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Importancia de el Mentor - Richard Cohen

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EL MENTOR:

LA RESTAURACIÓN DEL AMOR

 

            "Un niño no puede convertirse en un hombre sin la intervención activa de los  hombres mayores[1]".

                                                           Ritos de virilidad

 

1. ¿POR QUÉ EL MENTOR?

            TODO EL QUE NO EXPERIMENTA SATISFACTORIAMENTE UNA VINCULACIÓN, UN AFECTO Y UNA INTIMIDAD SEA CON SU PADRE O CON SU MADRE, BUSCA CURAR ESAS NECESIDADES CON OTRAS RELACIONES O ACTIVIDADES. La relación con un mentor es un medio por el que una persona puede RESTAURAR LA RELACIÓN PADRE-HIJO, pero también puede emplearse para curar otras relaciones (p. e., con los hermanos, con parientes o con amigos).

            "Muchos de los conflictos que la gente tiene en el presente con sus cónyuges, amantes, jefes, compañeros o hijos en parte son MANIFESTACIONES EMOCIONALES DE SENTIMIENTOS SUPRIMIDOS y que están guardados en el interior desde incidentes ocurridos mientras eran niños. LOS MISMOS CONFLICTOS SIN RESOLVER QUE TUVIERON CON SUS PADRES REAPARECEN MISTERIOSAMENTE EN SUS RELACIONES ADULTAS[2]".

            LA INTIMIDAD PERTENECE A LA ENTRAÑA MISMA DE NUESTRO SER. El principio básico y central del universo es la RELACIÓN PADRES-HIJOS y el ámbito en el que aprendemos a tener INTIMIDAD con otros y con los demás es la FAMILIA.  A menos que uno experimente ese amor radical entre sus padres y él o ella, las etapas del desarrollo se atascarán y se detendrá el crecimiento. ES ESENCIAL PARA UN ADECUADO CRECIMIENTO Y UNA MADURACIÓN EN EL AMOR LA RESTAURACIÓN DE LA RELACIÓN PADRES-HIJO/A.

            El mentor supone un modelo de vinculación por el que dos personas participan en una relación que refleja el paradigma padres-hijo. Uno actúa como padre (a éste lo llamamos mentor) y el otro actúa como el hijo (lo llamamos adulto-niño). LOS PADRES REPRESENTAN A DIOS ANTE SUS HIJOS. El padre es como "el señor Dios" y la madre es como "la señora Dios". Debido a que los padres antes sus hijos son como "dioses", los niños siempre se auto culparán, incluso cuando los padres comentan faltas. Si un padre se emborracha y grita al niño, si una madre muere, si los padres se divorcian, si uno de los padres descuida sus obligaciones y no pasa el suficiente tiempo con el niño o es demasiado crítico y lo maltrata verbalmente, EL NIÑO SE CULPARÁ A SÍ MISMO POR ESTOS HECHOS. En su interior se dirá: "Si hubiera sido un mejor hijo esto no hubiera sucedido. Es por mi culpa". Por supuesto, el niño entierra este mensaje en lo más hondo de su inconsciente porque debe adoptar una amplia gama de mecanismos defensivos que le permitan sobrevivir y superar el dolor.

            Para que se restañen las heridas del pasado, la curación debe tener lugar entre el adulto-niño y el padre "interiorizado". Para que este modelo sea efectivo, EN PRIMER LUGAR EL ADULTO-NIÑO DEBE TOMAR CONCIENCIA DE SU NIÑO INTERIOR. Debe iniciar un programa de "autopaternidad". De otro modo el adulto-niño se volverá excesivamente dependiente o co-dependiente del mentor. Es un peligro, puesto que el mentor nunca será capaz de satisfacer todas las necesidades del adulto-niño.

            Antes de establecer esta relación con el mentor, hay que asegurarse e que el adulto-niño ha avanzado en el PROCESO DE AUTOPATERNIDAD DE SU PROPIO NIÑO INTERIOR. Más aún: recomiendo que el adulto-niño tenga, al menos, tres mentores. Si el adulto-niño está trabajando en la curación de la herida con su padre, debería haber al menos tres varones en la posición del padre. Si sólo tiene un mentor, éste pronto se agotará. Además, cuando uno de los mentores no esté disponible para satisfacer las necesidades del adulto-niño, será más fácil recurrir a uno de los otros dos. Yo pediría a sacerdotes, pastores, rabinos u otros clérigos que por favor consigan de entre su feligresía a tres familias que puedan proveer de mentores a cada persona que lo necesite.

            Otra precaución: estad bien seguros de que los cónyuges o parejas de todos los participantes (adultos-niños y menores) son totalmente conscientes de esta situación. No debéis participar en este tipo de relación de mentor sin el apoyo y la comprensión de los cónyuges. Es muy importante que todos los participantes implicados sean responsables de sus actos. Si el adulto-niño está en terapia es importante que mantenga informado a su terapeuta de todas sus actividades relacionadas con la curación. Si el adulto-niño no está en terapia, debe existir algún sistema por el que se rindan cuentas: sea ante su confesor, su párroco, su pastor, rabino o director espiritual. NO INTENTÉIS MANEJAR ESTA SITUACIÓN SOLOS. No se puede evitar que a lo largo del camino surjan muchas dudas. BUSCA AYUDA Y APOYO. EL AISLAMIENTO ES IGUAL A LA MUERTE.

            Si el adulto-niño sufrió abusos sexuales o participó en relaciones sexuales con personas del mismo o del otro sexo, puede que experimente deseos y sentimientos hacia el mentor. La restauración funciona a través del modo en que originalmente se produjeron las heridas. Por tanto, para llegar a alcanzar los sentimientos más hondos de ira, de dolor, de traición, de frustración o de sufrimiento, puede que el adulto-niño experimente primero deseos sexuales hacia el mentor. En algunos casos, el adulto-niño puede incluso intentar seducir al mentor. No hay que alarmarse. ¡Es una buena señal! El niño interior está tan sólo poniendo a prueba al mentor, diciendo de manera inconsciente: "¿Puedo fiarme de que no vas a aprovecharte de mí o me usarás como los demás hombres/mujeres?". Por lo tanto, ES BÁSICO QUE EL MENTOR ESTÉ PERFECTAMENTE ARRAIGADO EN SU SEXUALIDAD Y EN SU IDENTIDAD DE GÉNERO.

            Puede que el mentor tenga que asegurar al adulto-niño que nunca va  verlo como objeto sexual, que su amor es puro y que sólo pretende que el adulto-niño se cure y sienta el auténtico amor. Así, el adulto-niño se sentirá finalmente libre para mostrar los sentimientos que había enterrado vivos. Sólo mediante un nuevo amor, aprendiendo a confiar en los demás, llorando las propias heridas y haciendo elecciones diferentes, la persona logrará restaurar su corazón y al niño herido que está en él.

