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Tratamiento de la homosexualidad masculina - A. Dean Byrd

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El autor es Vicepresidente de NARTH  y mantiene una posición de profesor clínico de psiquiatría de la Universidad de UTAH.


Es difícil calificar de forma adecuada los enfoques terapéuticos al tratamiento, porque existen pocos puristas entre nosotros. Eso es, aunque podríamos calificar lo que hacemos como terapia reparativa, como intervenimos realmente  puede variar de terapeuta a terapeuta.  El término que suelo utilizar para mi propio trabajo es “terapia afirmativa –de género”.

 Aunque no tengo entrenamiento excesivo en el modelo psicoanalítico de tratamiento, encuentro el enfoque psicoanalítico, reparativo, una ayuda teorética y conceptual. Pero el enfoque  práctico del tratamiento que he adaptado para utilizar con hombres homosexuales en mi trabajo de los últimos veinte años debería describirse de la forma más apta como cognitiva-conductual/interpersonal..

 He encontrado las intervenciones cognitivo-conductuales útiles en el trabajo con los síntomas mientras que las intervenciones interpersonales proporcionan la llave a la curación real. Aunque aprecio la importancia del desarrollo de la infancia, he encontrado útil de colocar un mayor énfasis en las explicaciones biopsico-sociales para el desarrollo homosexual. El desarrollo de la infancia, en este modelo, probablemente proporciona el contexto en el que los rasgos del temperamento y de la personalidad  interactúan con los ambientes familiar y social para anunciar la salida de la sexualidad de un individuo.

 Quizás debería describir primero la población paciente que he tratado durante más de 20 años. Principalmente han sido hombres con edades comprendidas entre los 30 y los 45 años que han pasado un tiempo significativo en el estilo de vida gay y no han sido felices.  Muchos describen el estilo de vida como insatisfactorio, solitario, deprimente, enloquecedor y carente de relaciones con profundidad. Frecuentemente, oigo decir a estos hombres que la actividad homosexual les sirve como un antidepresivo.

 Antes de poner el acento en varias intervenciones específicas, describiré el enfoque del tratamiento que he encontrado que sirve de ayuda. He dividido el tratamiento en cuatro fases. Por favor, daos cuenta de que estas fases no son discretas sino que son muy adaptables y flexibles; sin embargo, representan el fluir general de la terapia. Como con todas las terapias, el paciente debe tener algún grado de motivación, debe llegar a entender los orígenes de sus atracciones homosexuales y debe estar totalmente comprometido con el proceso de la terapia.

FASE I


 Los prerrequisitos señalados arriba se determinan durante la primera fase del tratamiento. Durante esta fase, se completa una evaluación minuciosa, teniendo en cuenta la posible presencia de desórdenes psicológicos que pueden coexistir con las luchas homosexuales.

 Frecuentemente encuentro varios grados de narcisismo, dependencia, histeria, ansiedad y depresión. Una historia social/sexual es un “deber” durante esta fase y se completa de forma rutinaria. Siempre dirijo la historia sexual en la lucha de la historia social porque quiero que el paciente conceptualice su lucha en esta perspectiva. Para muchos esto proporciona una nueva mirada a una vieja lucha.

 El énfasis durante esta fase se coloca sobre el funcionamiento global, social y emocional del paciente y no se concentra de forma estrecha sobre la homosexualidad del paciente. Con frecuencia, se comparte la información sobre los orígenes y el tratamiento de la homosexualidad y se hacen preguntas sobre el cambio y la “curación”. El diario comienza en esta fase y se usa a lo largo del proceso del tratamiento.


FASE II


 La fase II se caracteriza por un fuerte enfoque conductual. El objetivo de esta fase de la terapia es ayudar a los pacientes a organizar y estabilizar sus vidas. Una clara mayoría de estos hombres están “fuera de control”. Se hacen esfuerzos a través de de las estrategias conductuales para ayudarles a conseguir algo de control. En esta fase, el control conductual se ve como un prerrequisito para el cambio de conducta. Se ayuda a los pacientes a establecer objetivos conductuales para mejorar de forma social, intelectual, espiritual, emocional, física y sexual. Las intervenciones específicas podrían incluir control, estrategias de refuerzo, distracción, modelado, inhibición de reacción y estrategias paradójicas. El individuo es impulsado por medio del autocontrol. El establecimiento del control, la experiencia del éxito y algún grado de estabilidad son importantes en esta fase del tratamiento.


