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La fuerza de la sintonía terapéutica - Joseph Nicolosi

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"Nuestras mentes no son creadas solas. Son co-creadas. Nuestro sistema nervioso está preparado para que le enseñen sistemas nerviosos de otras personas, que nos transforman".[1]

Lo central del proceso de curación en la psicoterapia es la experiencia de la sintonía. Esta experiencia le permite al cliente conectar los aspectos emocionales con cognitivos de su vida interior. Una relación de sintonía con otra persona establece nuevas conexiones neurológicas en el cerebro.

Cuando la persona que acude a terapia abre su vida emocional al terapeuta, ha hecho un acto de confianza que le une al terapeuta en un baile íntimo y elegante. Comienzan a desarrollar una sincronía sutil en la que cada persona siente de forma intuitiva lo que el otro está intentando expresar.

Durante la sesión, el terapeuta valora la receptividad del cliente con preguntas como "¿Qué está sucediendo entre nosotros ahora mismo?" Tiene interés particularmente en producir momentos de "ahora", en los que de repente se altera todo el marco de la imagen terapéutica, uniéndolos en un foco intenso en su conexión emocional en el presente. Tanto el cliente como el terapeuta sienten una gran ansiedad y sienten que su relación puede cambiar súbitamente de alguna forma, para bien o para mal, en ese momento.

La exposición y la vulnerabilidad son una parte básica de estas interacciones. Se da una emoción -un reconocimiento mutuo uno del otro a un nivel más profundo y quizás una sonrisa leve y de apuro que marca esa difícil exposición íntima.

Malos entendidos, sentimientos heridos y resentimientos ocultos no se pueden evitar tampoco en la relación terapéutica. Le ofrecen al cliente una oportunidad de aprender cómo volver a comprometerse emocionalmente después de una ruptura emocional. Negociar su forma por medio de una experiencia así le muestra que las relaciones pueden sobrevivir al proceso crítico de sintonía- falta de sintonía- vuelta a la sintonía, y que la confianza, cuando se pierde, puede volver a conseguirse. Ve cómo este proceso funciona entre dos personas, mientras aprende cómo regular el ritmo y la intensidad del proceso de ir hacia delante y hacia atrás mientras la ruptura se va reparando de forma gradual.

Los momentos de volver a sintonizar vuelven a unir al cliente con el terapeuta y también consigo mismo. A través de este proceso, aumenta gradualmente su capacidad de tolerar la angustia emocional.

Después de que se ha reparado la ruptura, el cliente recibe la expresión de respeto y de estima del terapeuta, permitiéndose saborear la experiencia de haber podido expresar con honestidad su herida o su ira y sentirse comprendido una vez más. Este momento intersubjetivo es una reminiscencia de la sintonía más temprana de la madre y el hijo. Por medio de la comunicación sutil y muy rica en matices, el cliente y el terapeuta comparten muchos de esos momentos de sintonía sublime, esa experiencia no verbal y pre-explícita que tiene lugar entre dos personas cuando se da el reconocimiento de que "Sé que sabes lo que sé".

 

            Volver a conectar con la vida afectiva

Otra lección importante que aprende el cliente en psicoterapia es el arte vital de sentir y describir de forma simultánea. Como no ha reconocido como propios los aspectos de su vida afectiva (emocional), hacer esa conexión entre sentir y describir en la presencia de otra persona es casi siempre angustioso para él. Cuando los padres no han reflejado fielmente la experiencia interna del niño y no han modelado la lección de que sentir y expresar sus sentimientos es seguro, será desorganizado afectivamente y se aislará emocionalmente. El niño crece aprendiendo a desconfiar de sus percepciones internas y se hace propenso a pararse por la vergüenza de las relaciones emocionales. Sus defensas le harán mover su atención atrás y delante desde el contenido a los sentimientos y luego de nuevo al contenido pero evitando el nexo entre los dos. En los momentos críticos de fuerte emoción, suelo tener que animar al cliente: "Intenta permanecer en contacto conmigo y con tus sentimientos al mismo tiempo". Establecer este nexo neuronal entre el pensamiento y el sentimiento inicia el proceso de unificación vital entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro, entre lo cognitivo y lo afectivo, entre lo consciente y lo inconsciente, por medio de la interacción humana.

 

            El movimiento somático conduce a un nuevo significado

Comprendemos la mente inconsciente que mantiene enterrados "los recuerdos" que operan sin conciencia cognitiva. La mente consciente puede engañarnos pero el inconsciente no. Freud resumió el objetivo del psicoanálisis como: "Donde estuvo ‘id', allí estará el ego". Quería decir que los impulsos inconscientes e irracionales deben ser sustituidos por la auto-conciencia (introspección) y racionalidad. Podemos revisar ese dicho de proponer que "Donde está el movimiento somático (físico), habrá un nuevo significado. Entonces la mente puede conceder una nueva comprensión a nuestras experiencias físicas. Por ejemplo, el hombre que se ha identificado como gay dice: "Mi homosexualidad inherente determina mi excitación sexual con un hombre atractivo. Esas atracciones son normales y naturales para mí". Para él, un hombre atractivo es relacionado con gratificación sexual y llega a creer que esos sentimientos lo definen auténticamente.