            En mi trayectoria con mentores he puesto a prueba todos los hombres que han sido mis mentores. MI NIÑO INTERIOR PENSABA que, como había sufrido un abuso sexual siendo tan niño y había mantenido relaciones homosexuales, TENÍA QUE OFRECER SEXO PARA RECIBIR AFECTO. Así que conforme me iba aproximando  mis mentores, los sentimientos sexuales emergían e intentaba seducirlos a todos ellos. Les preguntaba si querían servirse de mí. Mi niño interior quería saber si eran seguros o no. Si hubiera recibido una respuesta positiva de alguno de ellos, todo hubiera terminado allí. Pero, lo cual les honra a todos, todos y cada uno de ellos me confirmó que sólo deseaban verme curar y proporcionar el puro amor de Dios. ¡Qué alivio fue poder escuchar aquellas palabras! Cada vez que las escuchaba se me abría el corazón un poco más.

            Para poder establecer la confianza en una relación necesitamos COMPARTIR NUESTRA "VERDAD" CON LA OTRA PERSONA sin que se nos juzgue por ello. Dentro de esta atmósfera, algún día podremos experimentar el amor que tan desesperadamente necesitamos sentir.

            Este modo de "tutoría" es muy útil para CURAR TANTO LAS HERIDAS HOMO EMOCIONALES COMO LAS HETERO EMOCIONALES. Los hombres pueden ser mentores de varones y de mujeres, y las mujeres pueden serlo de mujeres y de varones.

            Insisto en que LOS MEJORES MENTORES SON LOS PADRES DEL ADULTO-NIÑO. Si la madre y el padre están dispuestos a pasar por todo este entrenamiento con su hijo o su hija, su colaboración ahorrará mucho tiempo. Si los padres no están dispuestos, no se sienten capaces o se oponen, es muy importante que se mantengan al margen de este proceso, ya que no harían otra cosa que profundizar la herida del adulto-niño.

            Con independencia del mentor, EL ADULTO-NIÑO PASARÁ POR TRES ESTADIOS DE DESARROLLO: DEPENDENCIA, INDEPENDENCIA e INTER DEPENDENCIA. Primero, el adulto-niño será dependiente del mentor, recuperando el tiempo perdido para satisfacer sus necesidades incumplidas. Tras curar sus heridas e interiorizar el amor del mentor, obtendrá un sentido de independencia. Finalmente, aprenderá a ser interdependiente, cuando pueda mantenerse firme y cuando necesite ayuda de los demás.

            Una dificultad particular para los hombres está en COMPARTIR SUS SENTIMIENTOS y en ADQUIRIR UNA INTIMIDAD EMOCIONAL. Las mujeres por lo general son más capaces de expresar sus sentimientos y de establecer un contacto visual. Los hombres están más centrados en la acción, no en las emociones. Los varones aprenden desde muy temprano que es socialmente inaceptable expresar sus sentimientos. La psicología del varón también ofrece otra razón: les inclina a tomar distancias. El despertar emocional les castiga más, debido a sus hormonas, por consiguiente aprenden a aislarse y a cerrarse desde temprana edad[3].

            Un varón que tenga que tratar con su atracción hacia las personas de su mismo sexo puede que esté más en contacto con su lado emocional. Es un reto muy especial para los mentores varones. Puede ser más fácil para el mentor implicar al adulto-niño en rituales que forjen una vinculación, tales como practicar deportes, ir al monte o ir de pesca. Pero, en cambio, puede que le resulte extremadamente difícil compartir sus sentimientos, aceptar los sentimientos del adulto-niño y proporcionarle el regalo de un contacto físico sano. Para ambas partes  todo esto supondrá un reto. Puede que el adulto-niño tenga que instruir al mentor acerca de sus específicas necesidades de intimidad y contacto. EL MENTOR TIENE QUE DARSE CUENTA DE QUE DETRÁS DE ESE CUERPO DE ADULTO SE OCULTA EL CORAZÓN DE UN NIÑO LASTIMADO QUE NUNCA EXPERIMENTÓ, O LO EXPERIMENTÓ DE MODO INSUFICIENTE, EL AMOR DE SU PADRE. El mentor masculino tendrá en sus brazos al adulto-niño en la misma forma en que tendría a su propio hijo.

            Algunas personas me han preguntado específicamente acerca del tacto directo, sobre la piel, con sus mentores (como quitarse la camiseta practicando un deporte). Las relaciones sanas, no eróticas, están modeladas según las relaciones familiares: padre/hijo, madre/hija, hermano/hermano, hermana/hermana, tío/sobrino, tía/sobrina, abuelo/nieto o abuela/nieta (todas, sanas relaciones familiares con personas del mismo sexo). Sencillamente, hay que preguntarse: "¿Encajaría mi acción dentro de los límites de alguna de estas relaciones?". Si la respuesta es no, entonces no debes hacerlo. Si la respuesta es sí, entonces adelante. El mentor y el adulto-niño también pueden pensar: "¿La conducta de qué edad es la adecuada? ¿En qué etapa del crecimiento se encuentra el adulto-niño en este momento?".

            Tiene que existir un contraste, de verificación, tanto para el mentor como para el adulto-niño. Para las dos partes implicadas en este proceso, un cónyuge, un cura, un religioso o un consejero resultan elecciones acertadas. Yo aconsejo que los mentores y el terapeuta o el consejero espiritual tengan reuniones periódicas (al menos una vez al mes o cada dos semanas) en las que poner en común, apoyarse mutuamente, plantearse preguntas e ir controlando el desarrollo personal.

            He podido comprobar cómo este tipo de relación es una bendición no sólo para el adulto-niño sino también para el mentor. DANDO, RECIBIMOS bendiciones y COMPARTIENDO LA CURACIÓN DE OTRA PERSONA, NOSOTROS APRENDEMOS Y CRECEMOS. Esta relación le enseñará al mentor muchas cosas acerca de sí mismo. Le ayudará a llevar sus habilidades al límite para comprender el sufrimiento de otra persona y para aprender a ser un hombre más compasivo.

            Precauciones:

            El terapeuta o el consejero no deben hacer de mentores. El terapeuta puede ayudar a formar mentores, pero está desaconsejado que él asuma el papel del mentor.

            Varios de los varones con los que he trabajado han intentado ser menores los unos de los otros. Esto no puede funcionar por la sencilla razón de que las relaciones homosexuales no sirven: NO PUEDES DAR LO QUE NO HAS EXPERIMENTADO O RECIBIDO. Dos signos negativos no hacen uno positivo. ¡Pueden llegar a generar un signo negativo aún más grande! NEMO DAT QUOD NON HABET.

