Ruta: Home IDEOLOGIA DE GENERO Artículos 19. Respuesta a la Ideología de Género Antropología y defensa de la Vida y de la Familia - Tony Anatrella

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Antropología y defensa de la Vida y de la Familia - Tony Anatrella

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Introducción


La familia ha sido vivida siempre como una realidad socio afectiva estructurante fundada por un hombre y una mujer. Es la matriz del desarrollo humano tanto para los niños como para los adultos. Es el lugar dónde se viven los momentos fundadores de una existencia, está marcada por numerosas alegrías pero también a veces por incomprensiones, malentendidos y sufrimientos. Es el lugar de todas las expectativas, de todas las ilusiones y de diversas decepciones. En el mejor de los casos, la familia permanece como una bella referencia para todos.


La familia es una institución que va más allá del poder político ya que dispone de derechos naturales. Cierto que ha podido tomar formas variadas en el curso de la historia, pero su estructura siempre se ha apoyado exclusivamente sobre la alianza entre un hombre y una mujer. Es necesario recordarlo en nuestra época dónde se pretende desglosar la familia y desimbolizar las relaciones que se desarrollan en su seno. Cada vez se suprime mas la familia simbólica y se la sustituye más por la multiplicación de leyes inútiles y peligrosas, fuente de patologías sociales.


Mi discurso parte de un acercamiento antropológico a partir de la cual deseo analizar las estructuras que entran en juego. El discurso político y mediático nos induce a menudo a no querer tomar en consideración más que ciertos casos particulares a partir de los cuales habría que definir principios generosos válidos para todos en nombre de una mentalidad compasiva. La actitud de espíritu que consiste en crear la ley dependiendo de las situaciones y reivindicaciones marginales y extremas, falsea el sentido de la pareja, de la familia, de la procreación y del matrimonio


1 - ¿Como designa el discurso social a la familia?


El discurso social sobre la familia ha cambiado frecuentemente en el transcurso de los siglos. Si la mayoría del tiempo se la ha valorado, ha encontrado también sus detractores, particularmente a mediados del siglo veinte. En la actualidad pasa por una recuperación de interés, aun cuando se le otorgan definiciones variopintas e incluso contradictorias.


La fe cristiana está en el origen de la elección amorosa en el matrimonio. Una elección que ha querido libre para eliminar los matrimonios forzados, impuestos por la familia y la sociedad. Al formar alianza, el hombre y la mujer se comprometen en un proyecto de vida en el que la llamada a la vida de los hijos da todo su significado a la pareja generacional. Pero en el transcurso del siglo XX, una vez más, se ha reducido la vida amorosa a la vida sentimental, en la necesidad de poner a prueba la una en contra la otra. De este hecho, la supremacía de los sentimientos domina la vida de pareja y la vida familiar hasta el punto que cualquier situación afectiva podría ser calificada hoy en día de pareja o de familia.

Paradójicamente, asistimos a un desplazamiento del lenguaje que plantea numerosos problemas. En efecto, todo el vocabulario específico que habla de la pareja formado por un hombre y una mujer se utiliza en la actualidad para caracterizar la relación que reúnen a dos personas de un mismo sexo. Estamos por lo tanto frente a situaciones afectivas que revelan estructuras psíquicas diferentes y de naturaleza social opuesta.


El lenguaje se encuentra modificado para designar a realidades con términos que no les corresponden. Una cierta manera de manipular el lenguaje nos impide además considerar la realidad de las cosas y de pensarlas, especialmente cuando se quiere separar el sexo biológico del género para hacer creer que lo masculino y lo femenino no serían más que creaciones sociales. ¿Cuales son los nuevos términos utilizados para designar a las distintas situaciones de la pareja y de la familia?


Hablaremos

  • de las uniones de hecho por el concubinato. El hombre y la mujer viven juntos durante 10 años, se casan y a menudo se divorcian al cabo de seis meses.

 

  • de la pareja distanciada, los compañeros están juntos aun llevando cada uno de ellos una vida cada cual por su lado sin vida en común entre ellos. Un modo de vida que revela personalidades indecisas, con dudas para comprometerse y narcisistas.

 

  • de la pareja seductora y provisional. El hombre y la mujer se seducen mutuamente pero no saben hacer evolucionar la relación, construir una vida de pareja y superar las diferentes etapas.

 

  • de familia recompuesta, lo que no existe puesto que se trata de la composición de una nueva pareja y no de una nueva familia del niño que no tiene más que un único padre o una sola madre.

