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El poder de rechazo de los compañeros - Thomas Gregory

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Pregunta. Dr. Fitzgibbons, ¿cuándo supo por primera vez de la existencia de NARTH?

Respuesta. Hace unos dos años, por medio del P. John Harvey. El P. Harvey dirige un grupo internacional católico de autoayuda llamado Courage, que apoya a hombres que luchan contra su atracción homosexual. Antes de eso ya había trabajado bastante con el P. Harvey, tratando a clérigos con problemas de homosexualidad.

P. Usted afirma, al describir la homosexualidad masculina, que existen cuatro factores psicológicos relacionados. ¿Cuáles son?

R. Son la identidad masculina débil, que siempre es el resultado de un trauma en el desarrollo; la desconfianza respecto de las mujeres; el narcisismo; y la adicción sexual. En mi opinión, éstos son los principales desórdenes relacionados con la homosexualidad masculina. Otros muchos terapeutas están de acuerdo conmigo acerca de la débil identidad masculina, pero mi acento es un poco diferente. Me centro más en el trauma infligido a los varones por los compañeros en su infancia porque no estaban dotados para el deporte. Normalmente, no podían practicar deporte, y por eso fueron aislados, rechazados y ridiculizados a una edad muy temprana. Este acento no se centra siempre en el concepto del padre hostil. Algunos de los hombres con los que he trabajado tenían padres que les aceptaban.

Por ejemplo, hoy he tenido un paciente nuevo, un estudiante universitario, que tuvo una relación bastante buena, aunque no cercana, con su padre. Pero nunca reveló a sus padres el ridículo que experimentaba. Muchos de los niños que son ridiculizados por sus compañeros no se lo dicen a sus padres porque están terriblemente avergonzados. Los padres de este paciente estaban esperando fuera para unirse a la sesión, pero él no me permitió ni siquiera mencionar el grado de ridículo y soledad que había padecido, o el miedo que ahora le tiene a los varones heterosexuales.

Una identidad masculina débil, una tristeza tremenda y un grandísimo miedo al rechazo hace que estas personas se desanimen y pierdan la esperanza, al mismo tiempo que las hace muy vulnerables al comportamiento autodestructivo. Como me dijo este joven -cuando le pregunté acerca del sexo sin protección- me dijo "Sí, lo practico. No me importa".

P. Suena casi como un proyecto de suicidio.

R. Se trata de desesperanza de vivir. Existe el miedo a no llegar a encajar nunca. Actualmente ya no sufre el rechazo de los compañeros; se acabó cuando este joven fue al instituto. Pero fueron ocho años de rechazo muy significativo, porque no tenía coordinación ojo-mano, no practicaba deporte, y se encontraba más cómodo al relacionarse con las chicas.

P. ¿Intervino mucho el padre en la primera sesión?

R. El padre fue invitado al final. El hijo no me permitía informar a sus padres acerca de su trauma infantil. El padre es médico y -como muchos padres- ha trabajado muy duro, tanto en la práctica médica como en la docencia en una escuela de Medicina. Normalmente no llegaba a casa hasta las 9 de la noche; se preocupaba de su hijo, pero no estaba allí... era muy distante.

P. ¿Como reaccionan los padres al hecho de que su hijo busque ayuda en la terapia?

R. Bien, están contentos pero, como tantos padres, tienen miedo de que su hijo contraiga el SIDA. En el caso de este joven, hay muchas posibilidades de que contraiga el SIDA, pues su dolor emocional le lleva al consumo de drogas y al alcohol y a un comportamiento sexual promiscuo y sin protección. Tiene 19 años, está informado acerca del SIDA, sabe cómo se contrae... pero, como dice, le da igual. 

Hay una desesperanza que les abruma, no debido a la presión cultural anti-gay, sino por el modo en que fueron tratados en la niñez y en que se les trata ahora en la comunidad gay. Aunque siente cierta aceptación de otros gays, éstos pueden ser tan críticos unos con otros como lo fueron con él en la infancia sus compañeros heterosexuales.