 

2. PAPEL Y RESPONSABILIDAD DEL MENTOR

            El mentor, al representar al padre o a la madre, debe mantener su posición en toda ocasión. Nunca es bueno que el mentor cruce la frontera y se salga del terreno de la relación padre-hijo. Dejadme poner un ejemplo.

            Vi un episodio de una serie de televisión, Ticket Fences. Una bella modelo llegaba a la ciudad para rodar un anuncio de televisión. Durante su estancia, un policía se percató de que el marido-manager de la modelo, abusaba física y mentalmente de ella. El policía le expresó a la mujer su preocupación y le sugirió que acabara con aquella relación no sana. Adoptó una actitud muy paternal hacia ella. Ella de inmediato empezó a apoyarse en él. Su niña interior buscaba de forma desesperada el amor de su padre, razón por la cual había acabado en aquella relación abusiva, en la que obviamente reflejaba su experiencia con su padre.

            Lo que ella esperaba del policía era que se mantuviera en su sitio como un auténtico padre, abrazándola con un amor incondicional. Su niña interior suspiraba por un papá que la quisiera por ella misma, no por lo que hacía o por lo guapa que era. Lo que recibió fue el amor de un hombre roto, pues éste accedió a la aproximación sexual con ella, y se besaron apasionadamente. Dándose cuenta de que había cruzado la frontera, y estando también él casado, el policía dio marcha atrás y le pidió perdón por su conducta.

            NO SUPO DARSE CUENTA de que delante de él se alzaba una lastimada adulta-niña, pidiendo a gritos el amor de un padre. En lugar de mantener su posición debida, en lugar de PERCIBIR a una pequeña niña rota dentro de un cuerpo de adulta, cruzó la línea y destrozó la relación.

            Para el mentor es imperativo mantener siempre su correcta posición. Puede que, por carencias o por abusos físicos, emocionales o sexuales recibidos, el adulto-niño sienta la necesidad de poner a prueba al mentor en muchas ocasiones, para comprobar si su amor es genuino o falso. Sólo entonces él se sentirá con la suficiente seguridad como para bajar la guardia. CUANDO EN SU INFANCIA INTENTÓ ACERCARSE A SU PADRE O A SU MODELO DE MASCULINIDAD, EXPERIMENTÓ O PERCIBIÓ UN PROFUNDO RECHAZO, Y ENTONCES SE SEPARÓ. En el proceso de revinculación, cuando el individuo experimente intimidad aflorará el dolor. Por esa razón puede que rechace al mentor antes de aflorar y abrirse.

            La doctora Patricia Love afirma:

"Cuando deseas algo, esto se convierte en una fuente de sufrimiento. Por tanto, conseguir lo que deseas es doloroso. No estamos preparados para eso. Si anhelo que me toquen y lo deseo intensamente, de hecho me resistiré si me quieres tocar.

            Durante años deseé que me tocaran. Sabía que tenía una carencia de contacto. Desde una edad muy temprana no recibí suficiente contacto... Así que llegué a la edad adulta con esta necesidad de ser tocada, este hambre de ser tocada. Pero al tiempo yo me resistía a dejarme tocar porque conseguir lo que quieres es doloroso. Tienes que ser maduro para soportar el dolor, la experiencia agridulce de conseguir lo que quieres.

            El contacto es básico para nuestra existencia. Si no te tocan cuando eres un bebé, te mueres. No es algo optativo. Tienes que tener estimulación táctil para sobrevivir. Como adulto ya no lo necesitas para sobrevivir, pero sí para bien vivir. SER TOCADO ES UN ELEMENTO TAN IMPORTANTE QUE, CUANDO TE TOCAN, A MENUDO ENTRAS EN CONTACTO CON LA EXPERIENCIA DOLOROSA DE NO HABER SIDO TOCADO. Así funcionan las cosas que deseas"[4].

 

            Hay cuatro áreas que hay que afrontar en el PROCESO DE LA RELACIÓN CON EL MENTOR:

  • Ø Derribar los muros del desapego;
  • Ø Desarrollar modelos sanos de relación (socialización);
  • Ø Reeducar la neurología con contactos y actividades saludables; y
  • Ø Vincularse con Dios, con uno mismo y con una paternidad saludable.

            Para mantener la relación centrada es necesario establecer los papeles y las responsabilidades del mentor:

 

OFRECER AMOR INCONDICIONAL

            El mentor debe ofrecer APOYO, ALIENTO, ALIMENTO Y AFECTO excluyendo cualquier sentimiento o pensamiento de implicación sexual. ES IMPORTANTE QUE EL ADULTO-NIÑO EXPERIMENTE EL AMOR PATERNAL SIN EL TEMOR DE QUE EL SEXO SE CRUCE EN LA RELACIÓN. Si el mentor comienza a experimentar impulsos sexuales hacia el adulto-niño, entonces debe centrarse y focalizar de nuevo su atención para darle un amor puro. Puede extraer la energía de su área genital y aplicarla a su corazón, manteniendo así su posición de padre. Si a pesar de todo se sigue sintiendo mal, puede compartir sus confusos sentimientos sea con su cónyuge o con otra persona de confianza. El mentor no debe nunca compartir sus sentimientos sexuales (si es que los llegara a tener) con el adulto-niño. Esto supondría una violación de la relación padre-hijo, haciendo que el niño asuma el papel de padre. Él o ella debe mostrar al adulto-niño el mismo cariño que daría a su propio hijo o hija. Pese a que el adulto-niño es mayor, su niño interior todavía anhela el amor que aún no ha obtenido su padre o madre original (Nota: es natural que nos sintamos estimulados cuando tenemos una intimidad con alguien del mismo sexo o del opuesto).

 

EL MENTOR DEBE "TENER LA BOCA CERRADA".

            No debe precipitarse intentando "arreglar" al adulto-niño u ofreciéndole consejo. Muchas veces el mayor regalo que se puede hacer a una persona es ESCUCHARLE. Algunas de las virtudes de un mentor serán, por ejemplo, la COMPASIÓN, la EMPATÍA, la actitud NO JUZGADORA y el APOYO.

AFIRMACIÓN, APROBACIÓN Y EDUCACIÓN.