 

  • de « beau-parent » (padastro o madrasta) para que el niño designe al compañero o compañera de su madre o de su padre. Este término es impropio ya que ha sido tomado prestado de la vida conyugal para nombrar a los parientes de su cónyuge. No tiene nada que hacer en el marco de la filiación dónde tanto el adulto como el niño son ajenos a este vínculo. En Francia, se está a punto de legalizar y a dar este status a esta situación aunque esto no sea necesario. Se trata de continuar a propagar la ideología de la desconstrucción de la familia y de la desimbolización de la filiación. (NT: el término en francés es el que se utiliza para suegros, y de ahí la explicación del autor, que realmente no aplicaría en español)

 

  • De parentalidad para designar a todos los adultos que se ocupan de la educación del niño fuera de un vínculo de filiación. De esta manera se sustituye la noción de parentela que designa al conjunto de la familia en líneas directa y colateral y de la intergeneracional.

 

  • de pluriparentalidad para hacer comprender que el niño podría tener sucesivamente varios adultos que se ocupen de su educación según los avatares de las asociaciones y de las rupturas afectivas vividas por los adultos. El sentido del parentesco que designa a todos los vínculos directos y colaterales en la familia se remplazan por la noción de parentalidad, una noción discutible, en cuyo nombre se disocia al progenitor, al padre social y al padre educador. De esta manera, la paternidad se encuentra parcelada ideológicamente en la negación de lo real para acreditar la idea de una eventual paternidad homosexual. Nos encontramos en pleno idealismo.

 

  • de familia monoparental, dando a entender que el niño podría nacer de un solo progenitor. Resulta extraño ver escrita la noción de progenitor en singular y no en plural. Ciertas mujeres dicen : " hay que tener hijos. Es una hermosa experiencia". Pero esta afirmación se desarrolla a menudo en un estado de espíritu dónde el hombre y padre no cuenta por si mismo. En este sistema, vemos asimismo reaparecer otra actitud a través del fenómeno de la poliandria, es decir una mujer que dispone de varios hombres en su vida y por lo tanto de distintos padres de sus hijos. La multiplicación del divorcio añade confusión también con el resurgimiento de la poligamia donde el hombre dispone de varias mujeres y se convierte en padre de hijos según la inestabilidad de sus relaciones.

 

  • de familia homoparental, que es un término extraño ya que el niño procede de los dos sexos y no de uno sólo. Dos personas de un mismo sexo no pueden ni concebir un hijo (no se concibe otro ser con uno del mismo género), ni simbolizar la paternidad y la maternidad ya que no se encuentran en la alteridad sexual.


El sentido de la familia ha empezado a desmoronarse con la banalización del divorcio. La precariedad afectiva y la negación de la diferencia sexual engendran situaciones que no se pueden pensar de otra manera que presentarlas a través de un neo-lenguaje como de modelos nuevos. Paradójicamente, la desvalorización del matrimonio conlleva la creación de "uniones civiles" que testimonian una pérdida de sentido de la vida conyugal. Llamar equivocadamente a estas cosas revela la confusión igualitaria e identificativa actual. Es por lo tanto necesario cuestionarse sobre el sentido de lo conyugal y sobre las condiciones psicológicas de la filiación a partir de la cual el niño se forma y se organiza la sociedad.

 

Actualmente todas estas situaciones se abordan únicamente en el plano compasivo sin tomar en consideración su realidad estructural. La cuestión es saber a partir de qué forma de sexualidad y de alianza se constituye la sociedad.


2 - La familia comunidad de pertenencia gracias al hombre y a la mujer


La familia es sin duda el lugar dónde la persona se incorpora a una comunidad permanente y a la historia. Se inscribe en la diferencia de los sexos que permite adquirir el sentido de la alteridad y en la sucesión de generaciones que da el sentido del tiempo y del compromiso.


2 - 1 La familia es un vínculo permanente entre las generaciones


La confusión entre el hombre y la mujer y la anulación de la diferencia de sexos que implica hoy en día las demandas de un feminismo extremista y la reivindicación del matrimonio entre personas del mismo sexo, corren el riesgo de perturbar, en las representaciones sociales, la integración de la identidad sexual e incitan a permanecer en la indistinción y en los aspectos más primitivos de la vida afectiva, incluso a no comprometerse. Las relaciones están cada vez más fragmentadas, transitorias y sin continuidad obligando a la pareja y aun más a los hijos, a encontrar compensaciones y todo lo que permita unirse más.

En caso de divorcio, asistimos a menudo a una dura conmoción de dicha unidad y a veces a un desmoronamiento que lleva al niño o al adolescente a una pérdida de confianza. Se buscará entonces a la familia con la esperanza de obtener con lo que mantener la unidad psíquica que cada uno necesita para desarrollar su self (capacidad de ser uno mismo) y de tener el sentido del tiempo a través de los miembros de diferentes generaciones de su familia. El niño se inscribe en un linaje y en una historia, lo que no ocurre en un dúo homosexual dónde la diferencia de generaciones, de los roles y de las funciones son carnalmente inexistentes. Se sustituyen a menudo por ficciones que proyectan más en la dimensión imaginaria del deseo y de las relaciones.