Por eso naturalmente no sólo hay desesperanza, sino mucha ira. Creo que en algunas prácticas homosexuales, como el "fisting" y el sadomasoquismo, está muy presente la ira, ya que esos hombres han sido heridos emocionalmente por otros niños en la infancia. Trabajo mucho el área del rechazo de los compañeros, ayudando a los pacientes a comprender la profundidad de lo que experimentaron en términos de identidad masculina. Lo trabajamos ayudándoles a resolver su ira contra los compañeros que les traicionaron. Empleamos un proceso de perdón y después, con un sujeto como éste, o con otros sujetos, a veces utilizamos una meditación espiritual para llevarles a reflexionar: "Muy bien, estos compañeros me hirieron... pero había otro amor para mí".

Le dije a este paciente si podía decirme alguna de sus cualidades masculinas. Es un hombre despierto, brillante. Pero me dijo "No puedo; no creo que tenga ninguna cualidad masculina positiva ".

P. Es triste

R. Se trataba de un hombre muy agradable. Es muy triste. Recibió toda su educación en un colegio católico. Por eso le pregunté "¿Sientes de alguna manera que Dios te haya dado algún don?" Se encogió de hombros. Le dije "Bueno, si pudieras, eso podría ayudarte. Te ayudaría si pudieras sentir 'Tengo algunos dones masculinos que vienen de Dios, Él me hizo así.'"

A alguien como él, si permanece dispuesto todo el tiempo, le presentaría todo el proceso de curación de resolver la ira mediante el perdón, y utilizando después meditación espiritual.

La gente puede preguntarse "¿Cuál es la base de esa meditación? ¿No está excediéndose al llevar la espiritualidad al tratamiento de los trastornos emocionales?" Me remito al doctor Herbert Benson, de la facultad de Medicina de Harvard. Benson ha trabajado mucho el área de la meditación. Cualquiera que sea la dimensión de la fe del paciente, le hace meditar acerca de su fe dos veces al día, con resultados notables en curación física. Por eso animo a mis pacientes a que intenten meditar dos veces al día.

A lo largo del proceso puede ser que la persona encuentre en sí algo de ira contra Dios. ¿Por qué no se me concedió la habilidad para el deporte? ¿Por qué tenía que ser diferente? En ocasiones tienen que trabajar esta ira contra Dios. Pero según mi experiencia, puede  ser un proceso para explorar que realmente pueden fortalecer su identidad masculina, y dar a la persona el sentimiento de haber sido amado durante un tiempo en que no experimentó amor, un tiempo en que  sintió mucho miedo.

P. Creo que puede llenar un gran vacío.

R. Exacto.

P. El amor de un Dios masculino es también positivo para mujeres que luchan con este problema, para las lesbianas.

R. Si. Según mi experiencia, la causa más común de la atracción lésbica es la desconfianza con respecto a los varones, ya sea por un padre agresivo, alcohólico o abusador, o por haber sido herida en una relación sentimental con otra figura masculina significativa.

El estudiante universitario del que le hablé anteriormente -su padre era un hombre amable, pero emocionalmente distante. En realidad no se comunicaba, no podía hablar mucho con su hijo. Un hombre con mucho éxito en su profesión pero sin ninguno en su rol de padre. De hecho, hoy se lo he dicho a este joven -con algunos chicos más jóvenes, como el doctor George Rejers de la Universidad de Carolina del Sur, trabajo con un enfoque diferente-. Cuando veo un chico que no tiene aptitudes deportivas, intento que el padre se implique mucho en su vida, que se entregue y sea asertivo. El padre puede ayudar al hijo a crecer en la convicción de que tiene cualidades masculinas especiales, distintas de las aptitudes deportivas. Un padre implicado puede hacer mucho para superar la influencia negativa de los otros chicos. 

En ocasiones, ayuda el cambiar al chico a otro colegio en el que el entorno social dé menos importancia a los deportes.

P. Otras veces hemos hablado de cómo hay muchas chicas que se vuelven sexual y sentimentalmente hacia otras mujeres, porque hay muchos hombres demasiado narcisistas para tener una relación emocional con ellas.

R. Sí. La tercera causa más común de la homosexualidad femenina, tal y como yo lo veo, es la soledad: cuando una mujer está esperando al chico adecuado, y no es capaz de encontrarlo. Trata con muchos chicos que son inmaduros, débiles, o que quieren usar a las mujeres. Y las mujeres se encuentran tan solas esperando una amistad íntima que, por defecto, entran en la homosexualidad "por la puerta de atrás". Pero creo que el narcisismo sí juega un papel en la homosexualidad masculina... en términos de la promiscuidad extraordinaria, o envileciendo el cuerpo de las personas y usándolo como un objeto.