            La afirmación es el acto de alimentar el espíritu humano, queriendo al niño incondicionalmente. Las afirmaciones infunden al niño un SENTIDO DE VALOR, de PERTENENCIA, y de ADECUACIÓN. Para crear este sentido de valor, el mentor puede abrazar, tocar, sostener, besar, querer, jugar e invitar al niño dentro de su mundo. Para que el niño desarrolle un sentido de pertenencia, el mentor puede aceptar los ofrecimientos de ayuda de parte del adulto-niño, solicitarle ayuda, preguntarle sus opiniones, manifestarle valoración de sus esfuerzos y ofrecerle él mismo ayuda. Para crear en el adulto-niño un sentido de adecuación, el mentor puede enseñarle habilidades, alentar la confianza en sí mismo, darle oportunidades de aprendizaje, evitar exceso de criticismo, aceptar los errores y mostrar interés en sus conocimientos[5].

            La aprobación está relacionada con la conducta del niño. En ocasiones, la conducta del adulto-niño puede desagradar al mentor. Es importante ENSEÑAR AL ADULTO-NIÑO HABILIDADES SOCIALES, lo que es y lo que no es aceptable. El adulto-niño puede actuar de forma incorrecta porque NO APRENDIÓ LAS HABILIDADES BÁSICAS EN RELACIÓN CON CÓMO EXPRESAR LOS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS Y NECESIDADES DE UNA FORMA SANA Y POSITIVA. Puede que también necesite aprender cómo regular sus sentimientos y modificar su conducta. Muchas personas que experimentan la condición de desorden del afecto hacia las personas de su propio sexo necesitan ayuda para APRENDER AUTODISCIPLINA.

            Es crucial para el mentor AFIRMAR SIEMPRE LOS SENTIMIENTOS DEL ADULTO-NIÑO; sin embargo puede no aprobar siempre la conducta del adulto-niño. El mentor debe asegurarse de hacer una clara distinción entre la aprobación y la afirmación. Puede que esto sea algo totalmente nuevo para el adulto-niño: ver cómo no se le retira el cariño cuando comete un error. El mentor ha de enseñar al adulto-niño que le quiere siempre, también cuando desaprueba su comportamiento. "No me gusta que tú...", y "Te quiero por encima de todo".

            Hay que ayudar a los tímidos a salir de sí mismos y contener a los extrovertidos. Para enseñar la disciplina con cariño y educar al adulto-niño pueden resultar buenas guías los libros Positive discipline ("Disciplina positiva") de la doctora Jane Nelson, y The Herat of parenting ("El corazón de la paternidad"), del doctor John Gottman.

PONER LÍMITES

            Puede que el adulto-niño pretenda obtener la atención del mentor las veinticuatro horas del día, siete días a la semana. Sus necesidades pueden ser enormes, así que es muy importante para ambos, el mentor y el adulto-niño, dejar claros los límites y las normas desde el comienzo de la relación. Hay que juntarse y hablar acerca de lo que es y lo que no es aceptable para los dos. En este sentido un buen libro de ayuda es Boundaries ("Límites"), de los doctores Henry Cloud y John Townsend.

            Hay que negociar cuáles y cuánto durarán los momentos de encuentro en la semana. Pueden comprometerse a reunirse en ciertos días durante un período de tiempo específico. Por ejemplo, pueden decidir juntarse las tardes de los miércoles de siete a diez, y los domingos de tres a seis de la tarde.

            Pueden acordar también tiempos para hablar por teléfono. El mentor debe dejar claro al adulto-niño cuáles son los horarios en los que puede llamar. Por ejemplo, el mentor puede decir: "Puedes llamar desde las seis de la mañana hasta la medianoche, pero por favor, no llames antes de las seis ni después de las doce". Lo mismo sucede respecto de las llamadas al trabajo. El mentor debe dejar claro si son aceptables y cuándo.

            El mentor también informará al adulto-niño de lo que puede y de lo que no puede darle. Debe cumplir su palabra y no hacer promesas que no puede o que no va a cumplir. No debe decir una cosa y hacer o ser otra. Esto exacerbaría los desapegos defensivos (bloqueos emocionales ante el padre original). Es, pues, muy importante DELIMITAR FRONTERAS Y NO HACER PROMESAS IRREALES. Hay que CUMPLIR LOS COMPROMISOS.

ACTIVIDADES.           

Hay unas cuantas cosas que el mentor puede hacer junto con el adulto-niño, como las haría con su propio hijo. Entre ellas, escucharle, tenerlo en brazos, pasear con él, practicar deporte, ir a ver un partido, ir juntos al cine, enseñarle alguna habilidad y salir de excursión o de pesca. EL MENTOR PROVEE AL ADULTO-NIÑO DE AQUELLO QUE NO TUVO EN SU TEMPRANA INFANCIA Y EN SU ADOLESCENCIA.

 

3. EN BRAZOS

            Los padres cogemos en los brazos a nuestros hijos desde el momento en que nacen. Los acunamos cerca de nuestro seno, dejándoles que sientan nuestro corazón, que se sientan seguros, protegidos. Esta misma posición con el adulto-niño. Mientras tiene en brazos a la otra persona, el mentor debe mantener una posición vertical y el adulto-niño se debe colocar en posición horizontal. Así, el adulto-niño se sentirá SEGURO y podrá experimentar un CARIÑO PURO. Hay que intentar mantener un ángulo de 90 grados: la posición del mentor es vertical, conectado con Dios, y la del adulto-niño es horizontal, recibiendo el amor de Dios.

            En esta posición, el adulto-niño coloca sus brazos bajo los del mentor, rodeando la espalda del mentor. Esa postura claramente establece la relación padre-hijo. Si uno de los brazos del adulto-niño pasase por encima y alrededor del hombro del mentor la posición así creada propiciaría una relación más cercana.

            Éste es un ejercicio que se puede intentar: mientras el mentor sostiene al adulto-niño, le dice: "Déjate experimentar el calor y el contacto sano de tu padre/madre (el género que resulte apropiado). Por favor, cierra tus ojos e imagínate que tu padre/madre te está teniendo en brazos, como siempre quisiste y necesitaste. Imagínate también que Jesús, María o un santo te está abrazando y derramando el puro amor de Dios en tu corazón". Para crear una atmósfera más favorable se puede poner una música agradable de fondo. Sencillamente hay que tomar al adulto-niño como se tomaría al propio hijo o hija.

            EL CONTACTO ES ESENCIAL PARA UN ADECUADO CRECIMIENTO FÍSICO, EMOCIONAL, MENTAL Y ESPIRITUAL.

"Me parece que, por encima de todo lo demás, nuestro papel como seres humanos implica siempre APRENDER A QUERER, y a SER CARIÑOSOS. Aprender a aprender, APRENDER A AMAR y a SER AMABLE están tan íntimamente interconectados y tan profundamente entretejidos en especial con el SENTIDO DEL TACTO que sería de gran ayuda para nuestra "rehumanización" que prestásemos mayor atención a la VERDADERA NECESIDAD QUE TODOS TENEMOS DE LA EXPERIENCIA TÁCTIL"[6].