Sin embargo, el homosexual no gay tiene la misma reacción somática hacia el mismo hombre atractivo pero su narrativa interna es bastante diferente. Dice: "Me siento atraído hacia ese hombre porque posee cualidades de masculinidad que siento que ahora mismo no tengo en mi interior. Esta atracción no define lo que soy. Entonces pregunta: "¿Cómo me estoy sintiendo ahora mismo? ¿Qué me hace susceptible a esta reacción sexual? ¿Y qué puedo hacer para cambiarlo?

 

            Aprender a reconocer el punto muerto

Nuestro cliente se ha sentido confundido por la comunicación del Punto Muerto. Aprenderá a reconocer este tipo de comunicación por el sentimiento de una sensación inmediata, terrible, difícil. De repente algo va mal. Ha tenido lugar algún tipo de injusticia pero está confundido sobre lo que es. No sólo se siente confundido sino también enfadado. Sin embargo, no expresa su ira por el miedo y la duda de sí mismo que le paralizan.

Un hombre les dijo: "Durante esos momentos de comunicación de Punto Muerto, me siento enfadado e inseguro sobre lo que está sucediendo y no sé qué decir. No estoy seguro de si el problema está en mí o si es algo que me hizo el otro tipo". Pero aunque su mente esté confundida, su cuerpo, que siente ira, "conoce" el mensaje real de la comunicación. Siente que "está sucediendo algo que me hace sentir... (triste, enfadado, decepcionado, herido, menospreciado, marginado, etc.), pero no puedo identificar exactamente por qué me siento así".

Las claves que indican que uno se encuentra en las situaciones de Punto Muerto son las siguientes:

  • Cuando te sientes "mal" por una interacción pero no sabes por qué.
  • Cuando sientes algún tipo de injusticia pero no puedes expresarlo.
  • Cuando te sientes frustrado pero realmente no puedes ver la contradicción que está produciendo la frustración.

 

Una esperanza en las relaciones humanas

Un rasgo insidioso del Punto Muerto, que suele ser relevante en las experiencias de la infancia de nuestros clientes, es que cuando esto se repite durante grandes periodos de tiempo, la persona desarrolla una hipersensibilidad hacia la re-estimulación de la misma inhibición. Han aprendido a ignorar su reacción física (instintiva) a cualquier mensaje (proceso) implícito. Han aprendido a ser sospechosos de algo que sienten por medio del tono, el ritmo, la postura y la expresión facial de la otra persona, (por ejemplo, "lo que está sucediendo de verdad") y en vez de reaccionar, y de someterse, sólo el mensaje (contenido) explícito. Existe una regla que no se dice en la comunicación del Punto Muerto: el recipiente no puede separarse de la comunicación. Su rol es participar en el juego. Existe un tabú oculto que expone la contradicción. La reintegración sana del yo requiere que el cliente aprenda a rechazar el participar en esa comunicación. Ahora se le enseña a su mente consciente a sintonizar con su reacción física para que pueda valorar con exactitud lo que está sucediendo realmente, en el momento en que está sucediendo.

Es crítico enseñarle al cliente cómo puede sobrevivir a este estilo de comunicación desestabilizadora afectiva sin comprometer su verdad interna, porque si compromete su percepción real de esos incidentes, puede sentirse impulsado desde un estado de aserción sana a uno de vergüenza desestabilizadora y luego un acto homosexual no deseado.

La terapia reparativa se centra en mover al cliente del estado inhibidor y apagado de la vergüenza al estado de vitalidad de la aserción. Para nuestros clientes, generalmente vemos una anticipación de la vergüenza por su aserción de género. La vergüenza anticipadora representa un "flashback" que traslada al cuerpo a un modo defensivo y apagado. Una vuelta al estado de aserción se hace posible cuando el cliente supera la postura de la vergüenza y su estado de estar apagado.

Este contraste entre vitalidad y los efectos inhibidores es ilustrado por lo que los psicólogos conductuales llaman el Fenómeno Lucio. En un experimento, se coloca un pez lucio en una pecera con alevines vivos. Luego se coloca un cilindro invisible de cristal sobre el lucio, que lo separa de los alevines. Cualquier intento de comerse a los alevines tiene como resultado que el lucio se golpea la nariz en el cilindro de cristal, produciéndole dolor. Entonces se quita el cilindro pero el lucio, anticipando el dolor, ya no intenta comerse a los alevines. La reacción de vitalidad se ha perdido y la reacción inhibidora es sustituida.

El recuerdo es un fenómeno psico-fisiológico. Es decir, no es sólo cognitivo sino también somático, un trauma que es guardado en el cuerpo. Una fuerte experiencia terapéutica realmente vuelve a codificar las conexiones sinápticas del sistema de recuerdo (Schore, 2003).

Realmente nunca podemos reparar los traumas del pasado, por supuesto. Sin embargo, la relación terapéutica con un terapeuta con mucha sintonía puede establecer nuevos caminos neurológicos positivos encima de los antiguos recuerdos neurológicos traumáticos.

 



[1] Stern, Daniel (2002) "Why Do People Change in Psychotherapy?" Continuing Education Seminar, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , Los Angeles CA.

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Actualizado ( Jueves, 08 de Enero de 2009 11:20 )  

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