Ruta: Home SUPERAR AMS Recursos Artículos 4. Cómo salir de la AMS El niño interior deseoso - Alan Medinger

Es posible el cambio

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El niño interior deseoso - Alan Medinger

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Sospecho que en el interior de cada hombre que ha crecido con atracciones hacia el mismo sexo (AMS), existe un niño pequeño anhelante. El niño interior tiene este anhelo porque ciertas necesidades muy importantes que tuvo no fueron satisfechas nunca en el momento en que debieron haberlo sido. Estas necesidades están relacionadas con algo que todos los chicos valoran mucho, algo que desean poseer para sí mismos apasionadamente: la masculinidad.

Cuando esto lo siente un joven, los deseos son buenos y naturales. Dios los ha puesto en todos los niños para que al esforzarse por satisfacerlos, desarrolle su masculinidad. Cuando todavía están presentes en un adulto y tienen un gran poder que afecta su vida, no son buenos. Es comprensible que el hombre sienta todavía estos deseos porque no fueron satisfechos anteriormente en su vida pero para que el hombre crezca en su masculinidad heterosexual, tiene que dejar que el niño pequeño desaparezca, o al menos encontrar formas de disminuir su poder.

LOS DESEOS

En formas diferentes de hombre a hombre, el niño que se encuentra en el interior del hombre desea: La aprobación de un hombre; valor a los ojos de un hombre; el contacto de un hombre; sentirse amado por un hombre; seguridad en la presencia de un hombre que proporcione límites y disciplina; reconocimiento y afirmación de la masculinidad del niño; inclusión en el mundo de los hombres.

En el hombre adulto con AMS, estos deseos de la niñez ya no pueden ser reconocidos como tales, especialmente si se han erotizado y su componente sexual ha pasado a primer plano. Pero el corazón siente los deseos. Parece que el corazón (en su sentido más amplio) tiene un recuerdo de sí mismo. De una forma más fuerte que la mente, el corazón recuerda hechos y situaciones que le produjeron gran gozo o gran dolor.

Para los hombres con AMS, en la parte del dolor -y eso es lo relevante aquí- están los recuerdos del rechazo, recuerdos de sentir que no vale nada, deseos insatisfechos de contacto, tristeza por no estar incluido en el mundo de los chicos. La lista continúa y continúa con esas experiencias que fueron lo opuesto de lo que deseaba cada niño. Estas heridas intensificaron los deseos.

Las necesidades que dan lugar a los deseos son tan fundamentales (como lo son para cada niño pequeño) que al quedar insatisfechas, pueden dar forma a la personalidad entera de un niño mientras crece. Las necesidades insatisfechas son una fuente principal de la misma homosexualidad. En efecto, el área de necesidad que se siente con más fuerza suele determinar la naturaleza de la homosexualidad de un chico. Un chico que se queda ansiando el amor de su padre puede sentirse atraído por hombres mayores. Un chico que nunca ha experimentado el ser valorado por los hombres puede llegar a ser extremadamente promiscuo. Un chico al que nunca se le proporcionó seguridad, dirección y disciplina puede inclinarse hacia el masoquismo.

Estas necesidades las tienen todos los chicos y en este mundo destruido rara vez son satisfechas totalmente en muchos chicos. Algunos chicos no las han erotizado pero los hombres con AMS sí lo hicimos. ¿Por qué? Tengo algunas ideas sobre ello.

Las experiencias sexuales tempranas. 

A través de abuso, experimentación o simplemente haciendo el indio-  tuvimos una experiencia sexual con un varón y vimos que satisfacía el deseo. Esto no era de ninguna forma permanente y no pensábamos en esos términos. Sólo sabíamos que algún lugar vacío herido dentro de nosotros parecía que se llenaba durante ese momento y nos hacía sentir bien.

Exposición a la pornografía.

Leíamos o veíamos imágenes de sexo entre dos hombres y experimentábamos indirectamente la misma satisfacción que se describe arriba. (Por esto creo que permitir que la pornografía caiga en manos de los adolescentes es una forma de abuso sexual infantil).

Pasividad.

Por naturaleza éramos chicos pasivos, por lo que cuando no se satisfacían nuestras necesidades, nos metíamos en nosotros mismos. Compara eso con los chicos más agresivos que, cuando se frustraban en algún lugar, se iban y satisfacían sus necesidades en otros lugares. Nosotros no hacíamos eso, por lo que la necesidad permanecía insatisfecha.

En su esencia, la homosexualidad es meterse en uno mismo.

Identidad con lo femenino.

La dinámica familiar pudo haber hecho que nos identificásemos más con nuestra madre que con nuestro padre. O podríamos habernos sentido de alguna forma menos masculinos que la mayoría de nuestros iguales, por lo que las cosas de chicos, como los camiones y el béisbol, nos gustaban menos que las cosas de chicas, como las relaciones y los dramas. Un chico así podría llegar a imaginarse a sí mismo en un rol femenino en relación con los hombres.

Una vez que se erotizó el deseo, la forma más rápida y más fácil de quitarse de encima el deseo doloroso era a través del sexo.

El amor, el contacto, la masculinidad, la seguridad, la aceptación que ansiábamos se podía encontrar al instante en el mundo de la fantasía sexual o en el acto sexual. En la cara de la gratificación inmediata que podíamos experimentar, Las formas de satisfacer las necesidades a un plazo mayor de tiempo, que diesen forma realmente a nuestra masculinidad, eran una opción cada vez menos posible.