En el contexto actual, el vínculo permanente con la historia y la sociedad se ve ampliamente perturbada por la inestabilidad afectiva de los adultos que fragiliza el vínculo familiar y por lo tanto el vínculo social. Mi hipótesis mantiene que el aumento constante de los divorcios influye en la inseguridad afectiva tanto de los niños como de los adultos. No es la familia lo que es incierto, pero son los adultos que son inseguros en su vida afectiva y sexual por lo que el estado afectivo repercute sobre la familia y sobre la vida social.


2 - 2 La familia actual


La familia se encuentra marcada por numerosas inversiones relacionales que son el origen de los diferentes problemas entre padres e hijos e incluso dentro del ámbito educativo.


Los adultos viven todavía a través de diferentes tipos de relación en las que se encuentran presentes hijos. Este fenómeno ha existido siempre, la novedad, lo hemos dicho, es querer hacer de cada situación un modelo posible. Es por lo que los sociólogos de la familia afirman que conviene legalizar todas las formas de uniones, en nombre de la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Siguiendo este curso de ideas, el legislador termina por dejar entender que no hay modelo conyugal y familiar común a la sociedad. Y, si todos somos iguales, ¿quiere esto decir que todas las situaciones son iguales y tienen el mismo valor? ¿Cual de ellas es la que permite cimentar más el vínculo conyugal, de asegurar la sucesión de las generaciones y de la transmisión en sentido amplio? es la respuesta a esta pregunta lo que debe inspirar al derecho.


Qué le ocurre a la Familia en el momento en que las situaciones de hecho, basadas más sobre sentimientos que sobre compromisos públicos entre un hombre y una mujer, son presentados como equivalentes y teniendo todos el mismo valor? Un paradigma que está lejos de ser una evidencia mientras que estas situaciones presenten diferencias estructurales importantes. El sentido del respeto de la persona se confunde a menudo con la no-discriminación que debería aplicarse a todas las formas de asociaciones afectivas, que aun existiendo como tales y de las cuales algunas pueden ser ayudadas socialmente, no pueden por eso participar antropológica y legalmente en la definición del sentido de lo que es un pareja y de lo que es una familia.


Lo que define a una pareja es su aptitud para representar el sentido de la alteridad sexual y su potencial capacidad para ser procreadora por la presencia del hombre y de la mujer, incluso en el caso de no ser fértiles. Están a pesar de todo en disposición para la fecundidad.

El hombre y la mujer son llamados a hacer alianza. Es por lo que además, un hombre y una mujer se casan ya que ejercen, como ningún otro, una función social en el marco familiar.

Las personas del mismo sexo no pueden situarse en esta simbología y no se puede establecer paridad entre la pareja y la familia formadas entre un hombre y una mujer y una asociación unisexuada.


No hay que engañarse tampoco afirmando injustamente que es el hijo lo que hace la familia sea cual sea la situación de los adultos que le rodeen. Esta tesis individualista y de consecuencias graves para el hijo, sostenida a principios de SXX, desconoce el sentido del ser familiar que no existiría mientras no naciera el niño. Son más bien el hombre y la mujer los que, al comprometerse en un vínculo matrimonial, deciden sobre el ser familiar futuro y no el hijo. Este existe potencialmente y forma parte integrante de la unidad así constituida a partir de la institución matrimonial, independientemente de la voluntad de los cónyuges, siendo al mismo tiempo la expresión de su amor y de su alteridad sexual.


La sociedad actual, marcada por la negación de la diferencia sexual, y la negación del vínculo carnal, incluso por la disociación de la sexualidad de la procreación para luego desunir la procreación de la alteridad sexual llegando incluso hasta a separar la gestación del cuerpo común conyugal y en particular del cuerpo de la madre hablando de la madre portadora tiene tendencia a invertir el sentido de las cosas. Hace creer, sin razón, que todo vale sentimentalmente en el nombre del relativismo ético, que el criterio determinante en materia social descansa sobre el vertiente imaginario del deseo de los adultos situando al niño en un lugar que no es el suyo.


En una visión parcelada, no existe en primer lugar "la pareja conyugal" puramente contractual que crearía a continuación un niño y una familia, pero si una unidad vinculada en el momento del matrimonio entre la vida conyugal y la vida parental y familiar. En esta estructura de vida que representa esta unidad formada por sus padres, el hijo es mucho mejor recibido, protegido y educado que haciéndole creer que es él el que crearía una relación nueva entre él y sus padres. Se trata más bien de un arreglo relacional entre los esposos que una creación inédita.