Q. Muchas veces me ha impactado, al ver literatura gay o pornografía masculina, que el acento puro y duro se pone únicamente en el físico.

R. Sí. Creo que muchos gays tienen una identidad masculina tan débil que quieren adueñarse de la masculinidad de los demás. Muchos hombres gays suspiran por el cuerpo del otro porque se rechazan a sí mismos. Esto sucede porque muchos de ellos fueron rechazados antes por otros chicos, y a veces por sus padres.

P. ¿Cómo realiza la terapia?

R. Mi trabajo es similar al que se realiza para tratar el alcoholismo. Antes de incluir el enfoque espiritual en los doce pasos de Alcohólicos Anónimos, el tratamiento del alcoholismo no tenía una tasa de recuperación muy alta.

P. ¿No era alta?

R. No. Pero cuando AA se volvió a un poder superior e incluyó la espiritualidad y a Dios en el tratamiento, la tasa de recuperación se disparó. Yo descubrí lo mismo. Cuando incluyes el componente espiritual hay un grado significativo de éxito. La inmensa mayoría de los pacientes con los que trabajo, cuando perseveran y se empeñan realmente, no ceden al narcisismo. El dolor emocional, la inseguridad masculina, la desconfianza de las mujeres y de los varones, se reducen en gran medida y, si estas heridas emocionales se curan, la atracción homosexual disminuye, y puede que al final desaparezca.

Q. Creo que la espiritualidad es una gran motivación.

A. Sí que lo es. Puede llenar el vacío. Como este joven que he tratado hoy... No sé lo que va a llenar ese vacío de aceptación de los compañeros, o el amor de su padre, o el amor de su madre. ¿Qué lo llenará? Es el vacío el que alimenta mucho la promiscuidad y la incapacidad para comprometerse en una relación. Menos del 10% de los homosexuales pueden mantener relaciones que duren tres años. Y aquellos que lo hacen, normalmente viven relaciones "abiertas": están abiertos a varias parejas sexuales.

P. Lo que, en realidad, no es una relación de compromiso en absoluto

R. No, y desde luego no es un tipo de relación que permita adoptar un niño.

P. ¿Ha habido oposición a su trabajo?

R. Sí, he tenido algunas críticas. De eso estoy seguro.

P. ¿De otros profesionales, o de grupos gays?

R. De grupos gays no, a decir verdad. He tenido algunas críticas de P-Flag (Padres y Amigos de Lesbianas y Gays), y también de algunos clérigos a los que han lavado el cerebro para que piensen que toda la cuestión gay es, en el fondo, un asunto de derechos humanos.

P. Mezclan dos cosas, los derechos civiles y la salud emocional.

R. Así es, exactamente.

P. Creo que muchos no lo hacen a propósito. En mi opinión, el público estadounidense en general está muy confundido acerca de este asunto.

R. Sí. Hay un movimiento muy fuerte dentro de la Iglesia Católica para minar la enseñanza de la Iglesia en el área de la moral sexual, y particularmente de la homosexualidad. Ese grupo está liderado por New Ways Ministry y el P. Bob Nugent. Algunos obispos le reciben en sus diócesis para que dé conferencias a su presbiterio, cuando en realidad intenta minar -de modo sutil- las enseñanzas de la Iglesia. Pero creo que para muchos hombres, sobre todo jóvenes, el estilo de vida gay es una forma de vida en el que se les utiliza y se abusa de ellos; en el que no hay un compromiso estable y existe un riesgo alto de morir joven, así como un gran peligro de contraer enfermedades severas.

P. Y los medios de comunicación están bajo una influencia tremenda; hay muchos militantes gay en los medios, y por eso es muy difícil que este mensaje llegue a la televisión o a los periódicos.

R. Sí. Acabamos de tener una conferencia de tres días acerca de la homosexualidad, patrocinada por el American Public Philosphy Institute. Había 35 prestigiosos ponentes, y la conferencia era abierta al público, pero apenas tuvimos cobertura en los medios.

P. Es sorprendente.

R. Sí. Prácticamente no hubo cobertura de ningún tipo. C-SPAN iba a proporcionarla, pero después se echaron atrás debido, me parece, a la presión de los grupos gays. Es una lucha tremenda el sacar la verdad a la luz. Tenemos que esforzarnos por hacerlo, porque debemos proteger a la juventud.

