PRÓLOGO
I. DEFINICIÓN Y CLASES DE VOLUNTAD
Definición
Elegir es anunciar y renunciar
La motivación
Clases de voluntad
II. EDUCACIÓN DE LA VOLUNTAD
¿Qué es educar?
Educar a una persona es entusiasmarla con los valores
La educación de la voluntad está compuesta de pequeños vencimientos
El hombre con voluntad llega en la vida más lejos que el inteligente.
El hombre con poca voluntad está siempre amenazado
El hombre que lucha está siempre contento
III. ORDEN
Arte, orden y medida
El orden es el placer de la razón
La permisividad como código relativista
Orden en la cabeza
Orden en el tipo de vida
Orden en la forma
Orden en los objetivos
Efectos del orden en la vida personal
IV. ORDEN Y ALEGRÍA
Vivir el orden disfrutándolo
Trabajo y alegría: dos piezas inseparables
Las tres caras de la tristeza
Orden y constancia: las velas de la voluntad
V. CONSTANCIA
Constancia es tenacidad sin desaliento
Hay que saber qué es lo que uno quiere
Entrega obstinada a un fin
El secreto de muchas vidas: la perseverancia en los objetivos
VI. VOLUNTAD Y PROYECTO PERSONAL
Desear y querer
La felicidad como proyecto personal
La victoria sobre sí mismo
La felicidad es un resultado
VII. VOLUNTAD PARA LA VIDA CONYUGAL
Es fácil enamorarse y difícil mantenerse enamorado
El drama de la convivencia
La vida cotidiana está hecha e hilvanada de detalles pequeños
Los siete ingredientes del amor conyugal
El amor maduro está hecho de voluntad e inteligencia
La casuística
VIII. EDUCACIÓN SENTIMENTAL
Viaje al interior de la afectividad
Inteligencia y voluntad para pilotar los sentimientos
¿Cómo educar los sentimientos?
IX. VOLUNTAD PARA ESTUDIAR
Toda pedagogía es ciencia y arte a la vez
Racionalizar el estudio: aprender a planificarse
Saber estudiar
El fracaso escolar
X. ¿CÓMO SUPERAR LAS DIFICULTADES DE LA VIDA EN LA CULTURA DEL PLACER?
La cultura del placer
El sueño de la sinrazón
Frente al hombre vulnerable, el hombre con fundamento
Los traumas de la vida
La calidad de las vivencias
Amor, constancia y voluntad: las mejores armas para vencer los fracasos
XI. LA SUPERACIÓN DEL RESENTIMIENTO
Resentimiento: sentirse dolido y no olvidar
El cinismo no hace feliz al hombre
El triunfo de la voluntad perseverante
La relatividad del éxito y del fracaso
Los hombres de vuelo superior
XII. TRASTORNOS DE LA VOLUNTAD
Las enfermedades psíquicas y la voluntad
El síndrome apático-abúlico-asténico
La persona caprichosa
XIII. LA BELLEZA INTERIOR
Itinerario: del asombro a la contemplación
La belleza apolínea y dionisíaca
La voluntad de mejorar nuestra vida
XIV. DECÁLOGO DE LA VOLUNTAD
Rousseau y Freud: dos visiones confusas
Diez reglas de oro para educar la voluntad
Bibliografía
PRÓLOGO DEL LIBRO
Por fin he podido hacer realidad un viejo sueño: escribir un libro sobre la voluntad; un tema bastante olvidado por la psicología moderna.
Para mí la voluntad es casi tan importante como la inteligencia. Cuando ésta ha adquirido fuerza y vigor, nos ayuda en el empeño de conseguir los ideales de la juventud y, también, los de la madurez; a continuar hacia adelante cuando surgen dificultades y los vientos son contrarios a nuestros deseos.
Marañón, en sus Ensayos liberales, decía que el modo más humano de la conducta juvenil es la inadaptación y a eso se le llama rebeldía. Cuando la voluntad está educada, el hombre de cualquier edad se vuelve joven, lozano y con mucho heroísmo en su comportamiento. Es la aspiración de llegar a ser un hombre superior.
La voluntad es el cauce por donde se afirman los objetivos, los propósitos y las mejores esperanzas, y sus dos ingredientes más importantes para ponerla en marcha son la motivación y la ilusión. La primera arrastra con su fuerza hacia el porvenir; la segunda es la alegría de llevar los argumentos de la existencia hasta el final.
Entre la motivación y la ilusión radica la razón de proponerse mejorar en cuestiones pequeñas: es decir, hago lo que debo, aunque me cueste, aunque no lo entienda en ese momento. Debemos aprender a desatender esas voces interiores que nos quieren llevar sólo a lo que nos apetece o nos gusta, o hacia lo que nos pide el cuerpo, alejándonos del trayecto adecuado.
Toda educación de la voluntad tiene un fondo ascético, por eso está estructurada a base de esfuerzos no muy grandes, pero tenaces y pacientes, que se van sumando un día tras otro. No sólo se consigue tener voluntad superando los problemas momentáneos, sino que la clave está en la constancia, en no abandonarse.
Primero dar un primer paso y luego otro, y más tarde hacer un esfuerzo suplementario. De ahí surgen y allí es donde se forjan los hombres de una pieza; los que saben saltar por encima del cansancio, la dificultad, la frustración, la desgana y los mil y un avatares que la vida trae consigo.
El que lucha está siempre alegre, porque ha aprendido a dominarse, por eso se mantiene joven. Todo lo que es válido cuesta lograrlo. Pero merece la pena vencer la resistencia y perder el miedo al esfuerzo. Hay que aprender a subir poco a poco, aunque sean unos metros y no nos encontremos en las mejores condiciones.
La voluntad recia, consistente y pétrea es la clave del éxito de muchas vidas y uno de los mejores adornos de la personalidad; hace al hombre valioso y lo transporta al mundo donde los sueños se hacen realidad.