Si el fenómeno de las situaciones particulares representa un hecho relativamente masivo, no es por ello menos problemático aunque el discurso político y los medios insistan a menudo sobre estas "situaciones de hecho" para hacer especies de modelos suplementarios a la familia clásica. Terminamos por olvidar qué es una pareja y una familia.


Cuando se pregunta a los jóvenes, su ideal de familia es el de un hombre y de una mujer casados con hijos a pesar de que este proyecto da miedo a algunos, sobre todo si su experiencia de la relación de pareja está marcada por fracasos y rupturas. La multiplicación de los divorcios amenaza con desvalorizar el sentido del matrimonio monógamo e irreversible, y de invalidar el sentido del compromiso. Ni la sociedad ni la ley valoran ni protegen el sentido del compromiso matrimonial, al que se pone en un mismo plano que el concubinato, los « pacs » (un contrato de unión civil) o la relación monoparental, e incluso el dúo homosexual. Hay que recordar que el matrimonio no es solamente una cuestión de sentimientos, si no de estructura relacional en la que un hombre y una mujer se alían para relacionarse jurídicamente en la sociedad: crean de esta manera una institución. Gracias a ella se construyen las personas y la sociedad.


3 - La pareja y el divorcio


El divorcio se presenta como otro fenómeno de desligación social. La mayoría del tiempo las crisis inherentes a la vida de pareja no son tratadas con tiempo suficiente. A la mínima dificultad o como consecuencia de una acumulación de problemas, el divorcio aparece como la solución. La separación puede ser considerada porque la situación se ha vuelto inviable, pero a partir del momento en el que el divorcio se convierte en una realidad importante esto se traduce en una disfunción grave de la sociedad. El divorcio es a menudo una fuente de debilitamiento y empobrecimiento de las familias y de las mujeres que se quedan solas.


Algunos niños viven con la obsesión de ver a sus padres separarse un día porque a su alrededor constatan la evidencia de este fenómeno. Su inquietud se despierta tanto mas porque son a veces los testigos de un conflicto entre sus padres. Temen que su discordia termine en una decisión de ruptura. Observan y vigilan a sus padres para asegurarse de no ser las víctimas de su desunión: ya que cuando los padres se divorcian, se divorcian también de los hijos, se divorcian de la familia. En cierta manera, se trata de un sacrificio en el sentido de asesinato del ser familiar que bendice a todos los que lo viven y especialmente a los niños que son psicológicamente las víctimas. El niño debe de ser protegido de los conflictos parentales y de asesinato del ser familiar.


Estas separaciones son origen de una gran inseguridad tanto para los niños como para los adolescentes. La caída de los resultados escolares, una perdida de interés por el trabajo, una deficiencia de concentración, una perdida de confianza en si mismo, una desvalorización del sentido de la ley, comportamientos agresivos, una complacencia en las conductas marginales o hasta trastornos psicosomáticos a través de dolores de estómago, trastornos de sueño, astenia, de la anorexia y de la bulimia y de secuencias de depresión enmascarada, son todos ellos algunos de los síntomas que se observan en la experiencia clínica en sujetos que pierden sus puntos de referencias familiares.


La inestabilidad del vínculo conyugal y la indiferenciación de las identidades sexuales y de los roles parentales son también en la actualidad factores de inseguridad afectiva ante lo real para el conjunto de los jóvenes, incluso si sus padres no están divorciados. La multiplicación de los divorcios y de las leyes que lo favorecen hacen que al más mínimo incidente uno tienda a divorciarse y que esta mentalidad de divorcio impregne los espíritus. Podemos realizar la hipótesis que la inestabilidad afectiva, la indiferenciación sexual y los divorcios podrían explicar, en parte por qué los adolescentes se precipitan en relaciones de pareja precoces. Responden así a una prescripción contemporánea de toda pareja desde la infancia, buscando también a crear otra célula sobre un modelo conformista afectivo-familiar para de esta manera también tranquilizarse. La representación social de la pareja de adultos es en el fondo intranquilizante para el conjunto de los jóvenes.


En este contexto - y se trata de un signo de esperanza-, no es de extrañar que los jóvenes aspiren a la vez a construir una pareja y una familia como factor de armonía y de seguridad afectiva, pero estén también inquietos y dubitativos con la idea de comprometerse en una realidad en la que los adultos les transmiten el sentimiento de fracaso. Tras haber sido afectivamente maltratados de esta manera, este es el desafío que las generaciones futuras tendrán que aceptar.


4 -El hijo necesita de la familia compuesta por un hombre y una mujer que sean sus padres.


El niño no puede convertirse en un sujeto y desarrollarse afectivamente más que en la medida en la que se enfrenta personalmente a la diferencia de los sexos en una vida familiar.


4 - 1 El principio de la diferencia sexual


Para estructurar su deseo, el niño necesita encontrarse en esta diferencia, ya que si no es nunca fácil integrar su masculinidad o su feminidad, será por así decir todavía más complicado si el niño vive en un contexto homosexual con dos personas de un mismo sexo a los que se conoce artificialmente como « padre/madre » biológico y « padre/madre » social.