Estamos intentando alertar a la dirección de los colegios públicos de Estados Unidos de que cuando promueven el estilo de vida homosexual como si fuera tan normal como el heterosexual, sus programas de educación sexual están empujando a los niños a grupos de apoyo gay. En ese proceso, privan a los adolescentes de la información acerca de la promiscuidad de ese tipo de vida, y del peligro de contraer enfermedades de transmisión sexual y el SIDA. Según el libro Sexual Ecology, el 50% de los que llevan un estilo de vida gay pueden ser seropositivos a más tardar a los cincuenta años. Y como el 40% de los gays mantiene relaciones sexuales sin protección, sus posibilidades de contraer el SIDA son muy altas.

Además está el problema de la inestabilidad en las relaciones gays... Nada de esto se enseña en los programas de prevención del SIDA, o en los nuevos planes que están introduciendo en los colegios. No enseñan a los niños la verdad del estilo de vida homosexual.

Pensamos que las juntas escolares deben ser advertidas de que si no dicen toda la verdad y esos chicos contraen el SIDA, la Junta de Educación podría ser responsable legalmente. No me extrañaría que un padre cuyo hijo ha contraído el SIDA decidiera enjuiciar a la junta escolar por animar a su hijo a dirigirse al Centro de Servicios de la comunidad gay antes de tener la edad suficiente para saber en qué se estaba metiendo. En algunos distritos escolares, los programas de educación para el SIDA en realidad rozan el reclutamiento.

P. Hace varios años hubo una importante batalla en Nueva York acerca del curriculum gay, y fue rechazado. Me enorgullece decir que varias personas de mi zona -mi zona particular en Queens- fueron cruciales en esa batalla, y la batalla fue vencida. Fue una maravilla.

Usted también se ha pronunciado en el pasado sobre la falta de complementariedad sexual en las relaciones gays, y el interés atenuado que genera esta carencia ... empujando a los homosexuales a una relación tras otra, para seguir sintiéndose vivos.

R. Sí, Kirk y Madsen, dos hombres homosexuales, escribieron en 1990 un libro titulado After the Ball, en el que decían exactamente eso: el sexo homosexual es intrínsecamente aburrido, porque no existe complementariedad.

P. ¿Era esa su postura?

R. Sí, y he pasado partes de ese libro a algunos pacientes que he tratado.

P. Pero ¿se trata de un libro que defiende el estilo de vida gay?

R. Sí. No sólo defiende el estilo de vida gay sino que es el libro clave, en el que reside toda la agenda de derechos civiles de los 90. Dice que los gays deben convencer a los heterosexuales de que no hay diferencia entre heterosexuales y homosexuales.

Una obra más reciente -Sexual Ecology, de Gabriel Rotello- describe claramente lo destructivo que es el estilo de vida homosexual. Es un libro muy importante, escrito por un gay con auténtica pasión por la verdad. El mayor problema en la extensión del SIDA, según Rotello, ha sido el sexo anal en grupo. Ésa ha sido la novedad desde la revolución sexual de los 60 y 70; él dice: "No podéis hacer eso, tenéis que ser responsables". El factor clave para el desarrollo del SIDA es el número de parejas sexuales al año. Aunque la prevención del SIDA pone el acento en los preservativos, normalmente no inculca la contención contra la promiscuidad.

Y el estilo de vida gay es una adicción sexual para muchos de estos hombres. Observan un comportamiento compulsivo, y cierran los ojos a los peligros de este comportamiento. Es una adicción profunda. Existe una profunda infelicidad. Tratan de mantener una euforia sexual constante para compensar su infelicidad. Es muy triste.

P. Usted menciona además el elemento de la hostilidad en muchas prácticas sexuales, como el fisting.

R. Sí. Como he señalado, muchos homosexuales varones fueron ridiculizados a una edad temprana por sus compañeros porque no eran buenos en los deportes, o tal vez sufrieron el rechazo de sus padres. Muchos de estos hombres tienen una cantidad significativa de ira soterrada contra lo que les hizo daño, y creo que mucha de esa ira sale a la superficie en el sadomasoquismo y otras conductas. Especialmente por esta técnica del fisting: introducir el puño por el recto de otra persona. Es un acto extraordinariamente violento. En muchos de los otros comportamientos sadomasoquistas, creo que equivocan la dirección de la ira, que realmente se dirige a los que le hirieron. Lo hacen también de forma agresivo-pasiva, al participar en sexo inseguro. Les da igual: "Que alguien más, además de mí, se vuelva seropositivo".

