulo provoca casi invariablemente, con un retraso apenas perceptible, un tipo específico de respuesta. Los instintos suponen un conjunto elaborado de reflejos sucesivos que se producen como un todo en respuesta a ciertos estímulos.

El aprendizaje, y en mayor medida la inteligencia son fenómenos específicamente inherentes a la especie humana, derivados de su capacidad de reflexión y del análisis racional de los estímulos o situaciones que plantea el mundo exterior de cada persona. De este modo diríamos que una respuesta inteligente, como se supone deben ser las que normalmente determinan las conductas humanas, es la producto en cierta medida de la constitución genética propia de cada persona, a la que se añade de forma predominante la formación adquirida a través del ambiente familiar, social y cultural, como determinante del tipo de respuesta a adoptar libremente. En el caso humano las acciones razonadas predominan frente a las instintivas y reflejas. Por ello, es imperativo señalar que en su condición biológica, la evolución ha dotado a la especie humana de una singularidad que la diferencia de cualquier otra especie animal. La inteligencia humana permite el razonamiento abstracto, la categorización y el razonamiento lógico. Somos la única especie que se plantea su origen y su destino, que es capaz de modelar su entorno, crear sistemas lógicos, comunicar sus ideas por medio del lenguaje, decidir sobre sus actos, planificar su propio futuro, modificar el ambiente a su beneficio, explotar a las demás especies biológicas (microbios, plantas o animales), y enterrar a sus muertos.

También es importante tener en cuenta la ambigüedad de los caracteres del comportamiento a estudiar, la distancia entre el fenotipo (pauta de comportamiento) y el genotipo que lo determina, y la influencia del ambiente en la manifestación del comportamiento. Esto en el caso que nos ocupa es particularmente importante. No podemos ignorar el complejo ambiente fisiológico interno ni la influencia externa durante el desarrollo de la personalidad sí deseamos contestar a las preguntas ¿qué es la homosexualidad?, ¿qué influencia tienen los factores fisiológicos intermedios desde el gen a la manifestación del carácter? , ¿Cómo influye el ambiente?

Al tratar el comportamiento homosexual se plantea la cuestión de si existe alguna base biológica o genética en el trasfondo de tal conducta. La cuestión es sí la conducta homosexual es innata o aprendida, o dicho de otra manera sí existe un determinismo genético de la homosexualidad, o ésta conducta es consecuencia de una influencia externa durante las etapas críticas del desarrollo de la personalidad.

Conviene indicar que la frecuencia de varones o mujeres homosexuales en las poblaciones humanas ha sido estimada en un 2% a un 5%, lo cual son valores significativos, aun cuando no existen estadísticas realmente rigurosas al respecto. También conviene señalar que los movimientos homosexuales, siguiendo las pautas marcadas por Kinsey, considerado para muchos como el responsable de la revolución sexual en EE.UU., proponen sin fundamento el mito del 10%.

Muchos de los estudios biológicos de la homosexualidad están basados en la teoría de que casi todas las personas son o exclusivamente heterosexuales o casi exclusivamente homosexuales, que la bisexualidad no es cierta. De acuerdo con estas ideas la sexualidad sería parecida a la habilidad de cada persona para manejarse con la mano derecha o con la zurda, siendo raras las personas ambidextras. Esta teoría está basada en el informe Kinsey que hizo unas encuestas preguntando a la gente el grado de atracción a miembros del mismo o de distinto sexo. Este autor estableció una escala de siete puntos, y encontró que la mayor parte de la gente se agrupaba en el grado "0" (heterosexual) o en "6" (homosexual) y que había una escasa muestra en los grados intermedios de "3" o "4". Según Kinsey los comportamientos humanos en materia sexual se distribuyen de forma bimodal, en los dos extremos homo- o heterosexual, con escaso margen de ambigüedad. Los estudios genéticos que más adelante comentaremos se han basad en esta escala de clasificación, y casi siempre excluyen los individuos de grado intermedio. Sin embargo, los estudios de Kinsey no han sido repetidos nunca y podrían mostrar una distribución diferente ahora que cuando los datos fueron recogidos en 1940, un período en el que la gente era poco dada a declarar su comportamiento o sus tendencias en materia sexual.

La influencia externa, educación, cultura, amistades, etc., son sin duda muy determinantes de la personalidad de un individuo, desde su nacimiento, y en este contexto es donde debemos situar la emergencia de una condición homosexual. Sigmund Freud (1905) creyó que la heterosexualidad se hacía (familia, cultura, sociedad) no nacía. Aunque este eminente psiquiatra idealizó la heterosexualidad como la más "madura" de las relaciones humanas, él creía que muchos de nosotros éramos bisexuales latentes a nivel psicológico. Muchos terapeutas todavía creen en esto, aunque se nieguen a tratar de convertir a los bisexuales y homosexuales en heterosexuales.

De acuerdo con la evolución cultural del hombre, que se sobreañade a la evolución biológica, y de acuerdo con las diferentes normas morales que se han desarrollado, la sociedad mantiene diferentes posturas frente a la homosexualidad, calificándola como "delito", "pecado", "enfermedad", "condición", "forma alternativa de comportamiento sexual", etc. Para muchos se trata de una condición irregular de la personalidad, de un trastorno mental, mientras que para otros no es más que una elección adoptada libremente, fruto de la libertad humana. El espíritu vanguardista de la sociedad americana, y las presiones de los grupos sociales interesados, indujo a que en 1980, la American Psychiatric Association decidiese sacar la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales, y del Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Enfermedades Mentales, en los EE.UU.

En todo caso, volvemos a la pregunta inicial ¿de no tratarse de un comportamiento inevitable debido a una tendencia innata genéticamente condicionada, cuál sería la motivación de la orientación homosexual en una persona?. De acuerdo con la psiquiatría, los motivos hay que buscarlos en razones psicobiográficas: inadecuada educación por parte de los padres, soledad, tristeza, falta de autoestima y autoaceptación personal, rechazo de los compañeros de escuela, desconfianza, miedo, maltrato sexual en la infancia y en la adolescencia, narcisismo, fobia social, falta de identificación con el propio sexo, etc. Todos estos elementos causales afloran en los análisis psíquicos de las personas que padecen la homosexualidad. De aquí la gravedad del hecho de la eliminación de la homosexualidad del catálogo de enfermedades psíquicas, condenando al desamparo a las personas que lo padecen.

Parece obvio resaltar que la tolerancia o la aceptación moral de la conducta homosexual es muy dependiente de sí hay una tendencia congénita, y por tanto determinada genéticamente, o sí por el contrario, es una opción libremente aceptada como un modo de vida en cualquier caso irregular y desordenado. Pero debe entenderse que un análisis de la posible base genética debe abstraerse de todo juicio moral, presión social, intereses políticos, etc. También debe diferenciarse la "condición" de homosexual, del ejercicio o el "comportamiento" homosexual. Lo primero es lamentable, y puede suponer un auténtico calvario para muchos homosexuales que no se sienten orgullosos de serlo, pero encuentran serias dificultades para dejarlo. El comportamiento homosexual descalifica moralmente a quien lo practica.

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Actualizado ( Lunes, 08 de Abril de 2013 22:43 )  

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