Esta división artificial crea, a largo plazo, confusión en la psicología del niño y vuelve confusas sus representaciones parentales. La homosexualidad se funda en una forma de sexualidad extraña a la concepción y a la transmisión de la vida, dónde no hay alteridad sexual en la vida intrapsíquica de los adultos con los que vive el niño, Se trata de una sexualidad narcisista y de tipo espejo.


En el caso de una pareja formada por un hombre y una mujer, se concibe al otro con otro; en el caso de un dúo de personas del mismo sexo, se querría "hacer" otro con algo similar, lo que un sinsentido. En estas condiciones, ¿como puede ser el niño reconocido y aceptado por si mismo como otro sujeto?


Después de haber disociado el sexo de la procreación, y luego la procreación de la pareja parental, queremos ahora separar la concepción sexual del niño de la diferencia de sexos. El deseo de un niño concebido sin sexo es una fantasía que descansa sobre un fantasma en el núcleo de la psique, es decir de la "irrealidad" de la concepción humana. Manifiesta la negación de la diferencia sexual, el rechazo de lo sexual, de la desencarnación del deseo del niño y la exaltación de un deseo asexuado del niño que reenvia justamente a la psique problemática de la homosexualidad. Sólo en los cuentos de hadas los niños son concebidos sin intermediación de una expresión sexual.


4 - 2 Los principios de humanización y de diferenciación psíquica


Se han de respetar ciertas reglas de humanidad para que un niño se construya psicológicamente y desarrolle interiormente su vínculo sexual. Dichas reglas están asimismo en relación con las reglas bioéticas en materia de fertilidad y de filiación que tienen que respetar el sentido de la familia y las exigencias morales de la sexualidad humana.

1 - El niño integra mejor lo prohibido del incesto en una pareja generacional

Puede reconocerse en su identidad y en su lugar : "soy una niña, soy un niño, y más tarde seré un hombre como papá y una mujer, como mamá "



2 -La aceptación de la diferencia sexual es uno de los primeros límites con los que el niño se encuentra.

Permite el desarrollo de un pensamiento que tiene en cuenta las verdades objetivas. Esta inscrita en el cuerpo. Si soy un niño, no puedo ser unas una niña y recíprocamente. Por lo que no pertenezco todo yo a mi mismo. Que se cuestione la diferencia sexual consigue hacer creer al niño que todo es posible. Se inscribe en la toda poderosa magia que abole el sentido de los límites. El sentimiento de poderlo todo es impidente, impide acceder a las propias capacidades de uno mismo. En vez de creer que todo es posible, ¿no sería conveniente reconocer que debemos hacer posible solo aquello que es deseable?


La diferencia sexual se inscribe en el cuerpo. Lo masculino y lo femenino no se construyen en lo abstracto. Es a partir de un hombre y de una mujer que el niño lo percibe a través de su cuerpo y de su espíritu. Los militantes de la "adopción" homosexual lo olvidan haciendo abstracción del cuerpo sexuado y de la concepción sexual del niño. Hasta la fecha, la antropología de las sociedades se funda sobre la distinción de sexo y sobre su complementariedad. Desde hace algunos años este fundamento estructural de lo real se vuelve a cuestionar.


3 -El niño necesita que su madre sea una mujer y su padre un hombre.

Cada uno está de esta manera situado en la diferencia y permite al niño diferenciarse subjetivamente y de encontrar su lugar en la filiación, en la sucesión de las generaciones y en su identidad sexual.


La madre acepta que no ha sido ella sola la que "hecho" al hijo, que necesita del hombre para concebirlo y que el niño no es su objeto. El padre acepta no haberlo llevado y renuncia jugar a ser madre. Hay sitio para un tercero - de sexo diferente- que diferencia la madre del hijo y el niño de los padres. El niño sabe que no es el todo dentro del deseo de la madre y que esta desea otro, el padre que es de otro sexo. Y lo mismo ocurre con el padre que desea sexualmente a su esposa, la madre de su hijo. El niño está en una relación donde hay un tercero, no está en un vis a vis unisexuado.



4 -La diferencia sexual permite al padre tomar su lugar como portador de la ley ya que es extraño a la relación madre/hijo.

Por esto es necesario que la madre acepta que tome su lugar y que intervenga, pero que haya también un verdadero lugar y sea reconocido por la madre como teniendo "algo" que ella no tiene (un lugar, un poder, un sexo). Es porque es el portador de una diferencia que el padre está situado como un otro. Lo que permite al niño darse cuenta que no es todo poderoso- está sometido los límites y a la ley.