            En su libro Touching: the human significance of skin, Montagu cita un montón de investigaciones que describen los efectos dañinos en animales y humanos de la falta de tacto o del tacto incorrecto. La piel es el órgano más grande del cuerpo. Sin un cuidado y un mantenimiento adecuados el niño no crecerá para convertirse en un adulto saludable, maduro y afectuoso. Montagu demuestra que EL TACTO ADECUADO MEJORA TODOS LOS SISTEMAS CORPORALES. Los científicos han observado en investigaciones sobre animales y seres humanos que EL CONTACTO TÁCTIL EN LOS PRIMEROS DÍAS DESPUÉS DEL NACIMIENTO lleva a significativos aumentos de peso, mayor actividad, menores miedos, más habilidad para soportar la tensión y mayor resistencia a los daños psicológicos[7].

            Varios estudios demuestran que sin contacto táctil muchos infantes mueren en los primeros años de vida. "En el siglo XIX más de la mitad de los bebés (en orfanatos) morían sistemáticamente durante el prime año por una enfermedad llamada marasmo, una palabra griega que significa "consumirse". Aun en el segundo decenio del siglo XX la tasa de mortandad para los niños menores de un año en muchas inclusas de los Estados Unidos se aproximaba al 100%"[8]. Se descubrió que a esos niños los colocaban en cunas y nadie los tocaba excepto para cambiarlos. SIN UN CUIDADO CARIÑOSO, EL NIÑO NO SÓLO NO CRECERÁ, SINO QUE INCLUSO MORIRÁ, SI NO FÍSICA, SÍ ESPIRITUAL Y PSICOLÓGICAMENTE. "PARA SER TIERNOS, AMABLES Y CARIÑOSOS, LOS SERES HUMANOS HAN DEBIDO SER QUERIDOS TIERNAMENTE Y CUIDADOS DURANTE SUS PRIMEROS AÑOS, DESDE EL MOMENTO EN QUE NACEN"[9]. Es esencial para el mentor proveer de las experiencias de tacto saludable al adulto-niño, separando siempre amor, intimidad y sexo.

            Una advertencia para el mentor y para el adulto-niño en relación con esta técnica: hay que tener cuidado de no "engancharse" a los brazos. Esta técnica puede ser adictiva para el adulto-niño, al evitarle la experiencia de su dolor. PRIMERO HAY QUE REMOVER LA PORQUERÍA Y LUEGO LLEGAR AL REGAZO. Hay que quitar las malas hierbas, y sólo después plantar las semillas de la intimidad y del amor. Cuando una persona está siendo abrazada, libera endorfinas que inmediatamente crean una sensación placentera. También refuerza su sistema inmunológico. Sin embargo, como se siente tan a gusto puede que suprima los sentimientos incómodos. Por esa razón el adulto-niño necesita que se le ayude antes a expresar sus sentimientos y después que se le tenga en brazos. No hay que olvidarlo: primero la porquería, después el regazo.

            Por otro lado, HAY PERSONAS QUE ESTÁN FUERA DE CONTACTO CON SUS SENTIMIENTOS. Para ellos, el abrazo actúa como el cebado de un pozo. Para sacar agua de un pozo, primero debes echar dentro un poco de agua. Esa agua sirve de cebado para el resto. Incluso después de echar un poco de agua para cebar un pozo, hay que bombear durante un rato. Lo mismo puede suceder a aquéllos que están emocionalmente "secos". Puede llevar algún tiempo, mucho contacto mediante abrazos, y una buena dosis de paciencia antes de encender un sentimiento.

            Bonnie, de quien hemos leído en el capítulo precedente, comparte también con nosotros su experiencia con el mentor:

            "Hace unos ocho años, me sentí atraída por una compañera de trabajo y aunque no sentía que mi matrimonio fuera yendo mal, algo dentro de mí buscaba la atención de ella. Después de que ella rechazara mi aproximación sexual, me sentí muy deprimida, casi con ganas de suicidarme, y comencé a asistir a una terapia. A través de ese asesoramiento aprendí cosas acerca de la raíz de mi lesbianismo y adquirí más sentido de mi propia identidad.

            Fui capaz de hacerme responsable de lo mío y de no culparme por aquellas cosas que no eran culpa mía. Recuperé memorias de los abusos sexuales cometidos por mi propia madre durante mi primera infancia. Fue devastador. Todavía me duele mucho y aún me complica la vida. Mi atracción hacia las mujeres ha disminuido mucho, y puedo tranquilizarme cuando recurro a las fantasías y a mis viejos modelos de comportamiento, pero sé que todavía tengo que curarme más. QUIERO SUPERAR MI MIEDO A TENER UNA APROXIMACIÓN EMOCIONAL CON OTRAS MUJERES. DEBIDO A ESE MIEDO NEGUÉ LA POSIBILIDAD DE AFECTO FEMENINO. La alternativa era o no  tener ningún contacto o tener un orgasmo, sin que cupiera mucho entre las dos posibilidades. Me encantaba que me abrazaran, pero a la vez me daba terror. Para mí la ambivalencia sigue siendo un problema.

            Mi mentora ha estado trabajando conmigo, intentando ayudarme, desde 1998. La conocí un año antes y no podía creer que estuviera hablando en serio cuando surgió la propuesta. Para mí se trata de trabajo. En ocasiones me siento confundida sexualmente, tengo miedo, ambivalencia, me siento desanimada o frustrada, aunque sin perder la esperanza y, en ocasiones, incluso me siento querida. Cuando me abraza la puedo sentir en mis brazos, pero a menudo no siento sus brazos alrededor de mí. Me apetecen sus brazos, me siento realmente bien en esos momentos, y además comienzo a sentirme segura, aunque todavía vacile. No he flaqueado. No quiero tener una experiencia lesbiana con ella, al menos la mayor parte de las ocasiones. Sin embargo, es cierto que en algunos momentos el deseo de implicarme sexualmente con ella es una fuerte tentación, aunque sé que ella no lo desea. Me siento frustrada por ser incapaz de expresar mi amor hacia ella de un modo no sexual. Es como si no conociera ninguna otra manera para trasmitirle mi cariño. Me parece un poco una locura. Creo que Dios está utilizando esta relación para curar mi vida y ya puedo ver bastantes beneficios, ya que me siento capaz de abrazar a otra mujer que lo necesita sin sentirme avergonzada en mi interior".

