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Mercado negro de fetos humanos para cubrir la demanda de células madre

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Las células madre de origen embrionario o fetal no han curado nunca ninguna enfermedad, producen la destrucción de cantidades ingentes de embriones humanos, enriquecen a laboratorios e investigadores sin escrúpulos que viven de jugar con los sentimientos de personas en situaciones desesperadas, y además propician la aparición de mercados negros de fetos.

En las últimas semanas han aparecido en los medios de comunicación diversos reportajes denunciando las mentiras de quienes hacen con las células madre embrionarias lo que los abortorios con el extermino de fetos: un inmenso negocio.

En países como España se alienta la investigación con células embrionarias, que no produce ningún efecto positivo, ni terminan con las enfermedades que dicen curar, y lo que con ello se consigue es favorecer la aparición de una nueva clase de fraude internacional basado en el engaño y la destrucción de la vida.

Hace unos días un supuesto investigador afirmaba que había clonado varios seres humanos. Se trata obviamente de una falsedad, pero hay personas que han recurrido a este tipo y le han pagado fortunas para que clonara, por ejemplo, a una hija fallecida a los pocos años de vida.

Luis Miguel Ariza ha escrito el reportaje Células madre. Se abre la veda, que aparece hoy en El País:

"La ataxia suele matar antes de los 20 años, y los padres, desesperados, habían viajado incluso a Moscú en mayo de 2001 para someter al pequeño, que por entonces contaba nueve años, a un tratamiento experimental con células fetales.

Albergaban la esperanza de que, una vez inyectadas en su cerebro, las células regenerasen algunas de las funciones cerebrales perdidas. Tras dos sesiones de inyecciones más, en 2002 y 2004, el resultado fue bien triste.

Los doctores describieron el caso en la revista PLoS Medicine el pasado febrero: las células fetales se habían diseminado por el cerebro, creando más tumores. Se constató clínicamente que las células madre extrañas producen cáncer en humanos.

Estos tratamientos experimentales se caracterizan precisamente por su falta absoluta de control.

En los últimos años han proliferado clínicas que ofrecen, mediante vigorosas campañas de marketing, el milagro de la medicina regenerativa. Este "turismo de células madre" viene atrayendo a enfermos desesperados a países como Rusia, China, Tailandia y otros lugares de Asia, pero ya alcanza al mundo más desarrollado: en Japón hay compañías que promocionan terapias celulares contra el mal de Alzheimer, la diabetes o las lesiones de médula espinal.

En Colonia (Alemania), el centro XCell ofrece células curativas para males como la esclerosis lateral amiotrófica (la enfermedad paralizante que padece el popular físico Stephen Hawking) o la disfunción eréctil.

Las ofertas abarcan incluso a desórdenes cromosómicos como el síndrome de Down. Muchas de estas compañías tratan a sus pacientes fuera de sus fronteras, en lugares cuya regulación es escasa o nula, después de haber transferido cantidades que en muchos casos comienzan a partir de 20.000 dólares.

Las técnicas de venta son muy hábiles. Bajo una apariencia respetable y médicos con un currículo de prestigio, las clínicas cuelgan en Internet los testimonios de los pacientes: las células funcionan.

Cualquier mejoría es exagerada automáticamente. Y las terapias están a la última, pues son objeto activo de investigación. En ningún lado se habla de aprobación por parte de las autoridades sanitarias. Douglas Sipp, director de comunicación científica del Centro RIKEN para el Desarrollo Biológico en Japón, se ha hecho eco de este "turismo celular" en la revista Science.

"Es un fenómeno reciente, aunque hay muchas clínicas rusas que han estado realizando estos tratamientos durante algún tiempo, de acuerdo con lo que explican sus páginas web", comenta Sipp a El País Semanal en conversación telefónica desde Japón. "La excitación que produjo el descubrimiento de las células embrionarias humanas en 1998 ha derivado en que la gente hable de las potencialidades de estos tratamientos. Y algunas empresas no han esperado a que se realicen los ensayos clínicos para comercializar las células madre para tratar enfermedades en las que no hay evidencias de que funcionen".

"La mayoría de las terapias basadas en células madre son procedimientos médicos experimentales, y los riesgos y beneficios resultan inciertos", insiste por su parte el profesor Martin Pera, fundador del centro Eli y Edythe Broad para la Medicina Regenerativa e Investigación de Células Madre de la Universidad de Southern California (EE UU).

Sin extensos estudios preclínicos de seguridad y eficacia detrás, cualquier terapia celular es una quimera. "Los pacientes deberían evitar las clínicas que no siguen estos criterios", advierte este experto.

Pero el mensaje que escuchan estos enfermos es otro. Las bondades de las células madre, embrionarias o fetales, la promesa a la vuelta de la esquina para atajar enfermedades incurables, han tronado en las noticias de la televisión, artículos y noticias no bien contextualizados.

Muchas veces se confunde presente con un futuro aún lejano. Douglas Sipp admite que parte de esta distorsión se ha amplificado por los medios, pero son éstos los que descubren el fraude. Las terapias de células fetales han alimentado un mercado de fetos humanos procedentes de Ucrania y vendidos para su comercialización en clínicas del Caribe como el Instituto de Medicina Regenerativa de Barbados, algo que fue desvelado por una investigación de la BBC, lo que desembocó en el cierre de esa clínica.

El diario Los Angeles Times publicó en 2005 un reportaje de investigación de un hombre llamado Tom Hill que sufría de esclerosis lateral amiotrófica y que recurrió a una de estas empresas, Biomark International, para recibir un tratamiento de células fetales, atraído por la propaganda de la empresa. Hill acudió a Toronto en julio de 2003 para recibir una inyección de 1,5 millones de células, por las que envió previamente una transferencia de 10.000 dólares a un banco de Atlanta, esperando mejorías en unas ocho semanas.

Murió ocho meses después. La Agencia Federal de Alimentación y Fármacos (FDA o Federal Drug Administration) intervino las cuentas bancarias de Biomark y la cerró. Más de 220 pacientes habían recibido inyecciones. "No dispongo de estadísticas, pero muchos de los sitios web de estas clínicas ahora aseguran que han tratado a varios centenares de pacientes al año, y en el caso de una web china, a varios miles", indica Sipp. En su opinión, no resulta exagerado afirmar que cada año miles de pacientes se someten a estas terapias.

La venta de falsas promesas científicas ensombrece un campo de investigación cuya potencialidad médica es innegable. "Cuando piensas en las enfermedades por las que gente mayor enferma y muere, como las del corazón, las dolencias neurodegenerativas y varios tipos de cáncer, se trata de enfermedades en las que las células se están deteriorando", ha indicado Jonathan Slack, director del Instituto de Células Madre de la Universidad de Minnesota, a la web de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAC). "En el caso del cáncer, se trata de una destrucción mecánica de los tejidos por los tumores. Así que, teóricamente, podrías curarlas si retiras las células dañadas y las reemplazas por las sanas"."

www.hazteoir.org

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