5 -La diferencia sexual permite asimismo al niño aceptar su identidad sexual identificándose con el padre/madre del mismo sexo.

  • Se siente hombre como su padre, mujer como su madre.
  • Descubre al otro sexo a través de lo que siente del deseo de sus padres. Es difícil que un hijo ame a una mujer si no siente que su padre ama a las mujeres
  • El niño necesita ser sostenido por el progenitor del mismo sexo y de estar abierto a la alteridad por el progenitor del otro sexo.


El cuerpo sexuado de los padres y el deseo que circula en el hombre padre y la mujer madre es decisivo para entender de qué deseo sexual nació el hijo. Es importante que los hijos adoptados lo sean en las mismas condiciones que los otros hijos nacidos entre un hombre y una mujer. En la homosexualidad, el niño está fuera de la intimidad del campo corporal de los adultos que se ocupan de él, no procede en absoluto de su vida sexual ya que esta está en la incoherencia de la procreación. La situación será totalmente diferente en el caso de un niño adoptado por un hombre y una mujer que representen una pareja generacional, incluso si su sexualidad es infecunda. Están dentro de la alteridad sexual que el niño necesita para desarrollarse y encontrar al lado su padre y su madre todas las características masculinas y femeninas.


4 - 3 Problemas de filiación futuros


Constatamos a veces que los hijos adoptados por una pareja, se encuentran con problemas de origen que les producen inseguridades más o menos fuertes. Algunos de los hijos del divorcio pueden algunas veces vivir problemas de filiación que los desestabilizan. ¿Hace falta que añadamos patologías de identidad que provienen de una indistinción sexual con personas del mismo sexo y que van a aparecer como estando en la negación de la diferencia sexual?


Podemos realizar la hipótesis que la incoherencia existente entre la pareja que ha visto nacer a sus hijos y la de las dos personas del mismo sexo que asegurarán su educación, corre el riesgo de acarrear en el hijo, en su vida adulta, una ausencia de referencias identificatorias a lo masculino y a lo femenino vividos en la intimidad de una pareja, una dificultad para llevar a cabo la alteridad sexual, y una confusión para inscribirse en vínculos generacionales. Estas personas podrían encontrarse con serias dificultades en el momento que tengan que formar pareja, ya que su vida afectiva corre el riesgo de estar infradesarrollada. Se trata de uno de los principales problemas, entre otros existentes, que manifiestan las personas cuando han vivido en un contexto homosexual. Les falta una dimensión de la realidad que les limita para realizarse. Ínfimamente les falta una imagen guía de lo que es una pareja y una familia.

Dentro de una actitud de resiliencia, cuando es posible, van a intentar compensar y encontrar fuera de la vida vivida esta realidad esencial. ¿Pero a qué precio?


Un niño de 10 años, cuando su padre le dice que iba a dejar a su familia para vivir con un hombre, le dice: "si eres homosexual no puedes ser mi padre" Otro ejemplo revelador, una niña de 9 años, cuando felicitaban a las dos mujeres que la criaban juntas responde rápidamente "si, pero yo no tengo papá" . Estas reacciones dicen mucho sobre lo vivido por los niños cuando consiguen decir lo que resienten de la ignorancia y la ceguera de los adultos. Los hijos perciben que existe una incoherencia entre el hecho de ser padres y la manera de ejercer su sexualidad. Dicho de otra manera, la adopción de los hijos exige un criterio de sexualidad con el fin que sus vidas sean confiadas a adultos - un hombre y una mujer- que se hallen en la situación necesaria para concebir un hijo. Las reivindicaciones del "derecho" al niño es incompatible con los derechos superiores del niño. Sólo el derecho del niño a ser nacido de hombre y mujer que sean padre y madre debe ser reconocido, o a ser adoptado y educado en las mismas condiciones.


6 - Las influencias ideológicas


Todas estas reivindicaciones que dan lugar a reformas legislativas y vuelven a plantear el sentido de la pareja, del matrimonio, de la familia y de la filiación encuentran su origen en la ideología de la teoría del género. Esta nueva ideología, nacida en los años 50, se ha convertido en la referencia de las Instituciones internacionales, del Estado y del Parlamento Europeo.


El artículo II-81, § 1 (p. 23), de la Constitución Europea, rechazada por los franceses el 29 de mayo de 25, así como por otros países europeos, establece una discriminación si no se tiene en cuenta la orientación sexual. Volvemos a encontrar este mismo artículo en el Mini Tratado de Lisboa (18 de octubre de 2007) en el Capítulo III, artículo 21 : "Se prohíbe toda discriminación basada particularmente en el sexo, la raza, el color, los orígenes étnicos o sociales, las características genéticas, la lengua, la religión o las convicciones, las opiniones políticas o cualquier otra opinión, la pertenencia a una minoría nacional, la fortuna, el nacimiento, una minusvalía, la edad o la orientación sexual".