P. ¿Cómo se acerca a sus pacientes al principio, con el propósito de ayudarles a cambiar su homosexualidad?

R. Bueno, sobre todo si se trata de un joven, le hablo de la posibilidad de estar expuesto al SIDA. Ésa es una razón importante para los padres, que piden a sus hijos que vengan y se les dé una opinión diferente.

Hoy en día, la mayoría de los adolescentes han sido programados por la cultura para que piensen que la homosexualidad es genética. Sabemos que no hay un fundamento comprobado de que la homosexualidad se base en los genes o en una diferencia en el cerebro. Un excelente artículo aparecido en Scientific American (noviembre de 1995) describía las dudas de la comunidad científica seria acerca de la investigación de LeVay y Hammer.

Lo que hago es ayudarles a mirarse a sí mismos, para ver si existe dolor emocional -y casi siempre lo hay en los varones, y de manera aplastante se trata de rechazo por parte de los hombres- excepto en algunos casos aislados en que existe cierta desconfianza hacia el amor de una mujer. Entonces hablamos de las opciones. Una es entrar en el estilo de vida gay, con una probabilidad del 50% de ser seropositivo a lo largo de la vida; también hay un riesgo considerable de contraer otras enfermedades, y de llevar una vida sin compromisos estables.

No les hablo específicamente de cambiar su estilo de vida. Les ayudo a comprender cómo el dolor emocional impulsa muchos de los comportamientos compulsivos, autodestructivos y sadomasoquistas de ese estilo de vida.

Entonces tienen que tomar una decisión: "¿Qué voy a hacer? ¿Voy a seguir viendo a este psiquiatra y enfrentarme a este dolor emocional? ¿O continuaré sin más con el estilo de vida gay?"

El miedo al SIDA motiva a muchos jóvenes a reconsiderar su estilo de vida, y creo que Sexual Ecology de Gabriel Rotello es bastante amedrentador... describe cómo legiones de adolescentes entran en el estilo de vida homosexual y se les siega la vida por ese comportamiento sexual tan extremadamente irresponsable. Invita a los gays a ser responsables.

Pero lo que no llega a comprender es que la adicción sexual, el narcisismo y los conflictos emocionales son los que guían el comportamiento autodestructivo. No puedes superar una adicción sexual si no admites tener conflictos emocionales serios. Rotello parece creer que puedes decidir: "Basta con que digas que no". Pero no es tan sencillo.

P. No, ciertamente no lo es. Hay que investigar las causas que están en la raíz.

R. Es el caso de este joven al que vi hoy: todos los días se siente profundamente débil en su masculinidad. Necesita ese apaño sexual masculino para obtener una breve euforia, una breve sensación de confianza, que nunca permanece. Pero si pudiera trabajar en perdonar a los chicos que le hicieron daño, y reflexionar más profundamente: "Espera un segundo, Dios me ha dado dones masculinos, mis dones masculinos vienen ante todo de Dios, no de mis compañeros"... Esta comprensión puede fortalecer significativamente la identidad masculina y llegar a extinguir la necesidad de ese comportamiento homosexual compulsivo.

P. También ha mencionado que tiene algunos pacientes extranjeros.

R. Sí, he mantenido consultas con algunos pacientes de ultramar por teléfono. Algunos viven en Sudamérica y en Inglaterra, donde la incapacidad para desenvolverse en el deporte les produjo mucho sufrimiento con sus compañeros.

Andrew Sullivan ( autor autodenominado católico que pide a la Iglesia que admita los matrimonios gays) en su libro Virtually Normal dice: "Realmente no hay diferencia entre una pareja que usa anticonceptivos (que no están abiertos a tener hijos) y las relaciones homosexuales. Entonces, ¿por qué la Iglesia no reconoce las parejas homosexuales?" Es un argumento interesante.

