Ruta: Home CULTURA PRO-GAY Artículos 1. Qué es la Cultura pro Gay Qué es la Cultura Gay - Dale O´Leary

Es posible el cambio

JA slide show

Qué es la Cultura Gay - Dale O´Leary

E-mail Imprimir PDF

El 29 de noviembre el Vaticano emitió su “Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional concernientes a las personas con tendencias homosexuales en vistas a su admisión al Seminario y a las Órdenes Sagradas". La Instrucción afirma que los hombres que practican la homosexualidad o que manifiestan tendencias homosexuales enraizadas profundamente pueden no ser admitidos en el seminario ni recibir el orden presbiteral. Algunos se sorprendieron de que la instrucción fuese más allá añadiendo a esta lista a aquellos que respaldan a la “cultura gay”.

¿Qué es exactamente la “cultura gay” y por qué deben ser excluidos del orden los que la respaldan?

Por supuesto, un futuro presbítero debe ser compasivo con las personas que sufren pero es difícil ver cómo cualquier católico puede acoger la cultura gay con su celebración de absoluta libertad sexual (incluso para los que tienen una relación), el sexo anónimo, prácticas sexuales extremas, la prostitución y la pornografía. Nada puede ser menos compatible con la fe católica que la expresión actual de la “cultura gay”. Toma como ejemplo, las fiestas de circuito, grandes encuentros de fines de semana en ciudades turísticas claves, en las que miles de hombres están juntos durante tres días de música sin fin, de fiesta, sexo y drogas. Las combinaciones de drogas, como la cocaína, la metanfetamina de cristal, el éxtasis, la ketamina y el GHB, y el sexo tienen la culpa de la epidemia continua del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual que se da entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres.

Es verdad que los católicos no hemos trabajado lo necesario para ayudar a los jóvenes que tienen problemas con tendencias homosexuales pero la respuesta no es animarles a unirse a la “cultura gay” que, a su vez, les animará a mantener relaciones homosexuales. Para algunos jóvenes su tendencia homosexual puede ser sólo transitoria pero las enfermedades y adicciones que adquieran pueden tener consecuencias permanentes.

No hay nada de compasivo en introducir a estos jóvenes vulnerables en una “cultura gay” que es abiertamente antagonista a cualquier aspecto de la fe católica. Los miembros de la cultura gay no sólo rechazan la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la sexualidad. Protestan habitualmente de la doctrina de la Iglesia sobre la restricción del orden exclusivamente a los hombres, sobre el aborto y otros temas. Sostienen manifestaciones ruidosas, interrumpiendo servicios, profanando servicios y arrojando preservativos a clérigos y participantes.

Al mismo tiempo que los activistas gays luchan por una redefinición del matrimonio, no respaldan la castidad antes del matrimonio, la fidelidad en el matrimonio o la permanencia de los  compromisos esponsales ni respaldan la doctrina de la Iglesia sobre las técnicas de reproducción asistida y anticonceptivas. Se oponen a la educación para la castidad y a los esfuerzos de la Iglesia para detener la extensión del SIDA. Continúan ofreciendo preservativos como la solución a la epidemia del SIDA aunque ahora existe una evidencia masiva de que la distribución de preservativos ha fracasado en el intento de frenar la extensión de la enfermedad. Utilizan los problemas reales de los embarazos de adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual para reclamar educación sexual obligatoria sin consentimiento paterno y luego utilizar esas clases para promover la agenda gay. Han hecho alianzas con la Planificación Familiar y otros oponentes abiertos de la doctrina de la Iglesia.

Un presbítero que apoye la “cultura gay” estimula una falsa esperanza de que la doctrina católica en esas áreas finalmente cambiará. Esto es indeciblemente cruel, ya que esta doctrina de la Iglesia sobre estos asuntos morales claves no puede cambiar. Los jóvenes privados de una auténtica educación católica llegarán a ser mayores de edad sin dimensión moral y muchos –tanto con tendencias homosexuales como sin ellas- se echarán a perder.

La Iglesia debe ofrecer verdadera compasión por las personas con tendencias homosexuales. Esto implica estimular a los laicos a que recen por las personas con tendencias homosexuales y sus familias; corregir la amplia desinformación sobre los orígenes, la prevención y el tratamiento de la tendencia homosexual, y asegurarse de que exista un grupo de Courage en cada diócesis. Courage es un verdadero ministerio para los católicos con tendencias homosexuales que quieren vivir de acuerdo con la doctrina de la Iglesia. La Asociación Médica Católica ha creado un folleto “Homosexualidad y Esperanza” que explica lo que se sabe de las tendencias homosexuales y lo que se puede hacer para ayudar a las personas con tendencias homosexuales.

El hecho es que no hemos hecho todo lo que podíamos y por ello tenemos que arrepentirnos pero conducir a los que son vulnerables a la “cultura gay” es la peor de las traiciones.

Un hombre que no comprenda por qué el respaldo a la cultura gay es incompatible con la identidad católica carece del discernimiento y del juicio que son esenciales en la vocación de un presbítero.

AddThis Social Bookmark Button
Actualizado ( Martes, 30 de Diciembre de 2008 00:47 )  

Encuesta

¿Cuál crees que es el aspecto más determinante en la creciente imposición de la Cultura Pro Gay?
 

| Quiénes somos |Mapa del sitio |Recomiéndanos | Quiero Colaborar |Contáctanos |Boletín |