EL NIÑO PEQUEÑO DESEOSO EN EL HOMBRE ADULTO

Si no se trata, el niño deseoso permanecerá dentro del hombre, ejerciendo un control considerable durante el resto de su vida. En parte, esto puede explicar el por qué tantos creen que la homosexualidad es un rasgo inmutable.

De hecho, la homosexualidad es una forma de detención del desarrollo, como si la infancia de un hombre desease continuar controlándole. Además, muchos hombres con AMS muestran en sus opciones de estilos de vida que han elegido vivir en un estado de adolescencia permanente. Es cierto que no son los únicos en esto. En nuestra cultura abundan los hombres con tendencias heterosexuales que han elegido una vida de "juguetear" perpetuamente.

Al menos en las primeras etapas de su curación, la mayoría de los hombres de los que me ocupo luchan con el sentimiento de que todavía son chicos que actúan en el mundo de los hombres. No quiero decir que no hayan desarrollado muchas de las cualidades de la verdadera masculinidad -puede que sí o puede que no- pero permanecen con problemas por el niño deseoso  que sale regularmente a la superficie. Algunos sienten una tristeza crónica por cualquier necesidad que el chico no pudo satisfacer en la infancia.

 

CONSEGUIR LIBERTAD DEL NIÑO DESEOSO

Los hombres que han conseguido el mayor éxito en superar la homosexualidad, ya sean conscientes de ello o no, han tratado con efectividad al niño deseoso. Aquí está lo que han hecho o lo que les ha sucedido:

Han des-erotizado su necesidad.

Esto puede suceder de varias formas. En mi caso, lo hizo Dios. Mis necesidades no se fueron inmediatamente pero ya no estaban unidas al deseo sexual. Pero eso es la excepción. Lo más común es que el hombre aprende a satisfacer sus necesidades de formas legítimas -lo más frecuente es por medio de amistades masculinas sanas- y mientras esto sucede, la disminuye la dimensión sexual de sus relaciones con los demás hombres.

Han crecido en su masculinidad.

La fuerte atracción que tiene para ellos lo masculino, una atracción hacia los símbolos de lo masculino como hacia lo masculino real, disminuye cuando encuentran su masculinidad dentro de ellos mismos. El deseo de poseer la masculinidad de los demás hombres se desvanece cuando crece su propia masculinidad.

Se abstienen de sexo con hombres durante un largo periodo de tiempo.

Satisfacer el antiguo deseo a través de dosis de sexo con hombres incrementa el deseo con el tiempo y perpetúa el sentido de ser inferior a un hombre, de ser un niño. Detener ese proceso rompe los patrones de pensamiento y los hábitos que han estado con ellos desde la infancia. Con el tiempo el niño deseoso habla cada vez menos. Lo que el niño pequeño sentía como natural comienza a parecerle "no natural" al hombre.

Perdonaron a los que no pudieron satisfacer sus necesidades.

El no perdonar nos mantiene encadenados al pasado, a cualquier error que sentimos que se cometió con nosotros. El perdón, además de ser un mandamiento que se nos ha dejado claramente, puede ser una clave para la curación de las heridas emocionales. El resentimiento continuado contra el padre o contra los iguales se convierte en resentimiento contra los hombres en general y el hombre con AMS sigue viendo a los hombres y a los chicos desde la perspectiva de un niño pequeño herido.

Renuncian a la auto-compasión.

Como la falta de perdón, la auto-compasión puede ser perniciosa. Pero hace sentir bien a uno. Se puede utilizar para justificar nuestras acciones. Si estamos inclinados a lo dramático, podemos utilizarla para hacer de nosotros mismos figuras heroicas. Pero la auto-compasión nos mantiene centrados en el pobre niño herido que se encuentra en nuestro interior. Hace que queramos mantenerlo con vida y así nunca progresaremos.

Deciden crecer.

Esto abarca realmente todo lo dicho arriba. Puede ser difícil de hacer. Puede que realmente te guste el niño pequeño y disfrutes consintiéndole. Puede que quieras pegarte a él porque te ofrece un refugio de las exigencias de la masculinidad. Pero recuerda. Dios puso todos esos deseos en los chicos para que al satisfacerlos se hicieran hombres. Es lo mismo para el adulto que todavía siente el dolor de la insatisfacción de sus necesidades.

La voz del Padre del Cielo que nos llama a dejar al niño pequeño y empezar a crecer en nuestra masculinidad no es una voz de condena sino la voz de Uno que nos quiere, que cree en nosotros y que ya ve nuestro potencial para la verdadera masculinidad.

En Growth Into Manhood, presentaba la imagen de un hombre que caminaba al lado de su pequeño niño interior y que al principio rehúsa dejarle marchar. De forma eventual, el hombre deja que el niño se vaya. Como lo hace, el hombre experimenta su recompensa. El chico es sanado. Madura. Crece. Se convierte en el hombre que debe ser.

El niño pequeño empieza a crecer en el interior de la estructura del hombre y "el pequeño niño interior y el hombre exterior empezarán a ir juntos hasta ser un ser sólido, un hombre sólido creado a imagen de Dios".[1]

Esta es una imagen de lo que creo que todo hombre con AMS tiene que hacer si su niño está todavía en su interior o camina junto a él. Esto es lo que debe suceder si cada uno de nosotros quiere ser libre y convertirse en el hombre en el que todo niño pequeño debe convertirse siempre.

 

Alan Medinger, 

Primer Director de los Ministerios de Regeneration. Adaptado de Noticias de Regeneration de Julio /Agosto de 2008



[1] Alan Medinger, Groth Into Manhood: Resuming the Journey, (Waterbrook Press, Colorado Springs, CO, 2000), pp 181-183.

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