Cuando se pregunta a los Estados miembros el reconocimiento de "las orientaciones sexuales" en nombre de la no discriminación, vemos una vez más, como este mini tratado de Lisboa está impregnado de la ideología del género, confundiéndolo con el respeto de la raza, de los orígenes étnicos y de la religión, que sí que forman parte ellos de los derechos fundamentales del hombre. ¿Debería ser un deseo fuente de derecho?


¿No sería más acertado distinguir el llamamiento al respeto de cada persona y a la igualdad de los ciudadanos, en vez de querer hacer de una "orientación sexual" un modelo social entre otros que podría formar parte de la definición de la pareja y de la familia? Definirse a partir de una orientación sexual es más señal de una característica singular de la personalidad que la expresión de una calidad de la persona. La orientación (o el deseo) es el resultado de una elaboración de la vida afectiva y el resultado de una historia subjetiva, mientras que la identidad sexual es una situación de hecho que el sujeto interioriza y con la que se va a constituir.


La teoría del género vuelve a plantear el sentido de la diferencia sexual en nombre de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Esta ideología considera que la diferencia sexual es un tema cultural y no biológico. Esta ideología induce a una distinción y una escisión entre diferencia de sexos (biológica) y diferencia sexual (sería el resultado de los roles impuestos por la sociedad. En esta teoría se separa el cuerpo sexuado del género. El cuerpo sexuado no sería relevante para el desarrollo psicológico personal, haciendo tabla rasa de la psicología diferencial del hombre y de la mujer, ampliamente estudiada durante el siglo XX. Seríamos entonces primero de todo seres humanos antes que hombres y mujeres, ya que lo masculino y lo femenino no son más que construcciones sociales fundadas en la dominación del hombre sobre la mujer. Ahora bien el ser humano en sí no existe, ya que no encontramos más que seres humanos sexuados al masculino o al femenino. Esta teoría es la negación misma de la identidad personal, ya que se considera a la persona humana, a imagen del marxismo, como un producto social que la ley crea con una perspectiva igualitaria. La teoría del género se salta el hecho que la psicología humana se desarrolla en extensión a la aceptación y a la integración progresiva de su cuerpo sexuado. La relación con el cuerpo, a la palabra y a la sexualidad no son iguales para el hombre y para la mujer.


La teoría del género sostiene también que existen diferentes formas de sexualidad y que han de ser reconocidas de forma igualitaria. No hay que hablar de identidad masculina o femenina, si no de una identidad que se construye a partir de las orientaciones sexuales: heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales y algunas otras. Esta ideología llega hasta a hacer creer que una orientación sexual es una identidad. Y es en esta perspectiva dónde se reescribe la ley internacional y la ley de los diferentes estados, al menos cuando aceptan, con la finalidad de redefinir la pareja, el matrimonio, la paternidad, la filiación y la adopción de niños a partir de las orientaciones sexuales y en particular de la homosexualidad.


La teoría del género es una ideología sociologizante creada por las ciencias humanas en la que se encuentran aspectos de la dialéctica marxista. La diferencia sexual se ha convertido en la nueva característica de la lucha de las clases sexuales de la que hay que liberarse. Es necesario incluso librar a la sociedad de sus normas heterosexuales con el fin de crear derechos para las reivindicaciones de las personas homosexuales. En nombre de la igualdad, se nos invita a no hacer más referencia a la categoría misma de sexo. Inicialmente, se distinguía el sexo del género, en la actualidad se rebasa un límite adicional al abandonar el sexo por el género. Por lo tanto hay que deshacer todo aquello que pueda recordar las normas de una sociedad fundada sobre la diferencia sexual, no hablar de padre, de madre, de matrimonio ni de la filiación enraizada en aspectos biológicos. La familia social resultaría favorecida en detrimento de la familia biológica.

De esta manera, para favorecer el matrimonio entre personas del mismo sexo, en Québec se ha borrado de su código civil las nociones de "padre" y de "madre" en beneficio de la noción extraña y confusa de "proveedor de fuerzas genéticas". España se encuentra en la misma dirección con los términos "progenitor 1" y "progenitor 2". Francia está a punto de crear el estatuto de beau-parent (padrastro/madrastra) que otorga un poder relativo de paternidad a todas las personas que se sucedan en la vida afectiva de cualquiera de los padres del niño.

El legislador está más atento a los intereses subjetivos de los adultos que a las necesidades estructurales del niño.

Tendríamos así materia para reflexionar sobre lo que es "el interés superior del niño" que se confunde a menudo con consideraciones afectivas. Sin preguntarnos más sobre el sentido de estas divagaciones los responsables políticos parcelan cada vez mas el sentido de la filiación. Todas las manipulaciones y trampas son posibles con las palabras cuando una sociedad no ve ya la apuesta por la diferencia sexual y de lo que se estructura el vínculo familiar y social.