            A través de la relación con su mentora, Bonnie está APRENDIENDO A TENER INTIMIDAD SIN SEXUALIDAD. Es un proceso muy difícil para cualquiera que ha sufrido un abuso sexual o ha experimentado gran cantidad de actividad sexual durante su adolescencia o su edad adulta. Sin embargo, funciona si la persona no ceja de trabajar sobre sus sentimientos. Lo sé porque yo mismo he estado ahí y vengo del otro lado.

 

LA PERCEPCIÓN DEL ADULTO-NIÑO EN DIFERENTES MANERAS.

            Está claro que el mentor debe amar al adulto-niño por ser quien es, y el mentor puede ver esta relación de modo simbólico. Por ejemplo, si el mentor alguna vez ha abusado o descuidado a alguien, como un hijo, una hija, un hermano, una hermana o un amigo, puede imaginarse que está teniendo en sus brazos a esa persona y restaurando esa pasada relación fracasada. El mentor también puede imaginar que tiene en sus brazos a su propio niño interior y que le está dando lo que nunca recibió, dentro de un proceso de autopaternidad.

            Si algo de esto da la sensación de ser rebuscado, en realidad no lo es. En cada uno de nuestros "decorados de fondo" -y me estoy refiriendo a generaciones pasadas- hemos ofendido a multitud de personas. Por tanto, es un privilegio y una bendición el poder restituir y restaurar los innumerables entuertos y abusos que nuestros ancestros cometieron.

            El mentor debe EVITAR LA TENTACIÓN DE "ARREGLAR" AL ADULTO-NIÑO cuando éste está sufriendo. El mejor regalo que el mentor puede ofrecer es sencillamente "ESTAR AHÍ" y aprender a ser un BUEN ESCUCHADOR. La mayor parte de nosotros no queremos consejos cuando estamos pasándolo mal. Sólo queremos un LUGAR SEGURO y un TESTIGO COMPRENSIVO que ESTÉ AHÍ mientras nosotros cabalgamos toda la gama de nuestras emociones. Se trata de SER EMPÁTICO Y COMPASIVO, SIN JUZGAR.

            Todo el mundo posee la CAPACIDAD DE CURARSE A SÍ MISMO. Este mecanismo funciona mejor cuando está en presencia de otro ser humano. Esto hace que el adulto-niño se sienta seguro mientras va recorriendo las etapas necesarias de duelo por sus sufrimientos más íntimos. EL SUFRIMIENTO ÍNTIMO ES LA HERIDA ORIGINAL QUE TUVO LUGAR EN EL ÚTERO, EN LA INFANCIA, EN LA NIÑEZ O ADOLESCENCIA.

EL ARREPENTIMIENTO, COMO SI FUERA EL PROGENITOR ABUSIVO O DESCUIDADO

            En ocasiones la técnica de juego de rol es útil. El mentor se disculpa como si fuera el progenitor que abusó o estuvo ausente, diciendo: "Siento no haberte cuidado. Me arrepiento de haberte dejado solo. ¿Podrás perdonarme? No quise herirte".

            Es una herramienta eficaz para ayudar al adulto-niño a que VUELVA A EXPERIMENTAR EL DOLOR REPRIMIDO y a que COMIENCE EL ESENCIAL PROCESO DE DUELO. El mentor entonces asume la posición del arrepentido padre/abusador, ofreciendo al adulto-niño amor que nunca recibió. Si el mentor no se siente  capaz de hacerlo real, es mejor que no finja. El adulto-niño se daría cuenta de que no es sincero.

COMUNICACIÓN

            Es importante que el mentor demuestre afecto y preocupación por el niño. Por ejemplo, si el mentor sabe que el adulto-niño lo está pasando mal o acaba de pasar por una experiencia dolorosa, le debería llamar por teléfono. Es aconsejable que hable con el adulto-niño usando afirmaciones verbales: "Te quiero", "Eres un hombre atractivo, brillante", "Estás lleno de fuerza", "Creo en ti". EL ADULTO-NIÑO NECESITA QUE LE INFUNDAN MENSAJES POSITIVOS, en lugar de su circuito negativo, AYUDÁNDOLE ASÍ A DESARROLLAR UNA AUTO IMAGEN POSITIVA. El mentor  debe ser sensible ante las necesidades particulares del adulto-niño. Si el adulto-niño viene al mentor en crisis o tiene intensos deseos sexuales y quiere tener relaciones con él, el mentor tiene que darle apoyo usando la técnica HALT (hambriento, enfadado, solitario, cansado. Véase capítulo 6).

ORACIÓN

            El mentor debe rezar por el adulto-niño para que éste experimente su valor propio, para que derribe las barreras que le impiden crecer y para que alcance una plena madurez. El mentor ha e rezar para recibir luz respecto a las necesidades del adulto-niño. También para que el adulto-niño descubra las causas profundas de sus problemas y para que EL AMOR DE DIOS CURE SU CORAZÓN ROTO. Asimismo puede pedir sabiduría para saber dar la forma correcta de amor que el adulto-niño necesita.

 

4. PAPEL Y RESPONSABILIDAD DEL ADULTO-NIÑO

            Como he afirmado antes, si el adulto-niño ha sufrido cualquier abuso, abandono o trauma en su infancia o su adolescencia y no ha resuelto de manera satisfactoria esos sentimientos, NECESITA DE FORMA IMPERATIVA SANARSE Y RECONCILIARSE, si quiere funcionar adecuadamente como adulto. LOS TEMAS RELACIONADOS CON EL SEXO, EL AMOR Y LA INTIMIDAD MEZCLADOS CON LA CULPA, LA VERGÜENZA Y EL TEMOR SE SITÚAN EN EL CORAZÓN MISMO DE LAS DIFICULTADES HUMANAS. Dentro del contexto de la relación con el mentor, estos temas emergerán necesariamente. Actitudes de amor-odio, pasivas-agresivas, de enredo-abandono pasarán  formar parte de la dieta diaria en proceso de revinculación del adulto-niño. También tendrá que afrontar la CURACIÓN DE DUDAS SOBRE SÍ MISMO, la AUTOINCULPACIÓN, y la BAJA AUTOESTIMA. A continuación recojo algunas TAREAS Y LAS RESPONSABILIDADES e la persona en la posición DEL ADULTO-NIÑO:

 

EXPRESAR SUS NECESIDADES

            Tanto cuanto sea posible, el adulto-niño ha de APRENDER A EXPRESAR SUS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS Y NECESIDADES AL MENTOR. No debe reprimir ni suprimir. ¡ DEBE EXPRESARSE ¡ Quizá durante la infancia, la niñez o la adolescencia el adulto-niño tuvo vergüenza de expresarse a sí mismo. A raíz de aquello puede resultarle extremadamente difícil sentirse a salvo cuando comparte sus sentimientos, pensamientos y necesidades en sus relaciones actuales. El adulto-niño debe APRENDER A ASUMIR RIESGOS,  ser honesto, a EXPRESARSE CON LIBERTAD. Merece ser querido.