FASE III


 La fase III  se concentra en la interrupción de los patrones del despertar homosexual. Durante esta fase del tratamiento, el foco se mueve de un énfasis conductual a uno cognitivo. Las intervenciones cognitivas como la relajación y la imaginación guiada se utilizan para ayudar a los pacientes a llegar a ser más conscientes y obtengan el control sobre sus percepciones, fantasías y sentimientos.

 Las intervenciones como la búsqueda emocional, fragmentación y discriminación de sentimientos se emplean para interrumpir los procesos neuro-psicológicos.  Muchos de estos hombres tienen adicciones sexuales y el énfasis se pone en los sistemas de creencia de corrección errónea, ruptura de mitos, opciones extensivas para ser educados, manejo de la ansiedad y en el desarrollo de un estilo de vida que sea congruente con los valores personales. A los pacientes se les enseña cómo pedir ayuda y cómo desarrollar autoafirmaciones.


FASE IV


 Durante la fase IV del tratamiento, una combinación de enfoques de terapia individual, de grupo y familiar pueden utilizarse dependiendo de las necesidades de los pacientes. El énfasis durante esta fase del tratamiento es bastante afectiva e interpersonal  y se adapta en la ayuda a los pacientes a comprender mejor y a comprometerse en el proceso de relación apropiada (por ejemplo, amistad, intimidad no sexual con hombres).

 Los problemas con la intimidad, con el propio valor, la autoestima, el amor de los demás, el amor de Dios, la exclusión defensiva, distorsiones (relaciones desiguales con hombres además de intensidad en las relaciones), el desarrollo de sistemas de apoyo no erótico con hombres, la afirmación, la ira (con hombres y mujeres), la masculinidad, la culpa, la vergüenza, la soledad y el abandono, se exploran y se resuelven en un contexto de terapia de grupo.

 Con frecuencia, durante esta fase, presento a cada paciente una pareja casada que funciona como compañeros especiales. Los resultados deseados incluyen la ausencia de conducta homosexual, la reducción o eliminación de atracciones homosexuales, un sentido de congruencia o paz interior como resultado de la integración y desarrollo de relaciones cómodas y apropiadas con hombres y mujeres. Las intervenciones espirituales (no religiosas) se utilizan frecuentemente en esta fase (aunque pueden emplearse también en otras fases.)

 Ahora, con este resumen, me gustaría describir brevemente varias de las intervenciones anotadas arriba.

• El Diario.

• Búsqueda emocional

• Fragmentación.

• Intervenciones espirituales


El Diario


 El diario es una forma útil de ayudar a los homosexuales a clarificar sus procesos de pensamiento, experimentar y liberar sus sentimientos y explorar generalmente asuntos en sus vidas. En vez de dejar que los pensamientos zascandileen en su cabeza, acceden al diario.
 Inicialmente, en el proceso, la mayoría de estos hombres utilizan el diario como una forma de controlar sus pensamientos, fantasías y atracciones homosexuales. Posteriormente, el diario se convierte en una forma de autoayuda mientras los pacientes son capaces de hacer conexiones, hacer movimientos en la percepción y confrontar distorsiones.

 Los pacientes adquieren generalmente dos libros de notas. Los accesos al diario se hacen en el primer libro y se le dan al terapeuta para su comentario. Comienzan los accesos en el segundo libro de notas, que se cambia con el terapeuta durante la siguiente sesión. Hago notas bastante extensas para que ellos las consideren.

 Una ventaja de escribir el diario es que no sólo anima a mayor implicación en el proceso de la terapia sino que faculta al paciente a dirigir asuntos significativos relacionados con sus luchas. Al final del tratamiento, el paciente edita los diarios y esta versión editada se utiliza como un medio de prevención de recaídas. 


Búsqueda emocional


 La actividad homosexual representa, simbólicamente o de otra forma, intentos de encontrar necesidades legítimas. Muchos de estos hombres son gobernados afectivamente y son bastante reactivos mientras intentan encontrar estas necesidades por medio de la erotización de las relaciones del mismo sexo. Muchos tienen talento para el histrionismo. La búsqueda emocional es una intervención que se diseña para identificar y responder de forma adecuada a las necesidades emocionales primarias. Simplemente les pido que exploren lo que sentían antes de la atracción homosexual. A menudo, narran sentimientos de aburrimiento, depresión o ira, el último la mayoría de las veces como reacción al daño, dolor, miedo o frustración. Tendrán que reexperimentar estos sentimientos anteriores y explorar sus orígenes. Frecuentemente, este proceso les ayuda a clarificar los orígenes de sus atracciones homosexuales y tiene como resultado una disminución de estas atracciones.