El sexo biológico no puede disociarse del género en el sentido psicológico y social. La fractura entre el uno y el otro es el síntoma de un problema psicológico no resuelto que va ganando terreno en lo social y lo político para no ser tratado en su verdadero campo. Según la teoría del género, la sociedad ha de liberarse de la diferencia sexual con la finalidad de organizarse a partir de orientaciones sexuales. Dicho de otra manera, la ley social encontraría su origen no en una característica objetiva y universal si no en una tendencia subjetiva y aleatoria.

Se trata de una ideología desencarnada, idealista y deshumanizada que se instala en la negación casi psicótica de la dualidad sexual representada por el hombre y la mujer en la fundación de lo real. La igualdad no se confunde con la similitud. Este fenómeno manifiesta una grave crisis identificativa que complica las relaciones entre hombres y mujeres, metiéndoles en una lucha de poderes, mientras que la Iglesia sostiene su complementariedad, su solidaridad y su especificidad.


Conclusión


La sociedad depende de la relación de pareja formada por un hombre y una mujer para denotar social e institucionalmente la alteridad sexual en el origen de la unión conyugal, de la procreación y de la familia. Su relación de pareja es el origen de su conyugalidad y del nacimiento de la familia a través de la generación. El niño tiene también necesidad de esa pareja para entender su nacimiento, su educación, situarse en la genealogía de una filiación y en la coherencia de la sucesión de generaciones. La diferencia sexual ha sido siempre una de las invariables humanas para fundar el marco que encuadra a la sociedad. Dejar suponer que la pareja, el matrimonio y la familia pueden admitirse fuera de esa referencia, supondría que ese marco a la larga se debilitaría y rompería. El discurso social insiste sobre el derecho a la diferencia de las formas de sexualidad, en nombre de la igualdad de derechos, para negar la diferencia sexual en la creación de la pareja y de la familia. La igualdad no puede ser un principio para razonar en la materia. Impide el discernimiento y las distinciones necesarias y estructurales.


Estamos en una sociedad que intenta desunir la filiación del matrimonio, de desencarnar la procreación privándose de la aportación del hombre (del padre), y disociándolo de la unión entre un hombre y una mujer. En una mentalidad sexualmente puritana, el cuerpo se volvería ajeno a la procreación. Resulta perjudicial no tomar en consideración la necesidad del niño de ser educado por un hombre y una mujer que lo han concebido o adoptado. Necesita esa coherencia fundacional entre diferencia sexual, matrimonio y procreación. Por otra parte, la mayoría del tiempo, cuando los padres son concubinos, son incitados por sus hijos al matrimonio. El mundo está del revés cuando los niños recuerdan a los adultos que tienen que tomar su propia responsabilidad creando el ser familiar casándose, en vez de rodearlo o matarlo a través del divorcio.


El niño tiene la necesidad de la doble figura del padre y de la madre para recibir características psíquicas del uno y del otro para personalizarse subjetivamente. ¿Es necesario recordar que la manera de tocar, de hablar, de razonar, pero también la expresión de los sentimientos y de lo vivido de la sexualidad es distinta en el hombre y en la mujer? La sola existencia del padre al lado de la madre proporciona alimentos psíquicos a los niños para distinguirse y acceder a la autonomía. Es a través de la intermediación del padre que se realiza de la mejor manera el proceso de sexuación y de la interiorización de la identidad sexual del niño.


En un universo homosexual, privado de la diferencia y de la alteridad sexuales, le faltará al niño ciertas experiencias de lo real: el de la persona de otro sexo, de la pareja vivida entre un hombre y una mujer, de la diferencia estructurante que existe entre un padre y una madre, de la que no tendrá experiencia.


El cristianismo es el origen de la revolución de la elección libre y amorosa de la pareja constituida entre un hombre y una mujer comprometidos con el matrimonio, y del sentido de la familia en el futuro de la humanidad. Estamos todavía en las premisas de lo que los hombres y las mujeres tienen que descubrir y confirmar: una civilización fundada sobre el carácter mixto de la pareja que forman y que se comprometen en la perdurabilidad creando una familia. Es fuente de vida, de apertura sobre el sentido del otro y del futuro. La sociedad tiene que recordar esta invariable humana: la procreación no puede realizarse más que a través de la aceptación de la relación de la pareja formada entre un hombre y una mujer. Es la condición de la existencia, del desarrollo y plenitud del niño, y de la continuidad en el tiempo del vínculo social. El carácter mixto del hombre y de la mujer es el lugar por excelencia dónde se crea y se desarrolle la familia. Es la condición de la humanización de la humanidad. La familia así concebida es "el bien común de la humanidad " que hay que proteger y promover.

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