ENAMORARSE

            El adulto-niño puede enamorarse del mentor. Esto es normal y saludable. Si el adulto-niño experimentó la sexualización a manos de su progenitor original o de otro abusador, y/o ha tenido muchas experiencias sexuales durante la adolescencia o la edad adulta, entonces los deseos sexuales hacia el mentor aparecerán naturalmente. Hay que ser directo y claro.

            "Un prominente terapeuta cristiano ha afirmado que no ha tenido ningún homosexual masculino con el que haya trabajado que después de "enamorarse de él" no se haya liberado de su lucha homosexual. Hace falta coraje para confiar en tus propios valores y autocontrol para poder ofrecer una relación de amor no erótico"[10].

Después de que el adulto-niño trabaje sobre la infatuación y los sentimientos sexuales, EL SUFRIMIENTO ÍNTIMO HACE SU APARICIÓN.

ROMPER LOS DESAPEGOS DEFENSIVOS

            Como resultado de las heridas originales, LA PERSONA EDIFICÓ MUROS DE PROTECCIÓN ALREDEDOR DE SU CORAZÓN PARA IMPEDIR QUE EL ABUSADOR ENTRARA DENTRO. El adulto-niño se defiende del apego hacia la gente de su propio sexo cuando la fuente de sufrimiento fue el progenitor de su propio sexo o una persona significativa de su propio sexo. El adulto-niño SE DEFIENDE DEL APEGO hacia las personas del sexo opuesto si el origen de sus heridas fue el progenitor del sexo opuesto o una persona significativa del sexo opuesto.

            La persona entonces CONSTRUYÓ ESCUDOS DEFENSIVOS PARA SOBREVIVIR Y PROTEGERSE. Sin embargo, esas estructuras defensivas ya no son necesarias en las relaciones actuales. Sin volver a experimentar el dolor original y sin dolerse por las emociones reprimidas, esos muros no caerán nunca. Por eso, la fase más profunda en la relación con el mentor sucede cuando el adulto-niño se siente lo suficientemente seguro como para relajarse y de ese modo LAMENTARSE Y DOLERSE en presencia del mentor. Las lágrimas derramadas en soledad en la cama por la noche nunca curarán el sufrimiento que condujo a la desconfianza, a la culpa, a la vergüenza, al temor y a la baja autoestima. EL DOLOR ÍNTIMO SE CURARÁ EN EL CONTEXTO DE UNA RELACIÓN AFECTUOSA, NO ERÓTICA, DE CONFIANZA. Mediante la relación con el mentor las barreras defensivas sucumben y se hace posible el ESTABLECIMIENTO DE VÍNCULOS.

PERDÓN

            El perdón es como un punto al principio y al final de una frase muy larga. En primer lugar es una DECISIÓN DE LA MENTE, una decisión de superar el resentimiento y la culpabilización. En segundo lugar, es el producto del corazón, que emerge con naturalidad después de un proceso de duelo. El duelo puede llevar más de un par de sesiones. Puede llevar días, meses o años. El perdón sucede en etapas. Como el individuo ha ido colocando capas de sufrimiento, del mismo modo experimentará el perdón en cada etapa del duelo (como si fuera pelando las capas de una cebolla). Existe una gran distancia entre dar el perdón con la mente -porque uno ve que es lo correcto- y perdonar de corazón, porque el adulto-niño siente y experimenta la LIBERACIÓN DEL DOLOR.

            El perdón no supone de manera obligatoria que los sentimientos de dolor desaparezcan. Uno puede seguir sintiendo los efectos de una experiencia dolorosa y perdonar al mismo tiempo. PERDONAR ES LEVANTAR EL VELO DE LA CULPA Y DE LA VERGÜENZA. Para esto hace falta asignar la exacta responsabilidad a cada uno de los que intervinieron en la primitiva experiencia que lastimó al adulto-niño. También procede naturalmente después de que tenga lugar un intenso duelo.

            Lo que yo he experimentado en mis relaciones con mis mentores mientras trabajaba sobre el "incesto emocional" de mi madre y el abuso sexual de mi tío era que EN EL FONDO DE MI DOLOR LO QUE SE OCULTABA ERA LA AUTOINCULPACIÓN. Yo creía que mi tío me quería y que por eso abusó sexualmente de mí. Después de trabajar sobre el dolor que me produjo esa violación de mis límites y de mi amor, descubrí que YO ME CULPABA A MÍ MISMO Y TAMBIÉN CULPABA A DIOS POR NO HABERME PROTEGIDO. ¿Quién es Dios para un niño? Dios son nuestros padres, la manifestación visible del Creador invisible. Así que DETRÁS DE DIOS YO CULPABA A MIS PADRES, POR NO HABERME PROTEGIDO.

            La curación de la memoria o de los recuerdos es muy útil a la hora de aliviar el dolor de las heridas íntimas. Si el mentor participa en esta actividad el adulto-niño experimentará experiencias profundas y que le cambien la vida. En mucha ocasiones yo lo he presenciado.

            EL PERDÓN ES UN REGALO QUE SE DA AL OTRO, A UNO MISMO Y EN ALGUNAS SITUACIONES A DIOS. Insisto en que si no perdonamos fortalecemos nuestro dolor y proyectamos ese dolor sobre otras personas que nos recuerdan a nuestro o nuestros abusadores.

APRENDIZAJE DE NUEVAS HABILIDADES

            EL CRECIMIENTO MENTAL Y EMOCIONAL SE ESTANCÓ CUANDO EL ADULTO-NIÑO SUFRIÓ ABANDONO, ABUSO O DESCUIDO. Un adulto-niño vive en el presente en un cuerpo maduro, pero su mente y su corazón siguen congelados. Por eso, el adulto-niño tendrá que APRENDER NUEVAS HABILIDADES PARA RELACIONARSE; por ejemplo, saber cuándo es adecuado pedir algo, cómo pedir las cosas, cómo darlas, cómo recibirlas, CÓMO COMUNICARSE DE UN MODO POSITIVO, asertivo, cómo asumir las responsabilidades individuales en lo tocante a sus propias necesidades y bienestar.