Fragmentación


  Esta intervención está relacionada con la búsqueda de emociones pero es más activa. Su propósito es asistir en la deserotización de las relaciones del mismo sexo. Van den Aardweg habla de la psicología de la envidia como central para las luchas de los homosexuales. Los homosexuales erotizan aquello con lo que no se identifican. Muchos de estos hombres que he tratado tenían múltiples parejas, sin relaciones en la actualidad. A menudo, la ansiedad que ondea libremente se vincula a características deseadas, particulares. Estos hombres no tratan con otros hombres, heterosexuales u homosexuales, de una forma holística o completa. Sospecho que esa es una de las razones para la inestabilidad de sus relaciones. Es como estado incompleto luchando con estado incompleto.

 El proceso de fragmentación dirige el asunto de fragmentar o tratar con los demás de forma incompleta que les reflejo a ellos. Funciona de esta forma: En una sesión individual, con frecuencia pediré que se concentren en una relación pasada y examinen su atracción. Esta atracción se concentra con frecuencia en un rasgo o característica particular con la que ellos no tienen familiaridad, ven como carentes en sí mismos o que relacionan con simple envidia. Con frecuencia la mayoría de estas características envidiadas se perciben como rasgos masculinos.

 Les hago que exploren otros rasgos, tanto físicos como de otra forma, para tratar con este hombre de forma holística. Preguntas como: “¿Cuáles eran sus otros rasgos físicos?” “¿Qué tal era como persona?” tienen el objetivo de sacar a la superficie las necesidades emocionales particularmente mientras se relacionan con asuntos de la intimidad.

 La necesidad de acercarse a otro hombre puede encontrarse sin sexualizar a ese hombre. Esta intervención ayuda al paciente a igualar la relación y concentrar en la mutualidad el desarrollo de relaciones no eróticas con hombres heterosexuales significativos.


Intervención espiritual


 Una clara mayoría de hombres que he tratado tienen un profundo sentido de desconexión. Sienten una alienación desde Dios. Freud indicaba que Dios era una extensión de la figura paterna. Esto parece ser completamente cierto para la propia visión de Dios de estos hombres. Cuando describen su relación con una Divinidad, muchos de estos hombres describen una imagen  “de un Santa Claus malo espiritualizado”. Existe cierto temor de Dios.

 Individuos con posiciones de autoridad como líderes eclesiásticos a menudo ponen en funcionamiento inconscientemente sentimientos de ansiedad y respuestas consecuentes de miedo y de exclusión. Trabajo de forma muy cercana con líderes eclesiásticos que con frecuencia proporcionan relaciones nutrientes de padre/hijo a estos hombres. Tales relaciones son muy valiosas al dirigir asuntos como el perdón.

 Las intervenciones específicas espirituales incluyen:

• La personalización de Escrituras.
• Imaginación de Dios como un padre que ama y cuida cuyo amor es incondicional.
• Auto escenario mayor, más sabio. Servicio a los demás. Particularmente, esta intervención ayuda a estos hombres a aprender a dar. A menudo sienten que no sirven para darse a sí mismos.  A menudo afirman querer sentir que son “aceptables para Dios.”

 Las intervenciones espirituales ayudan a estos individuos a disfrutar el proceso de descubrimiento y articular el verdadero yo, sus valores esenciales y el propósito básico de vida y desarrollar su naturaleza espiritual a su mayor enriquecimiento.  Tales intervenciones les ayudan a clarificar y a confiar sus valores más profundos de una forma tranquila por medio de la contemplación atenta y la meditación.

 Estas intervenciones también permiten a estos hombres comprometerse con sus valores e identificarse con ellos en el tiempo presente, y encontrar la fuerza para vivir por ellos. Les ayudo a visualizarse haciendo el bien y, por medio de la meditación regular, hacer el bien llega a ser natural. Muchos de estos hombres afirman experimentar el amor, la alegría, la paz y satisfacción y ayudan a los demás a hacer lo mismo. Las intervenciones espirituales implican asuntos de integridad, facultad personal y control, llegando a relacionarse con los demás y encontrar un sentido mayor a la vida. Es a través de las intervenciones espirituales como se afianzan estos hombres  y reciben fuerzas para resolver sus luchas a través de lo que llaman su “proceso de curación personal.”

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