Pero en el primer capítulo de esta obra, habla con dolor de cómo sus compañeros le rechazaron a los diez años, y cómo una chica le dijo "¿Por dentro eres un chico o una chica? Porque no juegas a fútbol..." Es así: muchos de los sujetos que no saben jugar al fútbol en España, Inglaterra o Buenos Aires son vistos como menos masculinos, por desgracia. Hay que hacer algo con este mundo enloquecido por el deporte. Es muy traumático para muchos chicos no tener aptitudes atléticas, especialmente en culturas como éstas, centradas en el deporte.

Pero como el hombre que he visto hoy, si hubiera hablado con su padre, quizá esté podría haberle ayudado con la natación o el atletismo, o cualquier otro deporte en que pudiera hacerlo bien. Sin embargo, se mantuvo aislado, y sufrió solo y en silencio.

P. Acerca de esta combinación de psicoterapia y asesoramiento espiritual, creo que este enfoque se ha hecho muy popular en los últimos años. Hoy hablé por teléfono con una mujer que tiene un amigo homosexual entrado en años, y me dijo que esta sorprendida de que vaya a psicoterapia a un grupo espiritual. Creo que el nombre del grupo es Homosexuales Anónimos...

R. Sí, es un grupo muy bueno.

P. Está aquí, en Nueva York, pero supongo que será de ámbito internacional.

R. Sí, es internacional.

P. Estaba muy sorprendida porque él ha llevado un estilo de vida gay durante mucho tiempo, y ahora está en esta combinación de psicoterapia y asesoramiento espiritual. Le dijo que había algo que echaba de menos en su vida.

R. Hay un vacío.

P.

R. Un vacío terrible

P. Sí. Una tremenda sensación de vacío.

R. Sí, para muchas personas, hay una verdadera sensación de vacío.Muchos hombres la experimentan. Muchos hombres que no son homosexuales nunca tuvieron tanto amor paterno como habrían deseado, y experimentan por ello distintos tipos de conflicto. Puede que no se muestre sexualizado. Pero para algunos, es algo sexual. Una serie de varones con los que trabajo con promiscuos heterosexualmente porque se sienten acomplejados y necesitan tener "meter goles", por decirlo de algún modo, a las mujeres para apuntalar su identidad masculina. No es algo inusual en absoluto.

Vemos un nivel de ira realmente alarmante en nuestros jóvenes, tanto en los chicos como en las chicas. Se debe en parte, en mi opinión, al aumento de hogares sin padre. Hay muchos niños hoy en día que viven con el conflicto continuo entre sus padres divorciados o enemistados. Son niños "huérfanos con padres vivos". Muchos niños, lógicamente, cobijan una ira extrema, y buscan un chivo expiatorio para sacarla.

Cuando estos niños sin padre crecen, a menudo siente un enorme ansia de los abrazos masculinos que no recibieron en su casa. Las líneas calientes gay reciben un montón de llamadas de hombres que sólo quieren que otro hombre les abrace. Algunos están casados, y no todos son, necesariamente, homosexuales. Creo que vamos a ver cada vez más una mayor experimentación homosexual entre jóvenes, ya sean gays o heterosexuales, que andan buscando todavía el amor paterno que no tuvieron cuando estaban creciendo.

P. ¿Cómo ayuda a sus pacientes a tratar con la ira?

R. La clave es dejar que la ira salga. En primer lugar, tienen que comprender la causa de la ira. Normalmente, ha habido un vacío de aceptación de los compañeros, o de amor de los compañeros. Entonces hay tres opciones: pueden negar su ira, expresarla, o perdonar a los chicos que les ofendieron. Les explico que si aguantan con esa ira, dejarán que la gente que les hirió les siga controlando durante el resto de sus vidas.

La clave para el perdón es la comprensión, comprender por qué los demás chicos le hicieron daño. Obviamente, esos otros chicos tenían un complejo con el que estaban enfrentándose.

También les animo a realizar alguna actividad física, como correr o nadar, para potenciar la sensación de bienestar del paciente, y fomento las relaciones masculinas sanas, no sexuales. Trabajan en robustecer su masculinidad, e identificar los rasgos positivos de masculinidad que ya poseen, que generalmente son completamente incapaces de reconocer. En mis veinte años de profesión, he visto a un número significativo de hombres superar la ira por esos antiguos conflictos con los compañeros, sus complejos y tristeza respecto a los compañeros, y pasar a solucionar auténticamente sus problemas de homosexualidad.

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