            En la relación con el mentor, el adulto-niño aprenderá estas habilidades. Todo esto puede suceder de formas dolorosas y complicadas, por ejemplo, cuando el adulto-niño vuelve a tener relaciones homosexuales, intenta seducir sexualmente al mentor o huye por miedo a pedir lo que necesita. El mentor tiene que enseñarle con firmeza y cariño cómo expresarse de forma adecuada. LA ADECUADA SOCIALIZACIÓN es una parte integral en el proceso de "mentorización".

EL SENTIMIENTO DEL PROPIO VALOR

            EL VALOR PROVIENE DE DIOS visible e invisible; de él heredamos un sentido de pertenencia, de autoestima y de adecuación. Al vincularse con el mentor, el adulto-niño comenzará a experimentar un SENTIMIENTO DE LIBERACIÓN Y DE LIBERTAD, y empezará a APRECIAR SU PROPIO VALOR COMO HIJO DE DIOS. Es muy importante para el adulto-niño el interiorizar el valor, conforme interioriza el amor del mentor, que representa al "señor Dios", su modelo de masculinidad.

EL DIARIO

            Es muy conveniente llevar un diario, poniendo por escrito los cambios, experiencias, sentimientos y pensamientos que tienen lugar con carácter de diario. El adulto-niño puede COMPARTIR estas cosas con su mentor. También servirá como una FUENTE DE REFLEXIÓN PERSONAL (dónde he estado, qué le ha pasado y hacia dónde está yendo) y para ARROJAR LUZ sobre los "gatillos" que desencadenan los comportamientos incorrectos y las formas distorsionadas de pensamiento.

            Finalmente, después de pasar por todas las etapas de la relación con el mentor, el adulto-niño etá preparado para adentrarse en una RELACIÓN DE RECIPROCIDAD.

 

5. CONCLUSIÓN

            Como escribe el doctor John Gottman:

             "Pese a que nuestro conocimiento de los infantes aún no es completo, las observaciones realizadas refuerzan mi creencia de que EL CONFLICTO PATERNO PUEDE COMENZAR A COBRAR SU PEAJE EN LA INFANCIA, una etapa en la que empiezan a formarse los caminos del sistema autónomo nervioso del niño. CUALQUIER COSA QUE PASE EMOCIONALMENTE AL NIÑO DURANTE ESOS POCOS PRIMEROS MESES PUEDE TENER UN EFECTO SIGNIFICATIVO Y PARA TODA LA VIDA en la habilidad del niño para regular su sistema nervioso. Si los llantos de un bebé tienen respuesta o no, si las sensaciones que le rodean le tranquilizan o le irritan, si las personas que le bañan, le alimentan y juegan con él son tranquilas y participativas o bien ansiosas y depresivas, todo esto puede marcar una diferencia en la duradera capacidad del bebé para responder ante los estímulos, de calmarse a sí mismo y de recuperarse ante la presión"[11].

            LA PAZ DEL MUNDO COMIENZA CUANDO NOS CURAMOS A NOSOTROS MISMOS Y AYUDAMOS A CURAR A LOS DEMÁS. Este proceso de la relación con un mentor puede transformar el mundo. Muchos hablan de la contaminación del medio ambiente, de que hemos provocado desastres ecológicos en todo el planeta, poniendo en peligro nuestra supervivencia. Pero yo -como alma herida y ahora como herido que cura- percibo una crisis mucho mayor. La llamo la "POLUCIÓN DEL DOLOR".

            Desde Adán y Eva -la familia original "defectuosa"- el mundo ha acumulado cada vez más culpa, vergüenza, temor, inseguridad, resentimiento, ira, hostilidad y dolor. Mientras que esas emociones primarias permanezcan sin resolver, siguen existiendo en forma de energía, dentro del cuerpo y del alma humanos, y se proyectan al entorno que nos rodea. Guerras, violaciones, abusos, desatención, violencia, asesinato, suicidio, depresión, pobreza y soledad -en un mundo lleno de gente y de potencial prosperidad- dan testimonio de que seguimos contaminando emocionalmente el medio ambiente con dolor.

            HASTA QUE NOS CUREMOS, NINGUNA DE NOSOTROS SERÁ LIBRE. El mundo está lleno de "polución de dolor". Sea homosexual o heterosexual, en realidad no importa como lo llamemos. TODO EL MUNDO NECESITA EXPERIMENTAR EL AMOR VERDADERO, EL AUTÉNTICO VALOR Y LA VERDADERA HUMANIDAD. Comienza conmigo, cuando asumo la responsabilidad de mis propios asuntos y de mi propia curación.

            Gracias a que un puñado de hombres y de mujeres estuvieron dispuestos a RECORRER EL INFIERNO CONMIGO, yo pude salir fuera de él. Sin ellos yo no estaría hoy aquí. TENEMOS QUE CURAR AL MUNDO DE LA "POLUCIÓN DEL DOLOR". HAY QUE INICIAR UN NUEVO MOVIMIENTO para curar la condición ecológica humana de su malestar, echando una mano y SIENDO MENTORES LOS UNOS DE LOS OTROS. Los que han recibido más amor son responsables de dar más. Los que han gustado el dulce e irremplazable amor de su papá y de su mamá son los portadores de tesoros infinitos.

            LA MAYOR PARTE DE LA GENTE BUSCA "EL HOGAR". Hay muchas organizaciones y relaciones creadas como sustitutas de la familia: iglesias, grupos curativos, terapias, grupos de teatro, organizaciones cívicas y demás. Como decía Granny a su hija en la película Resurrección, "si nos amáramos los unos a los otros tanto como decimos que amamos a Dios, no habría tanto jaleo en el mundo". Y como dijo Ashley Montagu: "Donde comienza el contacto físico, allí comienza también el amor y la humanidad"[12].

 



 

[1] G. HERDT (ed.) Rituals of Mahood: Male iniciation in Papua New Guinea (Berkeley, CA, University of California Press, 1982), p. 121.

[2] H. BLOOMFIELD, Making peace with your parents (Nueva York, Ballantine Books, 1983), p. 9.

[3] M. WELCH, Holding time: intensive one day seminal, cintas de audio, 1996.

[4] P. LOVE, Hot monogamy, cintas de audio, nº.2, cara A, 1999.

[5] M. POPKIN, adaptación de Active parenting handbook (Atlanta, GA, Active parenting, 1983), p. 23.

[6] A. MONTAGU, Touching: The human significance of the skin, op. cit., XIV.

[7] Ibíd.., p. 28.

[8] Ibíd.., p. 97.

[9] Ibíd.., p. 146.

[10]             E. WILSON, Counseling and homosexuality, op. cit., p. 61.

[11] J. GOTTMAN, The Herat of parenting (Nueva York, Simon and Schuster, 1997), p. 143.

[12] A. MONTAGU, Touching. The human significance of the skin, op. cit., XV.

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